Los niños invisibles de Europa

Darío, de 22 años, llegó a Bélgica desde Brasil en 2005, siendo aun adolescente. “Al comienzo fue difícil. No hablar el idioma me impidió hacer ciertos trabajos, y también estaba el riesgo de enfermarme, porque no tenía ni tengo seguro de salud”, relató.

Fuente:

Leer más