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Sociedad

Un campo de entrenamiento militar privado en la frontera de EEUU con México

Vecinos se oponen al Plan Coyote Wells por impactos ambientales, de salud y de seguridad

La zona de Ocotillo que será ocupada por el campo de entrenamiento militar (Guadalupe Lizárraga)

Un desastre amenaza la paz de Ocotillo, California. Es la construcción de un campo privado de entrenamiento militar en el desierto del suroeste californiano, a cinco millas de la frontera con México. Ahí viven poco más de 300 personas, en su mayoría jubiladas. Todavía hoy, sus residentes escuchan el viento y el sonido de los insectos. Pero el Plan Específico de Coyote Wells, propuesto por la empresa privada Viento Cero, terminará radicalmente con este ecosistema y con la tranquilidad de sus habitantes.

Se trata de un terreno de unas 809 hectáreas para entrenar policías, militares y bomberos. No es el primero en Estados Unidos, pero sí en la frontera con México. Al estilo de Blackwater USA, la empresa militar privada que entrena a 40 mil personas al año procedentes de las Fuerzas Armadas en Carolina del Norte, el Plan Coyote Wells incluye explosiones simuladas, operaciones de helicópteros, torre para formación de bomberos y una pista de carreras de alta velocidad. Como parte de su infraestructura tendrá un hotel con cien habitaciones, áreas de entrenamiento físico, zona residencial y recreativa con 20 condominios y 30 unidades habitacionales, más 323 hectáreas para estacionamientos y 158 cocheras individuales.

Un grupo de manifestantes de la región muestran sus pancartas (G. L.)

“Un negocio privado financiado con fondos públicos”, es el reclamo de los residentes de Ocotillo-Nomirage, quienes, profundamente preocupados por el impacto ambiental en la región, se organizaron para protestar por “la cultura de guerra” que promueve Estados Unidos con “este tipo de proyectos”. El silencio del desierto será interrumpido por los disparos de 320 personas en 16 campos de tiro abierto con visión nocturna hasta las ocho de la noche en invierno, y hasta las diez de la noche en verano; y harán eco otras 140 personas que usarán los campos de tiro en cubierto, precisan los documentos elaborados por la investigadora Edie Harmon, miembro de la comunidad.

Sin embargo, para Brandon Webb, el consejero delegado de Viento Cero, se trata de un proyecto ambicioso que puede llegar a ser una “bendición” para la economía del lugar, de acuerdo a su información pública en la red. Webb, reconocido como uno de los mejores en capacitación de francotiradores en el mundo, de acuerdo a su propia biografía publicada, había presentado el proyecto a la población de Ocotillo-Nomirage como un complejo de recreación familiar. La comunidad sospechó de sus fabulosas promesas al descubrir una estrecha semejanza con la empresa Blackwater USA, la cual perdió el contrato con el gobierno estadounidense en la invasión de Irak porqu estuvo involucrada en la muerte de 17 civiles en un tiroteo en Bagdad.

Ante estas historias, los vecinos de Ocotillo están atemorizados. Más todavía por los impactos ecológicos, fiscales y sobre todo de vulnerabilidad en materia de derechos humanos que serían dramáticos. El mayor efecto negativo que tendría esta región desértica es el agotamiento del agua. El nivel de los mantos acuíferos es bajo y el suministro del agua se limita a una vivienda por cada 16 hectáreas, según la normativa de la zona. El proyecto de Viento Cero, en sus primeras fases, generaría un uso masivo de las fosas sépticas que contaminarían estos mantos acuíferos. Para las etapas finales del proyecto, el mismo consejero Webb admitió en la reunión con los pobladores, que “no saben de dónde van a tomar agua”, para entonces buscarán “una fuente alterna de agua subterránea”.

Habitantes de la región manifestándose contra el campo de entrenamiento (G. L.)

Anita Nicklen, residente y activista en contra del proyecto, explicó que Webb ya había intentado “plantar” este complejo en San Diego, California, a 90 millas de Ocotillo, pero que los residentes sandieguinos no lo permitieron por los impactos ambientales. Opinó que “a nadie le conviene que un proyecto privado de este tipo reciba fondos federales, porque estamos promoviendo las guerras del erario”. En conversación telefónica reiteró la activista de origen latino que en Estados Unidos “siempre estamos promoviendo el plan Mérida y el plan Colombia para luchar contra el narcotráfico y, en realidad, sólo se está tomando el control de nuestros países”.

Anita Nicklen colabora en las investigaciones y en la difusión en contra del proyecto de Viento Cero, junto con Edie Harmon y Susan Massey, quienes conjuntamente presentan a detalle los impactos no sólo ecológicos, sino también fiscales y de vulnerabilidad a los derechos humanos, pues “resulta intimidante y de fuerte tensión, porque se trata de un cruce frecuentado por mexicanos y centroamericanos indocumentados. Porque no es sólo el impacto ambiental, también es la salud física y emocional de la gente”.

En términos económicos, a través de la recaudación de impuestos, de acuerdo al reporte financiero realizado, el condado recibirá la suma de 226.000 euros por año. “Este dinero es poquísimo si se compara con los gastos que los residentes tendrán que hacer para atender los problemas respiratorios, sobre todo de asma, los costos médicos y de hospital que siguen subiendo, en el Valle Imperial, donde más casos de asma y problemas respiratorios hay”, comenta Nicklen respecto a los supuestos beneficios que traería un proyecto de esta magnitud en el desierto sudcaliforniano.

Viento Cero es una empresa privada con sede en San Diego, California, que desde el 2006 ha obtenido contratos con el Departamento de Defensa de los Estados Unidos para la formación altamente especializada de los cuerpos de seguridad nacional. Su consejero delegado, Brandon Webb, es un soldado naval jubilado, autor de la propuesta del plan Coyote Wells que se encuentra actualmente en proceso de análisis de acuerdo con la Ley de Calidad Ambiental de California.

2 comentarios

  1. Pues, ¡vaya!, que contentos nos pone, que las guerras se vuelvan particulares y los guerreros, asalariados.
    ¡Oye, pero formados a cuerpo de rey!. Y con un porvenir laboral que los hara de oro. Ya lo sabemos.
    Como auntenticos depredadorers de la familia animal.
    Podria titularse; Como convertirse en Ogro de Primera y Rico sin conciencia.
    ¡Pasen y Vean! El circo no suspende la funcion.

  2. Silvia Carlota Hdez

    Pese a la oposición que formamos los vecinos del lado mexicano y del estadounidense, la decisión de construir este campo paramilitar es a favor. No hay respeto para la población por pequeña que sea, ni tampoco hay respeto al medio ambiente. Estados Unidos sigue abusando con su cultura de guerra. Gracias por este reportaje.

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