Sociedad
La reinserción a base de salud y formación
La Unidad Terapéutica y Educacional de la prisión asturiana de Villabona es reconocida internacionalmente como un caso exitoso de modelo carcelario europeo
Sus tasas de reincidencia son radicalmente inferiores al del resto de las prisiones
La clave: haber roto con la cultura carcelaria de enfrentamiento entre internos y trabajadores.
En 1992, el educador Faustino García Zapico y la trabajadora social Begoña Longoria comenzaron a trabajar con un pequeño grupo de internos de la prisión asturiana de Villabona para intentar cambiar la dinámica carcelaria basada hasta entonces en la toxicomanía y una serie de normas impuestas por los grupos dominantes de presos. Se trataba de recuperar la finalidad de reinserción de la cárcel y para ello se estableció como clave romper la subcultura carcelaria de enfrentamiento entre los trabajadores de la prisión y los internos.
El sistema desarrollado por el educador García Zapico, que ha sido reconocido por la Fundación Ashoka como uno de sus emprendedores sociales, ha obtenido sorprendentes resultados: las tasas de reincidencia de las personas que han pasado por sus Unidad Terapéutica y de Educación (UTE), son radicalmente inferiores, el 10 por ciento, a las de otras prisiones en España, que oscilan entre el 40 y el 60%. Así pues, la UTE se ha convertido en un referente europeo y en España ocho prisiones están poniéndola ya en marcha.












LA SEGUNDA OPORTUNIDAD. ¿Que lleva a una persona a prisión, a delinquir? Unas veces son opciones personales de agresión, pero otras veces son circunstancias ineludibles del entorno.
Si alguna vez cometiera un error y terminara en prisión, desearía que me aislaran en una prisión como la de Villabona y tener la oportunidad de volver vivir en libertad.
[...] Una prisión asturiana es referente internacional de reinserción post penitenciaria periodismohumano.com/sociedad/libertad-y-justicia/la-rein… por Atrida hace 6 segundos [...]
El sistema penitenciario es símbolo del poder y del Estado, así como un freno hacia la libertad absoluta de los individuos. La inmensa mayoría de los delitos son el producto de esta desigualitaria sociedad que conduce a que ciertas facciones de la sociedad, debido a sus circunstancias, se vean obligados a delinquir. Como dijo Ortega y Gasset: yo soy Yo y MIS CIRCUNSTANCIAS.
LA CÁRCEL NO LA HACE EL PRESO, sino el Estado y la sociedad que aisla a seres humanos con problemas sociales, mentales, de integración o desadaptación. En vez de que el preso sea RESPONSABLE de sus actos, se le castiga, lo que en la persona afectada (víctima) genera aún más una sensación de venganza, en vez de que haya un camino a la mediación y restauración del delito o acto ofensivo. Es imposible crear una solución REAL mientras el sistema judicial siga siendo retributivo (o sea, el Estado es la víctima principal, al cual hay que pagarle).
Respecto a la drogadicción en las cárceles, es muy extenso el tema, y en cuanto a la desintoxicación “TOMAS LA PASTILLA” O sea, dejar una droga, para pasar a otra subvencionada por el narcotráfico legal.
¿De qué sirve reformar las prisiones si éstas van a seguir existiendo?
El fin único y verdadero es la abolición de todas las prisiones, la libertad humana y animal.
Coincido “L” en tu caracterización del estado y del sistema judicial, creo también que la solución real a estas desigualdades pasa por una transformación radical de la sociedad y la desaparición de sus instituciones coercitivas.
Ahora bien, mientras llega este cambio, y sin plantear que esto ayude al mismo, es humano tratar de paliar la situaciónv que se vive en las carceles y de aumentar las posibilidades de las víctimas del sistema al salir. Es una cuestión de derechos humanos, de dignidad.
La UTE marca el camino de un sistema penitenciario basado en el casigo, a uno basado en la reinserción. Esto no cambia la sociedad, ni el caracter del estado ni del sistema penitenciario, pero transforma las relaciones de convivencia dentro del mismo, dignifica las penas y eleva las posibilidades al salir de quienes sufren la represión; los beneficiarios no serán los grandes amos del capital, sinó aquellas personas que tú mismo llamas víctimas del sistema.
Si una medida no hace daño a la transformación y ayuda a mejorar la situación de aquellos que sufren las reglas del juego burgues… por qué no apostar por ella?
Además si logramos que la sociedad entienda la función punitiva de la carcel y decida transformarla en una función orientada a la reinserción, estaremos un paso mas cerca de hacer universal la idea del estado como gerente de la represión y no de la convivencia.