Sociedad

Salvaguardar los derechos humanos de los enfermos mentales

La enfermedad mental está cerca de nosotros, aunque en ocasiones se camufle o esconda por miedo al rechazo, consiguiendo ser invisible a nuestros ojos. Tal vez nuestro vecino o compañero de trabajo sufra ataques de ansiedad; padezca bulimia o anorexia, tengan fobias o temores irracionales a sitios, personas o animales… La Organización Mundial de la Salud (OMS) cifra en 10 los trastornos más graves o importantes: Anorexia nerviosa y bulimia; Ansiedad; Depresión; Esquizofrenia; Fobia; Trastorno Bipolar; Trastorno Límite de la Personalidad; Trastorno Obsesivo Compulsivo; Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad y Trastorno por estrés postraumático.

Benedetto Saraceno

Desde esta organización mundial, Benedetto Saraceno ha trabajado incansablemente durante los once últimos años de su carrera profesional como director del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias para mejorar la atención y rehabilitación psicosocial de estas personas, y para difundir una nueva cultura psiquiátrica, “que se base en las evidencias científicas, pero teniendo en cuenta los derechos humanos de los pacientes”, aseguró tras dejar este cargo y jubilarse  el pasado mes de abril.
Su trayectoria ha estado ligada desde el principio a la mejora de la salud y las condiciones asistenciales de las poblaciones más necesitadas, razón que le impulsaría en los años 80 a ser cooperante en Nicaragua y a ser consultor en la Organización Panamericana de Salud (OPS) para la reestructuración psiquiátrica iniciada tras la Declaración de Caracas en 1990. Tiempo después, en 1996, sería fichado por la OMS como director del Programa Naciones para la Salud Mental y tres años más tarde, director del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias. “El afán de la OMS es concienciar a los profesionales médicos y a los políticos para que tengan una idea del enfermo mental como sujeto con derechos”, puntualizó.
Esta compromiso y entrega para mejorar la vida de las “personas con sufrimiento mental”, -como él se refiere al hablar de este tipo de pacientes-, hizo que el pasado 13 mayo recibiera un homenaje internacional en España  en el marco de las  Jornadas Internacionales sobre Estrategias en Salud Mental, celebradas en Madrid, con la participación de numerosos expertos y profesionales de la OMS. Estuvieron organizadas por la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES), la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN), y por la Asociación Madrileña de Salud Mental (AMSM), con la colaboración del Ministerio de Sanidad y Política Social. En este encuentro estaba el que será su sucesor en la OMS, Shekhar Saxena, que remarcó la continuación de esta misma línea de trabajo, centrada en proteger los derechos humanos de este colectivo.
Saraceno, en esta jornada, expuso su experiencia profesional en la OMS durante más de una década, en la que ha orientado y dirigido a los máximos responsables políticos de multitud de países para formular y poner en práctica políticas que mejoren la asistencia, el tratamiento y el fomento de la salud mental. Su lucha ha estado enfocada en que las agendas de salud públicas prioricen la salud mental. Al preguntarle si considera que en la sociedad actual el enfermo mental sigue siendo estigmatizado, contestó con la fuerza oratoria que le caracteriza como comunicador y divulgador: “Creo que no debemos usar la palabra estigma al hablar de enfermedad mental, porque implica una manera psicológica negativa de ver al paciente. Mejor usar el término discriminación, que es lo que nos permite actuar y cambiar, porque hay todavía leyes, decisiones políticas que determinan que una persona con sufrimiento mental no tenga los mismos derechos que otro ciudadano. Hay que modificarlas”.
Benedetto Saraceno,  a lo largo de toda su vida, ha mantenido un discurso claro sobre la necesidad de que la investigación avance el campo de las patologías o trastornos mentales. “Pero nunca se pueden divorciar la evidencia científica de la ética y de la necesaria participación de los pacientes en las decisiones concernientes a su vida”, puntualizó. Así, siempre ha abogado por una psiquiatría que deje atrás su mirada exclusivamente científica, propia de los antiguos hospitales psiquiátricos, “manejados exclusivamente por médicos, que tenían más preocupación por la medicina que por la mejora del paciente y sus derechos humanos”, aseguró este defensor de la búsqueda del empoderamiento de la persona con trastorno mental, que ha luchado por dar importancia a la red social, a la familia y a autonomía del paciente.
Entre los preceptos que este responsable de la OMS defendió a lo largo de su vida profesional está la importancia de cuidar el lugar donde se lleva a cabo la atención de estos pacientes: luchó por el fin del internamiento psiquiátrico, para dar paso a la integración en hospitales generales, centros de rehabilitación. Remarcó la importancia de la necesidad de una atención especial en países en vías de desarrollo, en los que el número de profesionales de Salud Mental es muy escaso. “Hay países en los que el nivel de pobreza hace que apenas tengan psiquiatras y haya asistencia para las enfermedades mentales. La brecha es enorme entre estas naciones y las más desarrolladas. En el caso de África, el presupuesto es muy modesto en el área de Salud Mental”, sentenció Saraceno, que tras este cargo seguirá en activo en su afán por defender los derechos humanos de este colectivo. Así, esta misión o vocación la ejercerá como presidente de la Acción Global en Psiquiatría, organismo internacional que actúa en 38 países, en colaboración con la OMS, con el objetivo de promover la salud en países en vías de desarrollo.
Este responsable,- en estas jornadas internacionales-, reflexionó también sobre la situación actual de la salud mental y cómo hacer frente al incremento de los problemas que se están produciendo en diversos países, entre los que citó el “alarmante” consumo de drogas y alcohol que se está dando entre los jóvenes de Europa. “Hay que comenzar a tomar medidas para frenarlo, porque conllevará un futuro con muchas personas con trastornos mentales”, sentenció.