Sociedad

Edu Ponces y Walter Astrada finalistas del Premio Nuevo Periodismo

Dos colaboradores de periodismohumano, los fotoperiodistas Edu Ponces y Walter Astrada, han sido seleccionados entre los cinco finalistas de los premios de fotografía de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. Sus trabajos han sido seleccionados entre los más de 400 que se presentaron.

El trabajo de Edu Ponces, integrante del colectivo Ruido Photo, sobre las prisiones de El Salvador es presentado así por el autor: “los centros penales del país se encuentran a más del 200 por ciento de su capacidad. Muchos edificios sufren un deterioro extremo y amenazan con el colapso. Al mismo tiempo, la incapacidad de la autoridad penitenciaria por mantener el control en los centros permite la proliferación de actos violentos y todo tipo de delitos en su interior (…).los propios presos definen su propio orden social, sumidos en unas condiciones de vida que empeoran a medida que los nuevos reclusos siguen llegando”.

(Edu Ponces)

Edu Ponces ha sido uno de los fotoperiodistas que han expuesto en esta última edición del Encuentro Internacional de Foto y Periodismo “Ciudad de Gijón”, con el trabajo “En el camino”, realizado junto a Toni Arnau y Eduardo Soteras, y dedicado al viaje de los inmigrantes centroamericanos a Estados Unidos. Éste trabajo será publicado en un Especial de periodismohumano próximamente.

Walter Astrada es el fotoperiodista más premiado internacionalmente en los últimos años, entre ellos, el Premio especial del jurado “Ciudad de Gijón”. El Premio Nuevo Periodismo le ha nominado por su trabajo sobre la violencia sexual en la República Democrática del Congo. Así presenta su trabajo Astrada:

“Según las Naciones Unidas, solamente en la provincia de South Kivu los centros de salud locales registran un promedio de 40 mujeres violadas al día. En general, en tales situaciones, según las Naciones Unidas, por cada violación que se denuncia hay 10 o 20 casos más que no se denuncian. Según los registros de Naciones Unidas, 14.200 mujeres y niñas han sido violadas entre 2005 y 2007 en Soth Kivu. En North Kivu, cerca de 350 casos de violaciones fueron reportados mensualmente durante 2007.

Tras estas alarmantes cifras se esconden mujeres que ven su dignidad, autonomía y salud amenazadas. Las consecuencias de las violaciones son devastadoras, las sobrevivientes suelen padecer a lo largo de toda su vida importantes secuelas en su sistema reproductivo, trastornos emocionales y problemas de salud mental. Además tienen que acarrear con el peso del estigma asociado a la violación en Congo, donde la virginidad femenina es muy preciada y la violación es considerada como una deshonra para el marido de la mujer. La asistencia legal es escasa e inadecuada en el este de Congo y muy pocos casos de violencia sexual acaban recibiendo sentencia”.

(Walter Astrada)