En conflicto

Cibersoldados contra ciberactivistas en Siria (I)

Las redes sociales se convierten en un campo de batalla entre prodemócratas y seguidores de Bashar Assad

El Ejército Electrónico Sirio, firme defensor del régimen, cuenta con decenas de miles de miembros activos

Captura de pantalla de un video de un ciudadano sirio durante la matanza que el Ejército del presidente Assad realizó en la ciudad de Hama, donde según el Centro sirio para los derechos humanos fueron asesinadas ayer domingo al menos 90 personas e decenas heridas.

La situación era la habitual en tiempos de revolución y miedo: un checkpoint militar, varios uniformados que paran los automóviles para registrarlos en busca de armas o activistas y un coche ocupado por dos jóvenes sirios aterrorizados ante la persepectiva de un arresto.

-¿Qué lleváis en el coche?

-Nada, nada.

-¿Seguro? ¿No llevaréis algún Facebook en el maletero?

La cara de los chavales tornó de temor y recelo a pura estupefacción, relata Rami Nakhle mientras se tuerce de risa. “Ni siquiera saben qué es eso de Facebook, pero han oído que es muy malo y tienen que preguntar”, explica entre carcajadas desde su domicilio de Beirut, un sencillo apartamento donde los ceniceros repletos de colillas y los termos de café son omnipresentes.

Soldados sirios controlan una carretera. La imagen fue captada por un ciudadano a mediados de mayo. (AP)

Es uno de los escasos momentos de relax en la conversación con quien es considerado la cara pública de los ciberactivistas sirios que han construido la revolución contra Bashar Assad, y uno de los argumentos más esclarecedores de la contradictoria batalla que libra el régimen contra Internet, el único arma en manos de una población desarmada.

Pese a la ciberrepresión iniciada por el régimen -con cierta desventaja, dadas las “carencias técnicas”, como lo califica Rami, de una dictadura aislada durante cinco décadas- Facebook se ha convertido en un campo de batalla en el levantamiento sirio. Una treintena de grupos defienden al presidente, otra larga veintena llaman a la revolución: algunos de ellos son grupos tan importante como Syrian Revolution 2011, fuente de información de las protestas, o Comités de Coordinación Local, motor de las mismas.

Cuando a principios de año, antes del estallido de la revolución, el régimen abrió sorpresivamente el acceso a Facebook, bloqueada hasta entonces, los sirios se lanzaron a la red social. Un par de meses después, cuando la represión de las tímidas protestas y la detención de un grupo de adolescentes en Daraa por pintar un grafitti contra la dictadura desataron las primeras manifestaciones masivas, Facebook ya se había convertido en la herramienta imprescindible para organizar las marchas.

El disidente sirio Rami Nakhle, en su apartamento de Beirut. (Mónica G. Prieto)

No había otra forma segura de hacerlo en un país militarizado: en su libro Siria, ni pan ni libertad el escritor y periodista Alan George calcula que la Muhabarat (Inteligencia) engloba a 65.000 empleados a los que hay que sumar centenares de miles de colaboradores a tiempo parcial, ocasionales o informantes. “En un país con 16.7 millones de habitantes [datos de 2001] hay un policía secreto a tiempo completo por cada 257 sirios. Si sólo contamos a los mayores de edad, hay un policía por cada 153 [adultos]”.

La única ventaja de los manifestantes es que la Muhabarat no estaba habituada a trabajar con Internet o con las redes sociales, al menos por un tiempo. Al comprobar el peligro que suponían las nuevas herramientas, el régimen se lanzó a la guerra en las redes con las mismas armas y reclutó una milicia, el Ejército Electrónico Sirio (EES), una cibermilicia en quien delegar la batalla que se libra en las redes encargada de “atacar sitios web de los manifestantes y Facebook”, como explicaba Ahed al Hendi, coordinador de Cyberdissidents.org, en declaraciones a AFP. “Muchos de esos comentarios son amenazas de muerte y acusaciones de traición”.

Se trata de deslegitimar a los activistas y presentar otra visión de los acontecimientos en Siria en la que el régimen es víctima de una conspiración, los uniformados son asesinados impunemente por civiles armados financiados desde el exterior y los manifestantes han sido manipulados por potencias extranjeras que desean ver Damasco caer, como ya ocurrió con Bagdad.

Imagen empleada por el Ejército Electrónico Sirio en Facebook.

En su página web, el Ejército Electrónico de Siria se describe en tono heróico. “Entonces, ¿quiénes somos nosotros? ¿Cuál es nuestra causa? Somos un grupo de jóvenes sirios entusiastas que no pueden permanecer pasivos ante la masiva distorsión de hechos sobre los acontecimientos en Siria, y esa distorsión se lleva a cabo mediante muchas páginas de Facebook que trabajan deliberadamente para extender el odio y la intolerancia sectaria entre el pueblo de Siria y así alimentar el levantamiento”.

“Los responsables de los llamados [grupos de] Revolución Siria han adoptado Facebook como medio de comunicación para extender sus ideas destructivas (…) De ahí la necesidad de un Ejército Electrónico Sirio para parar esos planes sombríos contra nuestro adorado país. Combatámosles con sus propias armas, fue la idea que dio vida a este Ejército”.

Mohamed Merei es un “orgulloso miembro de este Ejército“, según confiesa en conversación electrónica con Periodismo Humano. Este sirio residente en Latakia define la formación como “un grupo de sirios que aman su país, que hemos visto las campañas mediáticas engañosas y hemos decidido contar la verdad de lo que sucede en Siria. No somos hackers, sólo comentamos en los grupos de Facebook describiendo la realidad de los acontecimientos. Cuando leemos un comentario erróneo en cualquier página de Facebook, respondemos con la verdad y demostrando nuestro amor por Siria y nuestro enorme amor por el doctor Bashar Assad“.

Su punto de vista es aparentemente compartido por muchos otros. Pocos días después de la formación del grupo de Facebook del EES, sus seguidores sumaban 60.000, según sus propias cifras. “Las diferentes denuncias de los usuarios han logrado su cierre, pero ellos siguen abriendo una y otra vez el grupo”, continúa Nakhle, quien no tiene precisamente una buena opinión de los cibersoldados del régimen. “Los matones que golpean manifestantes por el día son los mismos reclutados para molestar a ciberactivistas por la noche”.

En su web, el EES afirma que Facebook ha cerrado su grupo en 22 ocasiones, pero eso no impide que ya esté circulando la enésima edición del mismo, abierta el 21 de junio. Merei, con una imagen del presidente sirio como foto de perfil, es miembro de éste y otros grupos Facebook a favor de Assad. Los hay multitudinarios, como Bashar al-Asad, con 196.000 seguidores, y otros más modestos como Cállate Obama, amamos a Bashar (casi 12.000) que también dispone de la variante Cállate Sarkozy, amamos a Bashar o el dramático -y tan árabe- Moriríamos por nuestro presidente. Pero los afines a los manifestantes no son menores. The Syrian Revolution 2011 cuenta con 234.000 seguidores: todo un reflejo de la división social que existe en el país y que tanto hace temer un conflicto civil.

Captura de una página web israelí hackeada por el EES. (InfoWar Monitor)

Rami Nakhle y Mohamed Merei tienen versiones diametralmente opuestas de lo que está pasando en Siria. Para el primero, los ciudadanos son masacrados por exigir reformas democráticas, mientras que para el segundo una conspiración internacional ha armado a delincuentes para disfrazar de protestas lo que en realidad es un intento de cambio de régimen. “Cuando la crisis comenzó mucha gente se sumó a las marchas con objetivos legítimos”, considera Merei. “En Daraa querían cambiar al gobernador, y el liderazgo representado por el presidente aceptó esas demandas legítimas. Pero los oponentes fuera de Siria quieren explotar las protestas para sus propios fines, quieren usurpar el poder a cualquier precio. Por eso apoyan las manifestaciones, hacen entrar armas y contratan criminales para atacar a los manifestantes y decir después que son las fuerzas de Seguridad quienes matan a la gente”, explica este joven universitario.

Mohamed está visiblemente molesto por la cobertura, a su juicio sesgada, de la prensa occidental. “Ahora la crisis es global, Francia, EEUU y Turquía han metido sus manos en Siria para sacar provecho de la crisis. Los hombres armados arrestados confiesan ser apoyados por [el político libanés antisirio] Saad Hariri. En Jisr al Shoughor admiten que han recibido ayuda de la Inteligencia turca. El Ejército sirio ha arrestado a soldados turcos en tierra siria que entrenaban a hombres armados”.

Puntos de vista tan opuestos como encarnizado es el enfrentamiento entre los dos bloques, tanto sobre el terreno como en la red. En un estudio realizado por InfoWar Monitor, se detalla una masiva campaña de spam en los muros de Facebook así como unos 140 ataques del EES contra páginas occidentales e israelíes: las webs quedan bloqueadas con una imagen que incluye el siguiente mensaje con leves variaciones: “Somos el pueblo sirio, amamos a nuestro presidente Bashar Assad y vamos a recuperar nuestro Golán. Nuestros misiles aterrizarán sobre todos los que os atrevéis a pensar siquiera en atacar nuestra amada tierra”.

La avalancha de comentarios favorables al régimen en las redes sociales tiene como objetivo cualquier foro que, a juicio del EES, pueda contribuir a crear opinión favorable a Assad: desde el grupo de Facebook del Show de Ophra hasta el del Parlamento Europeo.

Las milicias cibernéticas fieles a la dictadura damascena no pueden ser vinculadas directamente con el régimen porque no existen pruebas, más allá de lo que dicta la lógica -en un país tan controlado como Siria es muy improbable que tantos usuarios trabajen a espaldas del régimen- y de la orgullosa mención que de ellos hizo Bashar Assad en su discurso del 20 de junio, cuando los describió como “un ejército real en un mundo virtual“.

[El miércoles publicaremos la segunda parte del reportaje]