Sociedad

La última utopía

Nowheristan, una propuesta de mundo sin nacionalidades ni fronteras basado en la distribución universal de la riqueza, tiene ya 140.000 ciudadanos inscritos

Su creador y emperador, Michel Elefteriades, lo defiende como la lucha por un mundo más justo

Sede de Utopía, cuartel general de Nowheristan y de su emperador, Michel Elefteriades. (Mónica G. P.)

Imaginen un mundo sin fronteras, nacionalidades ni banderas, un sistema donde los recursos se repartan equilibradamente y la injusticia social se rebaje a la mínima expresión. Pues bien, ese mundo está en vías de creación: por el momento recibe el nombre de Nowheristán -el país de ninguna parte- y 140.000 potenciales ciudadanos ya creen en él. Su creador, el excéntrico productor musical libanés Michel Elefteriades, espera a que esa cifra se multiplique por varios ceros para cambiarle el nombre, bautizarlo Everywheristan y así ver realizada la última utopía. ¿Que todo es pura fantasía, un ejercicio de provocación? Es muy posible, pero anima a pensar en cómo confeccionar un mundo mejor.

La sede de Nowheristan,  Utopía, anexo a la sala de conciertos Music Hall -seguramente la más conocida de Beirut y de parte de Oriente Próximo, también propiedad de Elefteriades-, es un buen ejemplo de la fusión cultural que promete Nowheristan, de su leve toque anárquico y de su carácter provocador. Pegatinas con la leyenda “Que los dioses bendigan Nowheristan” o “Gobiernos, estáis advertidos: vuestra caída está cerca“, artículos publicados en la prensa internacional sobre el proyecto y solemnes retratos de su fundador, que se hace llamar Michel Primero y Último de Nowheristan -“detrás de mí no vendran otros”, aclara- constituyen solo parte de la decoración de este local con aires de bar de moda cuya barra es presidida por una declaración de intenciones con aires de consigna: “Sé realista: pide lo imposible“.

La frase, acuñada durante el alzamiento de mayo de 1968, resume muy bien la filosofía que rodea Nowheristan. “Me molesta el estado del mundo e intento hacer algo para mejorarlo. De esa inquietud surge Nowheristan”, explica Elefteriades, uno de los artistas más polifacéticos y conocidos de la escena libanesa, recostado en un suntuoso sofá de terciopelo rojo con una N bordada en oro. Guerrillero en su juventud -como a toda una generación, su infancia transcurrió durante la guerra civil y terminó involucrado en los combates-, Michel Elefteriades implica de por sí una mezcla de culturas: de madre libanesa y padre griego, ha residido en países como Cuba, Rusia o los Balcanes además de en Oriente Próximo. Y de sus vivencias ha sacado como conclusión que las identidades y culturas son algo creado no hace tantos siglos, y que lo más parecido al mundo ideal reside en un sistema que recoja lo mejor de cada sistema político y una cultura que englobe lo mejor de cada cultura.

Michel Elefteriades, o Michel Primero y Último de Nowheristan. (M.G.P.)

“Me gusta ver Nowheristán como algo ecléctico, como una recopilación de los mejores éxitos“, dice empleando un simil musical. “Me pareció muy intesante aplicar el concepto de the best of a la política y crear un sistema con lo mejor del comunismo, de la anarquía, del capitalismo, del nacional-socialismo o incluso del fascismo, porque cada ideología ha tenido algo bueno. Hay que desprenderse del lado mostruoso de cada una de ellas y quedarse con lo positivo”, defiende. Michel Elefteriades parte de una idea: hay que cambiar un mundo bipolar donde no caben puntos medios, y en especial hay que acabar con la injusticia “de que el nacimiento es un billete de lotería. El genio que nace en Kinshasa tendrá muchas menos oportunidades en la vida que el idiota que nace en Suiza. Los genios deben ser aprovechados por toda la Humanidad”, aduce.

Y para ello propone un interesante modelo: un mundo sin fronteras donde los recursos estén equitativamente distribuidos.”Los ciudadanos de Occidente deben comprender que pueden tener que sacrificar alguna riqueza (siempre sin ignorar el hecho de que ellos también se beneficiarán de Nowheristan, del petróleo de Arabia Saudí, el gas de Rusia o los recursos naturales de Africa y Suramérica). Así, mediante este reequilibrio de los recursos, todos viviremos en un mundo mejor donde nos sentiremos más seguros, en casa y fuera de ella”, se puede leer en la declaración de intenciones del imaginario país transnacional aunque la definición suene a contradictoria.”Hay que pasar del Producto Interior Bruto al Producto Internacional Bruto, todo el dinero debe ir a la misma caja. La riqueza de un país, según el sistema actual, no beneficia a su pueblo sino a su Gobierno”, denuncia. “Hay comida para todos: que no nos digan lo contrario”.

Rendido admirador del Ché Guevara, fue el anfitrión de su hija Aleida, a quien homenajeó con una actuación en directo de la Orquesta de Nowheristan durante una reciente visita al Líbano en Utopía, su cuartel general, donde recibe a Periodismo Humano. Elefteriades, siempre aferrado a un delicado bastón, defiende que hay que despojar de valor al dinero. “Debe ser un medio y dejar de ser un fin”, dice con excitación. “Basta ya de mercancía fabricada en China por un dólar y revendida en Occidente por 100 dólares. Hay que desmantelar un sistema que nos hace víctimas de contínuos lavados de cerebro, donde se llegan a inventar enfermedades para vendernos vacunas a precios estratosféricos. Son capaces de vendernos mierda bien envuelta“, se queja. “Y lo peor es que cuanto más tenemos, más infelices somos. El sistema no te deja ser feliz“.

Rincón de Utopía, cuartel general de Elefteriades. (M.G.P)

En Nowheristán no hay pasaportes -“son odiosos, unos te permiten todo y otros te cierran todas las puertas”- ni fronteras, toda religión y secta está permitida siempre que no se inmiscuya en las vidas de los demás, la lengua común es el broken english sin anular por ello los múltiples idiomas y cada ciudadano enriquece al resto aportando su cultura y dejándose contagiar por la de los demás. Los políticos, afirma, “deben ser considerados tan peligrosos como los criminales y los ladrones y por tanto rechazados por la sociedad”. Y los impuestos se aplican, sobre todo, a los multimillonarios. “Es la primera vez en la Historia que existen 3.000 multimillonarios. Cuando tienes mucho dinero, no resulta útil ganar más. No hay en qué gastarlo”.

El Gobierno recaerá en manos de una meritocracia, un consejo de sabios compuesto por 1.200 ciudadanos de toda religión, raza y nacionalidad que hayan demostrado durante su experiencia vital merecer tal honor.  “Gente de la talla de Mohammed Yunus [premio Nobel de la Paz], Noam Chosky, Gabriel García Márquez… Gente que no sólo haya demostrado ser profesionalmente brillante, sino también que tenga un currículum impecable“. Porque una de las novedades de Nowheristan es la lucha contra la corrupción, al menos a gran escala. Las corruptelas menores, Michel las considera inherente al ser humano y por tanto difícil de abolir, si bien planea “combatirla con educación”. “Los miembros del Consejo de Sabios, que llevarán el nombre de Padres de la Nación, no dispondrán de dinero y vivirán en un resort de máximo lujo, sin contacto con la gente para evitar el juego del ego. Crearemos dos lugares, en las antípodas de la tierra, donde residirán por periodos de cuatro años con todas las comodidades imaginables. Y el primero de ellos será en Etiopía o algún otro país donde una iniciativa así revitalice la economía”. A ellos se supeditarán las estructuras económicas y políticas existentes para que las gestionen deacuerdo con el bien común.

No crean que todo esto termina aquí. Su alteza el emperador Michel Primero y Último de Nowheristan amenaza con sacar un libro que desarrolle toda su ideología, Tenemos la solución, cuya publicación afirma será inmediata. Una completa utopía, ¿verdad? Para Michel Elefteriades, el principio de un cambio. “Por el momento nos limitamos a crear conciencia, pero algún día llamaremos a la desobediencia civil”, dice. Afirma que su pomposo cargo es una mera provocación, una forma de atraer atención que, en otro caso, no lograría de ninguna otra forma. “Si escribiera un libro terminaría en la estantería de algún intelectual, llamándome emperador los medios de comunicación se hacen eco y propagan la idea”. Pero que eso no esconda su filosofía, pide. “Nowheristan es una lucha contra la injusticia, y ese es su único objetivo”. Ciudadanos de ninguna parte, convertíos en nowheristanos.