Sociedad

Las víctimas, nuevo blanco de los ataques de Lubanga

La Defensa de Thomas Lubanga asegura que dos niños soldado testificaron como víctimas bajo una identidad falsa

Un profesor de escuela acusado de manipular documentos en su favor

El líder guerrillero congoleño Thomas Lubanga durante una de las sesiones del juicio de la Corte Penal Internacional

La Defensa del guerrillero congoleño Thomas Lubanga en el juicio de la Corte Penal Internacional dirige ahora sus ataques hacia las tres víctimas que testificaron en su contra en el mes de enero. Según los últimos testigos llamados a declarar, los dos niños soldado que declararon entonces como víctimas lo hicieron bajo el nombre de otros dos muchachos que pertenecieron a la Unión Patriótica Congoleña (UPC): Jean Paul Bejijo Chonga y Dieudonne Tonyfwa Urochi. Ambos, desde Ituri, cuentan a los jueces cómo su identidad fue usurpada por “el Señor P”, presumiblemente la primera de las víctimas en tomar el estrado y director de la escuela en la que los chicos estudiaron.

El pasado 13 de enero y por primera vez en la historia de la justicia internacional, una víctima (el testigo 270) solicitaba expresar sus demandas ante la Cámara: “Vine para hablar de la situación de Mahagi [región al norte de Ituri], olvidada por las investigaciones llevadas a cabo por la Corte Penal Internacional,” dijo el director de la escuela. “Numerosos abusos se perpetraron en este territorio, matanzas, asesinatos y violencia sexual. La lista es larga. Los cargos [a los que Thomas Lubanga] se enfrenta son insignificantes si ustedes consideran lo que hemos sufrido. Quiero aprovechar esta oportunidad para contarle al mundo lo que ocurrió y pedir reparaciones por ello.” Hasta entonces, las víctimas habían participado en este caso a través de sus representantes legales.

Para dar cuenta de los crímenes cometidos en Mahagi entre 2002 y 2003, dos niños soldado solicitaron igualmente testificar ante la corte, las víctimas 225 y 229. Ambos testigos hablaron de su secuestro por los soldados de Thomas Lubanga, del trato inhumano recibido en los campos de entrenamiento del UPC y de su participación en las batallas más cruentas como la de Bogoro en Febrero de 2003, en la que según la Fiscalía más de 200 civiles fueron masacrados. “La gente era asesinada. Vi gente morir a mi lado, amigos, comandantes. Caían como moscas,” dijo la víctima 225. Poco después, rompía a llorar.

Tras el testimonio de las tres víctimas, la Defensa debía comenzar de inmediato la presentación de su caso. Sin embargo, los abogados de Thomas Lubanga comunicaban a los jueces su intención de llamar a testificar de nuevo al testigo 270, el director de la escuela. Habían recibido información de última hora que no encajaba y debían aclarar ciertos aspectos antes de iniciar la defensa de su cliente. En los últimos días, las piezas de lo que parece haberse convertido en un rompecabezas van encajando.

Los cuatro últimos testigos de la Defensa aportan las claves. Dos niños que sirvieron en las filas de Thomas Lubanga, Dieudonne Tonyfwa Urochi y Jean Paul Bejijo Chonga; el padre del primero, Ukugna Ngogna Bertin, y el actual gerente de la escuela que “Mr. P” dirigía, Albert Abubango. Los dos muchachos testificaron por videoconferencia desde Bunia, la capital de Ituri. Pese a no ser éste un procedimiento del todo inusual -la Defensa lo había solicitado en una ocasión anterior apelando a la vulnerabilidad del testigo-, ésta vez los motivos parecían ser diferentes. En el caso de Tonyfwa Urochi, otro pasaporte se había emitido con el mismo nombre. Tonyfwa Urochi ya estaba en La Haya.

La evidencia presentada por la Defensa apunta por tanto a ciertas irregularidades en el proceso de participación de las víctimas, y cuya responsabilidad recaería en la Sección de Participación de Víctimas y Reparaciones (VPRS) de la CPI, a quienes el Juez Presidente, Adrian Fulford, ya ha pedido explicaciones.

Según los testimonios de Tonyfwa Urochi y Jean Paul Bejijo Chonga, los documentos que acompañaban las solicitudes para participar como víctimas ante este proceso, tales como carnés de estudiante, registros del colegio y declaraciones contenían sus nombres pero fueron firmados por otro individuo. “¿Cuando indica que no es su firma, sabría decir quién pudo firmar estos documentos por usted?” preguntaba la abogada defensora a Jean Paul Bejijo Chonga. “Los documentos los firmó quien nos reemplazó,” decía el testigo, “el Señor P”.

El padre del primero de los muchachos en testificar, Ukugna Ngogna Bertin, sí viajó a La Haya para confirmar lo que los jueces habían escuchado de boca de su hijo, Tonyfwa Urochi. “¿Reconoce usted a esta persona?” preguntaba el Representante Legal de las Víctimas mientras le mostraba una fotografía. “¿Si le dijera que este individuo afirma ser Tonyfwa Urochi, qué diría?” continuaba el abogado. “Sin lugar a dudas, eso es falso,” decía Ukugna Ngogna.

Fue durante un encuentro con el investigador de la Defensa, Dieudonné Mbuna, cuando el testigo conoció que la identidad de su hijo había sido usurpada por otro individuo, el “Señor P”. “Mbuna me dijo que había otro Tonyfwa Urochi aquí”, decía refiriéndose a este tribunal. “¡Pero había otro Tonyfwa Urochi viviendo conmigo! Me dijo que permaneciera tranquilo y me pidió que no contase esto a nadie. Acepté.” El “Señor P” y él trabajaban juntos en la oficina electoral.

El último en tomar el estrado es Albert Abudango, desde 2008 director de la escuela que “el Señor P” dirigía. Fue él quien entregó a la Defensa los documentos originales que contenían los nombres de Tonyfwa Urochi y Jean Paul Bejijo Chonga, y a partir de los cuales los abogados de Thomas Lubanga iniciaron su investigación. “Al día siguiente de colaborar con Dieudonné Mbuna, recibí una llamada de “el Señor P”,” cuenta el profesor a los jueces. “Me preguntó qué era lo que Mbuna quería, le expliqué; quería saber si los documentos que le había entregado contenían dos nombres concretos. Le dije que sí. Soltó una carcajada y dijo ‘esto es serio…’”