Sociedad

“No somos grabadoras, somos periodistas”

Un centenar de periodistas almerienses se ponen de acuerdo en Facebook contra las ruedas de prensa sin preguntas

El formato se extiende para evitar que los medios dirijan el debate político o social

Un periodista levanta la mano para preguntar en una rueda de prensa (AP)

La rutina diaria de la mayoría de los periodistas se desarrolla en las ruedas de prensa y sus pasillos. Son comparecencias públicas de personalidades que explican algo y luego se someten a una ronda (rueda) de preguntas.

Las ruedas de prensa son de por sí motivo de debate interno en el gremio: que si la noticia no está en las salas encorbatadas sino en la calle, que si lo importante no es lo que se diga en la comparecencia sino los contactos que puedas hacer en ella, que si es imposible mantener ‘lleno’ un medio de comunicación si no es con estas pequeñas dosis de información empaquetada y fácil. Que por qué se va a unas ruedas de prensa y no a otras.

Pero hete aquí que cada vez es más frecuente que al término de su discurso o presentación, el personaje público diga “Muchas gracias” y con un cabeceo brusco, mirada baja, recoja los papeles del atril o mesa y se retire rápidamente. No hay preguntas.

Como reacción a este fenómeno, y tras dos semanas de intenso debate en la página de Facebook “Periodistas de Almería”, cerca de un centenar de profesionales de esta provinciahan acordado una estrategia común. “Desde las asociaciones de prensa siempre se ha dicho que el remedio es preguntar, preguntar, preguntar, no dejar de preguntar aunque no se nos dé permiso”, nos cuenta una periodista almeriense que ha formado parte de la iniciativa, Inmaculada Ramos. “Pero muchos compañeros no han visto esto como suficiente y hay otras propuestas sobre la mesa”.

Este nutrido grupo de periodistas almerienses ha acordado que “cuando emitamos o escribamos la noticia dejemos bien claro que se ha tratado de una declaración y que el personaje en cuestión no ha respondido a estas preguntas” y además se proponen “reflejar las preguntas que no se han contestado“.

Además, durante la presencia de periodistas en la sala de prensa, acudirán “con algún signo de protesta: lazo, brazalete, insignia, chapa o unas orejeras” como forma de protesta. “Estamos pensando en hacer una camiseta que diga ‘No somos grabadoras, somos periodistas'”, nos cuenta Inmaculada.

¿Y la opción de retirarse, de abandonar el acto si no os dejan preguntar? “Sí, eso siempre se ha hablado, pero claro, ahí chocas con las órdenes de los directores o editores de tu medio que te dicen “ey, date la vuelta y te quedas”. Eso queda ya en la revolución individual de cada uno”, reconoce Inmaculada.

La cuestión desborda los límites del sector: es un problema social. “Nosotros desarrollamos un servicio público y trasladamos preguntas que entendemos que son de interés público a nuestros representantes políticos o sociales. No sólo hay que quedarse con la voz oficial, con lo que ellos quieren que se transmita. Hay más temas encima de la mesa por los que tienen que responder”, dice.

Una visión crítica de los periodistas

Del lado contrario, los gabinetes de comunicación políticos o empresariales que eligen en ocasiones el formato sin preguntas suelen argumentar que los medios de comunicación envían a sus periodistas para alimentar su polémica del día, sea ésta importante para el público o no, y que eso acaba eclipsando otras cuestiones. Que el descrédito de lo político se debe en parte a que los medios controlan el debate político reduciéndolo a un tema polémico por semana.

En efecto, es habitual que si un político responde a una pregunta sobre algo que no está relacionado con el lugar donde se encuentra, el mensaje que hay detrás de ese acto o presentación queda desbancado de las imágenes o páginas del medio, donde sólo aparecen las palabras del político sobre un tema ajeno. “Es que ese es nuestro trabajo, no el suyo”, contraargumenta Inmaculada, “decidir lo que es importante para el público”.

Y la mesa tiene otra pata. Es absolutamente frecuente la queja entre los (periodistas, también) que trabajan en asociaciones, empresas o instituciones de todo tipo sobre la pobreza y la banalidad de las preguntas que hacemos los periodistas. Se puede leer por ejemplo esta reflexión del colectivo cultural Zemos98 (colaborador de periodismohumano) tras haber celebrado la primera rueda de prensa donde no sólo invitaron a periodistas sino a que cualquiera pudiera seguirla y preguntar por Internet: “ha sido la más exigente, rica y completa en la que hemos estado nunca. Nunca (…)  nos habían hecho preguntas tan certeras, tan específicas y con tanto conocimiento de causa (…) El periodista no conoce tu proyecto, no se interesa por él y por tanto no puede hacerte ‘buenas preguntas'”, dice “.

Una variante es la de aquellos actos institucionales en los que se invita a periodistas (para garantizar repercusión), pero en los que no se les permite preguntar o si acaso se recogen preguntas por escrito con antelación que después alguien selecciona según convenga antes de trasladarla al ponente. Un ejemplo claro se aprecia en este vídeo, donde una periodista protesta y es expulsada de una conferencia de Gerardo Díaz Ferrán, en ese momneto presidente de la patronal de empresarios españoles, en un lujoso hotel de Madrid.

Contra las ruedas de prensa sin preguntas se han visto varios amagos de reacción por parte de los periodistas. Todas las cadenas públicas de RTVE decidieron informar al espectador de cuándo la declaración oficial emitida se ha difundido en un acto sin preguntas.

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