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Sociedad

La revolución islandesa: mucho ruido y muchos peces

En dos ocasiones se han negado los islandeses a pagar la deuda de sus bancos con clientes extranjeros

25 ciudadanos reformarán la Constitución islandesa

El ex primer ministro islandés tendrá que responder por la crisis ante la Justicia

Primero cada sábado y luego a diario protestaron los islandeses contra su gobierno frente a la sede del Parlamento. (Brynjar Gauti/ AP)

La mayor isla volcánica del mundo empezó en los noventa su mutación hacia gran laboratorio. Los 103.000 kilómetros cuadrados al margen del polo norte ofrecían condiciones inmejorables para experimentar con el capitalismo salvaje. Islandia perdió paulatinamente el interés por sus peces, sus ovejas y sus caballos, y se lanzó a la conquista de los mercados internacionales. Los “vikingos” arrasaban. Lo compraban todo. Crecían sin fin. Y pronto pudieron presumir de ser dueños de media Dinamarca, el país que un día los había dominado y del que no lograron independizarse hasta 1944.

La práctica pareció confirmar durante algún tiempo las tesis de una nueva generación de políticos islandeses, entre los que se encontraban David Oddsson y Geir Haarde. Sí, era posible hacer de este tradicional y lejano territorio, cuna de las sagas, el Estado más rico del mundo. En los índices de Naciones Unidas Islandia desbancaba a Noruega como el mejor lugar para vivir del planeta. “Los televisores de pantalla plana y los Range Rovers se convirtieron en los símbolos de era pre-crash, cuenta Silja Bára Ómarsdóttir, politóloga de la Universidad de Reykiavik.

En la era “post-crash”, Islandia prueba el salir de la crisis. La actividad continúa en el mayor laboratorio volcánico de la Tierra. ¿Qué pasa cuando el capitalismo salvaje fracasa? ¿Puede una moneda recuperarse después de haber perdido casi el 70 por ciento de su valor en el plazo de un solo año? ¿Cómo se enfrenta una sociedad que no conocía la escasez de trabajo a un 10 por ciento de desempleo? Y la pregunta clave: ¿cuánto tiempo requiere el saneamiento de un Estado endeudado en un 200 por ciento de su Producto Interior Bruto?

En 1973, los islandeses se enfrentaban a Gran Bretaña bajo el lema “Dios proteja al bacalao”. Hoy la premisa reza “Dios proteja a Islandia” (AP)

“Que Dios proteja a Islandia”. Poco más se recuerda del discurso que Geir Haarde, entonces primer ministro, pronunció el 6 de octubre de 2008. Ni falta que hace. La frase es un resumen exacto. En su frenética expansión, los tres grandes bancos del país habían sido poco cuidadosos. Cuando la economía internacional entró en recesión, el castillo de naipes construido por los insaciables vikingos se vino abajo. El gobierno tuvo que intervenir. Y el Estado al margen del polo norte acabó haciendo malabarismos al borde de la bancarrota.

Pero un vikingo no se rinde tan fácilmente. “Tal vez suene a cliché nacionalista, pero somos un pueblo que, si se cae, se vuelve a levantar. Puede que esta mentalidad sea una consecuencia del clima en que vivimos. O de la cultura de la pesca: si hoy no has pescado, mañana sales otra vez”, explica Bára Ómarsdóttir.

Los peces interesan de nuevo en Islandia. Y las ovejas y los caballos. Desde el impacto colectivo del seis de octubre, se ha impuesto en la isla el regreso a las raíces. “Ahora se consumen más productos locales. Viajar dentro del país ha recuperado la popularidad perdida en los tiempos del boom, cuando los islandeses se iban de vacaciones al extranjero varias veces al año. La gente antes remodelaba sus casas completamente como si nada, hoy se recicla y reutiliza más y la ropa de segunda mano se lleva otra vez”, describe la islandesa.

“En Islandia estamos viviendo una época de grandes cambios”, comenta Bára Ómarsdóttir, y no se refiere sólo a que ahora se zurzan los calcetines que antes se tiraban. Lo que en la isla se ha puesto en marcha es una verdadera revolución: la “revolución de las cacerolas”, la llaman, porque armados con ellas salieron los ciudadanos a hacer ruido frente al Parlamento de Reykiavik hasta que en enero de 2009 cayó el gobierno de Haarde. Así no se protestaba desde hacía 60 años, cuando el país se convirtió en contra de la voluntad popular en miembro fundador de la OTAN.

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La renuncia del primer minsitro -enfermo de cáncer- y el castigo de su Partido de la Independencia en las posteriores elecciones anticipadas no bastó, sin embargo, para calmar la ira de los islandeses. También David Oddsson, el antecesor de Haarde que pasó de la jefatura del Ejecutivo a la del Banco Central con el correspondiente e ignorado conflicto de intereses, tuvo que dejar el cargo. En abril de 2010, una investigación parlamentaria llegó a la conclusión de que ambos, así como otros altos funcionarios, habían propiciado con su negligencia el colapso financiero. Haarde tendrá que responder por ello ante la Justicia.

Islandia intenta empezar de nuevo. Recuperar los valores perdidos entre las puertas que abría el dinero. Reordenar las prioridades: en la vida cotidiana, y también en la política. Ahora los islandeses no sólo se acuerdan de sus peces, sino también de que su Althing es uno de los parlamentos más antiguos del mundo. En esta Asamblea se reunían los goði, los jefes de los clanes previos a la introducción del cristianismo, ya desde 930. Siempre en absoluta igualdad.

Patatas y carteles de protesta a las puertas del Althing, uno de los Parlamentos más antiguos del mundo. (Brynjar Gunnarsson/ AP)

El principio de que todos somos iguales forma parte de nuestra identidad nacional. Nadie, independientemente de su posición, tiene derecho a apropiarse del poder”, afirma Bára Ómarsdóttir. 1.200 ciudadanos de la isla fueron elegidos al azar en 2009 para participar en un “encuentro nacional” junto con organizaciones, grupos de presión y políticos, y debatir -todos al mismo nivel- las opciones de futuro del país. Ahora, 25 personas corrientes -y ningún político- tratan de incluir en la Constitución las propuestas formuladas en aquella reunión.

Silja Bára Ómarsdóttir se sienta en la nueva asamblea constituyente. “Por supuesto que es un honor para mí haber sido seleccionada”, reconoce. Los únicos requisitos que se pedían: ser mayor de 18 años y contar con 30 firmas de apoyo.

“Todavía no sabemos muy bien qué cambios vamos a hacer en la Constitución: si se va a rescribir entera o si sólo vamos a introducir en ella algunas modificaciones. Acabamos de empezar a trabajar y aún estamos familiarizándonos con las ideas del encuentro nacional”, cuenta la politóloga. “En realidad, la tarea de reformar la Constitución estaba pendiente desde nuestra independencia en 1944. Ahora han confluido una serie de factores que la han hecho posible y espero que, al final del proceso, hayamos logrado darle más espacio a aspectos como que el poder emerge de la nación, los valores humanistas y los temas medioambientales”.

Con 320.000 habitantes, en Islandia casi sobran los apellidos. Pero el tamaño no es relevante a la hora de poner en marcha la democracia participativa, opina Bára Ómarsdóttir: “cualquier país puede elegir a un grupo de personas para que redacte una Constitución. También aquí había gente en contra de optar por este camino, pero al final no pudo imponerse, y yo me alegro”.

El premier referéndum sobre la devolución de la deuda a Gran Bretaña y los Países Bajos tuvo lugar el 6 de marzo de 2010. El segundo, el 10 de abril de 2011. En ambos ganó el “no”. (Brynjar Gauti/ AP)

El tamaño tampoco parece ser decisivo en otro frente de batalla: impertinentemente se niegan los islandeses a costear de su bolsillo la deuda que sus bancos contrajeron con clientes británicos y holandeses, y que las arruinadas entidades ya no pueden reembolsar. Londres y La Haya asumieron temporalmente la indemnización de sus ciudadanos, y ahora le reclaman a Reykiavik 3.800 millones de euros. Un acuerdo entre los tres Estados -aprobado por el gobierno y el Parlamento islandeses- preveía la devolución de la suma en un plazo de 15 años al 5,55 por ciento interés. Pero el presidente de la república impuso su veto, y en referéndum los islandeses dijeron “no” en dos ocasiones, la última este pasado 10 de abril.

El pago haría aumentar aún más el endeudamiento islandés y volvería a despertar el fantasma de la bancarrota. Pero no el hecho de reintegrar el dinero en sí es lo que provoca la oposición popular, sino las condiciones del acuerdo. Entretanto se rumorea que podría circular una versión mejorada del documento, pero ya desde el primer rechazo en las urnas cayó el sistema con toda su contundencia sobre Islandia: los créditos internacionales concedidos al país como apoyo en la crisis quedaron en suspenso, la solicitud de ingreso en la Unión Europea en entredicho.

La entrada en la UE preocupa poco en Islandia. Durante la pasada la presidencia española quedó claro que el conflicto con Gran Bretaña y los Países Bajos discurriría al margen de los contactos para el acceso y, en cualquier caso, la idea de pertenecer al club comunitario y tener que someterse a sus reglas pesqueras apenas cautiva en estas latitudes.

Más peligroso podría ser que los combativos ciudadanos tuvieran que aprender que las fuerzas del mercado son demasiado potentes para una sola isla volcánica, incluso si es la mayor del mundo. Al final, directa o indirectamente, van a acabar pagando la carísima porcelana resquebrajada por sus bancos, cree Bára Ómarsdóttir. “Por eso, yo hubiera preferido que se llegara a una solución negociada desde el principio”, dice. Pero, ¿qué clase de justicieros y ecuánimes vikingos habrían sido esos?

24 comentarios

  1. [...] La revolución islandesa: mucho ruido y muchos peces periodismohumano.com/sociedad/libertad-y-justicia/la-revo…  por Kellus hace 2 segundos [...]

  2. antonio perez

    Pasar de ser rico a pobre ha sido facil, los islandeses estafaron miles de millones y vivian por encima de sus posibilidades, ahora no quieren pagar las deudas ni sus errores….muy inteligentes estos vikingos

    • Darío

      Los islandeses no han estafado a nadie, los banqueros y politicos sí. ¡Y ya los estan juzgando! e intentan cambiar las leyes para que esto no se repita… Sí, son más inteligentes que nosotros.

      • María Luz

        Totalmente de acuerdo con Dario. Antonio creo que tu análisis de la realidad es muy pobre, simplista y parcial. Ruego xq en todo el mundo ocurra esta revolución y los bancos pierdan el poder y el dinero pierda su valor. Porque todos tengamos los mismos derechos y acceso gratuito a las necesidades básicas…xq tenemos derecho a la dignidad humana

    • Elena

      Los españoles también viviamos por encima de nuestras posibilidades.

      • Johnny

        Yo no, Elena. Que pague quien ha derrochado o quien ha hecho malas inversiones. Yo nunca viví por encima de mis posibilidades ni tengo la culpa de que los bancos estén arruinados. ¿Por qué tengo yo que pagar ahora?

  3. antonio perez

    Cuando nos van a devolver nuestros ahorros ??

    • ALberto

      Los ahorros estaban garantizados? Si tus ahorros no te han sido devueltos denuncia a tu acreedor, que tiene nombre y apellidos o una razón social… si ha quebrado sométete al concurso de acreedores y ten más cuidado la próxima vez con tus inversiones. Un Estado debe responder sólo de la deuda que contrae como ESTADO, es decir, la deuda pública, la deuda privada es cosa de particulares.

  4. Gustaf

    Antonio Pérez, ¿a ti qué ahorros te han quitado los islandeses?

    Que yo haya leído, el mayor volumen de deudas se corresponde a la especulación por parte de unos sátrapas.

    No sé, prueba a boicotearles los envíos de bacalao.

  5. luigi

    tomemos ejemplo

  6. [...] logros de los indignad@s obtienen eco en la mayoría de medios (a excepción de los españoles). Islandia es un ejemplo a [...]

  7. [...] La revolución islandesa: mucho ruido y muchos peces [...]

  8. [...] Banc Central Europeu (no fora cosa que la gent, ociosa, pensara, s’organitzara i tota Europa imitara a Islàndia) i la seua colla de deixebles, els clubs descansen només durant una setmana i les seues principals [...]

  9. [...] Primero cada sábado y luego a diario protestaron los islandeses contra su gobierno frente a la sede del Parlamento. (Brynjar Gauti/ AP) – Periodismo Humano [...]

  10. [...] Los poderes financieros han sido ayudados con el pretexto, o chantaje, de que si a ellos les va mal, nos va mal a todas. En tal caso, si asumimos que del sector financiero depende el bienestar de la humanidad entera, ¿por qué se permite que esté controlado simplemente por una minoría? Ante esta pregunta se nos plantean dos opciones: arrebatar ese privilegio supeditando el poder económico al político, siempre y cuando ese poder político represente verdaderamente la voluntad del pueblo; o cambiar el sistema por otro en el que el poder financiero no resulte imprescindible para el bienestar humano. En cierta medida, Islandia ha iniciado el proceso para conseguirlo. [...]

  11. [...] cientos de muertos- lograron acabar con el régimen corrupto y dictatorial de Mubarak, y el de los ciudadanos islandeses, que afirmaron su poder colectivo contra políticos y banqueros, mediante manifestaciones y [...]

  12. [...] Torfason, líder de la ‘Revolución Islandesa’  que hizo caer al gobierno e inició un proceso constituyente para  la redacción de una nueva [...]

  13. [...] ni otro modo de organización política en la que mirarse; y si la hay los medios y políticos la ocultan o desprestigian. Aprovechándose de ello, la nueva Unión Europea hecha a medida de Alemania (que [...]

  14. kikiriki

    Islandia no compensará a clientes extranjeros por la quiebra de sus bancos http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/28/economia/1359392531.html Amos a ver,si las cosas se hacen como se hacen en todos los países,porque en todos los países se han dejado quebrar bancos,se han intervenido o se han nacionalizado,que es algo bastante frecuente,lo que hace el gobierno islandes es,dejar quebrar los bancos,la deudad publica no sé devuelve,la deuda privada,de islandeses,britanicos y holandeses,se devuelve en un concurso de acreedores y a lo que llegue,esa es mi opinion,no quedarse con una deuda odiosa,y no tragar por ejemplo con esto,que a mí me parece han hecho bien los islandenses :-> Un acuerdo entre los tres Estados -aprobado por el gobierno y el Parlamento islandeses- preveía la devolución de la suma en un plazo de 15 años al 5,55 por ciento interés. Pero el presidente de la república impuso su veto, y en referéndum los islandeses dijeron “no” en dos ocasiones, la última este pasado 10 de abril.

  15. [...] Después del colapso financiero de 2008, entre 2009 y 2011 una serie de protestas sacudieron Islandia. El fantasma de una supuesta «revolución islandesa» se convirtió en moneda corriente en los medios. El «modelo islandés» se convirtió en el espejo en la que querían ver al 15M. Y el quincemismo adoptó fervientemente un relato que tenía más de deseo que de realidad. [...]

  16. [...] Después del colapso financiero de 2008, entre 2009 y 2011 una serie de protestas sacudieron Islandia. El fantasma de unasupuesta «revolución islandesa» se convirtió en moneda corriente en los medios. El «modelo islandés» se convirtió en el espejo en la que querían ver al 15M. Y el quincemismo adoptófervientemente un relato que tenía más de deseo que de realidad. [...]

  17. Buen Post amigo !!!!!!

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