ocultar/mostrar banner

Sociedad

Israel pelea por devolver el país a los ciudadanos

Miles de personas vuelven a las calles un año después de la que fue la mayor movilización de su historia

Este sábado la indignación se materializó contra el acuerdo de Gobierno anunciado entre el Likud de Netanyahu y el Kadima (centro) de Shaul Mofaz y para defender que la izquierda sigue viva

El centro de Tel Aviv sirvió de punto de encuentro para las reivindicaciones de los grupos "pro democracia". Activestills.

La calle está viva en Israel. El pasado verano, el país vivió la mayor movilización de su historia y aquella llama prendió y no se ha perdido. En otoño, en invierno, quedaban vivos los rescoldos, en forma de pequeñas asambleas, líneas activas en las redes sociales, protestas ante el Parlamento cada vez que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, anunciaba a bombo y platillo una de las medidas que, obligado por la presión popular, debió tomar. Hasta un comité de sabios tuvo que crear para diagnosticar el mal del pueblo, para saber lo que la gente necesitaba, un comité rechazado por los líderes del 14J -14 de julio, la fecha en que se iniciaron las acampadas en Tel Aviv, en 2011- por parcial y excesivamente seguidista con el Estado. “Maquillaje“, resumen Itzik Shmuli, líder de la Unión Nacional de Estudiantes.

Tan fuerte era aún la influencia de los indignados de Israel que los políticos de centro-izquierda ya amenazaban con otro verano caliente, todos envueltos en la bandera de la calle y sus reclamaciones. Este 12M en Israel iba a ser un preludio de esa nueva marea de conciencia social, aunque los organizadores, como Marius Kopten, temían que esta primera gran cita en meses fuese aún débil, “un gran oso que se despereza“. No ha sido así, porque el acuerdo de Gobierno anunciado la pasada semana entre el Likud de Netanyahu y el Kadima (centro) de Shaul Mofaz ha sido encajado por la calle como un insulto, una jugada política que sólo busca el poder y la infuencia. Apenas una cuarta parte de los ciudadanos cree que se ha firmado por el bien del país; el resto habla de intereses personales y partidistas, desvela el diario Haaretz. Por eso ayer los israelíes se tiraron a la calle, como la noche en que se anunció la nueva alianza, para denunciar el ansia de poder del primer ministro, para censurar el doble juego de Mofaz (siempre sostuvo que Netanyahu gobernaba “de espaldas a la calle”, que era un “mentiroso”, que “nunca” sería su socio), para insistir en que la izquierda sigue viva “contra la corrupción y los que viven ciegos a nuestros problemas”, resumía en la marcha de Jerusalén la estudiante de Derecho Naomi Ya´alon. De hecho, el lema que coronaba las principales manifestaciones era claro: “Devolvamos el país a los ciudadanos”.

Javier Díaz, de DRY, con su camiseta del 15M en Jerusalén Este.

Javier Díaz, de DRY, con su camiseta del 15M en Jerusalén Este.

Unas 3.000 personas participaron, según la Policía, en la protesta jerosolimitana, dividida entre las calles comerciales del centro y la residencia oficial de Netanyahu, en Rehavia, aunque la mayor fue la de Tel Aviv, con cerca de 9.000 almas concentradas en la plaza donde un ultra asesinó a Isaac Rabin en 1995. Hubo marchas además en otras cinco ciudades del país. Los lemas se repetían: “Toman de los pobres, se lo dan a los ricos, es un país de corruptos”, “No han cumplido sus promesas. Elecciones ya”, o “Vergüenza de políticos”, eran algunos de los que podían leerse en las pancartas y cartulinas. En un ambiente festivo, con una potente presencia policial. Una joven, en la calle Ben Yehuda de Jerusalén, con una bandera del Meretz, gritaba en inglés: “Todos hemos estado en el Ejército peleando por este país. Todos lo hemos levantado. Sólo unos pocos lo están hundiendo. Nosotros, la mayoría, estamos cansados“.

Sus motivos: la economía ya no crece a un 6% anual, sino como máximo a un 4 (son previsiones del Banco de Israel confirmadas el miércoles pasado); el paro está en 6,9%, se ha disparado 1,4 puntos en el primer trimestre del año por culpa de la ralentización de la actividad empresarial (y las nuevas mediciones de la OCDE, justifica el Gobierno), con salarios cada vez más bajos; es el segundo país con más pobres de la OCDE por detrás de México, pisos cuyo precio se ha multiplicado por tres en cinco años, cesta de la compra que crece entre el 7 y el 10% anual, gasolina, luz, agua en ascenso…

El comunicado final de las protestas se centra en todo ello, pero deja de lado la causa palestina, un asunto espinoso que el año pasado surgió sólo en algunas asambleas, que no llegó a entrar en las declaraciones finales, que no termina de poner de acuerdo a todos. La pelea es por la causa doméstica.

Españoles concentrados ante el Consulado de Sheikh Jarrah.

Españoles concentrados ante el Consulado de Sheikh Jarrah.

No es aceptable. No podemos apoyar un movimiento que se dice global, con ramificaciones en Madrid o Nueva York, que se olvida de los palestinos. Hay que pensar localmente y actuar globalmente, y eso implica denunciar la ocupación injusta, el apartheid, las violaciones de derechos humanos. No puedo sumarme a la marcha israelí si apoya ese sistema”, denuncia como contrapunto la española Muriel Brihuega. Cooperante, es una de las 20 personas que ayer se manifestaron ante el Consulado de España en Jerusalén Este, como ya hicieran hace un año, con el 15M. El movimiento de los expatriados creó incluso un grupo que ha permanecido estable durante todo este tiempo y que ahora ha resurgido, con asambleas pactando comunicados y convocatoria formal. Han contado con el impulso de Javier Díaz, miembro de Democracia Real Ya, que participó activamente en las campañas de comunicación del 15M español desde Granada y Madrid y ahora trabaja en Jerusalén. Desde media tarde, cacerola y pancarta en mano, estuvieron compartiendo batalla con los cientos de miles de su país, añadiendo al repertorio clásico cánticos especiales, como “Ocupemos los bancos, no Palestina”, “Nadie gana a menos que todo el mundo gane”, “Sol vuelve a brillar en Jerusalén”, “Somos el 99%. Por un cambio global ya” o “No más casas sin gente ni gente sin casas”. “Por primera vez en muchos años, vemos que un movimiento global tiene posibilidades de triunfar. El 15O nos mantuvo vivos y ahora sabemos que el camino es largo pero estamos viendo frutos. Personas muy distintas, de países distantes, sienten que está en sus manos cambiar la realidad. Estas nuevas manifestaciones son un paso adelante porque demuestran que la movilización, que parecía dormida para muchos, está viva. En los barrios, con comisiones, con los desalojos. El mayor logro es que hemos logrado despertar conciencias, era lo más difícil. Y que la gente ha perdido el miedo a hablar de política. Podemos estar orgullosos en España de los valores y la energía que hemos logrado exportar”, añade.

Más info sobre

, ,

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

1 comentario

  1. [...] Sigue leyendo esta noticia de Periodismo Humano en Israel pelea por devolver el país a los ciudadanos [...]

Deja un comentario

En periodismohumano queremos que los comentarios enriquezcan el debate o la noticia. Por eso hay unas normas de decoro a la hora de comentar. Comenta sobre contenido que acabas de leer y evita el abuso de mayúsculas. Si tu texto tiene varios enlaces, puede que tarde un rato en aparecer. Los comentarios son libres y abiertos pero eliminaremos toda referencia que consideremos insultante o irrespetuosa