Sociedad

Camboya digiere el genocidio en las escuelas

Indra Devi es el primer instituto de Camboya en poner eslóganes sobre el genocidio en sus paredes

La historia de los Jemeres Rojos, ausentes de las aulas camboyanas durante décadas, se está colando poco a poco en los programas escolares

Dos de los alumnos delante de los eslóganes (L. V.)

“Aprender sobre la historia de Kampuchea Democrática es prevenir el genocidio”. Es el primer día de clase y los alumnos del instituto Indra Devi de Phnom Penh se han encontrado con esta nueva frase decorando el muro exterior de su biblioteca. Un poco más arriba, también en letras azules, resaltando sobre el amarillento color de las paredes, otra frase reza: “Hablar sobre experiencias durante los Jemeres Rojos ayuda a promover la reconciliación y a educar a los niños en el perdón y la tolerancia”.

El Indra Devi es el primer instituto de Camboya en poner estos eslóganes sobre sus paredes. En enero, hasta 1.700 centros exhibirán las mismas frases, con el objetivo de que los jóvenes, poco familiarizados con la historia del régimen de los Jemeres Rojos, conozcan las razones por las que dos millones de camboyanos, un cuarto de la población, murieron entre 1975 y 1979. “El régimen fue muy malo, muy destructivo, y está bien que lo recordemos”, asegura Ly Teng, de 14 años, estudiante del Indra Devi.

Uno de los eslóganes de la escuela (L. V.)

El objetivo es especialmente importante si se tiene en cuenta que dos de cada tres camboyanos nacieron después de que el gobierno de Pol Pot fuera depuesto por los vietnamitas y que la mayor parte de ellos desconoce los detalles sobre el régimen comunista. En este sentido, un reciente estudio de la Universidad de California Berkeley asegura que un 81 por ciento de los camboyanos nacidos después de 1979 describe su conocimiento sobre la época como pobre o muy pobre.

Nuevos en las aulas

La historia de los Jemeres Rojos, ausentes de las aulas camboyanas durante décadas, se está colando poco a poco en los programas escolares. El año pasado, se lanzó una iniciativa para que los estudiantes de secundaria aprendieran la Historia de Kampuchea Democrática y fueran examinados de la materia. Para ello se editó un libro que se distribuyó gratuitamente en los institutos de Camboya y la selectividad camboyana incluyó cinco nuevas preguntas dedicadas exclusivamente a esta materia.

Libros de historia que iban a ser repartidos en la escuela (L. V.)

La celebración del juicio a los Jemeres Rojos, cuyo primer veredicto sentenció en julio a Duch, acusado de torturar y matar a más de 12.000 personas mientras dirigía la famosa prisión S-21, ha aumentado también el debate sobre la reconciliación y la recuperación de la memoria. “Cada hogar tiene que transmitir su memoria. La clave de la reconciliación es hablar en casa”, asegura Youk Chhang, director del Centro de Documentación de Camboya (DC-CAM), principal impulsor de los eslóganes y del libro de historia.

Los eslóganes pretenden precisamente suscitar la curiosidad de los jóvenes, para que hablen con sus familiares sobre sus experiencias personales. Phem Thyla, de 16 años, reconoce que, entre sus amigas, es la única que conocía algo del régimen antes de estudiarlo. “He conocido la historia a través de mis padres y abuelos, porque una de mis abuelas y un tío mío murieron durante el régimen”, afirma.Veng Houng, su amiga, la escucha atentamente. “Los eslóganes tienen un significado profundo. Nos harán reflexionar”, asegura.

Este año, la educación camboyana tendrá otro reto, explicar a los jóvenes la importancia del nuevo juicio que se abrirá probablemente en marzo de 2011 y que sentará en el banquillo a los principales líderes aún vivos del régimen. Andrew Cayley, fiscal en el tribunal internacional, ha sido el encargado de transmitirles ese mensaje. “Sin verdad ni perdón no habrá esperanza para el futuro”, ha asegurado durante la apertura del curso.

Camboya lucha por que sus jóvenes reconstruyan los pedazos de la sociedad que fue quebrada por el régimen de los Jemeres Rojos. La desconfianza y el rencor se han instalado en muchas conciencias y el gobierno y algunas organizaciones no gubernamentales trabajan ahora para que ese sentimiento no se convierta en hereditario. Tras décadas de olvido, el recuerdo del genocidio se ve ahora como el único camino para conseguir una reconciliación que aún está lejos de ser alcanzada.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie