Sociedad

“Con la excusa de la crisis han dejado morir a la niña”

El pasado viernes fallecía en el Hospital Comarcal de Melilla Aya, una joven marroquí de 15 años que padecía una aplasia medular severa.

Habían pasado quince días desde que el jefe del Servicio de Hematología aprobase el informe de evacuación al Hospital Carlos Haya de Málaga, un traslado que nunca se realizó

La familia asegura que desde la dirección del centro sanitario melillense nunca se intentó la derivación a otro centro hospitalario y que en todo momento pretendieron que la pequeña regresara a su país de origen: “La directora médico nos ofrecía continuamente darnos el alta y que nos fuéramos a Marruecos, cuando ella sabe que allí hubiera muerto porque no se hacen trasplantes de médula”

Aya Koudad tenía quince años y una aplasia medular severa –una enfermedad que consiste en la desaparición de las células madre de la médula ósea encargadas de la producción de todas las células de la sangre y que sólo es posible tratar trasplantando la médula ósea-, y ha sido la primera menor extranjera víctima de la nueva Ley de Sanidad.

Su familia no vino a España de ‘turismo sanitario’, no son ‘pobres’ o ‘necesitados’ que pretendían ‘aprovecharse del sistema sanitario español’. La madre es funcionaria del Estado magrebí y el padre un reconocido maestro en la provincia de Nador, limítrofe con Melilla. Tienen seguro privado en su país y son una familia acomodada, de clase media alta, que incluso estaba dispuesta a pagar lo que hiciera falta por salvar la vida de su hija.

La pequeña llevaba tiempo enferma y había sido tratada en los mejores hospitales, no sólo de Nador, sino también de la capital, Rabat, donde el pasado 2 de octubre le diagnosticaron esta grave enfermedad cuyo único tratamiento es el trasplante de la médula.

Ese mismo día vuelve a Nador e ingresa en el Hospital Hassani con la intención de recibir la médula sana de su hermano de 12 años que está dispuesto a donársela y tiene muchas papeletas de ser compatible. Pero el centro sanitario le certifica por escrito que: “En Marruecos no se llevan a cabo trasplantes de médula. Le recomendamos que acuda a un país europeo”. Entonces, durante siete días agónicos intentan estabilizarla en Nador y reúnen todo el dinero posible. La madre no se lo piensa dos veces y, a pesar de no hablar español, pide el alta voluntaria de su pequeña y se la lleva a Melilla cruzando por el paso fronterizo de Beni Enzar; todo por salvar la vida de su niña.

Aya ingresa por Urgencias del Hospital Comarcal melillense el 9 de octubre. Al principio la barrera idiomática, ante la inestabilidad de la niña, es un obstáculo considerable; pero pronto Mohamed, tío lejano de la menor que reside en la ciudad autónoma española, hará de traductor y facilitará todos los informes médicos y pruebas anteriores.

Una vez estabilizada y ante la falta de respuesta al tratamiento instaurado, el jefe del Servicio de Hepatología del centro elabora el 17 de octubre un “Informe de Evacuación a Centro de Referencia”, algo habitual en Melilla en donde los casos graves, o patologías que no pueden ser tratadas en este territorio aislado por falta de medios o de especialistas, se derivan a centros de la Península, principalmente a la provincia de Málaga, como práctica habitual de cooperación sanitaria entre ambas regiones.

Pero, el Hospital Regional Universitario Carlos Haya de la capital de la Costa del Sol deniega el traslado alegando, según informa la dirección médica del centro sanitario melillense a la familia, motivos económicos.

“La directora nos dijo personalmente que Aya iba a ser trasladada. Hicimos las maletas, estábamos preparados. Incluso a la pequeña le cambiaron el suero de sitio para poder viajar mejor en el avión. Pero, al rato, la subieron de nuevo y nos dijeron que habían denegado el traslado. Que como estamos en crisis que el tratamiento es muy caro y que en la Península no nos lo daban. Nos insistía en que nos fuéramos a Marruecos, que ahí le darían el tratamiento adecuado a la niña, cuando ella sabe que no se hacen trasplantes de médula en ese país”.

Mohamed solicitó entonces un certificado de la respuesta del centro malagueño: “Pero me dijeron que era imposible acceder a él, que era un documento interno del hospital”.

Aquí comienza una lucha contrarreloj: primero, para que el Hospital Comarcal pida la derivación a otro centro sanitario, a poder ser en la provincia de Madrid –algo también habitual ya que ambas regiones (Melilla y Madrid) están consideradas territorio INGESA, es decir, que están bajo el amparo y el cometido del Instituto de Gestión Sanitaria-. Y, segundo, buscando alternativas, llegando la familia a ponerse en contacto la familia con la Fundación Josep Carreras, la cual pone todas las facilidades viables para una posible búsqueda de donante de médula, en el caso de que no fuera finalmente compatible la del hermano menor.

Pero, durante 15 días -hasta que el día 2 de noviembre a las 20:30 horas el doctor Villanueva certificara la defunción de la pequeña debido a un shock séptico producido por una aplasia medular severa- los familiares lo único que escucharon fueron excusas: “Nos han llegado a decir ‘Pues que la atiendan en su puto país’”, asegura Mohamed.

Ese mismo día, nueve horas antes del fallecimiento de Aya, el presidente de la oenegé Pro Derechos de la Infancia en Melilla (PRODEIN), José Palazón, presentaba una denuncia en el juzgado de guardia asegurando que la negativa de la dirección del Hospital Comarcal a buscar otras vías de evacuación o derivación suponía “una dejación de funciones y una grave transgresión al máximo valor humano, la vida”, y aseveraba que “de no procederse inminentemente dicha derivación existe riesgo vital serio para la niña”.

Dos días antes, justo antes de irse de vacaciones, la directora médico del centro ofreció a la familia el alta si se llevaban la niña a Marruecos: “Quería por todos los medios que la niña se fuera a Marruecos. Nos puso en contacto incluso con un médico privado de Nador que decía que podría tratar la enfermedad de Aya. Pero era todo mentira. Es un médico de cabecera que se atreve con todo pero ni es hematólogo ni oncólogo y mucho menos ha hecho nunca un trasplante de médula. Sólo se querían quitar el marrón del medio ahora que la pequeña estaba en una situación crítica”, comenta Mohamed a las puertas del centro hospitalario.

“Yo entiendo que no respetes las leyes de Sanidad o del Menor para salvar una vida, pero no para quitarte una criatura de en medio. Esto no es justo, sólo hemos suplicado ayuda. Se trataba de salvar una vida y para eso no hay crisis que valga. Estaban locos porque Aya se fuera a Marruecos y no la han querido evacuar. Lo que han hecho con esa actitud es matar a una persona”, dice Yemel, un amigo de la familia, mientras intenta consolar a los afligidos padres.

La madre sólo llora a su hija, su pequeña; mientras su marido parece estar ido y no sabe muy bien ni dónde ir ni qué hacer. Ahora únicamente quieren descansar y enterrar a Aya. Al día siguiente, el cuerpo de la niña es trasladado a Marruecos para ser sepultado en el cementerio musulmán de Sidi Guariach, muy cercano a la alambrada de Melilla por el paso fronterizo de Farhana.

Según cuenta Mohamed, horas antes de morir, y ante la negativa de la familia de volver a Marruecos para dejar de luchar por la vida de Aya, desde el Hospital Comarcal se habló de una posible derivación a un centro de Madrid, algo que no podría realizarse ya, debido al estado inestable en el que se encontraba la menor que, poco después, acabaría entrando en coma irreversible y falleciendo esa misma noche.

Desde ese mismo instante se ha intentado buscar una versión oficial de los hechos, algo que ha sido imposible, ya que el director gerente del Hospital Comarcal de Melilla está de baja, la directora médico se encuentra de vacaciones y desde el INGESA se han dado instrucciones de no dar ningún tipo de declaraciones hasta que haya una versión oficial, que podría llegar mañana lunes en rueda de prensa.

Desde el departamento de Comunicación del Hospital Carlos Haya de Málaga aseguran que se emitió, a fecha 19 de octubre de 2012, un informe al centro sanitario melillense en el que se le informaba de que son centro sanitario de referencia para ciudadanos melillenses o extranjeros con residencia en Melilla. Por lo que, la pequeña, al ser marroquí y haber sido atendida y diagnosticada en su país “debió ser Marruecos el que hiciera la petición y así se lo comunicamos a Melilla”.

Desde Málaga, informan de que hace décadas que se atienden pacientes marroquíes sin ningún problema, siempre que sea el propio Gobierno alauí el que haga la petición de derivación, según acuerdos de cooperación bilateral. Por tanto, no entienden por qué no se hizo así y desconocen si es que no se informó a la familia de Aya, pero insisten en que “es el centro de Melilla quien tiene las competencias para gestionar las posibles alternativas para derivar a la menor ingresada”.

Nayim, abogado amigo de la familia que ha seguido el caso desde el principio, asegura que “esto no se va a quedar así”, que las leyes están para cumplirse y que lo que han hecho es “no dar la asistencia sanitaria debida. Hablamos de una menor, a la que le asisten las mismas leyes que a un nacional. Hay que depurar responsabilidades e indiscutiblemente la dirección del hospital ha mareado la perdiz durante 15 días intentando por todos los medios que volviera a Marruecos y no derivarla a la Península cuando era un caso vital. Han estirado la cuerda hasta tal punto de dejarla morir debido al estado de degradación después de tanto titubeo”.

Hay que recordar que la Ley Orgánica 2/2009, de 11 de diciembre, de reforma de la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre Derechos y Libertades de los Extranjeros en España y su Integración Social, en su artículo 12.3, sobre Derecho a la Asistencia Sanitaria, establece que “los extranjeros menores de dieciocho años que se encuentren en España tienen derecho a la asistencia sanitaria en las mismas condiciones que los españoles”.

Términos idénticos en los que se expresa el artículo 3.Ter del Real Derecho-Ley 16/2012, de 20 de abril, sobre Medidas Urgentes para Garantizar la Sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y Mejorar la Calidad y Seguridad de sus Prestaciones.

Aya era la mayor de tres hermanos, el ojito derecho de su madre. Una niña aplicada, dicen sus padres, “la más lista del colegio”, asegura su tío. Era alta y morena, la niña bonita de su casa y de su escuela. Tenía una grave enfermedad que habría acabado con ella si hubiera seguido tratamiento en su país, Marruecos. Pero, esa pequeña pasó legalmente nuestras fronteras y buscó en España únicamente los profesionales cualificados para el trasplante que le habría salvado la vida.

Y, guste o no, una vez en territorio nacional le amparan las leyes. Unas leyes que no se han cumplido debidamente y que han puesto, a un lado de la balanza, la vida de la pequeña y, al otro, un tratamiento de unos cien mil euros, y ha pesado más el dinero que la humanidad y la defensa de la vida.

Actualización 6 de noviembre

INGESA comparte las decisiones de la dirección del Hospital en el caso de la joven marroquí fallecida

  • Desde el instituto de Gestión Sanitaria no han querido aventurarse a dar declaraciones hasta que se resuelva la denuncia interpuesta, pero aseguran que “ha primado la patología que padecía la niña”

Imagen de previsualización de YouTubeEl director territorial del Instituto de Gestión Sanitaria (INGESA), Francisco Robles, ha defendido la labor de los profesionales del Hospital Comarcal en el caso de Aya Koudad, una joven marroquí de 15 años que moría el pasado viernes tras quince días esperando una evacuación a centro de referencia.

Robles informaba de que conoce el caso, comparte las decisiones del equipo gerencial del área: “Y no tenemos ninguna duda de que el área ha puesto a disposición de la chiquilla todos los medios técnicos, asistenciales y personales posibles”.

El INGESA ya presentó sus condolencias a la familia de la menor y no ha querido dar más detalles debido a que el caso fue denunciado hace varios días “y preferimos guardar la obligada cautela que debe tener cualquier asunto que esté en sede judicial”.

Enviarán una nota informativa al respecto cuando los servicios jurídicos así lo estimen  conveniente e insisten en que: “En definitiva ha primado en el desenlace fatal la causa del proceso mordido de la patología que padecía esta niña cuyo pronostico era infausto en cualquier origen y condición”.