Sociedad
Doble calamidad en Guatemala

Marta García desesperada al no tener noticias de su hijo William (D. C.)
A pocos pasos de la entrada principal, Marta Morán habla, con preocupación, de lo precario de su situación. Su colchoneta es una de las primeras que se encuentran al entrar al salón municipal de San Vicente Pacaya, convertido ahora en un albergue improvisado para atender al mar de personas que llegan huyendo de la furia del volcán, en busca de refugio y ayuda. Su mamá, una señora de edad avanzada llora a la par, silenciosa, hasta que se queda sin lágrimas. Se encuentra enferma y sus cuatro nietos tienen hambre. Pero no puede hacer nada, las raciones que dan en el comedor comunitario ya se han terminado. Tampoco tienen dinero, por lo que no pueden ir a comprar nada fuera. Procedentes de El Patrocinio decidieron irse con lo puesto cuando empezaron a escuchar de heridos y muertos por la erupción del Pacaya, a sabiendas de ser una de las comunidades en riesgo. Uno de los niños, Maco Pereira, enseña su dedito quemado por las piedras volcánicas mientras Marta se queja de lo penoso que fue llegar hasta aquí, sin contar con nadie que les diera auxilio y con tantos familiares dependiendo de ella.

Marta Morán y su familia en el albergue de San Vicente Pacaya (D. C.)
A pocos metros, otra Marta llora desesperada, después de que su teléfono dejara de funcionar en la mañana, impidiéndole la comunicación con su hijo, William Torres. Desde la última vez que se vieron, en la madrugada, la situación había empeorado y la única certeza de esta madre era que su hijo no había llegado todavía a su lado desde que se separaron en Calderas. Allá, cuenta, horas antes los coches habían empezado a incendiarse por el material ardiente que cayó sobre ellos y la familia no pudo irse inmediatamente, viéndose obligada a pasar la noche en una casa de terraza de la vecindad, hasta que llegó una camioneta que pudo llevarlos a un mejor resguardo. Preocupado por perder su trabajo al irse sin haber obtenido permiso, sin embargo, William había decidido esperar un poco más a su jefe, dejando a su madre en completa incertidumbre. El miedo a la muerte inmediata no era peor para él que la probabilidad de un futuro incierto. Sin nadie ni nada que pudiera tranquilizarle, Marta siguió, sin más opción, con su interminable espera.
La furia de un volcán

Cientos de desplazados de las comunidades cercanas al volcán, muchos de ellos niños menores de 7 años, llegaron a San Vicente Pacaya abarrotando los albergues habilitados con motivo de la emergencia ocasionada por la erupción del volcán Pacaya. (D. C.)
Son únicamente dos testimonios de los miles de evacuados que deja la erupción del Pacaya, el volcán más activo de toda la región centroamericana. Ubicado a unos 30 kilómetros al sur de la capital guatemalteca, son muchas las pequeñas aldeas y caseríos que se asientan en sus faldas. El Patrocinio, La Cruz del Español, Calderas, San Francisco Sales y El Rodeo, han sido las comunidades más afectadas por la furia del volcán, el cual tuvo dos fuertes explosiones de material incandescente el pasado 27 de mayo, la primera a las 3 de la tarde y otra a las 18:55 horas. La lluvia piroplástica alcanzó los 10.500 pies de altura, y la ceniza volcánica cubrió por completo tres departamentos, Guatemala, Esquintla y Sacatepéquez, tal y como se informa desde la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED).
La alarma activó en todo el país la alerta roja, lo que precedió al anuncio que hizo el propio presidente Álvaro Colom, quien declaró el Estado de Calamidad. El saldo en vidas humanas hasta el momento ha sido de dos personas, uno de ellos el reputado periodista guatemalteco Aníbal Archila, quien se encontraba junto con otros colegas grabando un reportaje cuando casualmente les sorprendió la erupción y una piedra volcánica le golpeó en la cabeza. Desde 1964, se reporta, no había sucedido un evento de tal magnitud. Empezaba una larga crisis que todavía no se ha superado pues unido a los efectos devastadores del Pacaya, se le suman los enormes destrozos materiales y pérdidas humanas que está ocasionando la tormenta tropical, la primera de la temporada, iniciada el pasado sábado y que ya fue bautizada como Ágatha. Según los últimos reportes ya van más de 80 personas fallecidas, decenas de desaparecidos y varios miles de damnificados. Desde el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meterología e Hidrología (INSIVUMEH) se prevé que este invierno en Guatemala sea uno de los más duros de la década.
A poco más de ocho días de que se llevara a cabo el Simulacro de Terremoto Nacional, que pretendía evaluar la capacidad de respuesta de los cuerpos de socorro y de las organizaciones de sociedad civil, la realidad una vez más supera la ficción. Los más de 938.600 dólares que se iban a destinar para ello, la mitad procedentes de la cooperación internacional, van a necesitarse ahora para la reconstrucción del país. A lo largo de su recorrido por las áreas más damnificadas la primera dama de la nación, Sandra Torres, concluyó afirmando que “de nuevo, los más afectados por los desastres naturales es la población más pobre, quien deja de tener poco para no tener nada”. Se espera pues que, una vez se restablezcan las comunicaciones por tierra y por aire, sean ellos los primeros beneficiarios de las ayudas que destinadas a la reconstrucción.
- Marta García desesperada al no tener noticias de su hijo William (D. C.)
- Cientos de desplazados de las comunidades cercanas al volcán, muchos de ellos niños menores de 7 años, llegaron a San Vicente Pacaya abarrotando los albergues habilitados con motivo de la emergencia ocasionada por la erupción del volcán Pacaya. (D. C.)
- Los equipos de socorro acabando de descubrir el cuerpo sin vida del reportero de Noti7 Aníbal Archila, quien se encontraba realizando un reportaje en el volcán Pacaya cuando fué sorprendido por la erupción. (D. C.)
- Cientos de desplazados de las comunidades cercanas al volcán, muchos de ellos niños menores de 7 años, llegaron a San Vicente Pacaya abarrotando los albergues habilitados con motivo de la emergencia ocasionada por la erupción del volcán Pacaya (D. C.)




















Efectivamente es así, yo estoy en Guatemala.
La situación es terrible, no hay de nada, ni agua, ni comida, faltan mantas, ropas, colchonetas …..
El dáño es terrorífico, el sufrimiento continuo.
Y a partir de ahora comienzan las infecciones….
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[...] Por: Alesia Martínez · (Guatemala) · Fotos: Darío Chiquitó Nota publicada en: Periodismo Ciudadano [...]