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Algarrobico: una bola de demolición dentro, negociaciones fuera

Los activistas cuelgan una bola de demolición en una grúa de la obra del Algarrobico para señalar el camino a las administraciones, con las que negocian a contrarreloj

Un activista justo antes de desplegar la bola de demolición desde la grúa de las obras paralizadas del Algarrobico (Mario Gómez)

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A las 6.00 de la mañana, tres personas han amarrado sus arneses a una de las grúas que se alzan, congeladas desde que un juez paralizó la obra en 2006, sobre las habitaciones de El Algarrobico. Han subido a unos 40 metros de altura y se han desplazado hasta la mitad de la pluma horizontal. Allí han hinchado una gran bola negra de 18 metros cúbicos de plástico, una bola de demolición simbólica para reclamar que las administraciones tiren el edificio cuanto antes.

Los plazos de la acampada de Greenpeace en el Hotel El Algarrobico del Cabo de Gata se aceleran. El adelanto del consejo de ministros al jueves – este viernes es festivo en Madrid – ha precipitado los acontecimientos dentro del hotel, donde los activistas rediseñan su programa de acciones y de racionamiento, y fuera, donde la organización negocia con las administraciones un gesto suficiente para garantizar antes de las elecciones la demolición de este mastodonte.

Mientras tanto, fuera del hotel, Greenpeace negocia con las administraciones para arrancarles un compromiso de demolición. El interlocutor que tiene la clave es el Ministerio de Medio Ambiente, en concreto la Secretaría de Estado de Cambio Climático, que está en conversaciones con la Junta de Andalucía. En público y en privado, algunos responsables de la organización ecologistas se han mostrado optimistas y contienen el aliento a la espera de buenas noticias.

La primera desde el punto de vista político llegó ayer: el Ayuntamiento de Carboneras, concretamente su nuevo equipo de Gobierno (alcalde de un grupo independiente y concejal de Urbanismo del PP, fruto de un pacto), se ha comprometido a acatar sin alharacas la sentencia del Tribunal Supremo sobre la ilegalidad del Algarrobico, recurrida hasta esas instancias por la promotora, Azata del Sol.

Por otra parte, esta noche a las 20:00 tendrá lugar una concentración frente al hotel en la que participarán otros colectivos como Ecologistas en Acción o Salvemos Mojácar. Es probable que a esa misma hora algunos vecinos de Carboneras a favor del hotel o personas interesadas en su construcción acudan a la playa para hacer su contramanifestación.

Unos y otros se encontrarán un Algarrobico ‘tuneado’ por Greenpeace. La bola, pancartas y sobre todo el mural que en la fachada inferior está haciendo un grupo infatigable de activistas, que desde que hay luz hasta que se va, soportando el sol de frente de mediodía contra el cemento áspero, va a dejar la alegoría imaginada por Louis ‘3ttman’ plasmada casi por completo.

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El mural que los activistas dibujan sobre la fachada del Algarrobico, casi completo (JLS)

El Algarrobico tomado por Greenpeace visto desde la playa (Pedro Armestre / Greenpeace)

Periodismo Humano, dentro del Hotel Algarrobico

Periodismo Humano es el único medio de comunicación que está haciendo seguimiento de la toma del Algarrobico. Repasa las anteriores crónicas publicadas desde el interior del edificio:

Un día en la ballena blanca de cemento

Greenpeace acampa en el “hotel ilegal” de El Algarrobico

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