Sociedad
“Los policías deberíamos tratar la discriminación como tratamos ahora el maltrato a la mujer”
Un grupo de agentes y colectivos se unen para reclamar una Policía que sepa trabajar con minorías
Piden que nadie sea sospechoso por su apariencia y dejar menos margen al "criterio personal" del policía de a pie
La policía de proximidad, que conoce a sus vecinos y que es sensible a la diversidad, ya funciona en algunos puntos de España

Hay una vanguardia social dentro de la Policía. Un grupo de agentes y mandos que tienen claro “la forma en la que la Policía trata a las minorías tiene que cambiar” y que ya ponen en práctica lo que ahora intentan exportar al resto del país.
“En España no existe todavía un divorcio entre la sociedad y la Policía, pero si no queremos acabar con cientos de coches quemados cada noche como pasó en Francia, hay que actuar ya”. Lo dice así de clarito José Francisco Cano, jefe de la Policía Local de Fuenlabrada y portavoz de la Plataforma de Gestión Policial de la Diversidad, que nace hoy con la particicipación de la Fundación Pluralismo y Convivencia, Fundación Secretariado Gitano y Unión Nacional de Jefes y Directivos de Policía Local.
“Lo que pretentemos es que el trato policial respecto a la diversidad y la discriminación cambie como ha cambiado respecto al maltrato a la mujer. Antes, la violencia de género era tratada policialmente como un delito de lesiones, como una agresión normal. Antes, si una mujer llegaba a comisaría denunciando a su pareja, el trato recibido dependía mucho del policía que le tocara. Eso es lo que está pasando ahora mismo con otros colectivos vulnerables”, señala Cano, refiriéndose a negros, asiáticos, gitanos, homosexuales, transexuales, inmigrantes de países en desarrollo y un largo etcéteras de minorías.
Sara Giménez es gitana y abogada: “Que te paren por la calle y te pidan que te identifiques o te cacheen en público sólo por ser gitano es algo que no sólo es doloroso en ese momento, sobre todo en pueblos donde la gente te conoce, sino que alimentan el estereotipo. Y eso ocurre: por ser gitano hay policías quedan por hecho que has cometido un delito”.

Un control de identificación en la calle (Olmo González)
El caso de las identificaciones es polémico. De un lado, la Justicia y la Policía se basa en la estadística para establecer lógicas como esta: si una persona es negra, es muy probable que sea inmigrante; si es inmigrante, es probable que no tenga papeles. Por tanto, no es discriminatorio pararla por la calle para comprobarlo. Del otro lado, las organizaciones sociales denuncian que eso supone que las personas son sospechosas por su perfil racial.
Le preguntamos a Francisco José Cano cómo evitar casos como el de Roselind Williams, ciudadana estadounidense con pasaporte español a la que la policía detuvo en plena calle para pedirle los papeles porque era negra. Williams denunció y el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas exigió a España que detuviera las las actuaciones policiales basadas en el color de piel de las personas porque “podrían propagar actitudes xenófobas entre la población” e incumplen los acuerdos internacionales sobre derechos civiles .
“En Fuenlabrada y Girona hemos cambiado desde 2007 nuestra forma de hacer identificacionese: ahora el policía lleva un pequeño informe que tiene que rellenar y está obligado a dar información a la persona a la que le pide la identificación y le explica sus derechos”. Es como una barrera psicológica: “se trata de hacer que el agente tenga razones de peso, un criterio mucho más selectivo. Así, naturalmente, se reduce drásticamente el número de detenciones” y al poner en ejercicio el criterio y no la suerte, “la efectividad de esos controles son muy superiores” a la media nacional.

Policía local de Madrid (Óscar en el medio / Flickr)
No es lo mismo matar a una persona que matar a una persona por ser homosexual. No es lo mismo hacer una pintada en un sitio prohibido que hacer una pintada en un sitio prohibido que ponga “moros de mierda, iros de España”. En esa misma línea, piden que se cree un registro de lo que el Código Penal llama “delitos de odio o de discriminación”, que genere constancia del peligro de no atajarlos.
¿Cuántos policías ginatos o negros hay? “Muy pocos”, nos dice Cano. “Ten en cuenta que la proporción de mujeres policías está en torno al 10%, cuando suponen más de la mitad de la población, así que imagínate de colectivos minoritarios. Deben andar por debajo del 0,5%. En nuestro caso, en Fuenlabrada, estamos trabajando con hijos españoles de inmigrantes, que ya forman el 2% de la plantilla. Pero sigue siendo una cantidad muy pequeña”.
“Es un problema de cultura policial”, afirma el portavoz de la Plataforma, “pero que no se atajará desde abajo sino desde arriba: los agentes no pueden hacer gran cosa, aunque quieran, si no tienen unas órdenes y una normativas adaptadas”. Por eso la Plataforma planea dos frentes de acción: la formación y la reivindicación de normativas al más alto nivel. “Hay una sensación de indefensión y de seperación”, apunta Sara Giménez, “que deriva en eso de ‘para qué voy a denunciar si no sirve para nada”.
Otro de los modelos a exportar es la Policía de Comunidad, una forma de patrullar preventiva y apegada a la gente. Que el tendero conozca al agente y que el agente conozca al tendero. Es algo que se ha visto en los pueblos pequeños toda la vida y “es una tendencia que desde los 90 intenta aplicarse en Estados Unidos” fundamentalmente en las grandes ciudades, dice Cano, que cuenta orgulloso su ejemplo: “un policía de Fuenlabrada no sale a la calle a ver qué se encuentra, sino con un programa de trabajo de calidad: primero va al colegio a hablar con el director y luego se pasa por una tienda de Todo a 100 donde el chino que la regenta está siendo amenazado”.
En la tercera temporada de la serie de televisión nortamericana The Wire, que aporta un retrato universal de la sociedad occidental basándose en problemas locales de la ciudad de Baltimore, una mujer negra de mediana edad decía en una reunión vecinal con la policía:
“Lo único que echo de menos en el barrio es que conocíamos a la Policía. (…) Había un agente blanco (…) que se sentaba todas las noches a charlar con mi madre. Se sentaban a la puerta de casa para charlar. Y le puedo decir el nombre de ese hombre. Y él sabía el nombre de mi abuela. (…) Así es como debe ser.”












[...] Fuente: Periodsimohumano [...]
Buenísimo
Lo que es un echo es que la sociedad esta cambiando, asi como la forma en que lo antiguo se relaciona con lo nuevo a de cambiar. Pero es una actitud que ha de estar dentro de nosotros o estaremos ciegos en el futuro a los nuevos problemas que surjan, enhorabuena por la iniciativa, me encantan los contenidos!! Gracias!!
No soy partidario de la existencia de la existencia de una institución armada patrullando por las calles, pero sin duda esto es un avance fundamental dentro del esquema de las democracias liberales; golpe a golpe, verso a verso.
Ojalá esta experiencia se generalice, por ahora la policia racista amparada por el poder político gana por goleada a este tipo de funcionarios…
[...] Para saber más: Juan Luis Sánchez. Periodismo Humano.com http://periodismohumano.com/sociedad/los-policias-deberiamos-tratar-la-discriminacion-como-tratamos-... [...]
Gracias a la policía de Fuenlabrada y a los que hayan colaborado en esto. Mil gracias, me reconcilia un poco con esta sociedad a la que a veces me pregunto si quiero seguir perteneciendo.
Gran noticia. Esto es solo el principio.No soy ningun visionario ni pretendo serlo, pero siento que algo està cambiando dentro de cada uno de nosotros. Es la forma màs eficaz de hacer un mundo mejor PARA TOD@S.