Sociedad

Las tareas domésticas pendientes de Morsi

La mitad de la población de más de cinco años es seropositiva para el virus de la hepatitis E en Egipto por beber agua contaminada, la basura se acumula en las calles, los tentáculos de la corrupción llegan hasta "tener que pagar para conseguir un trabajo"...


Morsi tiene mucho trabajo que hacer en su casa. No solo ha tenido que cambiar la fachada e instalar una nueva puerta, sino que también ha tenido que cambiar el comedor y la sala de estar para adecuarla al nuevo estilo democrático del que hace gala, sin tener en cuenta los cambios decorativos de las habitaciones de los invitados.

Pero aunque las obras se han desarrollado con relativa rapidez, ello no quiere decir que el presidente de Egipto haya terminado con el trabajo doméstico. Por que la trastienda de su palacio, está sucia, desordenada, cubierta de polvo y abandonada.Y huele ligeramente mal, especialmente en verano, cuando las altas temperaturas agudizan el hedor de las basuras que se aglutinan en algunas de las calles de la capital.

“El gobierno robaba dinero a la compañía privada italiana Ama, la encargada de recoger la basura en nuestro país. Lo que pasó fue que el gobierno [de Mubarak], en vez de pagar a AMA lo que habían acordado, se quedaba con la mitad o un poco más de la mitad de lo que recaptaba de los egipcios. Evidentemente, la empresa se cansó y dejó de recogernos la basura mientras que el gobierno no nos quitó el impuesto. Y lo seguimos pagando”.

Nour el Sabah Omara es profesora de árabe en una pequeña escuela de Downtown, el barrio más céntrico de El Cairo y ve, cuando va a trabajar, las pequeñas pilas de basura que se acumulan en las esquinas de las calles del centro. Pero un poco más al sur, en el barrio de Maadi, donde ella vive, esta suciedad no es tan perceptible. Y es que si el Gobierno no ayuda, los egipcios tampoco se quedan de brazos cruzados.

Hagar Lofty también vive en Maadi y paga “8 libras del impuesto gubernamental y otras 8 libras (1,01 euros) al Portero para que me recoja la basura”. El Portero es un ciudadano de a pie que se encarga de ir, puerta por puerta, a sacar la basura que se genera en cada hogar. Pero el hombre tan solo la saca de la casa, coge de ella los materiales reciclables y el resto lo deja en la calle, a la espera de que alguien o algo se ocupe de ello. Los materiales reciclables son llevados al desierto donde, según Nour, “hacen subasta para venderlos a otras compañías de reciclaje”.

Y el hedor no es el único problema que se acumula en verano puesto que los egipcios también sufren las consecuencias de beber un agua que, sí, está sucia. Según la Organización Mundial de la Salud, la mitad de la población de más de cinco años es seropositiva para el virus de la hepatitis E, una enfermedad viral que si no se cura debidamente puede conducir a la muerte además de “las enfermedades renales y de diabetes, algo en lo que Egipto lidera las estadísticas mundiales”, añade Ahmed Essmat. Essmat es ingeniero en electromecánica y se ha encargado, a veces, de reparar instrumental hospitalario por lo que ha visto con sus propios ojos

la larga cola de enfermos. La mala calidad del agua que llega a las grandes ciudades es problema, según Hagar, de la que proviene de algunos pueblos del país. “Allí no hay sistemas de alcantarillas, por lo que las defecaciones, entre otras cosas, acaban en el Nilo, un agua de la que se nutren esencialmente las casas de Egipto. Si a eso le sumamos que los purificadores de agua no se han cambiado ni revisado desde los tiempos de Sadat, puedes imaginártelo”. La OMS vuelve a corroborar la observación de Hagar con un informe en el que constata que, aunque un 58% de los servicios de saneamiento fueron mejorados el 2004 respecto de 1999, no es suficiente.

Algo similar sucede con los generadores eléctricos. La población egipcia se ha incrementado considerablemente a partir de los años 70, nuevas casas se han construido y nuevos aires acondicionados instalados. A pesar de ello, los sistemas que generan electricidad en Egipto no se han revisado durante más de 40 años por lo que este pasado agosto, por ejemplo, todos los barrios de Egipto sufrieron cortes de luz durante tres horas al día una vez a la semana. “El problema del agua, como el de la electricidad, viene por que nadie presta atención a los sistemas que purifican el agua o a los generadores eléctricos puesto que no hay mantenimiento alguno y si algo falla, nunca se busca al culpable”, se queja el ingeniero.

El ingeniero Ahmed Essmat

Y es que cuando hay dinero de por medio, ¿para qué preocuparse de buscar a los culpables? La corrupción es como la plaga de las langostas que se cernió sobre Egipto en tiempos bíblicos: está por todas partes, en todas las esferas y por mucho que tires insecticida se siguen reproduciendo. Apareció en tiempos de Mubarak y no va a ser fácil acabar con ella por que hasta “para conseguir trabajo puedes pagar”, asegura la profesora.

Y pese a la posibilidad de desembolsar dinero y encontrar trabajo, “hay mucha pobreza debido al paro. Además, se licencian al año 15.000 estudiantes de una sola facultad, sin tener en cuenta el resto de las universidades de Egipto. El país no tiene capacidad para absorber todos los licenciados” explica Lofty. Además de la poca capacidad de absorción de capital humano que tiene Egipto, el sistema educativo no tiene muchos adeptos. Las causas de las malas opiniones de las escuelas y universidades egipcias, radica, según Nour, en que es “un sistema obsoleto, con unos profesores ineficaces y que pegan a los alumnos, se usan libros viejos y haces clase en unas infraestructuras pésimas”. Ahmed Mohy añade:  “te hacen estudiar cosas que no te van a servir para nada. Si quieres entrar en la universidad tienes que ser perfecto en todo y tener las mejores notas para poder cursar la carrera que quieres”. Mohy es el responsable del departamento de Lenguas de Resala, una organización fundada por los egipcios y para los egipcios, surgida, una vez más, del inconformismo de la sociedad del país.

Resala es una de las organizaciones benéficas más importantes del mundo árabe y gestionada por miles de voluntarios egipcios. Ofrece 36 actividades, entre ellas, cursos de alfabetización de la lengua árabe estándar, formación profesional y formación “protocolaria” para superar entrevistas de trabajo. Tan sólo una de las actividades reúne el trabajo de más de 100 voluntarios para dar cobertura a unos 30.000 egipcios sin recursos que acuden a la organización en busca de nuevas oportunidades. No contentos con ello, otra iniciativa civil que intenta cambiar la situación actual del país de los Faraones la está llevando a cabo el premio Nobel Ahmed Zewial y se conoce como La ciudad Zewail de la Ciencia y la Tecnología. El objetivo del profesor es dar la oportunidad a los egipcios más brillantes en ciencia y tecnología de todo el país de trasladarse a trabajar y a hacer prácticas en la Ciudad de Zewail a modo de beca para que sigan aprendiendo y mejorando en aquello en lo que ya destacan.

Así que el presidente debe ponerse manos a la obra si quiere los habitantes de su trastienda lo vuelvan a elegir. Mohy advierte: “si se invierte en tiempo y educación para que las personas vayan por el buen camino, entonces los problemas también los podrán ir solucionando ellos mismos”

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie