Sociedad

Al rescate de la información pública

¿Cuánto dinero dedica tu ayuntamiento al mantenimiento de las calles en tu barrio? ¿Quién se encarga de llevar temas de Defensa en el Congreso? ¿Dónde están las zonas de aparcamiento libre de pago en tu ciudad? Si juntáramos todos los montones de papel que se almacenan sin procesar en los archivos de las administraciones públicas se formaría un gran muro, el que separa al ciudadano medio de la información pública.

Cómo recuperar esos datos. Cómo entregárselos al público de manera que sean consultables de verdad y no solo “accesibles legalmente” en un tablón de anuncios. Internet y sus herramientas es la respuesta a una pregunta que las instituciones no siempre quieren o pueden hacerse. Por eso, hay ya grupos de personas actuando por su cuenta y mayoritariamente sin más interés que el bien común. Al rescate de los datos públicos.

“Queremos que los datos generados con dinero de todos y sean accesibles, usables, reutilizables, remezclables…”, nos cuenta Álvaro Ortíz, uno de los integrantes de ProBono, una asociación para el impulso tecnológico de la transparencia. Los de ProBono han organizado para este fin de semana el Desafío AbreDatos, un concurso (una excusa) para hacer visible el potencial de las herramientas y del talento de quienes saben manejarlas. Durante 48horas, los candidatos al premio tendrán que desarrollar informáticamente servicios tecnológicos al ciudadano basados en el uso de datos públicos.

Ejemplos donde inspirarse ya hay.

KULTUROMETER

Esta infografía pertenece al proyecto Kulturometer, de un grupo de diseñadores que han convertido megas y megas de documentos PDF en este gráfico que nos permite ver cómo se invierte exactamente el presupuesto de Cultura en este caso en el Ayuntamiento de Madrid.

Otra iniciativa menos ligada al diseño y más al desarrollo interactivo en la línea de AbreDatos es es Parlio, una web donde podemos consultar la actividad parlamentaria en el País Vasco, por temas o sabiendo exactamente lo que hace cada partido o cada diputado. Como se aclara en la página, “Parlio no es el sitio web oficial del Parlamento Vasco” y tampoco es “un sitio donde se emitan juicios de valor. Los datos hablan por sí mismos. Es lo bueno que tienen”.

Gracias a Parlio podemos conocer por ejemplo a Aitor Casado Figueroa, el parlamentario más activo del PSE, o a Ricardo Gatzagaetxebarria, del PNV. Sabemos lo que han estudiado, sus cargos, la edad que tienen, el sueldo que le pagan los vascos, las iniciativas que ha puesto en marcha en el Parlamento… Casi todo. O podemos conocer quiénes integran la comisión de Derechos Humanos de la cámara vasca y qué debaten en ella. Todos los datos provienen de la página web oficial del Parlamento, pero tratados tecnológicamente para que sean no solo potables sino atractivos.

No es el único, pero Álvaro Ortíz reconoce que “la política es un frente muy interesante: si hay más datos accesibles hay más transparencia, y esto implica más autorregulación por parte de los políticos, y capacidad de control y seguimiento por parte de periodistas y ciudadanos”.

P. Cuánta fe en los datos, en los hechos, en una sociedad donde importan más las sensaciones, el marketing y la imagen de marca, ¿no?

R. Obviamente no vamos a conseguir una apertura 100% de la noche a la mañana ni vamos a cambiar la percepción de la gente ni sus comportamientos, pero por algún sitio hay que empezar, y este es nuestro frente. De todas formas, los datos públicos no tratan solo de políticos y corrupción. Hay muchos datos con los que si estuvieran disponibles para ciudadanos y empresas se podrían crear servicios innovadores e interesantes para la sociedad.

P. En la Justicia también hay tela que cortar.

R. Absolutamente. Para que un sumario por ejemplo cumpla el requisito de “público” debería ser accesible (por Internet, para que cualquiera pueda consultarlo facilmente, desde la biblioteca de su barrio aunque sea), usable (que esté bien organizado, que pueda navegar entre las distintas secciones, buscar…) y reutilizable (que se pueda exportar, copiar, colocar en otras páginas…).

Code is politics

La capacidad técnica, la capacidad de comunicar con algoritmos o herramientas digitales es una nueva habilidad política en el sentido más amplio. Una nueva oratoria. Del “code is poetry” al code is politics. Que se funde también con el periodismo, que intenta sacar partido a la visualuzación de la información, como hace The Guardian, como hace lainformacion, como estamos aprendiendo a hacer en periodismohumano. Que se funde con el activismo, como en el caso de Tactical Tech. Que se funde con la ciudadanía proactiva.

En ello anda gente como Fernando Guillén, que va a intentar ganar AbreDatos con una página que saque todo el partido a las cámaras de tráfico. “Quiero integrar todas las cámaras accesibles vía web en una sola página donde se podrán consultar no sólo las imágenes actuales sino las capturadas en cualquier momento del pasado. Al tener todas las cámaras integradas en una sola página es mucho más fácil cruzar datos: comparar el estado del tráfico en el centro de Madrid con el centro de Barcelona, por ejemplo”. Al proyecto, que tendrá que desarrollar en 48 horas lo va a llamar Los ojos de la ciudad.

Nada de esto es posible si no hay una liberación pública de datos. Hay ejemplos como data.gov, uno de los primeros repositorios de fuentes de datos públicas, puesto en marcha por EEUU, y es uno de los pilares del programa de Open Goverment que Obama ha impulsado nada más llegar a la presidencia. “Por aquí algo de movimiento también tenemos…”, nos cuenta Álvaro Ortiz. “Hemos puesto en marcha una web para recopilar fuentes de datos públicos disponibles y el Red.es acaba de publicar recientemente su propia lista de recursos disponibles”.

Los concursantes de AbreDatos tenían hasta hoy para presentar sus intenciones. Durante el fin de semana darán lo mejor de sí y la semana que viene, gracias a ellos, sabremos un poco más del mundo en el que vivimos.