ocultar/mostrar banner

Sociedad

Colectivos ciudadanos frente a la gentrificación urbanística

En un cruce de planteamientos sociales, urbanísticos y culturales, distintos colectivos de A Coruña se plantean la necesidad de la organización popular y la participación activa y real de la ciudadanía en la construcción de nuevos espacios urbanos.

La finalidad es hacer frente al denominado fenómeno de la gentrificación: el proceso de transformación urbana en el que la población original de un barrio empobrecida es progresivamente obligada a desplazarse y es sustituida por otra de un mayor nivel adquisitivo, tras una revalorización previa de la zona con fines de especulación urbanística.

A finales de febrero de 2013, tras varios intentos, Aurelia Rey consiguió, gracias al apoyo vecinal y a la Plataforma Stop Desahucios de A Coruña, paralizar su desalojo en el número 9 de la calle Padre Feijóo situada en pleno centro de A Coruña.

El caso fue bastante mediático debido a sus características: Aurelia tenía 85 años y llevaba viviendo en este inmueble desde hacía 30 años. Por él pagaba 126 euros al mes -era una alquiler de los denominados de renta antigua- por lo que podía hacer frente al pago, no sin mucha dificultad, debido a sus ingresos de 370 euros al mes de una pensión no contributiva que la hace vivir por debajo del umbral de la pobreza. El motivo de que una sentencia judicial ordenara desahuciarla fue el retraso, que no el impago, de dos meses de alquiler: uno en 1999 y otro en 2011.

Desde la Xunta una de las soluciones que se le ofreció fue trasladarla a una residencia, y otra, a uno de los dos pisos de protección oficial que se le ofrecieron a las afueras de A Coruña. Ofertas que ella rechazó.

En mayo del año pasado la Xunta le ofrece una vivienda de alquiler asequible a sus ingresos en Eirís, una población a una hora de su antigua vivienda en el centro de la ciudad, que ella acaba por aceptar.

La Plataforma de estudiantes de arquitectura y arquitectos Ergosfera, que desarrolla trabajos de investigación y acción urbanística desde A Coruña, denunció por aquel entonces en un artículo firmado por Iago Carro, que en términos urbanísticos, y aunque comienza a fraguarse mucho antes del intento de desalojo de Aurelia, el contexto en el que se desarrolló el desahucio tenía un punto de inflexión en la creación de una nueva centralidad comercial a nivel metropolitano en el barrio donde vivía Aurelia. Según Carro a partir de 2006, la presión sobre la zona se disparará de forma “natural”, produciendo una revalorización inmobiliaria del ámbito que culminará con el anuncio -meses antes de que se diera el intento de desahucio de Aurelia- de la compra de la mayoría de los bajos comerciales de la calle Compostela por Inditex: “con el objetivo de continuar el proceso de transformación del barrio en infraestructura comercial de gran escala, ahora ya como aventura capitalista comandada por un conglomerado empresarial cuyo máximo accionista es el supuesto tercer ciudadano más rico del mundo (y vecino de la ciudad)”.

La conclusión que desde el urbanismo se podía sacar de este fenómeno, según Carro, parte del principio que el patrimonio urbano no está formado únicamente por objetos o espacios, “sino también por formas de vida que cultural y técnicamente aportan valor a la ciudad” y  que los intentos de desahucio de Aurelia eran un acontecimiento que obedecía a “un proceso de gentrificación y mobbing inmobiliario”.

La Real Academia de la Lengua Española todavía no recoge el término gentrificación entre sus páginas. Autores como Ruth Glass ya en la década de los 60  hacen uso de este concepto, en su caso particular, para hacer referencia a la invasión de algunos barrios obreros, próximos al centro de Londres, por individuos de clase media que rehabilitaban la deteriorada edificación residencial haciendo subir los precios de la vivienda y provocando la expulsión de las clases obreras que originalmente habían ocupado el sector. El proceso conduciría a un cambio radical del carácter socioeconómico de los distritos afectados. Esta autora eligió un término derivado de gentry que, de forma irónica, hace referencia a una burguesía rural típicamente británica.

La  gentrificación tiene que ver pues con la diferencia de renta entre los nuevos habitantes de un barrio y sus habitantes anteriores, pero no sólo eso, ya que lo más importante no es que los nuevos moradores tengan más o menos dinero o sean más o menos sofisticados, sino que los habitantes arraigados en una zona encuentren los precios tan prohibitivos, que deban salir del barrio en contra de su voluntad, como le ocurrió a Aurelia tras 30 años viviendo en el centro de A Coruña.

Evitar la gentrificación desde espacios sociales y culturales

En un cruce de planteamientos sociales, urbanísticos y culturales distintos colectivos y asociaciones de A Coruña estudian -contra lo que supone el fenómeno de la gentrificación- la necesidad de la organización popular y la participación activa y real de la ciudadanía en la construcción de nuevos espacios urbanos, así como la urgencia en la creación de modelos de desarrollo alternativos, la responsabilidad crítica de los agentes culturales implicados en la transformación de zonas urbanas revalorizadas y la apropiación simbólica y física de los espacios.

Evitar que la rehabilitación de estos espacios revaloricen el barrio en los que están ubicados y favorezcan procesos de gentrificación, es el gran reto al que se enfrentan. “Nos movemos en esa paradoja”, comenta Iago Carro que continúa: “todos sabemos qué son los procesos de gentrificación, pero no hay respuestas claras sobre cómo evitarlos”, por lo que no les queda más remedio que seguir experimentando.

Casa da Fariña “una comunidad abierta”, como se define a sí mismo este colectivo que proviene del ámbito del cooperativismo, formado por arquitectos (Hábitat Social), abogados, ambientalistas… es uno de los colectivos que rema, a su manera, contra la gentrificación de la ciudad de A Coruña.

Este espacio nace hace un año con la voluntad de ser uno de los puntos activos sobre pensamiento social y la acción en la ciudad. Punto de referencia para los movimientos sociales, así como la cultura y el arte que no encuentran la ruta deseable en los circuitos oficiales existentes. Conferencias, exposiciones, performances, proyecciones, debates, etc. “un proyecto atractivo de cara al exterior, que invite a entrar, y con una infraestructura interior adaptada para trabajar en común”, comenta el arquitecto Xiao Varela.

El colectivo que forma Casa da Fariña decide rehabilitar en el casco antiguo de la ciudad un espacio, que anteriormente funcionó como anticuario y luego como carnicería, para convertirlo en un lugar a disposición de cualquier grupo o persona cuyos proyectos promuevan el bien común. “Tratamos de tener una visión ecléptica, librarnos de cuantos más prejuicios mejor. No estamos adscritos a ningún partido, eso también es importante para que la ciudadanía sepa que este espacio está abierto para toda persona o grupo que quiera aportar algo a la colectividad”, comenta Xiao.

Charla sobre restricción de derechos y libertades en Casa da Fariña

En Casa da Fariña, por ejemplo, te puedes encontrar exposiciones de  jailart cuya temática, no por casualidad, es la cárcel. La exposición forma parte de las actividades de Proxecto Cárcere, una plataforma ciudadana sin ánimo de lucro que trata de recuperar la antigua prisión provincial de A Coruña, emplazada en un lugar privilegiado junto al paseo marítimo frente a la Torre de Hércules, Patrimonio de la Humanidad. La pretensión de esta plataforma es la de rehabilitar la antigua cárcel para crear un espacio cultural y en el que se rinda homenaje a la memoria histórica. Javier Rodríguez es arquitecto y uno de los 5 integrantes más activos con los que cuenta esta plataforma en la actualidad. A su vez, también forma parte de Casa da Fariña.

Fue hace tres años cuando se decidió ocupar el edificio para hacer un espacio autogestionado abierto a la ciudadanía. En su interior se celebraron asambleas, actuaciones musicales y teatrales, exposiciones…, para lo que se acondicionó de forma colectiva. La cárcel pertenece a la Secrataría General de Instituciones Penitenciarias (SGIP). El Ministerio de Interior y el Ayuntamiento de A Coruña pactaron su devolución a la ciudad a cambio de unos terrenos anexos, de menor superficie, para el centro de reinserción y 1,2 millones euros.

Se han escuchado, sin confirmar, varias propuestas de lo que haría el Concello con el edificio cuando sea de su titularidad, todas de ámbito privado: un balneario de lujo, un museo del automóvil, un hotel… “y mientras el Concello y  el SGIP llegan a un acuerdo, el edificio se está deteriorando”, denuncia Javier.

Desde el verano pasado no se permite el acceso al  interior del edificio,  por supuestos motivos de seguridad. “Hay un vigilante las 24 horas del día, que a saber cuánto nos estará costando a los coruñeses”, comenta Javier.

Desde el inicio Proxecto Cárcere fue apoyado por un grupo entorno a las 100 personas que acudían de forma constante a las asambleas. De esos 100, ya sólo acuden unos 30, y tan sólo 5 se entregan al proyecto de forma activa. La constancia es difícil. “Son iniciativas que si no ven resultados a largo plazo se desinflan”, asegura Xiao.

Cuando el espacio de Casa da Fariña todavía no existía, Manicómicos, una asociación cultural situada en otro barrio popular de A Coruña, cedió su local para la celebración de la I Jornada de Convivencia del Proxecto Cárcere. El colectivo Manicómicos no tiene nada que ver con la arquitectura, ni con el urbanismo. De hecho surgió para tratar de difundir el Clown y aprender de ello; formar un espacio para traer profesores internacionales que pudieran enseñar está técnica en A Coruña. Sin embargo, a lo largo de su existencia (llevan desde 2004 sobreviviendo), han cedido de forma gratuita su local a iniciativas como Proxecto Cárcere o a jornadas sobre la situación del Sáhara Occidental, por poner dos ejemplos.

“Siempre hemos guardado como asociación ese rollo de la cercanía, la amabilidad, la intimidad, la familiaridad…”, comenta Anxela Blanco. “Antes nos concentrábamos más en el aspecto artístico, pero cada vez se tiende más al contenido social”, señala Vanessa Rivas.

La asociación cultural Manicómicos durante la cabalga de Reyes 2013 en A Coruña

Aún así, Manicómicos sigue guardando la esencia por lo que nació: llegar a la gente a través de la comicidad. “La risa es terapia”, apunta Vanessa.

Se empezaron a dar cuenta de que eran capaces de hacer teatro y hacerlo de calidad. “Con gente especial, diferente, fuera de lo comercial y con un discurso interesante”. “Además, la gente de la ciudad tenía la posibilidad de ver espectáculos diferentes que no estaban acostumbrados a ver”, asegura Vanessa, y a precios muy asequibles: la entrada media por espectáculo es de 3 euros y existe la posibilidad de comprar bonos familiares por 8 euros.

Asamblea de Proxecto Cárcere en el antiguo centro penitenciario de A Coruña, antes de que fuera prohibido acceder a su interior

En Manicómicos se hacen actuaciones, cursos (cada vez menos) y teatro de calle. Años atrás contaban con tres eventos: festival de verano, que era a la gorra, el de  invierno y la gala de enero. En estos festivales los artistas trabajaban gratis, lo recaudado lo invertían en pagar los gastos del local. Pero de un tiempo a esta parte el Ayuntamiento de A Coruña contrata artistas de fuera para algunos de estos eventos a los que paga más. “El Concello en los últimos años ha tenido la intención de querernos contratar como empresa, no como asociación”, cuenta Vanessa. Quería que hicieran de soporte a los actores de fuera, pero sin garantías de poderlos atender como es debido. “Querían que hiciéramos el trabajo sucio y dijimos que no” (…) “Nosotros no somos una empresa, sino una asociación cultural. No saben apoyar a la cultura de base”, comenta Anxela que continúa: “Son mercantilistas del arte”.

Desde el inicio en Manicómicos no se pensó en ganar dinero, solo en aprender y aportar. Pero les empezaron a salir trabajos. Ahora se barajan varias posibilidades, una de ellas es la de convertirse en una productora cultural. “Existe la necesidad de profesionalizar los trabajos que nos llegan”, según Anxela.

Funcionan por comisiones asamblearias en total compuestas por 10 ó 12 personas más activas. 4 personas son los que llevan la asociación a nivel legal. “Pero la constancia es difícil”, asegura Vanessa. Aún así, llevan ya 10 años en funcionamiento, lo que les convierte en una de las asociaciones más veteranas de A Coruña.

Para Anxela el éxito de Manicómicos es el afecto. “Hay un ambiente afectivo que permite la supervivencia”. Vanessa considera que estar en un colectivo requiere que te involucres incluso emocionalmente. “Hay gente que prefiere trabajar e irse a su casa, no entrar en conflictos con las otras personas del grupo, que en muchas ocasiones te dicen cosas que no quieres oír de ti mismo. Pero escuchar lo que el otro piensa de ti, te hace  conocer mejor tus defectos y te ayuda a superarlos”.

Anxela Blanco además de Manicómicos forma parte de otro colectivo que está tratando de sacar adelante Casa Tomada, un espacio de intervención artística y social que nació hace menos de un año en un viejo almacén situado en la estación de A Coruña. Música, artes escénicas, audiovisual, talleres… Funcionan con grupos de trabajo y con personas responsables de cada grupo de trabajo. Son 9 en activo y 3 de ellos programando. Todo para dar salida a artistas locales o aquellos que están fuera de los circuitos oficiales. Los precios de las actuaciones son asequibles, de 3 a 5 euros. Si se supera este precio, el artista tiene que justificar  por qué. Trabajan como una asociación cultural. Todo el dinero que entra es para los artistas y el local.

Actuación en Casa Tomada. Foto de Fabiana Correa.

Hicieron una campaña de crowdfunding para rehabilitar el espacio y consiguieron con creces los 3.000 euros que necesitaban. Contactaron con ADIF, dueño del local, y negociaron un precio de alquiler social de 180 euros al mes.

Claudia Delso, una de las promotoras de Casa Tomada, cuenta que en este espacio se pretende repensar la cultura y el arte en todas sus facetas. En lo que tiene que ver con la acción social pretenden implicarse con el barrio en el que está situado el espacio que es “un no lugar”, como lo define Claudia, “un cruce de caminos. Es la llegada y la salida de la ciudad, rodeada de un montón de barrios populares de A Coruña”. “Hay gente de estos barrios que no suele bajar al centro ni al cine ni al teatro”. Casa Tomada les da oportunidad de disfrutar de esto, a precios asequibles.

Además para hacer partícipe a la gente del barrio, pretenden invitar al local a viejas glorias a cantar, a tocar, actuar… también tienen pensado hacer intervenciones artísticas por las calles e  incluso llevar a cabo alguna actividad cultural con los institutos de la zona. Invitar a los jóvenes a que vayan, a que lo vean. Ofrecerles el espacio para quien quiera poner un proyecto propio en marcha.

En Casa Tomada existe la intención de que haya un enriquecimiento colectivo, por eso después de cada representación o documental se establece un coloquio para que la gente exponga su opinión sobre lo que ha visto o vivido.

Casa Tomada ha convertido un viejo almacén de la estación de A Coruña, en un espacio de intervención artística y social. Foto de Rebeca Mateos Herraiz

“El Concello envidia este tipo de espacios. Ha intentado poner en marcha iniciativas similares, pero son incapaces de romper con la idea de esa cultura de ocio y consumo. Para ellos la cultura válida es la que llena el teatro, dé o no conocimiento”, asegura Claudia, para quien la cultura y el arte deben aportar valores intangibles, fuera de toda lógica económica. “Valores, como por ejemplo, cómo hacer una sociedad mejor desde lo común”.

Claudia sabe por experiencia la dificultad que supone poner en marcha proyectos de este tipo; “pero cuando uno hace las cosas y ve resultado, se da cuenta de que se pueden conseguir cambios”, comenta con cierto tono de satisfacción.

También saben por experiencia propia la dificultad de poner en marcha proyectos de estas características la pareja formada por Laura Villaverde y Roi Fernández. A pocos metros de Casa Tomada gestionan Extramuros, un espacio que surge de la necesidad de crear en A Coruña un ámbito experimental en las artes escénicas y audiovisuales contemporáneas. “Se trata de un espacio híbrido entre una propuesta empresarial y un diálogo artístico”. Confiesa Roi que llevan durante meses a modo de supervivencia, “es frustrante”. Pero no se rinden.

El nombre de Extramuros no es casualidad, ya que hace referencia a la propia ubicación del local situado en un barrio de A Coruña que es un paradigma de la conglomeración social: inmigrantes conviven en él con gente de toda la vida y jóvenes a los que la universidad les queda a un tiro de piedra. Roi y Laura vieron en este barrio una ubicación excelente para  acercar las propuestas de arte contemporáneo a la periferia coruñesa. “La cultura popular está mal entendida y la solución no es una cultura elitista. Se trata de encontrar un término medio: proyectos independientes, con ideas arriesgadas, sin dar de lado a la gente del barrio”. Conseguir establecer un diálogo con la ciudadanía desde el ámbito artístico, es su objetivo principal.

Actuación de polipoesía en Extramuros

Hacen cursos escénicos, teatro para niños y adultos, polipoesía, bailan milonga los segundos domingos del mes… Cuenta Roi que en varias ocasiones han acudido a sus espectáculos personas que no tienen nada que ver con el mundo del arte y se van satisfechas expresándolo a su manera con frases como: “qué bien me sentí”, sin saber decirles muy bien el porqué. Y repiten la experiencia.

“Nuestro campo escénico trata de identidad, imágenes y sensaciones que vienen de los entornos rurales gallegos. La nuestra es la misma iconografía que posee la gente de a pie” (…) “nuestra responsabilidad como artistas es crear una obra con ese material. Que la gente entienda que no es necesario tener nivel intelectual artístico para conectar con el arte”, asegura Roi.

Nunca plantean las piezas artísticas con contenido social, pero en ellas se lanzan interrogantes que se quedan en el aire, para que cada cual saque sus propias conclusiones. Para Roi, que tiene a sus espaldas una experiencia de 10 años trabajando en colectivos sociales sin ánimo de lucro, el cambio social tiene que venir desde la individualidad: “Yo he trabajado con colectivos y por experiencia propia puedo decir, que puesto que los colectivos están formados por individuos, si estos individuos no están lo suficientemente formados a nivel personal, lo que aporten  al colectivo no será suficientemente rico” (…) “Falta formación crítica. El ser humano como individuo adolece de formación crítica. Es una especie de contenedor de información, pero le cuesta mucho tener su propia opinión sobre las cosas”.

Tanto Laura como Roi se han formado en el extranjero. En el caso de Laura ha trabajado durante varios años en la City Company, una de las compañías más importantes de Nueva York. Pudo trabajar allí gracias a una beca que le concedieron, de otro modo hubiera sido imposible por el coste tan elevado de los cursos de esta compañía. A parte de en EEUU han trabajado en otros países como Colombia y Puerto Rico. De hecho, Roi comenta que a nivel escénico han tenido más trabajo fuera que dentro de A Coruña. “El tejido cultural y escénico en Galicia lo absorbe, en gran medida, centros dependientes de las instituciones. No hay espacio subvencionado para las propuestas arriesgadas, independientes”, se queja: “Se gastan mucho dinero mal invertido. Sería más sencillo y económico otorgar pequeñas subvenciones a colectivos que pongan sus proyectos en marcha”.

Bailando milonga en Extramuros con Tango Rojo

Tanto si es del ámbito social, como de la intervención artística y cultural, el ser autogestionable es una de las mayores dificultades que encuentran los colectivos y asociaciones a la hora de la gestación y la supervivencia de proyectos de estas características. Muchas de las personas que los forman, como Xiao Varela de Casa da Fariña, Javier Rodríguez de Proxecto Cárcere o Iago Carro de Ergoesfera, entre otros, provienen de otros espacios colectivos como el centro social ocupado Atreu y Casa das Atochas desalojado en 2011.

De forma consciente y combatiendo a su manera el proceso de gentrificación, por entender que la técnica urbanística sólo es racional si contribuye a construir una ciudad mejor gracias a la diversidad de actividades sociales, políticas y culturales, estos proyectos acaban por eclosionar tras 4 ó 5 años de fermentación colectiva previa, pero tal y como comenta Claudia Delso de Casa Tomada: “estos espacios se habilitan para la ciudadanía y si no participa en ellos, no tienen sentido”.  Sumar a más gente supone un gran y necesario reto.

“Quizás nunca habían cuadrado tantos proyectos alternativos en un mismo tiempo y espacio [en A Coruña], caminando en direcciones diferentes, pero entorno a procesos comunes” asegura Claudia Delso, que concluye: “Nos estamos uniendo, conociendo, generando encuentros, nos ponemos caras…pero si no somos cada vez más, acabaremos por desinflarnos”.

5 comentarios

  1. [...] Colectivos ciudadanos frente a la gentrificación urbanística por lacrisis_son_lospadres a periodismohumano.com enviado: ____ En un cruce de planteamientos sociales, urbanísticos y culturales, distintos colectivos de A Coruña se plantean la necesidad de la organización popular y la participación activa y real de la ciudadanía en la construcción de nuevos espacios urbanos. La finalidad es hacer frente al denominado fenómeno de la gentrificación: el proceso de transformación urbana en el que la población original de un barrio empobrecida es progresivamente obligada a desplazarse y es sustituida por otra de un mayor nivel adquisitivo, tras una revalorización previa… etiquetas: colectivos, ciudadanos, gentrificación, urbanismo, a coruña usuarios: 1   anónimos: 0   negativos: 0   compartir: sin comentarios actualidad karma: 20 (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({}); [...]

  2. [...] Sigue leyendo esta noticia de Periodismo Humano en Colectivos ciudadanos frente a la gentrificación urbanística [...]

  3. [...] Continúe leyendo este reportaje en Periodismo Humano. [...]

  4. [...]  http://periodismohumano.com/destacado/colectivos-ciudadanos-frente-a-la-gentrificacion-urbanistica… Otros [...]

  5. [...] um exemplo de luta que ora acontece na Espanha Share this:CompartilharImprimirTumblrEmailDiggGoogleGoogle+ Talis [...]

Deja un comentario

En periodismohumano queremos que los comentarios enriquezcan el debate o la noticia. Por eso hay unas normas de decoro a la hora de comentar. Comenta sobre contenido que acabas de leer y evita el abuso de mayúsculas. Si tu texto tiene varios enlaces, puede que tarde un rato en aparecer. Los comentarios son libres y abiertos pero eliminaremos toda referencia que consideremos insultante o irrespetuosa

.
Twitter de Periodismo Humano

Lo último

Enfoques

Luis Acebal

La enseñanza escolar del “hecho religioso” en España Luis Acebal

 Comentario para un debate abierto Luis Acebal Monfort Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE)  Me ha sorprendido favorablemente el escrito [...]
Juan José Téllez

“Una sola vida merece la actuación urgente de los equipos de Salvamento Marítimo de uno y otro lado de la costa” Juan José Téllez

Manifiesto leído durante una concentración “No más muertes. Por un estrecho solidario” organizada por Algeciras Acoge en recuerdo de las [...]

Sociedad civil

image

El papel de los desmovilizados en el nuevo proceso de paz colombiano bottup - periodismo ciudadano

Ayer se anunció en Colombia el inicio formal de un proceso de paz entre el Gobierno y las FARC La promesa es no cometer los errores del pasado y los errores [...]
image

Un millón de personas piden #salvaelartico Greenpeace

Ayer en nuestra oficina de Amsterdam, recibimos un fax urgente de Shell. Una de las compañías petroleras más poderosas del mundo, y contra la cual todas [...]

De referencia

1-O: Las autoridades estatales y catalanas deben garantizar los derechos a la libertad de expresión, reunión y manifestación Aminstía Internacional

Manifestación de apoyo al 1-O en Barcelona, septiembre 2017. Copy: AP Photo/Emilio Morenatti A una semana de la convocatoria del 1-O, Amnistía Internacional [...]

Final narrativo, empieza el trabajo Ramón Lobo

A las cinco de la mañana del 17 de agosto he puesto el punto final narrativo a una novela que arrancó en Roma en el verano de 2010. Prometía rapidez [...]
-->