Sociedad
Tribunales exclusivos para veteranos de guerra

Un marine del 6º Regimiento después de una patrulla en Marjah, Afganistán. 2010. (AP Photo/David Guttenfelder)
En Estados Unidos, como en muchos otros países, hay juzgados de familia, juzgados de menores o juzgados para casos relacionados con drogas. Incluso juzgados para enfermos mentales. En 2008 se unieron los juzgados para veteranos de guerra: un híbrido para responder a casos de drogadicción y problemas mentales, exclusivo para miembros del ejército.
Los tribunales están limitados a aquellos veteranos acusados de crímenes no violentos. El programa tiene un año de duración y sólo se acogen -en los estados donde han sido creados- los veteranos con penas superiores a doce meses. Una vez en el programa, sólo pueden “graduarse” si han conseguido un empleo a tiempo completo o están matriculados en la universidad.
La idea nació en Buffalo, en el estado de Nueva York, y no está exenta de controversia. Antiguos miembros del ejército -que ya tiene su propio código legal- disfrutan de condiciones únicas para cumplir condena por delitos no violentos: acceso a todos los servicios médicos garantizados por el Departamento de Veteranos, programas de rehabilitación, terapias coordinadas entre los jueces y profesionales médicos. Además residen en su propio domicilio durante toda la condena. Si al cabo de un año terminan satisfactoriamente el programa, el historial delictivo queda borrado.
“No hay duda que el hecho de que la Constitución dicte que todos somos iguales ante la ley es algo positivo para este país, pero también creo que deberíamos tratarles [a los veteranos] de distinta forma”, comenta Mike Loeffler, fiscal en el juzgado de Okhlahoma. “Les debemos mucho más que a un ciudadano normal. Entregaron un cheque en blanco a este país, que muchas veces significó su propia vida. Si están en problemas por haber estado en el ejército, tenemos que solucionarlo”.
Según el Departamento de Salud estadounidense, entre el 14 y el 25 por ciento de todos los veteranos que regresan de Irak y Afganistán desarrollan problemas psicológicos como estrés post traumático o desórdenes depresivos. Cuando se añaden problemas de ansiedad o consumo de drogas, las cifras pueden saltar hasta un 49 por ciento. En el caso de los veteranos de Vietnam, por ejemplo, las cifras no llegaban al 20 por ciento.
El estado de Buffalo quiso responder con un nuevo tipo de juzgado al aumento de veteranos involucrados en problemas de violencia, consumo de drogas y alcohol. Ante las críticas por poner a disposición de veteranos algunos servicios a los que no pueden acceder civiles con los mismos problemas médicos, el responsable del juzgado en Buffalo, Jack O’Connor, da la vuelta a la polémica. “Había muchos veteranos, sin ningún tipo de antecedentes violentos, que terminaban en la cárcel sin acceso a todos los beneficios que les pertenecen por haber servido en el ejército”.
“Una de las peores cosas que podemos hacer como sociedad es mandar a un ciudadano a la guerra. Encarcelarles después es todavía peor”. En el caso del distrito de Okhlahoma, Loeffler habla de una comunidad con gran tradición militar y en la que no ha habido críticas al programa. “Entienden que los veteranos van a ser tratados de forma diferente y les parece bien”.
En los distritos donde existen los juzgados específicos para ellos, lo primero que pregunta la policía a un detenido es si ha pertenecido al ejército. “Queremos tenerles identificados inmediatamente”, explica O’Connor. Esto supone una inversión importante del Departamento de Veteranos, que ha dedicado recursos para abogados, médicos y personal que acompaña durante todo el proceso al condenado.
Sin embargo, uno de los factores que más éxito ha tenido es el contacto con la comunidad militar. La Asociación Nacional de Profesionales de Tribunales de Drogas puso en marcha un proyecto de mentores, que conecta a nuevos participantes en el programa con aquellos que ya se han graduado. Si el recién llegado es un marine, se le empareja con otro marine. “Confían más en otro soldado que en sus propios abogados”, explica
A pesar de que su temporada en el ejército ha quedado atrás, los años de servicio marcan su rehabilitación.
“Es como volver al ejército para ellos. Tienen a alguien que les dice lo que tienen que hacer y obedecen”, explica Mike Loeffler, fiscal de distrito en Okhlahoma. “Da lo mismo el tiempo que hayan pertenecido a la clase militar, tienen marcada esa disciplina y la única diferencia con el programa es que las órdenes se las da un juez en vez de un oficial. Pero saben que no pueden desobedecer”.
Los responsables coinciden en que cuesta unos tres o cuatro meses “ponerles de nuevo en el buen camino”. Si cometen una falta, pueden pasar una semana en la cárcel -una cárcel común, no para militares.
El juez Brian McKenzie, del tribunal en Oakland, Michigan, celebra las alternativas a prisión que ofrecen programas como éstos. Hace unas semanas llegó a su sala un veterano de Irak al que el dolor por la reconstrucción de sus manos, después de sobrevivir a un atentado, le había costado una adicción a los medicamentos. “Es la primera vez que puedo convertir una intervención quirúrgica en parte de la sentencia. El soldado se prepara ahora mismo para entrar en la universidad”, explica McKenzie.
Lejos de la controversia levantada por estos tribunales desde 2008, ya espera en el Congreso una propuesta de ley para que los juzgados de veteranos sean instaurados a nivel nacional. El modelo de Buffalo ya ha sido reproducido en otros 31 distritos, con otros 24 proyectados en todo el país.
“El Departamento de Veteranos reconoció muy pronto la importancia de este problema”, explica Cristohper Deustch, coordinador de la Asociación Nacional de Profesionales de Tribunales de Drogas. “El objetivo es que el Departamento esté presente a lo largo de todo el proceso”. Con una ley federal, el Departamento podría asegurarse financiación para reproducir el modelo en todo el país.
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Fuente: Frontline













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Mis saludos;- Mi padre Manuel Morales Martinez, es un veterano de la Segunda Gerra Mundial,terminada
en el ano 1945,Hasta este momento no posee de beneficio alguno, Se podria decir, que es un VETERANO
OLVIDADO. El tiene sus condecoraciones,carnet y carta de reconocimiento del presidente Harry Truman.
Esperamos nos ayude a conocer que entidad le corresponde.
Muchas gracias por la atencion.
Elvira Chorens [ hija ]
telefono. 305-634-9213.
Gracias por leerme.
Agosto 15/ 2010