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Sociedad

Los Estados Unidos de Centroamérica

Ex presidentes latinoamericanos firman en Guatemala el Tercer Acuerdo de Esquipulas

Ex mandatarios de América Latina se reunieron el pasado 21 y 22 de abril para firmar los Acuerdos de Esquipulas III. (Foto: Darío Chiquitó)


“Solo podremos ser escuchados a nivel internacional cuando tengamos el tamaño y el poder suficiente para ello. El estado nación ya es un modelo obsoleto y debe superarse mediante una alianza estratégica entre países vecinos que nos fortalezca”.

Con estas palabras el ex presidente guatemalteco Álvaro Arzú, actual alcalde metropolitano, concluía su presentación del primer panel en el Foro Regional de Esquipulas, celebrado el pasado 21 y 22 de abril en la capital maya.

Junto a él, otros antiguos dirigentes como Vinicio Cerezo (Guatemala, 1986-1990), Alejandro Toledo (Perú, 2001 – 2006), Martín Torrijos (Panamá, 2004-2009) y Ernesto Samper (Colombia, 1994-1998 ) participaron de esta misma idea.

El fondo del planteamiento no es nuevo. Ya a finales del siglo XIX, Justo Rufino Barrios, conocido como “El Reformador”, emprendería desde Guatemala una campaña militar para imponer por la fuerza una unión interestatal en la zona, en una guerra que le terminó costando la vida.

120 años después, siguen habiendo criterios dispares con respecto a esta cuestión y no parece existir una política regional totalmente definida. A ello se le suman los recelos entre países, simpatizantes o detractores de las propuestas neo populistas surgidas los últimos años en América Latina.

El temor y el sentimiento patriótico desbordado se retan con el rebrotar de un sentimiento nacionalista plasmado en propuestas como la del “estado bolivariano” impulsada por Hugo Chávez.

La Unión, ¿una solución para estados débiles?

Después de los logros para el cese al fuego y la institucionalización democrática que representaron los Acuerdos de Esquipulas I y II, firmados en Guatemala como preludio de los Acuerdos de Paz entre 1986 y 1987, en 2010 se pretende dar un nuevo paso adelante.

Con el título “Post Conflicto, retos sociales y económicos en Centroamérica”, el informe que se presentará próximamente como “Acuerdo de Esquipulas III” pretende finalizar con esta etapa e iniciar otra encaminada a una integración que de como fruto de medio plazo la creación de los Estados Unidos de Centroamérica.

“Recrear una agenda de desarrollo conjunta es la gran tarea pendiente de los acuerdos de paz de los años 90 del siglo pasado”, afirma Edgar Gutiérrez, Ex Canciller de la República de Guatemala y Experto en Geopolítica.

Convencidos de que la integración es una necesidad para los Estados débiles como El salvador, Guatemala y Honduras, analistas y políticos de todo el continente coinciden en que ésta puede ser una solución para luchar contra las amenazas comunes que acosan a la región.

Se trata de dificultades históricas no resueltas y que superan lo nacional, como es el caso del crimen organizado, los problemas de conflictividad social, de impunidad, corrupción y desacuerdo político en torno a objetivos prioritarios.

Un largo camino

Como canto de sirena, uno cae encandilado al escuchar estas propuestas. Sin embargo, las lecciones del pasado nos recuerdan que entre la teoría y la  práctica hay un largo camino, en el que habrá que saber sortear algunas brasas todavía ardientes.

Jacinto Juárez, Presidente del Parlamento Centroamericano (PARLACEN), señala que ya existen propuestas en esta línea como las impulsadas desde el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), creado en 1993 por El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá con el objetivo de fomentar la paz, la libertad, la democracia y el desarrollo a nivel regional.

Sin embargo, según señala Gutiérrez, “aunque puede que estas iniciativas sean operativamente eficaces ante riesgos comunes como los desastres naturales, los actuales esfuerzos para llevar a cabo proyectos duraderos de soberanía compartida y una integración plenamente política no parece que sean suficientes”.

El experto agrega que “no parece probable que ningún país de la zona tenga el peso suficiente para conducir este proceso, lo que quiere decir que la integración seguirá siendo una acción colectiva de políticas simultáneas pero probablemente inacabadas”.

Frente a las previsiones pesimistas, Álvaro Colom recurre a la cosmovisión maya para rebatir estos argumentos. Según dicha visión, asegura el dirigente, la Profecía del Cambio para este siglo ya se ha empezado a cumplir.

En este sentido la fecha del 4 Khan, que corresponde a la del inicio del Foro de Esquipulas parece propicia. El 4, según el Cholq´ij o calendario maya, representa la unión desde el norte, el sur, el este y el oeste, mientras que Khan es día de evolución, explica.

Habrá que esperar entonces, para saber si se cumplen los buenos presagios o, por el contrario, los promotores del cambio fracasan en su sueño, tal y como le sucedió a en 1885 a Justo Rufino Barrios.

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