Nuestra corresponsal Mónica G. Prieto ha regresado clandestinamente a Siria y nos cuenta la historia de los 66 cadáveres sin nombre que yacen en un terreno agrícola de la región de Homs, entregados por el Hospital Nacional a un clérigo local. En lugar de los nombres de las víctimas, en los sudarios sólo estaba escrito un número de tres cifras. Algunos comienzan por 9. ”Quieren que volvamos a la atmósfera de miedo”.







