Sociedad

Las violaciones masivas del Congo serán juzgadas

Callixte Mbarushimana, Secretario Ejecutivo del grupo rebelde Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda, se enfrenta a la acusación de la Fiscalía de la Corte Penal Internacional.

Según Human Rights Watch está organización es responsable de más de 700 asesinatos, cerca de 300 casos de violaciones y la destrucción de más de 7000 casas en la República Democrática del Congo.

Zamuda Sikujuwa, de 53 años, fotografiada en su casa temporal en Goma, Congo, en febrero de 2009. Fue violada en 2003 por soldados que asesinaron a su marido y a sus dos niños. (T.J. Kirkpatrick / AP)

Después de que fuera arrestado el pasado mes de octubre por las autoridades francesas, Callixte Mbarushimana, Secretario Ejecutivo del grupo rebelde Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda, compareció el viernes ante los jueces de la Corte Penal Internacional, acusado de cometer crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, incluidos el asesinato de civiles, violaciones masivas y destrucción de propiedad en la región de los Kivus, en la República Democrática del Congo. Pese a ser un procedimiento formal en el que la Cámara debía informar al acusado de los cargos que se le imputan y de sus derechos bajo el Estatuto de Roma, Mbarushimana se ha dirigido a los jueces para negar toda implicación en los hechos que se le acusan y pedir su libertad provisional.

Callixte Mbarushimana, el viernes 28 de enero, escucha los cargos de los que le acusa la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI)

“Condeno con vigor los ataques contra la población civil que es inocente, y le pido a los jueces ser liberado” ha dicho Mbarushimana, quien con sus acciones afirma proteger a su grupo, los Hutus que huyeron de Ruanda tras el genocidio Tutsi en 1994 y que desde hace más de 15 años viven como refugiados en las regiones limítrofes del Kivu Norte y Kivu Sur, al este del Congo. De acuerdo con la Fiscalía, el FDLR, ” la última encarnación de aquellos que cometieron el genocidio en Ruanda”, ideó en 2009 un plan de ataques contra la población civil con el fin de causar una “catástrofe humanitaria” y así lograr concesiones políticas de parte del gobierno ruandés, liderato por el Tutsi Paul Kagame. “La extorsión a la comunidad internacional ha tenido como resultado la muerte de civiles, violaciones, desplazamientos forzados y pueblos enteros arrasados,” ha dicho en nota de prensa el Fiscal Jefe de la CPI, Luis Moreno-Ocampo.

La Fiscalía considera que Callixte Mbarushimana, Ignace Murwanashyaka (Presidente del FDLR desde 2001 y actualmente bajo arresto en Alemania por su participación en violaciones de derechos humanos en Congo) y Sylvestre MUDACUMURA (comandante del FDLR desde 2002) orquestaron de manera conjunta este plan de extorsión. Según la acusación, los líderes del FDLR buscaban un hueco en la mesa de negociación con el gobierno de Kagame y así lo expresó Mbarushimana a los medios de comunicación en 2008: “El gobierno de Ruanda debe sentarse con nosotros y negociar, entonces pararemos todo esto“. De acuerdo con la Fiscalía, Mbarushimana ha desempeñado un papel esencial en la adopción del “plan criminal” siendo el “único alto mando del FDLR capaz de presentar ante la comunidad internacional sus demandas y siendo por tanto responsable bajo el Artículo 25(3) del Estatuto de Roma de los crímenes cometidos por los soldados del FDLR en la región de los Kivus”.

Rebeldes hutus ruandeses retienen a un grupo de mujeres congoleñas cuando intentan cruzar una montaña cercana a la localidad Kimua, en el este del Congo.Los líderes locales dijeron a la fotógrafa que habían avisado a los oficiales de la ONU y a los comandantes del Ejército de los peligros a los que se enfrentaba la comunidad unos días antes de que los rebeldes violaran a decenas de personas, entre ellas un niño de un mes y una anciana de 110 años. (Rebeca Blackwell / AP)

La organización no gubernamental Human Rights Watch, atribuye al FDLR más de 700 asesinatos, cerca de 300 casos de violaciones y la destrucción de más de 7000 casas entre enero y septiembre de 2009. En tan sólo ese año, más de un millones de personas han sido desplazadas en Congo a consecuencia de la violencia, la mayoría de ellas en el Norte del Kivu.

La estrategia del ataque de civiles para lograr fines políticos no parece ser única del FDLR. Otros líderes rebeldes, como el ugandés Joseph Kony, del Lord’s Resistance Army, también en búsqueda y captura por este tribunal, recurre a la comisión de crímenes contra la población civil para lograr concesiones políticas e impunidad.

La violación como arma de guerra

Según la Fiscalía, los crímenes de violencia sexual ocupan un lugar relevante en el origen de esta “catástrofe”. “La violación es una practica particularmente eficiente para lograr el rechazo de aquel que es violado, para romper comunidades y extender enfermedades. Dicho de otro modo, es efectivo para crear una catástrofe humanitaria duradera“, ha explicado la acusación en el documento presentado a los jueces para hacer efectivo el arresto de Mbarushimana.

La evidencia habla de violaciones masivas perpetradas por el FDLR con “extrema brutalidad”. Los abusos, a menudo cometidos por grupos de siete u ocho solados, incluyen “mutilaciones, la desfiguración de mujeres y violaciones salvajes”. Como ha expresado el Relator Especial para las Naciones Unidas sobre ejecuciones sumarias, Philip Alston, “el FDLR ha violado de una forma tan brutal que las mujeres morían por las heridas producidas”. El grupo rebelde es el responsable de las violaciones masivas que tuvieron lugar el pasado mes de julio en el territorio de Walikale, donde más de 200 mujeres sufrieron abusos sexuales. Los sucesos tuvieron lugar a menos de 30km de la base de la MONUSCO, la operación de mantenimiento de paz de Naciones Unidas en el Congo. La Fiscalía ya ha anunciado que está investigando los hechos y que hará lo posible por incluirlos en los cargos contra Mbarushimana.

La estrategia de Moreno-Ocampo

Una familia trabaja la palma para extraer el aceite en las afueras de la pequeña ciudad congoleña Walika, en septiembre de 2010. Los rebeldes les dijeron a los habitates que no se preocuparan, pero poco después tomaron a la vez el control de cinco aldeas y comenzaron las violaciones masivas. (Schalk van Zuydam)

Con el arresto de Mbarushimana, Moreno-Ocampo descabeza el liderazgo del FDLR en el exilio, desde donde el acusado lanzaba su campaña internacional de apoyo al movimiento y logra un golpe de efecto en la moral de las tropas del grupo rebelde. “Es la oportunidad para desmovilizar al FDLR,” ha dicho Moreno-Ocampo. “Este es un paso para lograr justicia para las víctimas, la paz en la región y esperanza para la población.”

Según la Fiscalía, la campaña orquestada por Mbarushimana era esencial para mantener la fortaleza militar del FDLR. “Mantenía alta la moral de las tropas, y les motivaba a continuar en el FDLR y seguir las órdenes de sus comandantes,” ha dicho la acusación quien asegura que antiguos combatientes explicaron cómo los discursos de Mbarushimana y Murwanashyaka a los medios les motivaba para seguir adelante.

De acuerdo a las pruebas, a fin de controlar las tropas, los líderes del FDLR combinaban su campaña de extorsión internacional con amenazas de muerte a los desertores. Igualmente impedían a sus hombres acceder a cualquier tipo de información sobre programas de desmovilización en Ruanda.

La Fiscalía de la CPI abrió sus investigaciones en la República Democrática del Congo en 2004 después de que el gobierno de Kinsasha refiriera el caso al tribunal. En el marco de las investigaciones, la Corte ha abierto otros tres casos, contra Thomas Lubanga, Germain Katanga y Mathieu Ngudjolo Chui y Bosco Ntaganda, quien aun permanece en búsqueda y captura.

Médico Sin Fronteras denuncia nueva oleada de violaciones masivas

©Julie Rémy. 2009

Sólo en el mes de enero, la ONG ha prestado atención médica a 100 mujeres, niños y hombres en la región de Kivu Sur, en el este del Congo. La mayoría se produjeron el día 19 de enero, cuando las víctimas regresaban de comprar en el mercado. Según le relataron a miembros de MSF algunos de los agredidos, “fueron tomados como rehenes durante todo el día, volados en varias ocasiones y sometidos a un trato degradante. Los agresores separaron a las mujeres y a las niñas de los hombres y robaron las pertenencias y la ropa de sus víctimas”.

A estos ataques hay que sumar los que se produjeron el Día de Año Nuevo y que ya denunció la ONG. Entonces 33 mujeres fueron atacadas en la región de Fizi. MSF ha prestado tratamiento de lesiones y administrado tratamiento preventivo para posibles infecciones de transmisión sexual. También se les ha ofrecido la píldora del día después a todas las mujeres y adolescentes que recibieron atención médica en las 72 horas posteriores al ataque.

“Estamos extremadamente preocupados por las amenazas que se ciernen sobre los civiles, pues son personas normales que no tienen nada que ver con el conflicto y que,  como siempre, son quienes más sufren las consecuencias del reciente aumento de la violencia y de la inseguridad en esta parte de la RDC. (…) En un contexto ya de por sí volátil, todo hace pensar que nos enfrentamos a lo que parece ser un nuevo deterioro de la situación” explica Annémarie Loof, coordinadora general de MSF en Kivu Sur en el comunicado de la organización.