Economía

La cortina de Afganistán no es de humo, es de litio

La publicación de un reportaje sobre la riqueza minera del país se interpreta como un intento de revalorizar la operación militar

"Es la mejor noticia que hemos tenido en muchos años", dice el Gobierno afgano

Análisis de J. J. Téllez en Fronteras: ¿Desde cuándo Estados Unidos ha sido capaz de desprenderse de un botín?

Despliegue militar en la provincia afgana de Ghazni, una de las más ricas en litio, según publica The New York Times (U.S. Air Force)

Un artículo del diario The New York Times sobre los vastos recursos minerales no explotados en el suelo de Afganistán ha despertado dudas sobre los verdaderos intentos del Departamento de Defensa de Estados Unidos, que reveló la información. Dada las constantes noticias negativas sobre la estrategia militar de Washington en territorio afgano, muchos analistas creen que el artículo, publicado en la portada, tiene solamente el objetivo de revertir la creciente opinión pública de que la guerra no vale la pena.

“¿Qué mejor forma de recordarle a la gente el potencial brillante del país –cuando digo la gente me refiero a los chinos, los rusos, los paquistaníes y los estadounidenses— que publicando o volviendo a publicar información válida (pero que ya había sido difundida) sobre la riqueza de la región?”, preguntó en su blog el analista Marc AmBinder, editor de la revista The Atlantic.

“La forma en que fue presentada la noticia, con citas de nada menos que el comandante en jefe del Comando Central (David Petraeus), sugiere que existe una amplia y deliberada operación informativa para influenciar a la opinión pública sobre el curso de la guerra”, agregó.

El artículo, de unas 1.500 palabras, basado casi enteramente en fuentes del Pentágono y presentado como título principal de una compilación de noticias sobre seguridad nacional, señalaba que Afganistán podría tener cerca de un billón de depósitos minerales sin explotar. En estos habría grandes cantidades de “hierro, cobre, cobalto, oro y materiales industriales clave como el litio“, añadió.

El producto interno bruto de Afganistán el año pasado llegó a 13.000 millones de dólares. Un “memorando interno del Pentágono” al que accedió el autor del artículo, James Risen, señalaba que Afganistán podía convertirse en “la Arabia Saudita del litio”, material clave para la fabricación de baterías para computadoras portátiles y teléfonos inteligentes.

“Existe un enorme potencial aquí”, dijo Petraeus a Risen en una entrevista el sábado. “Por supuesto, hay muchos condicionantes, pero creo que potencialmente es muy significativo”, señaló al detallar un estudio realizado por “un pequeño equipo de funcionarios del Pentágono y de geólogos estadounidenses”.

El gobierno del presidente afgano Hamid Karzai, cuyos recientes esfuerzos para buscar una reconciliación con el movimiento islamista Talibán han sido criticados por Washington, rápidamente respondió a la noticia. En conferencia de prensa convocada de urgencia el lunes, el portavoz de Karzai, Waheed Omar, dijo que el informe era “la mejor noticia que hemos tenido en muchos años en Afganistán”.

Compañía Bravo, Segundo Batallón, en Waghez, Afganistán, en 2007. (U.S. Army)

Otros comentadores, sin embargo, sugieren que el informe sobre la riqueza subterránea afgana no era nada nuevo. Como señaló Blake Hounshell, editor de la revista Foreign Policy, el Servicio Geológico de Estados Unidos ya había publicado hace tres años en Internet un completo inventario de los recursos afganos no petroleros. Gran parte de este estudio se basó en exploraciones realizadas por la Unión Soviética durante su ocupación del territorio afgano en los años 80.

La pregunta es por qué la noticia, reproducida por varias cadenas extranjeras, fue publicada ahora. Risen sugirió que “los funcionarios estadounidenses y afganos acordaron hablar sobre los descubrimientos minerales en momentos difíciles” para la ofensiva contra el Talibán.

Las bajas estadounidenses y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) han crecido en las últimas semanas. La táctica de “limpiar, controlar y construir” en la estratégica región de Marja parece haber fracasado, y la planificada campaña en y alrededor de la ciudad clave de Kandahar se ha demorado por casi dos meses.

La última encuesta indica una creciente erosión del apoyo al compromiso de Washington con la guerra, en comparación con ocho meses atrás, cuando el presidente Barack Obama aceptó las recomendaciones de enviar unos 30.000 soldados más a Afganistán para que el contingente militar en ese país ascendiera a un total de 100.000 este verano boreal.

Además, el poco respaldo a la guerra que permanece en los países aliados de Washington en la OTAN se desvanece rápidamente. Naciones de esa alianza y otras actualmente tienen unos 34.000 soldados en suelo afgano.

En vísperas de la conferencia ministerial de la OTAN en Bruselas la semana pasada, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, reconoció que Washington y sus aliados afrontaban dificultades para convencer a sus ciudadanos de que su estrategia contra el Talibán estaba funcionando. De hecho, la administración de Obama pretende realizar una gran revisión de su campaña en Afganistán para fines de este año. El presidente había prometido retirar las tropas definitivamente en julio de 2011. Obama ya es presionado por los medios de derecha y neoconservadores, así como por legisladores del opositor Partido Republicano, para que demore la retirada.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie