Sociedad

Atención, nos escanean

¿Qué efectos sobre la salud tienen los futuros sistemas de control de pasajeros de los aeropuertos?

Los intentos de atentado y, los cada vez más rigurosos controles en los aeropuertos, tienen a los pasajeros de todo el mundo en vilo. La llamada a una mayor protección por parte de las autoridades es cada vez más estricta. Entre las medidas de seguridad se pretenden instalar escáneres corporales. Pero ¿son seguros estos escáneres para la salud? ¿Deja la búsqueda de indicios sobre el cuerpo también huellas en el cuerpo?

Señal indicadora de escáner corporal en el aeropuerto de Schiphol, Holanda (Foto AP)

El atentado frustrado en el vuelo de un avión de la compañía Northwest Airlines 253 Ámsterdam-Detroit, el 25 de diciembre de 2009, reabrió el debate acerca de las medidas de seguridad en los aeropuertos de todo el mundo. En el centro de la polémica: los escáneres corporales. Para algunos, la panacea para garantizar la seguridad en los vuelos internacionales. Para otros, un ataque intolerable a la esfera privada, además de un sistema de dudosa efectividad y del cual se desconocen con exactitud los posibles efectos para la salud.

Decisión en Europa: a mediados de junio

En 2008 la introducción de estos escáneres fue rechazada por el Parlamento Europeo por motivo de la protección de datos, los derechos humanos y dudas sobre los efectos en la salud, sobre todo, en embarazadas y niños. Tras el incidente de la pasada Navidad, los vientos han cambiado. La Unión Europea intentará tomar una decisión comunitaria al respecto, en el Consejo de Ministros de junio. Para tratar de arrojar luz, la Comisión Europea está elaborando un informe, que servirá de base y, que analizará los aspectos técnicos y económicos, así como la protección de los derechos de los usuarios, de la intimidad y de la salud.

Mientras no llegue esa decisión, que tardará aún tiempo en adoptarse, cada estado es soberano para implantar o no esos escáneres. Países como Reino Unido, Holanda, Francia e Italia ya han introducido este tipo de controles. Otros, como España o Alemania, estudiarán con más calma la conveniencia de su instalación. En una rueda de prensa del pasado 23 de marzo, el ministro de Fomento, José Blanco, se mostraba partidario de introducir nuevos mecanismos de control, “siempre que el respeto a la intimidad de las personas, a su salud y otros derechos fundamentales queden adecuadamente protegidos”.

Martin Scheinin, relator de la ONU para la protección de los Derechos Humanos, no es tan optimista. Scheinin advirtió en una conferencia de prensa, el pasado mes de marzo en Ginebra, que el uso de los escáneres corporales en los aeropuertos para combatir el terrorismo puede constituir muy fácilmente una violación de los derechos humanos. Anteriormente, publicaba un artículo en “The Guardian”, en el que afirmaba que estos escáneres no son efectivos y que hay métodos mejores para garantizar la seguridad en los aeropuertos.

Demostración de un escáner corporal en el eropuerto de Schiphol, Holanda (Foto AP)

Escáneres de rayos X

Al margen de la polémica, nos preguntamos ¿cuán seguras son las radiaciones que emiten estos escáneres para la salud? ¿Incrementan estas radiaciones el riesgo de padecer cáncer? Para poder dar una respuesta, es importante distinguir entre los dos sistemas de escáneres que se han desarrollado hasta la fecha. Por un lado, están los escáneres que utilizan las radiaciones ionizantes, aquellos que trabajan con rayos X (hay dos tipos: de rayos X trasmitidos y de rayos X retrodispersados). Y, por otro lado, los que usan radiaciones no ionizantes para generar las imágenes. Estos son los escáneres que actúan en el rango electromagnético de los Teraherzios.

“De rayos X transmitidos, yo creo que no es aceptable de ninguna manera porque la dosis de radiación para obtener la imagen va a ser comparable a una radiografía de hospital, o más”, explica Manuel Lozano, investigador del Instituto de Microelectrónica de Barcelona, que pertenece al CSIC. Su especialización son las tecnologías microelectrónicas aplicadas a los detectores de radiación e imagen médica, así como los efectos de la radiación en los materiales. Los equipos de rayos X transmitidos son los que actualmente se utilizan con el equipaje y que atraviesan completamente el objeto o la zona del cuerpo a examinar.

Y ¿qué hay de los de retrodispersión? En este caso, los rayos X no penetran más allá de la superficie del individuo y sólo sirven para detectar objetos escondidos bajo la ropa. Con este sistema se pueden detectar objetos metálicos y no metálicos, incluyendo pistolas, cuchillos, explosivos, drogas y armas fabricadas en plástico y cerámica. Estos son uno de los sistemas de escáneres corporales que ya se han implantado en los aeropuertos de Estados Unidos. La Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, en inglés) americana asegura en su web que la dosis de radiación de estos equipos de retrodispersión equivale a dos minutos de vuelo. Esto, en efectos de dosis de radiación, sería aumentar el tiempo de vuelo en dos minutos más, ya que en los aviones también se irradia uno al estar más alto.

“Si eso es verdad, es realmente una cantidad muy baja. Ahora, el modelo de producción de daño, es decir, de inducción de cánceres en el cuerpo no se conoce a dosis muy bajas. Todos los datos se han obtenido de catástrofes, como Chernóbil o Hiroshima, y a dosis muy bajas no hay estudios. De modo que los datos son extrapolados pero todo parece indicar que no hay una dosis umbral y que, a cualquier dosis de radiación, por pequeña que sea, aumenta la posibilidad de tener un cáncer”, aclara el investigador.

La Oficina Federal alemana de Protección Radiológica (BfS, en sus siglas en alemán) también se muestra contundente en cuanto a los sistemas con radiación ionizante “Los rayos X son radiaciones ionizantes que pueden dañar directamente las células del cuerpo humano. No existe por lo tanto ningún umbral de radiación seguro por debajo del cual no exista ningún riesgo para la salud”. De este modo, rechaza el uso de los rayos X en el ámbito de la seguridad.

Los estudios de las dosis de bajo nivel son difíciles y poco concluyentes debido a la mucha mayor incidencia de otras causas sobre el cáncer. Al no existir un umbral, se obliga a mantener los niveles tan bajos como sea posible. Para ello, el Consejo Nacional de Protección y Medición Radiológica (NCRP, en sus siglas en inglés) establece un valor máximo permisible para gente que trabaja con radiación y para el público en general. Esta cantidad se ha ido disminuyendo repetidas veces, a medida que se han ido comprendiendo mejor los peligros de la radiación. Toda exposición a la radiación implica cierto riesgo. Por ello, estos valores representan un compromiso y sólo deberían de ser adoptados si producen suficiente beneficio a los individuos o a la sociedad, que contrarreste los posibles efectos perjudiciales.

“Lo que hay que valorar es el riesgo-beneficio”, añade Lozano. En medicina, no hay ninguna duda pues el beneficio potencial es bastante superior al riesgo. Pero ¿y en este caso? “Todavía no está demostrado que estos escáneres valgan para algo”, añade el investigador. “¿Es verdad que va a salvar alguna vida? Pues no lo sé. ¿Cuántos años hace que no hay una bomba en un avión? Muchos. ¿Cuántas vidas vas a salvar por un posible ataque terrorista de un avión en vuelo y cuántos cánceres mortales vas a inducir? Yo los razonamientos que he visto van por ahí”.

Operaria visualizando imágenes de escáneres corporales en el aeropuerto de Manchester (Foto AP)

Imaginología de teraherzios

Parece que la técnica más prometedora, en cuanto a menor riesgo para la salud, son los sistemas que actúan en el rango de los teraherzios (THz). Los rayos T son radiaciones no ionizantes que se encuentran entre las radiaciones de microondas y las infrarrojas. Hay dos tipos de tecnologías: una activa y otra pasiva.

La BfS se muestra clara frente a las diferentes tecnologías y recomienda el uso de los sistemas de teraherzios pasivos sobre los demás: “La ventaja principal del sistema de teraherzios pasivo, desde el punto de vista de la seguridad radiológica, reside en que la persona explorada no es irradiada, sino que se utiliza la emisión propia que emana del cuerpo para la elaboración de la imagen”. Esta tecnología se basa en la detección de ondas milimétricas (de ahí que también se conozca con este nombre), que son emitidas de forma natural por el cuerpo humano pero que no son emitidas por los objetos próximos a él. Las imágenes que se obtienen con este método son inferiores en nitidez respecto a las activas, por lo que nuestra aversión a ser “desnudados”, carecería de base y el temor en cuanto a los efectos sobre nuestra salud, tampoco tendrían sentido, según un comunicado de la Sociedad Española de Protección Radiológica (SEPR).

En cuanto a los sistemas de teraherzios activos, la persona recibe una radiación de baja potencia y que tiene muy baja capacidad de penetración en la materia orgánica. La señal atraviesa la vestimenta de la persona explorada y será reflejada. Se desconocen las frecuencias e intensidades que se utilizarán en estos equipos. Lo que sí se sabe es que a una frecuencia de diez gigaherzios alcanzaría sólo unos milímetros. “El poder de penetración de los sistemas de teraherzios es muy baja y prácticamente no se alcanzan órganos profundos. Sin embargo, esta radiación es suficiente para penetrar en células de la piel y de la circulación sanguínea”, matiza la BfS.

“A mí personalmente me darían más seguridad biológica, pues es una radiación de una longitud de onda que no produce ionización, no produce rotura en el ADN” enfatiza Lozano respecto a los sistemas con teraherzios y, añade “sobre el papel parecen más seguros pero hay algún estudio que muestra que con THz podría haber un cierto efecto mutagénico porque pueden entrar en resonancia partes de la cadena del ADN con la frecuencia” En las resonancias se amplifica mucho la absorción de energía. Si hay un pico de resonancia y se “pilla” la frecuencia, puede haber vibración y, por lo tanto, ruptura en la cadena y daño genético.

Los efectos biológicos de las radiaciones en el rango de los THz no han sido tan estudiados como los de señales de frecuencias más bajas, como por ejemplo las de radiocomunicación. La evidencia disponible hasta ahora, muestra que la exploración con estos escáneres no conlleva riesgo para la salud pero esta evidencia está siendo reevaluada por comités internacionales especializados en protección ante radiaciones no ionizantes. El propio BfS está realizando estudios en este ámbito. Los resultados se presentarán a finales de 2010.

Todavía son muchas las preguntas que se plantean en torno a estos escáneres y, de momento, tímidas las respuestas. Los expertos no se ponen de acuerdo y lo único seguro es que durante los próximos meses este tema aún dará mucho de qué hablar.

Demostración de la efectividad de un escáner corporal de teraherzios pasivo en una cadena de televisión pública alemana

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Reglamentación española en cuanto a radiaciones ionizantes

En España la introducción de cualquier nueva aplicación que trabaje con radiaciones ionizantes deberá ser justificada por el promotor. A su vez, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), organismo competente en materia de seguridad nuclear y protección radiológica, deberá elaborar un informe que presentará a la Autoridad competente. Ésta tomará una decisión considerando las ventajas que represente en relación con el detrimento de la salud que pudiera ocasionar.

De todas formas, la normativa española en materia de protección radiológica está directamente basada en la normativa que emite la Unión Europea. La utilización de escáneres para inspección de pasajeros en los aeropuertos constituiría una práctica, de acuerdo a lo establecido en el artículo segundo del Reglamento sobre protección sanitaria contra las radiaciones ionizantes (R.D. 783/2001), y por ello debe ser justificada y autorizada.

En relación con la justificación, en España se dispone del R.D. 815/2001 sobre justificación del uso de las radiaciones ionizantes para la protección radiológica de las personas con ocasión de exposiciones médicas, incluyendo el caso particular de las exposiciones por razones médico-legales. La inspección de personas en los aeropuertos por razones de seguridad se podría considerar entre las exposiciones médico-legales porque su objetivo es prevenir o evitar la comisión de un delito.

Derechos de los viajeros

Lo ideal es que las inspecciones se hagan con tecnologías que no usan radiaciones ionizantes, como por ejemplo la radiación teraherzios. Si esto no es posible, las personas deben tener derecho a rehusar irradiarse y, si no hay otra opción, exigir una exploración corporal manual, según un artículo elaborado por la Dr. Caridad Borrás (Pdf), miembro de la Sociedad Española de Protección Radiológica (SEPR) y de la Sociedad Española de Física Médica (SEFM).

La TSA afirma en su web que la elección de pasar por los escáneres es opcional para los viajeros. El aeropuerto de Londres, por el contrario, dice que se hará una selección de personas que pasarán por los escáneres (no especifica en qué se van a basar para ello). Las personas seleccionadas estarán obligadas a pasar por el escáner. Si te niegas, no vuelas. En febrero ya se dio el primer caso de dos musulmanas que se negaron a pasar por un escáner corporal, por razones médicas y religiosas, y no se les permitió subir a bordo.

Dosis de radiación en escáneres de rayos X retrodispersados

La dosis de radiación que la persona recibiría en un escáner de retrodispersión es variable desde un mínimo de aproximadamente 0,03 microsievert, según el CSN. Esta dosis dependerá de cada equipo concreto.

En todo caso, el reglamento sobre protección sanitaria contra las radiaciones ionizantes (R.D. 783/2001) establece un límite anual de dosis efectiva para el público de 1 milisievert. El primer informe sobre imaginología humana por motivos de seguridad, publicado en 2003 como Comentario 16 por el NCRP, recomendó que ningún miembro del público, ni los operadores del sistema, deben recibir más de 0,25 milisievert por año. Para los sistemas de retrodispersión, con una dosis efectiva de 0,1 microsievert por exploración, permitiría 2.500 exploraciones de un individuo al año. Es decir, una media de 10 exploraciones al día, una frecuencia que tiene poca probabilidad de encontrarse.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie