Cooperación

El test salvavidas

Los test de diagnóstico rápido detectan enfermedades como la malaria o el sida en solo 15 minutos.

No necesitan el costoso material de laboratorio ni personal muy formado para realizarse

Las pruebas salvan la vida a miles de personas en todo el mundo que son diagnosticadas a tiempo

Pruebas de malaria con Parachek en Mali (Bruno De Cock / MSF)

Pinchar un dedo, colocar una gota de sangre en una plantilla, aplicar un reactivo y esperar 15 minutos. Con estos pasos pueden detectarse muchas enfermedades como el sida o la malaria. Los test de diagnóstico rápido son un salvavidas para miles de personas en todo el mundo.

Estas pruebas permiten identificar enfermedades con rapidez, saltándose el paso por el laboratorio que hace el diagnóstico lento y costoso, sobre todo para las zonas donde no existe la infraestructura necesaria. “Para el análisis clínico necesitas jeringuilla y aguja, que falta en muchos sitios. La muestra que se extrae tienes que mandarla a un laboratorio y para eso tiene que haber un transporte, que no siempre hay. El laboratorio tiene que tener material para procesar las muestras y conservarlas y también un técnico formado. Después hay que esperar a que vengan los resultados que a veces pueden tardar hasta dos o tres semanas” describe Rosa De Felipe, enfermera en proyectos de prevención del sida de Médicos Sin Fronteras en Zimbabue.

Lo del tiempo no es baladí, uno de los principales problemas es que los pacientes desisten cuando se les pide que vuelvan otro día a por los resultados. “Imagina un lugar en el que la gente tiene que andar tres horas por la selva para llegar al médico con su hijo enfermo habiendo dejado solos en casa a cinco niños pequeños. Cuando le haces las pruebas dile a esa persona que vuelva dentro de tres días que estarán los resultados…” Cuenta Carlos Mediano, responsable de investigación de Medicus Mundi que trabajó en África cuando no había diagnósticos rápidos.

Allí casi un millón de personas mueren al año por malaria.”Cuando nos llegaba un niño con menos de cinco años con fiebre, lo empezábamos a tratar como malaria, y a ver qué pasaba. No nos podíamos arriesgar si no podíamos hacer el diagnóstico en el laboratorio”. Como en el caso de Carlos, que estuvo en Somalia, hay muchos otros países en desarrollo donde la malaria es endémica y los pacientes que presentan fiebre son tratados médicamente como si tuvieran esa enfermedad sin haber confirmado su diagnóstico, por eso son tan importantes estas pruebas.

Al ser tan sencillo como un test de embarazo no requiere un personal muy cualificado como ocurriría en un laboratorio. “El diagnóstico clásico implica tener personal más formado para interpretar esos resultados, se necesita una formación superior a la del test y en muchos países en los que trabajamos hay carencia de personal y se necesita una mínima infraestructura como electricidad para el microscopio. Eso no es factible en determinados terrenos” Manuel Pece, especialista en malaria de MSF, organización que el año pasado diagnosticó y trató con éxito a más de un millón de pacientes con esa enfermedad.

Pruebas de malaria con Parachek en Mali (Bruno De Cock / MSF)

El procedimiento que cuenta con el respaldo de la OMS se repite hasta en tres ocasiones cuando da positivo.”A las personas que van al centro de salud se les hace una primera prueba rápida, si es positiva se les repite y si es positiva se repite otra vez. Tres veces en total y así se confirma que se trata de VIH, todo en el mismo centro”, cuenta Pilar Aparicio del Instituto Carlos III. La organización instruye a equipos locales en Guinea Ecuatorial para que puedan detectar el sida.

La fiablilidad de los test es del 99 por ciento en muchos casos y su utilidad está reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como herramienta para mejorar y acelerar el diagnóstico. Bueno y barato. El coste no supera en la mayoría de casos los sesenta céntimos.”Ahora los grandes donantes invierten mucho dinero en los test porque es más barato que hacer esa inversión en tubos, jeringuilla, laboratorio, técnico, máquina. Es mucho mejor y llega a más gente”, afirma Rosa de Felipe.

Las pruebas tienen un pequeño margen de error que puede dar lugar a resultados negativos cuando el paciente sí tiene la enfermedad. Suele ser en casos como la malaria, en países donde es común la automedicación puede quedar encubierta o no ser detectada porque no hay suficientes parásitos en sangre, o el VIH durante el llamado ‘periodo ventana’ que abarca los tres meses primeros meses de infección en los que es difícil detectar la enfermedad. “A los pacientes a los que les da negativo les decimos que si han tenido una relación de riesgo en los últimos tres meses tienen que volver cuando hayan pasado los 90 días”. O en el caso de los bebés lactantes que puede tener los anticuerpos de la madre si ella está infectada pero el test no distingue lo que es de la madre. “No le sirve hasta que deje de mamar y hayan pasado 3 meses, también les decirmos que vuelvan entonces” afirma la enfermera de MSF. “Pero a pesar de esos falsos negativos, los test son un gran avance”.

En el caso del chagas, una enfermedad de países y de regiones producida por un parásito que afecta a 18 millones de personas y mata a 50.000 personas cada año, la prueba de diagnóstico rápido revela indicios de la enfermedad aunque necesita confirmarse con pruebas de laboratorio.

Pruebas de malaria con Parachek en Mali (Bruno De Cock / MSF)

El reto es que la ayuda se expanda. “Hay veces en la que la enfermedad es detectada cuando el paciente está muy deteriorado, pero generalmente llegamos a tiempo para poner el tratamiento que funciona y da mucha calidad de vida. El acceso al diagnóstico y al tratamiento es esencial, sino es una sentencia de muerte” recuerda Rosa. Los test deben ir acompañados por estrategias integrales porque la enfermedad no termina con su diagnóstico. “No es algo individual. Tiene que haber un fortalecimiento de los sistemas de salud. ¿De qué sirve que puedas hacer la prueba si no hay un tratamiento? Los métodos tienen que acomplarse a la realidad de cada país, para que cuando la cooperación se vaya el sistema de salud pueda continuar usándolos, para que no sea solo un parche”, asegura Carlos Mediano de Medicus Mundi.

En España también se emplean estos diagnósticos. Organizaciones como Médicos del Mundo los incluyen en sus campañas de prevención del sida en las que atienden a prostitutas. “Cuando les mandábamos a los centros para que se hicieran las pruebas no iban por miedo, porque no tenían la tarjeta sanitaria o porque no sabían dónde estaba”. Desde 2007 usan los test en doce ciudades españolas. “Los empleamos con la población más vulnerable. Las mujeres que se prostituyen hoy están en Gijón y dentro de 15 días en Pamplona, necesitamos pruebas rápidas, que les informe en unos minutos y podamos aconsejarlas sobre las prácticas de riesgo. Así no se nos escapan”.