Mujeres

A la caza de las chechenas “inmorales”

Amparado en su rol de pacificador de Chechenia, el presidente Ramzan Kadyrov instauró un régimen acusado de secuestrar, torturar y asesinar a civiles con total impunidad.

Las mujeres son el principal blanco de la política de 'recuperación moral' del gobierno.

Varias organizaciones internacionales y ONG denuncian la grave situación a la que están expuestas las chechenas y reclaman la intervención de la comunidad internacional para poner fin al acoso y la violencia.

(Foto AP)

En primavera de 2007, Vladímir Putin designó Ramzán Kadírov, hijo del antiguo presidente checheno Ajmat Kadírov (asesinado en un atentado a manos de los rebeldes chechenos) como nuevo presidente de Chechenia. Al frente de un país desgarrado por dos guerras separatistas (que entre 1994 y 2001 acabaron con el 25 % de la población chechena) Kadírov, reelecto en su cargo en marzo de este año, se propuso lograr el ‘renacimiento espiritual y moral’ de Chechenia con ayuda de una milicia especial. Organizaciones de derechos humanos como Human Rights y Amnistía Internacional acusan a esta ‘policía de la moral’ de violar repetidamente los derechos humanos alegando una campaña para prevenir el terrorismo. Las mujeres constituyen el principal objeto de sus ataques, que incluyen hostigamiento, agresiones e incluso la muerte.

‘Ramzán Kadírov al frente del gobierno checheno está llevando a cabo un proceso de reislamización de la república chechena que va en detrimento de los derechos de las mujeres. Hay mucha represión sobre la población y las mujeres son las principales víctimas, ya que son el eslabón más frágil de esa sociedad’ explica Marta Ter, miembro de la ONG catalana Lliga dels Drets dels Pobles y responsable junto a la pedagoga Silvia Puente de la campaña ‘Chechenia, rompamos el silencio’.

El retorno a la tradición que proclama Kadyrov refuerza la desigualdad de las mujeres en la sociedad chechena. A las prácticas tradicionales como el robo de novias, por la cual un hombre en caso de ser rechazado por una mujer puede secuestrarla y violarla y luego casarse con ella para lavar su honor, se suman actualmente la obligatoriedad del uso del velo y la validación desde el estado de la poligamia y de los asesinatos de mujeres por cuestiones de honor.

En varias entrevistas Kadyrov declaró que las mujeres son inferiores a los hombres, deben obedecerles y cubrir su cuerpo para no tentarlos. El informe ‘You Dress According to Their Rules: Enforcement of an Islamic Dress Code for Women in Chechnya’ (Te vistes de acuerdo con sus reglas: Imposición del código de vestimenta islámico a las mujeres en Chechenia), documentó actos de violencia y amenazas contra las mujeres y niñas con el fin de intimidarlas y hacerlas que se cubran el cabello y el cuerpo. Paralelamente en marzo de este año un informe de Human Right denunció los ataques de los guardianes de la moral que recorren las calles de Grozny, capital de Chchenia, disparando con pistolas de Paintball a las mujeres que se resisten a cubrir su cabeza. En relación a estos hechos, Kadyrov aseguró desde la televisión estatal que no conocía a los responsables de esos ataques pero que cuando los hallara les expresaría su gratitud por colaborar con la recuperación moral del país.

El líder, apoyado por varios miembros del gobierno, se pronunció también a favor de la legalización de la poligamia con la excusa de elevar la tasa de natalidad y contribuir de esta manera al renacimiento checheno. Él mismo manifestó a los medios que se encuentra en la búsqueda de una segunda esposa: ‘Es mejor para una mujer ser la segunda o tercera esposa que ser asesinada por su mala conducta’ declaró en una entrevista que concedió a Rossiiskaia Gazeta.

La mala conducta o ‘pérdida de la moral’ a la que se refiere Kadyrov justificaría a su entender los asesinatos de mujeres. A fines de noviembre de 2010, siete mujeres fueron asesinadas con disparos en la cabeza en Grozni; el presidente atribuyó las muertes a cuestiones de honor, afirmando que la pérdida de moral de dichas mujeres fue el hecho que obligó a los hombres de sus familias a asesinarlas, señalando asimismo que ‘en Chechenia tenemos esas costumbres. Cualquier niño, hasta el más pequeño, si su hermana llevara una vida disipada pensaría en matarla’.

Paralelamente crecen las sospechas de la implicancia del gobierno en los asesinatos de mujeres y varones, periodistas y activistas de derechos humanos contrarios a la política de Kadyrov. El Centro de Derechos Humanos Memorial denunció repetidamente la relación del líder con la muerte de la activista de derechos humanos Zarema Sadulayeva y su esposo y de las periodistas Natalia Estemirova y Anna Politkovskaya, entre otros. Por su parte, Amnistía Internacional ha solicitado el fin de la impunidad y el esclarecimiento de estos asesinatos.

El miedo y la falta de difusión sobre la vulneración de los derechos humanos parecen ser los enemigos principales del pueblo checheno, especialmente de las mujeres. Para Marte Ter ‘es difícil dar con una persona en Chechenia que quiera hablar sobre la situación o encontrar material sobre el tema. Es necesario denunciar lo que ocurre y divulgarlo porque lo que cae en el silencio simplemente no existe’.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie