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Sociedad

El hombre que cazaba bacterias asesinas

Se cumplen 100 años de la muerte de Robert Koch, padre de la microbiología

Identificó el origen del ántrax, la tuberculosis, la enfermedad del sueño y el cólera

Dicen que aprendió a leer con cinco años mirando periódicos, él solito. Que era de esos niños que uno sabe – las madres, por lo menos – que de mayor van a descubrir una enfermedad o algo. En el caso del pequeño Robert Koch, iban a ser unas cuantas.

Nació en Hannover en 1843 en una familia numerosa y modesta. Con 23 años iba ya con su Cum Laude en Medicina bajo el brazo. Luego hizo lo que hacían los hombres de aquella época: participar como voluntario en la guerra franco-prusiana y a la vuelta buscarse la vida, como médico rural. Para completar su sueldo con visitas a domicilio se compró un caballo. Su mujer le regala un microscopio y empieza a investigar en casa.

Con 28 años, Koch ya tenía tras la lente de ese microscopio su primer hallazgo histórico: un bacilo mortal para los animales que se contagiaba también a los humanos. En cuestión de horas, acababa con todo el ganado de una granja. Había descubierto el origen del ántrax.

El ántrax penetra en el cuerpo humano por medio de la piel, la nariz o la boca, siempre procedente de un animal. No hay registro de ningún contagio entre seres humanos, pero sí de epidemias animales que causan numerosas muertes en hombres y mujeres debido a la falta de regulaciones y vacunas. Un jersey de la lana de una oveja infectada o un filete poco hecho pueden ser mortales. Su uso en atentados como arma biológica, ya se ha contado lo suficiente.

Campaña pública para evitar el contagio de Tuberculosis en EEUU.

Lo del ántrax tuvo tirón y a Koch le ofrecieron un puesto en la Oficina de Salud Imperial, en Berlín. Allí descubre, en 1882, Robert Koch la bacteria que había causado una de cada siete muertes en su siglo. La que había convertido algo tan tonto como un estornudo, un escupitajo o a una tos en una bala disparada desde la boca del enfermo a los pulmones del contagiado con la sola complicidad de la respiración. La última trinchera de la tuberculosis, que en adelante sería conocida como “el bacilo de Koch”, había sido localizada.

De eso hace 128 años y aquí seguimos. La bacteria de la tuberculosis sigue habitando en el organismo de un tercio de la población del mundo. No mire a su alrededor, que el reparto no es equitativo. En África o Asia, la bacteria anida en el 80% de las personas; en Estados Unidos, por ejemplo, en apenas por encima del 5%. En uno de cada 10 casos, según la OMS, se el bacilo ‘se activa’ y tenemos un enfermo de tuberculosis, que hace un cóctel nefasto en combinación con el VIH.

En los últimos 40 años, según datos de Médicos Sin Fronteras, “pese a lo alarmante de la situación, no se ha desarrollado ninguna nueva cura para esta enfermedad”.

Bacteria de la tuberculosis (Mycobacterium tuberculosis)

Habíamos dejado a Koch mirando a ese montoncito minúsculo de bacterias con forma de gusanitos Risi que después llevaría su apellido. Lejos de regodearse en su hallazgo, sigue viajando y se enrola en una expedición científica a Egipto, donde comienza a descubrir otro bacilo mortal, el del cólera. Sabe que se mete en el estómago de la gente y provoca epidemias de descomposición y deshidrataciones graves que conducen hasta la muerte, pero el calor dificulta que pueda aislarla e identificarla. Elige otro destino donde el cólera también arrasa, Calcuta, y por fin consigue ponerle cara. Hoy en día, ese bacilo no lleva su nombre sino el de otro científico al que la historia ha tratado mejor que la vida.

En el mismo momento en que Koch localizaba el origen del cólera en Calcuta, otro científico fallecía en Florencia sin más gloria que la de la convicción. En 1854, treinta años antes que Koch, Filippo Pacini aseguraba haber localizado el bacilo del cólera, pero fue ignorado por la comunidad científica. Tanto que un experto como Robert Koch no tenía ni idea del trabajo del italiano e hizo su propio camino hacia el descubrimiento. Pacini murió en 1883, apenas meses antes de que Koch comenzara a llevarse la gloria por haber llegado al mismo punto que él tres décadas antes.

Hoy el cólera golpea a base de brotes asociados a condiciones infrahumanas. Tras la crisis de Rwanda, más de 23.000 personas murieron en solo un mes en uno de los campamentos de refugiados del Congo. Sólo en 2001, la OMS verificó 41 brotes de cólera en 28 países.

Mosca tse-tse, cuya picadura provoca la enfermedad del sueño

Pero espérate que hay más. En 1906, Robert Koch determinó el origen de la enfermedad del sueño. Una maldita mosca cuya picadura provoca fiebres, inflamación, dolor muscular, irritabilidad, cambios en el reloj biológico, confusión, trastorno del habla… La muerte de 18.000 personas (más de la mitad de la población) en un archipiélago del lago Victoria en Uganda llevó a Koch ante los cien ojos de la mosca tse-tse.

Enfermedad del sueño suena a cosa leve pero es uno de los grandes problemas de salud pública en gran parte de la África subsahariana y central. Amenaza a 55 millones de personas en 36 países, se manifiesta en unas 300.000 al año y, sin tratamiento, la enfermedad es mortal. El tratamiento más utilizado es tan corrosivo que mata a uno de cada 20 pacientes y disuelve incluso las jeringuillas de plástico, según MSF. Un tratamiento alternativo, la eflornitina, dejó de fabricarse en 1995 por no ser rentable.

Robert Koch recibió el Premio Nobel de Medicina en 1906 por su trabajo con la tuberculosis y es considerado uno de los padres de la microbiología. El 27 de mayo de 1910, el hombre que identificó a algunos de los organismos más mortíferos para la humanidad decidió sucumbir ante un simple ataque al corazón.

4 comentarios

  1. [...] Robert Koch: El hombre que cazaba bacterias asesinas periodismohumano.com/sociedad/el-hombre-que-cazaba-bacterias…  por Tanatos hace 2 segundos [...]

  2. Muy interesante !!
    Gracias por compartir
    un saludo y una sonrisa

  3. [...] Luis Sánchez en Periodismo Humano ▶ Ninguna respuesta /* 0) { jQuery('#comments').show('', change_location()); [...]

  4. wow, awesome article.Really thank you! Really Great.

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