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Sociedad

Una madre pide a la Justicia española la devolución de su hijo robado en Argentina

Residiría actualmente en Sevilla, tras su presunta adopción ilegal en Tierra de Fuego, pero ya es mayor de edad.

Alba Torres lo identificó en una foto de una revista del corazón y asegura que las pruebas de ADN han demostrado el parentesco. Las Abuelas de la Plaza de Mayo le apoyan.

La Fiscalía del TSJA pide también reabrir la denuncia pionera de robo de niños en nuestro país

“Estoy desesperada, quiero estar con mi hijo para poder ser yo realmente; que jamás le pase esto a otra madre, porque es morir en vida”. Es el grito de auxilio de Alba Torres, que ha logrado demostrar judicialmente que le robaron a su hijo en Argentina al nacer, en 1993, y fue dado ilegalmente en adopción a un matrimonio español. Una práctica que fue habitual, al igual que en España, durante la dictadura militar argentina y se prolongó hasta bien entrada la democracia. Sin embargo, Alba no ha conseguido que le restituyan a su hijo, a pesar de que, según asegura, las pruebas de ADN han certificado el parentesco. La justicia ha sido demasiado lenta y ha dado tiempo a que el chaval, que residiría actualmente en Sevilla, cumpliera la mayoría de edad. El posible reencuentro ahora depende sólo de su voluntad.

A Alba le dio un vuelvo el corazón cuando, hace diecisiete años, ojeando una revista española, vio que el reportaje fotográfico sobre una familia de famosos mostraba a un niño de muy corta edad que habían sido adoptado por el matrimonio. Alba quiso reconocer en él a Enmanuel, el bebé que le robaron al nacer, puesto que el parecido con otro de sus hijos, Fernando, era evidente. Casi como dos gotas de agua. Fue la pista que le llevó a averiguar su paradero en España y a desentrañar la trama.

Según los hechos ya probados judicialmente en el país andino, el quinto hijo de Alba Torres y Héctor González nació el 2 de noviembre de 1993, mediante cesárea, en el domicilio particular del matrimonio en Río Grande, en Tierra de Fuego. El médico que asistió el parto, Mario Feullade, decidió trasladar al bebé a una incubadora por supuestos problemas cardiorrespiratorios, pese a que ya estaba “en buenas condiciones, tomando la teta”, recuerda Alba. Una hora después el matrimonio fue a ver a su hijo al hospital, pero no estaba, le dijeron que había fallecido, pero se negaron a dejarles ver el cuerpo, por lo que Alba y Héctor pusieron la correspondiente denuncia judicial. La Policía registró la clínica sin encontrar rastro del niño, ni tampoco certificado de defunción. El médico fue imputado, pero la causa fue sobreseída por no encontrar suficientes pruebas de su culpabilidad.

La familia González poco antes de que naciera Enmanuel, a quien no llegaron a conocer

Mientras tanto, el bebé viajaba en un avión privado desde Tierra de Fuego hasta Río Gallegos, en Santa Cruz, y posteriormente a Rosario, donde fue inscrito por el escribano Malcolm Gibbons y la obstetra Elba Montiquín como hijo biológico de Lorena Paola García, una joven estudiante de medicina que trabajaba en un supermercado. Sin embargo, los padres de Lorena y sus compañeros de trabajo declararon en el juzgado que instruyó el caso que esta chica nunca estuvo embarazada. El niño fue dado en adopción al matrimonio español en otra ciudad distinta, Presidencia Roque Sáez Peña, por parte del juez Juan Zaloff Dakoff. Un magistrado que también ha sido juzgado, junto a los fiscales Nilda Casino y Hugo Movrin y los abogados José Jiménez Ortega y Nélida Agnello, por su presunta responsabilidad en adopciones ilegales, que sólo en 1994 llegaron a 36, aunque igualmente el Consejo de la Magistratura dictaminó no haber hallado suficientes pruebas como para condenarlos por prevaricación.

Alba Torres en Tierra de Fuego (Argentina) 

En 1994 Argentina había prohibido expresamente las adopciones internacionales, debido a la amarga experiencia del robo sistemático de niños durante la dictadura militar que había atenazado al país hasta pocos años antes. Se exigía acreditar a los padres adoptivos al menos tres años de residencia, añadiendo un año de guarda provisoria. Sin embargo el matrimonio español apenas estuvo un mes en Argentina, y a los once meses ya obtuvo una sentencia judicial favorable.

Al comprobar estos hechos, el juez que lleva esta causa en la ciudad de Rosario, Luis María Caterina, emitió un exhorto al juzgado español de Coria del Río, en Sevilla, pidiendo cotejar los datos genéticos del chico con los de Alba Torres. Tras múltiples disquisiciones entre los dos juzgados, finalmente en 2002 se realizó el análisis. “La peleé, la peleé y me hice la prueba de ADN, y el resultado fue positivo: es mi hijo”, asegura Alba. A partir de entonces, la madre comenzó otra batalla, solicitando reiteradamente a la Justicia española, a través de la Cancillería argentina, la devolución del niño.

“Saben que es mi hijo, pero esto ya es un tema de Estado, y no ha habido manera”, lamenta Alba, quien ha visto cómo pasaban los años en trámites judiciales hasta que el chaval se ha hecho mayor de edad, y ahora tiene ya 19 años. La incógnita es si conoce o no su adopción. “Todos los chicos tienen derecho a saber la verdad”, afirma Estela Carlotto, presidenta de las Abuelas de la Plaza de Mayo, en apoyo de Alba, quien mantiene, en todo caso, su denuncia contra el matrimonio español por sustracción de menores y contra Lorena Paola García por falseamiento de identidad.

El calvario judicial y sentimental no le ha salido gratis a la familia González. Depresión, ansiedad o trastornos de personalidad son algunas de las consecuencias que han padecido. Alba no ceja en su empeño de tratar de comunicarse con su hijo por Internet. “Te amo Enmanuel, mamá jamás dejará de buscarte. Hoy cumplís 19 años y no me salen las palabras. A todos mis amigos les pido que no se olviden de Enmanuel, mi bebé robado. Gracias por ayudarme a clamar justicia”, ha escrito recientemente en su perfil en la red.

Alba se queja sobre todo de la resistencia que a su juicio opone el aparato judicial español a la hora de esclarecer estos casos, a diferencia de lo que sucede en Argentina. Es también la reclamación generalizada de los colectivos de afectados por el robo de bebés en nuestro país. Uno de los últimos pronunciamientos a este respecto ha venido de parte de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), referido a la denuncia pionera en España y que hemos seguido en Periodismo Humano, la de Eduardo Raya y Gloria Rodríguez, cuya hija fue presuntamente robada en el Hospital Clínico de Granada en 1990 bajo el engaño de darla por muerta. Pero Eduardo y Gloria acumulan ya cuatro informes  de ADN de laboratorios independientes que dicen que los restos exhumados no pertenecen a una hija suya y otros dos informes genéticos que afirman que la prueba en base a la cual fue archivado su caso sería falsa.

Eduardo Raya muestra los informes genéticos que afirman que el cadáver exhumado no pertenece a su hija

En su resolución la Fiscalía del TSJA “no comparte el carácter libre del sobreseimiento” de este caso decidido por el Juzgado granadino, “ya que conforme a la jurisprudencia reiterada de nuestro Tribunal Supremo, en el curso de las diligencias previas, siempre sería factible entenderlo como un archivo provisional de manera que pudiera, si se estimase necesario, acordarse su reapertura ante la presencia de nuevos elementos probatorios”. Es más, la Fiscalía Superior insta a la Fiscalía Provincial de Granada a realizar “la valoración de las denominadas por el denunciante nuevas pruebas” para “instar la reapertura de las diligencias previas correspondientes que se encuentran sobreseídas”.

Y en cuanto a la denuncia de acoso policial y falseamiento de pruebas realizada por Eduardo Raya, la Fiscalía del TSJA dice no haber apreciado tal extremo, pero en todo caso pide a la Fiscalía de Granada que “valore las manifestaciones realizadas por el anterior acerca de las supuestas irregularidades que el denunciante imputa al Grupo investigador de la Policía Judicial, aclarando todos los extremos que se consideren necesarios y sean de interés para el esclarecimiento de los hechos”. Raya ha mostrado su satisfacción por esta resolución, pero urge la reacción de la Fiscalía y el Juzgado de Granada, antes de que el Parlamento europeo se pronuncie sobre la queja que él mismo ha presentado, calificando sin el menor género de dudas el robo sistemático de niños en España entre 1940 y 1990 como “crímenes contra la humanidad”.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

3 comentarios

  1. [...] Una madre pide a la Justicia española la devolución de su hijo robado en Argentina (Periodismohumano) [...]

  2. jota

    Indefensión y caciquismo en estado puro ¿Quiénes son ese matrimonio español que aparece en revistas del corazón?

  3. zeta

    Ángel Peralta Pineda -un reconocido torero- y Encarnación Rizo de Hurtado.
    fuente: http://cronicasfueguinas.blogspot.com/2011/09/mi-hijo-me-lo-robaron-al-nacer-en-rio.html

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