Sociedad

Tuitear para combatir los delitos

Armado con 140 caracteres o menos, el jefe de la occidental comunidad keniata de Lanet Umoja, Francis Kariuki, se vale de la red social Twitter para combatir el delito aquí y en otras aldeas de la zona.

Francis Muriu (centro) explica al jefe (de camisa marrón a cuadros) cómo un habitante de la aldea lo salvó cuando asaltaron su hogar y lo encerraron en otra casa. (D. S. / IPS)

“He puesto el delito y las actividades ilícitas bajo control. Hasta mayo de 2011, este lugar era muy peligroso. Antes se registraban diariamente secuestros de automóviles, atracos y robos. Ahora ya no”, cuenta Kairuki. Oriundo de Lanet Umoja, un área semiurbana en el condado de Nakuru, en la occidental provincia de Rift Valley, empezó a usar Twitter en mayo de 2011, cuando el experto local en tecnologías informáticas, Njoha Gathua, le creó una cuenta en esa red social. Fue una idea innovadora, porque hasta la fecha Lanet Umoja es la única zona semiurbana de este país del oriente africano que usa este medio social para combatir el crimen. Gathua explica que quería ayudar a la comunidad a reducir los delitos, así que enseñó al jefe y a sus ayudantes cómo usar esta herramienta gratuita de mensajería instantánea que obliga a sus usuarios a difundir mensajes de hasta 140 caracteres.

“Twitter es bueno para transmitir mensajes a las masas”, explicó Gathua. Pero mientras la mayoría de la población y las empresas del mundo lo usan para mantenerse en contacto con amigos, seguir productos del mercado y transmitir información, Kariuki lo emplea para alertar a su comunidad sobre los delitos. A través de la cuenta @chiefkariuki, Kariuki envía mensajes a unos 15.000 de los 28.000 habitantes de Lanet Umoja. Entre ellos hay ancianos, líderes de la comunidad y de la iglesia, policías, organizaciones de mujeres y de jóvenes, y directores de escuelas. Cuando ocurre un incidente, las víctimas o testigos envían mensajes de texto al jefe, describiendo la naturaleza del episodio y las coordenadas para determinar el lugar. Luego el jefe transmite sus instrucciones a la comunidad a través de Twitter.

Aunque en Nakuru no todos tienen celulares 3G (de tercera generación, que transmiten voz y datos), muchos simplemente se suscriben para seguir a Kariuki en Twitter a través de sus proveedores de servicios locales, y reciben sus “tuits” como mensajes de texto. Cuando el jefe envía un mensaje, en cuestión se segundos toda la localidad entra en acción según sus directivas. “Si el mensaje del jefe es sobre un robo, salimos de a muchos. Mientras unos residentes se trasladan a la escena del delito, otros bloquean todas las vías de escape, especialmente en casos de secuestros de autos y robo de ganado”, explicó David Waweru, un anciano de la aldea. Los mensajes, que son o bien en swahili o bien en inglés, son cortos y directos.

En noviembre de 2011, un mensaje informó en swahili: “Hay un hombre en una letrina de pozo en la aldea Umoja 2. Le hablamos, pero no respondió”. El jefe condujo a los aldeanos a la acción, y trabajaron toda la noche para encontrar y liberar al hombre. “No sabíamos ni su nombre ni en qué letrina estaba”.Cinco horas después, el jefe tuiteó: “Lo encontramos vivo. Gracias”. El hombre, John Muiru, había caído por la noche en una inutilizada letrina de pozo de casi siete metros de profundidad, y había llamado a un anciano de la aldea para que lo ayudara.

Al trabajar unida, la comunidad a veces puede resolver hechos delictivos más rápidamente que la policía. El año pasado, se denunció que un automóvil había sido robado a las 17:10 y se le encontró 50 minutos después de la medianoche. En otra ocasión, se reportó a las 4:00 de la madrugada un robo de ganado en una granja de la zona y los animales fueron hallados con la ayuda de la comunidad cuatro horas más tarde. Y cuando un niño pequeño desapareció al volver de la escuela, a las 20:04, media hora después lo encontraron. Se había perdido en la oscuridad.

“Hace 10 meses, la aldea de Lanet Umoja 2 era una zona de exclusión a partir de las 18:30 de la tarde. Pero desde que el jefe empezó a utilizar Twitter, no tenemos problemas”, expresó Geoffrey Mbuthia, habitante del lugar.

Kariuki también usa Twitter para convocar a reuniones y hacer anuncios sobre Kazi kwa Vijana, un proyecto del gobierno que aspira a crear empleos para los jóvenes. Además, envía mensajes espirituales a los miembros de la comunidad.

El jefe destacó que, aunque ha logrado reducir los casos delictivos en su comunidad, todavía tiene desafíos por delante. Algunos de los delincuentes también lo siguen en Twitter y reciben sus alertas, por lo que se enteran de si la comunidad se moviliza para solucionar el incidente.

El director del Campus de Nakuru en la Universidad Kenyatta, James Gatoto, opina que Kariuki usa Twitter de un modo innovador. “Twitter es una herramienta poderosa para diseminar información y para movilizar a la población. Kenia necesita herramientas como esta para unir a las varias comunidades del país, a fin de que vivan juntas pacíficamente y así evitar que se repita la violencia post-electoral de 2007 y 2008”, señaló.

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