Hace dos años, un grupo paramilitar asesinó a dos activistas extranjeros cuando visitaban la población de Copala que estaba siendo asediada ante la indiferencia estatal. Allegados de las víctimas discuten en Helsinki cómo llevar el caso a la justicia finlandesa, donde se puede juzgar un crimen impune contra sus ciudadanos aunque se haya cometido en el extranjero.







