Sociedad

El lustrador que se convirtió en embajador

Retrato de Wakatel Utiu, Cirilo Pérez, Embajador itinerante de los pueblos indígenas de Guatemala.

Cirilo Pérez durante la entrevista (foto: Darío Chiquitó)

“Desde hoy te llamarás Wakatel Utiw, Lobo Errante. Vos sos la voz de la selva y el mensajero de los mayas. Toma tu bastón y tu caite. Para ti no habrá fronteras, ni mares. Tienes que caminar”. Con estas palabras Cirilo Pérez, quien actualmente ocupa el cargo de Embajador Extraordinario Itinerante de los Pueblos Indígenas de Guatemala, explica cómo fue el llamado espiritual que le cambió la vida, en plena guerra, cuando una voz desconocida le instó a internarse en el bosque para revelarle este mensaje.

Con la humildad de quien fue pobre y aún tiene bien presentes sus orígenes, Don Cirilo explica que sus padres eran jornaleros, guardadores de la propiedad de un terrateniente en Quetzaltenango. Nacido el 26 de febrero de 1929 al pie del Cerro del Baúl, creció lustrándoles los zapatos a empresarios y profesionales.

“A los 7 años mi papá me fabricó un cajoncito para que pudiera empezar a trabajar. No teníamos dinero para que yo pudiera ir a la escuela”. Esto mismo le dijo a un cliente, quien desde entonces aprovechó los 5 minutos diarios en los que Cirilo niño le limpiaba los zapatos para enseñarle a leer y escribir, lo que consiguió, para su admiración, en poco más de 6 meses.

“En mi vida he tenido muchos trabajos. Como simple agricultor, jornalero, manejando tractores agrícolas en los campos algodoneros, como insertador de hule, y en las fincas bananeras de Tiquisate”. Laboró durante 8 años en México, después estudió becado enfermería pero como no le reconocieron los estudios pasó dos años en el Hospital Roosevelt, a cambio de capacitación y comida.

Sin apenas darme cuenta

“En ese tiempo aprendí lo que era atender un paciente, el amor de servir a los demás y salvar vidas”. Pero la ciencia  occidental no siempre le convencía y empezó a estudiar libros de medicina tradicional. “Sin apenas darme cuenta, comenta, me convertí en un famoso curandero y guía espiritual, ajqíj como diríamos entre nosotros”. La gente llegaba de todas partes, sin saber cómo, para que él les ayudara.

Coroneles, embajadores, políticos de alto nivel. Cirilo empezó a ser invitado para dar charlas en las universidades sobre la cosmovisión de los pueblos indígenas, a viajar a Panamá, a El Salvador. Fue cuando Álvaro Colom era viceministro de Economía que nació la amistad con el actual Presidente de la República, siendo Pérez uno de los primeros coordinadores de FODIGUA, el Fondo de Desarrollo Indígena Guatemalteco.

“Cuando él tomó posesión me mandó a llamar para que le ayudara, y yo le dije que no había tenido educación formal para ser lo que me proponía pero Colom dijo que no importaba porque mi quehacer era reconocido sin necesidad de que lo sustentara ningún papel. Me convenció, acepté y fue así como empecé a caminar internacionalmente. No lo busqué, simplemente me dejé llevar aceptando mi destino. Poco antes de morir mi mamá ya me había avisado de que esto iba a suceder”.

Solo soy un intermediario

“Me da hasta vergüenza cuando me llaman embajador, porque yo no me considero por encima de nadie, creo que mi misión es simplemente hacer de intermediario entre mi gente, hombres de maíz, y otras culturas distintas a la nuestra”. Con rostro serio pero amable wakatel utiw  se queja de que sigue la injusticia y el racismo con los indígenas en Guatemala, y que sin el respeto no se puede llegar a nada.

“Racismo existe en mi humilde persona, cuando entro en los edificios públicos me miran de pies a cabeza y me dicen que no puede ser que yo sea funcionario y a veces incluso no me dejan entrar. Me discriminan en la Presidencia. Sé que el presidente me aprecia, pero él solo no es suficiente, y no tengo apoyo para realizar este trabajo. Hay palabras pero no hechos”, asevera.

Guatemala es, según él, uno de los países más atrasados en este aspecto, lo que resulta contradictorio teniendo en cuenta que es un país multiétnico y plurilingüe, rico en cultura. “Pero a la hora de la verdad, lo que prevalece aquí es la doble moral”, insiste. Presidente del Consejo Nacional de Ancianos Mayas, Xincas y Garífunas, Amauta Universal y Anciano de América, además de Embajador, Cirilo Pérez trata, precisamente, de aprovechar su situación para revertir esta situación. “Hay que tener paciencia, concluye, porque todo lleva su tiempo y todo llega”.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie