Sociedad

Indignación contra “los chorizos de Génova”

Manifestaciones en cerca de 30 localidades reclaman la dimisión de Rajoy y medidas contra la corrupción de los principales partidos.

Las convocatorias para hacer una “barbacoa con los chorizos” en las sedes del Partido Popular muestran la capacidad de movilización a través de la red.

“Nuestro presidente es un delincuente”, seguido de gritos de “Gobierno, dimisión”. Así era el ambiente en la calle Génova de Madrid  a las 8 de la tarde. Todo lo cerca que permitía estar a los manifestantes de la sede nacional del Partido Popular.

Hace una semana, la convocatoria inmediata de una protesta al conocerse la acusación directa al presidente del Gobierno de recibir sobresueldos por parte del ex tesorero popular apenas reunió a un centenar de manifestantes. En esta ocasión, el ambiente en Génova era distinto y los asistentes se contaban por varios miles.

Será porque durante una semana, las negativas populares a dar explicaciones no han hecho otra cosa que echar gasolina en la hoguera de la indignación.  Será porque con días de antelación, la convocatoria circuló con ‘trending topic’ como #DemocraciaSinMafia o #BarbacoaDestituyente; en  mensajes de WhatsApp que exclamaban “que se vaya la mafia”; o a través de imágenes en clave de humor como estas:

Esta vez sí, el boca a boca en la red se trasladó a la calle. “Esto no puede salirles gratis”, comentaba Tomás, miembro de Juventud Sin Futuro, a pocos metros del cordón policial que separa a los manifestantes de la sede popular. “Lo mínimo que podemos decirles es que sabemos que son unos ladrones  y que nos están robando derechos mientras se lo están llevando crudo”. Y así se lo hizo saber su organización con este vídeo hace pocos días.

Imagen de previsualización de YouTube

 

La autoconvocatoria

A la pregunta de quién convocó esta protesta, ya no caben las respuestas al uso: un partido, tal sindicato, varias plataformas…  sino más bien respuestas contradictorias, o complementarias: nadie, todos, ninguno, o simplemente cualquiera que quiera apoyar  unas protestas que apenas tienen difusión fuera de las redes sociales.  “Somos personas, redes, que nos convocamos unos a otros, nos autoconvocamos”, explicaba un habitual de este tipo de protestas.

Desde hace dos años, el 15-M se ha convertido en una especie de “movimiento Guadiana”. Aparece y desaparece  a los ojos de la mayoría cada cierto tiempo, aunque en ningún momento detenga su curso. Y le bastan un par de días de margen para fijar una protesta, compartirla en la red, y volver a reunir a varios miles de indignados en las calles.

Tras cerca de una hora y media en la calle Génova, los asistentes entonaron el “nos vamos de paseo”.  En ese momento empezó un periplo de varias horas por parte de los manifestantes en las calles del centro de Madrid, cumpliendo así otra de las nuevas formas de protesta: se sabe donde empiezan, pero no cómo ni cuándo acaban.

Tras dar varios esquinazos a los muros que les ponían a su paso los agentes antidisturbios, llegaron también las habituales cargas policiales. Con ellas, la dispersión de la mayoría,  y el enfrentamiento por parte de unos pocos. El resultado provisional a medianoche, varios heridos, un manifestante detenido, y un policía alcanzado por el lanzamiento de una piedra.

Muchos, pero insuficientes

Hacía tiempo que no se vivía con tanta euforia una manifestación en Madrid. “Por fin volvemos a salir a la calle”, se felicitaba una. “Somos muy pocos si pensamos todo lo que está pasando”, contradecía otro.

“No sé si somos muchos o pocos, pero desde luego somos insuficientes”, se lamentaba Nayra, que no ha parado de salir a la calle a protestar en los dos últimos años. Y desde luego tiene razón. Al día siguiente, “la mafia” contra la que protestaban aún seguía ahí.

.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie