Sociedad
El 15M de Israel
30.000 israelíes crean acampadas en una veintena de ciudades para reclamar la bajada de los precios de la vivienda y los productos esenciales.
Los salarios han subido en siete años un 1%, mientras los alquileres lo han hecho un 250%. La desproporción les obliga a vivir con sus padres.
El mercado está al alza por la demanda de judíos adinerados que quieren un lugar donde pasar unas semanas al año y por la especulación de millonarios de todo el mundo, sobre todo en Tel Aviv.
La protesta de los indignados de Israel es imparable: 150.000 personas se echaron a la calle en la noche del sábado para exigir un cambio radical en la política nacional, que evite que la clase media sustente a una clase pudiente que reluce y da una imagen errónea del país, la de una tierra de leche y miel. 30.000 israelíes viven en acampadas repartidas en una veintena de ciudades, en una pelea que no se conforma con logros parciales. Cansados de estar “exprimidos”, lo que en principio era un movimiento residual se ha convertido, en 17 días, en una corriente popular que contagia a todos. Hasta en Zara hay carteles de apoyo. Su tenacidad ha bajado la popularidad del primer ministro, Benjamin Netanyahu, del 51% al 32%. De ahí que, raudo, anuncie 10.000 viviendas para jóvenes echando tabiques en edificios oficiales que hoy son oficinas, o rebajas en impuestos indirectos, o ayudas para jóvenes que se tradaladen a ciudades poco pobladas. Ayer, anunció incluso la creación de un equipo ministerial especial para aportar soluciones. No es bastante para la calle, que hoy ha arrancado la convocatoria de huelga en una treintena de municipios, que han cerrado las oficinas municipales y se niegan a limpiar las calles y recoger basuras. Huelga hasta en la administración. El temblor ha llegado al Gobierno, con la dimisión del director general de Finanzas, el hombre que cifró en 12.000 millones de euros el coste de dar respuesta a las reivindicaciones ciudadanas. La coalición de Netanyahu con ultraderechistas y ultraortodoxos no corre peligro, pero la oposición aprovecha la causa: la líder de la oposición, Tzipi Livni, ha reclamado que el Parlamento siga trabajando, pese a que el jueves debería irse de vacaciones hasta octubre. “Ahora toca luchar”, dice. Aquí está el relato del nacimiento, reivindicaciones y anhelos de los indignados de Israel.
La noche del 14 de julio, Tel Aviv bullía. Jueves en la ciudad con más marcha de Israel, turistas abarrotando las terrazas de la playa, atasco monumental por culpa de un mitin de Netanyahu y el concierto de Moby… En mitad de esa masa de idas y venidas, de calor, música y combustible quemado, comenzaba a latir un corazón pequeño, hecho de tiendas de campaña, colchones inflables y fiambreras con hummus, ensalada y pollo frito. En el bulevar Rothschild, una zona de paseo, mitad césped, mitad tierra, acampaban los primeros indignados de Israel, un grupo de jóvenes convocado a través de las redes sociales dispuesto a protestar por el mayor problema que arrostra la clase media del país: el acceso imposible a la vivienda. Dahpni Leef, una universitaria de 25 años, fue la que comenzó la cadena: hace un mes se le notificó que debía dejar su piso en Tel Aviv porque el edificio entero iba a ser derribado para hacer uno nuevo. Tras tres años en la misma vivienda, comenzó a buscar repuesto y se dio cuenta de cómo se habían disparado (y disparatado) los precios, tanto de la compra como del alquiler. Y se enfadó. Convocó a sus allegados a una protesta que debía durar un fin de semana. Hoy más de 10.000 israelíes de toda edad y condición acampan en no menos de 20 ciudades, del sur, del norte, de la costa y del desierto, de mayoría judía o árabe. El sábado pasado, unidos en una gran marcha en Tel Aviv, lograron reunir a más de 30.000 personas bajo dos lemas con sabor a 15M español: “La democracia sale a la calle” y “El Gobierno contra el pueblo-El pueblo contra el Gobierno”.
Mensaje del 15M israelí al 15M español
La docena de detenciones que se produjeron tras la medianoche no pudieron empañar la fiesta reivindicativa. El gabinete del primer ministro está buscando soluciones y se ha reforzado un grupo de trabajo en la Knesset, el Parlamento. En un país en el que la apatía alimenta casi todos sus males, el nervio de los jóvenes que están tirando de todo Israel supone una inmersión profunda en el concepto de democracia popular, un despertar que recuerda al pueblo que dejaron las decisiones en manos de los gobernantes, y que es tiempo de compartirlas. Simple deber ciudadano.

Asamblea a primera hora de la tarde enn Jerusalén, a los pies de la muralla, junto a la Ciudad Vieja.
Israel está soportando mejor que otros países la crisis: apenas tiene un 5,8% de paro (186.000 personas, según datos oficiales de abril), la economía crece a un ritmo del 6% anual, las empresas tecnológicas patrias suman en el Nasdaq de Nueva York más que todo el continente europeo (es la segunda potencia tras EEUU) y es la nación que mayor porcentaje del PIB invierte en I+D+i (4,5%, 1,3 puntos más que Japón y 1,8 más que EEUU). Pero el ciudadano medio no hace fiestas con las macrocifras: el precio de la cesta de la compra es entre un 15 y un 18% superior al de la media de la OCDE y la tasa de pobreza es del 20%. Mal que bien, la gente tira, se toma sus cafés y escapa a Eilat o Galilea un par de días cuando encarta. Pero sólo unos pocos pueden pagarse una vivienda. “Hace mucho que renunciamos a la idea de comprar, pero es que ya es imposible hasta alquilar”, se queja Kobi Skaat, traductor, 26 años. “Tel Aviv, mi ciudad, es la más cara de Oriente Medio desde hace tres años. No se hacen promociones de vivienda social, sino que se levantan bloques de lujo para europeos y norteamericanos judíos que quieren un hogar en Eretz Israel. Luego vienen una semana al año y cierran la casa. O las toman como inversión, para especular. Así los precios están altísimos y no hay quien acceda a un derecho tan básico”, relata desde la acampada de la capital israelí, donde se mezclan movimientos sionistas con pacifistas, ecologistas, activistas gays, comunistas y hasta ultraortodoxos del barrio de Bnei Brak. Aquí todos sufren.
Según el Instituto de Estudios de Mercado de Jerusalén (JIMS), desde 2008 las letras de los pisos han subido entre un 17 y un 20% en Tel Aviv y hasta un 40% en Beer Sheva o Haifa. En Jerusalén la subida es menor (13%) por la política de expandir el municipio y dar subsidios para las colonias, en un intento de consolidar el poderío israelí sobre la ciudad triplemente santa. Hasta en los suburbios más remotos y castigados, los precios han subido al menos un 12% en el último año. Los israelíes deben destinar cerca del 70% de su renta mensual a vivienda, y un 35% si es un alquiler compartido. Se han reforzado los cinturones de las grandes ciudades, alejando a la población, pero incluso allí los precios son “ridículamente altos”, explica Kobi. En Jerusalén, por ejemplo, se pagan 400.000 euros por una vivienda de tres habitaciones y sin ascensor. “Es imposible llegar. Yo soy abogado –dice Boaz Levi- y mis amigos también tienen profesiones liberales: son periodistas, economistas, pequeños empresarios… Todos, al final de mes, tenemos en la cuenta corriente 10 shekels en rojo, 10 shekels en negro [unos dos euros]. Somos una generación totalmente endeudada. Mis padres pueden pagar una casa toda su vida, pero yo necesitaré que me sigan mis nietos para estar libre del banco”, se lamenta. Boaz aún convive con sus padres y sus tres hermanos en la ciudad de Holon, al sur de Tel Aviv. Ha intentado marcharse dos veces, pero el salario al final no daba para todo. Y ya tiene 31 años. Es un mal generalizado en el mundo, esa dependencia paterna, pero aún más acentuado en Israel, donde los chavales salen del Ejército con 20 años (las chicas) y 21 (los chicos), listos para entrar en la universidad o trabajar. Lo último que desean es retornar al hogar, después de una madurez insólita adquirida con el uniforme y sus vivencias. Por eso aquí hay tantos universitarios casados y hasta con hijos, porque la vida acelera.
Un sueldo medio en Israel ronda los 1.400 euros (400 menos que en España) y el mínimo está en los 776. Sin embargo, las estadísticas oficiales desvelan que al menos el 27% de la población cobra en realidad menos de esa mínimo. Si los salarios han subido un 1% desde 2004, los alquileres lo han hecho un 250%. Cero proporcionalidad. En mayo, el Ministerio de Vivienda aprobó ayudas de 20.000 euros para comprar viviendas en la periferia de las ciudades, en pequeños pueblos, pero la orden aún no ha entrado en vigor y el dinero no se ha liberado. Además, los comunistas del Hadash han obligado al Ejecutivo a reducir los plazos de ejecución y permiso, procesos que llevan un notable sobrecoste y dilación. Pero sigue habiendo otro problema serio: la obra nueva debe hacerse mayoritariamente en suelo estatal y no en el privado, lo que impide la eclosión de la construcción y la bajada de los precios, por pura competencia. El Gobierno quiere rebajar esa pretensión (al menos el 80% en suelo público), con la excepción de las ciudades árabes, que son las que precisamente más problemas de vivienda tienen por la limitación de tierras para construcción y por el inferior nivel adquisitivo (-15% respecto a la media estatal). Es insuficiente, dice la portavoz Dahpni Leef: “Reclamamos la intervención de los gobiernos locales y nacional para impedir el alza de precios, les exigimos que rebajen los impuestos sobre el alquiler, sobre todo a los jóvenes, y que obliguen a las constructoras a destinar parte de sus promociones a viviendas asequibles”, dice, leyendo parte de las conclusiones surgidas entre las tiendas de campaña. El mismo día que se convocó la acampada, se abrió el concurso para 6.900 hogares más (300 de ellos en colonias ilegales). “Es un parche, hacen falta más de 30.000”, replica Daphni.
Martha Alcalay ha tomado lecciones de indignación en Jerusalén y se ha marchado a Haifa a seguir la pelea a domicilio. Lee con fervor las conclusiones de la Puerta del Sol de Madrid, revisa vídeos de las concentraciones. Se siente identificada con sus razones: “La nuestra no es una pelea por la vivienda, sino por la dignidad. Somos como esclavos. Todo sube pero la gente lleva tres o cuatro años ganando lo mismo. ¿Por qué la clase media tiene la obligación de sostener a los de arriba? Los grandes empresarios se han llevado 50.000 millones de dólares en fondos de pensiones y jubilación. Ya no quiero pagar más eso, cuando no puedo ni irme de casa”, señala. Tiene 29 años, ha estudiado Magisterio y trabajaba hasta hace días en una academia. Han sido apenas unos meses, así que retorna a vivir con Moshe y Miriam, sus padres. Y con su perro Motek. “Porque me llevaba la compra desde casa, y con guisos de mi madre, que si no…”, abunda. Y es que los israelíes también sufren cada mes para llenar el frigorífico: empezaron el año con la subida del pan (casi un 7%) y la gasolina (otro tanto) y ya han pasado por un boicot nacional contra el requesón, muy usado en la cocina local, que ha subido un 70% en lo que va de 2011; la presión de los consumidores ha forzado a las distribuidoras a bajar el precio un 25%. “Nos hemos cansado de este escándalo”, resume Martha. El escritor y presentador Yair Lapid reconoce que el estallido por los precios de la vivienda y el requesón es un grito de una sociedad adormecida que al fin toma conciencia de que ha dejado la política, la de la polis, demasiado tiempo en manos ajenas a la ciudadanía real. “El problema de Israel es el silencio. Callamos y cumplimos como reservistas, pagamos clases particulares para nuestros hijos porque la educación no es lo suficientemente buena, callamos al enfrentarnos a nuestros padres para pedirles dinero para el alquiler. Ya basta”, señaló la pasada semana en su columna del diario Yediot Aharonot. Martha señala este artículo como la quintaesencia de su filosofía.
Pese al malestar generalizado, paciencia es lo que le pide Ron Hulday, alcalde de Tel Aviv, a los acampados con los que se acerca a conversar. Sale mal parado por unos cuantos reproches a lo que no sabe contestar. Como el que le hace Ruth Kessel, estudiante de Biología. Vive en Ramat Gam, una zona cercana a la capital pero rodeada de polígonos industriales y centros de innovación. Su padre, experto en Telecomunicaciones, ha podido pagar con esfuerzo la casa en la que viven los seis miembros de la familia. Ella no tiene “ni paciencia ni esperanza”. “No gasto piso por estar con mis padres, pero empleo cada día tres horas y media en el transporte, entre ir y volver al campus. Las conexiones son penosas y ninguna autoridad refuerza el servicio. No hay carreteras rápidas. ¿Cómo pretenden entonces que nos vayamos de Tel Aviv?”, se pregunta. El Gobierno prometió un metro en esta zona metropolitana hace 40 años, pero nada se ha hecho. Israel carece de un buen sistema de trenes: había otras prioridades cuando nació el Estado y luego, con los años, vino el miedo a los atentados masivos. Resultado: caos diario en las carreteras.

Tel Aviv, vista desde el barrio árabe de Jaffa. Es, desde hace tres años, la ciudad más cara del Medio Oriente.
Ruth intentó la hazaña, se puso a trabajar como dependienta en un Zara inmenso del centro de Tel Aviv y buscó un piso compartido. Duró poco ese intento de independencia. “Tenía que pagar 3.000 shekels de piso y otros 3.000 de matrícula (algo más de 600 euros)”, recuerda. Encontró una habitación más barata, pero la dueña le obligaba a pagar a un abogado y a un notario para formalizar el contrato, además del abono adelantado de cuatro meses. “¿Cómo iba a pagarlo? Mi familia sólo tiene un sueldo y yo, media jornada”. La mayoría de los indignados de Israel denuncia la arbitrariedad de las condiciones de los contratos: se puede pedir cualquier cosa y el propietario siempre lleva las de ganar. Hay hasta “comités de admisión”, grupos de vecinos puestos de acuerdo para examinar a los posibles inquilinos y que exigen de todo: desde un certificado de matrimonio a pruebas de caligrafía para llevarlas a un experto, como ha desvelado el diario Haaretz.
No son sólo jóvenes los que sufren las apreturas. Edith Aronofsky tiene 83 años y vive en Jerusalén. Norteamericana, su familia escapó pronto del Holocausto que la amenazaba en Holanda. Vive en un piso de 80 metros cuadrados que le vale al mes 1.100 euros. En propiedad. “Podía haber seguido en Boston, pero quería morir en la tierra de mis padres. Lo que no pensé es que me iba a costar todos los ahorros”, comenta. Ha hecho cálculos: su pequeño colchón sumado a la pensión le da para unos “diez u once años como mucho”. “Si vivo más, igual no llego a pagar al banco”, insiste, jocosa. Desde la primera vez que vio su apartamento sobre plano, en 2004, a 2009, cuando se decidió a comprar, la cuota mensual ha subido un 60%. El año pasado la ayudó a pagar la nieta de una amiga, llegada desde Francia para estudiar hebreo. “Pero vivir con una vieja no es vivir… Ahora está en un cuartillo de veintipocos metros cuadrados, sin cocina, caro pero íntimo”, insiste entre griños. Edith se ha dado varios paseos hasta la acampada jerosolimitana, enclavada a los pies de la muralla, desde su casa en el barrio de Agron. Lee carteles, envidia la vitalidad de los jóvenes, les anima en la batalla. “Hacen lo que deben. Hay que pelear”.
Dos meses al año, esta anciana afable y enérgica deja su piso vacío para ir a ver a la familia en EEUU. En su caso, es un cierre lógico, pero es casi una excepción en una ciudad en la que hay 9.000 viviendas vacías, apartamentos fantasma propiedad de extranjeros y ocupado sólo unas semanas al año, en verano o coincidiendo con grandes fiestas judías. Merav Cohen, concejal por el partido Yerushalmim, denuncia estos datos, reconocidos por el Ayuntamiento de Jerusalén. “El alcalde hizo una campaña por carta, pidiendo a la gente que alquilara sus casas. Su meta era convencer a 500. De eso hace un año y nadie nos da la cifra de éxito o fracaso de la iniciativa”, lamenta. A su juicio, hay tres obstáculos esenciales para dinamizar la política de vivienda: “el intento del Gobierno de maximizar su ganancia con vivienda en suelo propio”, “la falta de ayudas sociales por sueldo o a la primera vivienda” y la “oposición absurda de los mandatarios de hacer torres elevadas” (en Israel es casi extraordinario ver bloques de seis plantas). Awakening Jerusalem, una asociación de abogados en la que Cohen ha trabajado durante años asesorando a estudiantes y familias jóvenes, denuncia que “la base” de la población no tiene respaldo, al tiempo que en zonas como el sur de Galilea se está levantando una ciudad sobre las bases de una pequeña aldea, Harish, en la que sólo van a vivir haredíes (judíos ultraortodoxos). Se espera que desembarquen 150.000 vecinos, con ayudas para la letra, subvenciones al empleo autónomo, escuelas públicas, carreteras y buenas canalizaciones de agua… “Casi no tendrán que pagar impuestos, es discriminatorio”, insiste.
Coincidiendo con las protestas, el JIMS ha hecho público otro estudio que desvela que los israelíes pagan de media un 75% más de impuestos de vivienda que los demás habitantes del entorno de la OCDE. Esas tasas suponen el 9,5% de los impuestos por bienes raíces del Estado de Israel, frente al 5,4% de los países OCDE. El temido arnona, el impuesto de la casa, sube el alquiler hasta 200 o 300 euros al mes. “Estamos en el lugar 121 del mundo en eficiencia al otorgar permisos de obra y en el 147 en eficiencia en obtención de derechos de propiedad tras la compra de una casa… La culpa en este caso no es de la crisis mundial ni de los mercados ni de la burbuja inmobiliaria de los países ricos, es del Gobierno”, dice Yarden Gazit, autor del informe. El primer ministro, Benjamin Netahyahu, culpa de la situación a su predecesor (y mayor opositor), el partido Kadima. “Nadie está haciendo más por este tema que yo”, dijo la pasada semana. El domingo, en el Consejo de Minitros, reconoció que los precios son inadmisibles y prometió una “reforma completa” del sistema de vivienda. Insistió en que las comisiones creadas para escuchar a los indignados “funcionarán en el diagnóstico” y que en acertará con los cambios en las normas de construcción y en las ayudas para los barrios alejados del centro. Nada de eso es hoy, en la práctica, un hecho.
Como explica Gazit, el Gobierno está “apegado” a sus beneficios y los pequeños pasos que ha dado son “lentos e infructuosos”. Cada vez hay más vivienda y la demanda crece, un dato al que se agarran las autoridades para hablar de la salud del mercado: la última cifra, hasta mayo, dice que en 2011 se han demandado 3.160 unidades, un 5% más respecto al mismo periodo del año pasado, especialmente en el distrito centro. Se pusieron a la venta 16.250 viviendas, un 10% más que un año atrás, pero de ellas sólo 4.620 (28%) eran de iniciativa pública, “lo que tampoco es una garantía de ayuda, subvención o previo más bajo” pero “impide cifras astronómicas como en las promociones privadas”. Esos datos, insiste el experto, demuestran que el mercado inmobiliario sólo se mueve ante las grandes fortunas, y no para el común de los mortales. “Hay más de siete millones de judíos fuera de Israel que se interesan por una vivienda en su hogar histórico. Por eso las ventas no se frenan en seco, pero lo cierto es que hace ya dos años que el Gobierno anunció la madre de todas las reformas de la tierra para despejar zonas de construcción y hacer bajar los precios y todos los proyectos para ello están paralizados en la Knesset”, abunda.
En las asambleas diarias, estas cifras se repiten como un mantra amargo. Todos los presentes las sufren en carne propia, pero nadie la grita enrabietado. El orden y la educación priman en estas concentraciones. De ahí que la policía sólo pase a vigilar muy de cuando en cuando. Piden en paz, y en paz los dejan. Los turnos de palabra son respetuosos, controlados, se deja hablar al desesperado y al ideólogo, al progre y al conservador. Con gestos copiados del 15M, votan, piden la palabra, aplauden. Para disipar el sopor (calor y humedad son malos compañeros para la pelea) se plantean círculos de aprendizaje de economía, mercados, materia fiscal… “Es para que no nos tomen por tontos. Ya basta de evasión cobarde de nuestra política. Si hacemos estado y somos estado, como demostramos todos en el Ejército, ya es hora de que lo seamos con plena responsabilidad y para todo”. Habla Paul Lubitch, saxofonista, tiene 23 años y está recortando artículos de prensa junto a su tienda de Jerusalén. También los editoriales de la derecha que hablan de “demagogia” y de “falta de compromiso con los problemas reales del país” por parte de los indignados, los que acusan a los manifestantes de “manchar la imagen de Israel por un problema en vías de solución”. Paul sonríe y se recoloca las gafas. “Sólo una vez antes he visto esta fuerza y esta vida en mi pueblo: fue cuando mataron a Isaac Rabin. Era tan pequeño que no pude participar. Que nos dejen hablar, que nos dejen gritar. Es nuestro momento, el de demostrar que somos dignos de tener un futuro y de ser llamados ciudadanos”. Ahí siguen. Y no tienen idea de parar hasta lograr la victoria.
- Una ventana a un futuro diferente por David Grossman

















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Los que piensan que en Israel sólo hay bombas y tiros podrán darse cuenta de que la gente tiene otros problemas. Habrá jóvenes de muchos países que puedan identificarse con ellos y compartir vivencias, sentimientos, alegrías, penas… Por qué será que creo que los políticos del mundo necesitan no solventar ciertos problemas para que no se hable de lo que realmente en el día a día sufren aquellos a quienes gobiernan…
Compañeros de Israel, compartimos la misma batalla. ¡Ánimo!
¿Ni un solo comentario sobre los palestinos? ¿La paz no es una prioridad?
Muy bien dicho
Gracias por acordarte de los palestinos….
¿Bulevar Rothschild? Muy apropiado. Es la familia de banqueros más poderosa. Un auténtico cáncer para el mundo.
Pues en mi opinión, la comparación con el 15m no es muy acertada. Si es cierto que la sociedad israelí tiene un problema de vivienda, cierto es, también, que de ahí se deriva la cuestión de las colonias. Construir en territorio palestino es la solución tradicional a los problemas de vivienda de Israel. A partir de ahí, probablemente los jóvenes que protestan deberían cuestionarse la misma ocupación. Hoy en día, la democracia en Israel está en camino de desaparecer, sino lo ha hecho ya, debido a las leyes de segregación y al mantenimiento de la ocupación más larga de la historia, que atraviesa la sociedad. Esos jóvenes que protestan por el alza de precios no cuestionan sus tres años de servicio militar, no cuestionan la segregación racial, no cuestionan la militarización de la sociedad… tienen razón en su protesta, nadie lo duda, pero es complicado atribuirle regeneración democrática a un movimiento que pasa por alto los problemas más serios de su país en cuanto a libertad de expresión, discriminación, etc… es como si durante la época de combates en Soweto, los blancos afrikaners hubiesen protestado por su condiciones de vida poniéndose de espaldas a lo que sucedía a 50 km de allí… por supuesto que tienen razón, pero creo que la comparación con la regeneración democrática es excesiva…por otra parte el reportaje es muy bueno!
Coincido. En un principio, los primeros pocos que salieron a la calles (los primeros 200) sí qe tocaban temas como la ocupación de Palestina o el deterioro democrático del Estado de Israel. Pero al extenderse el movimiento han decidido centrarse básicamente en el tema de la vivienda. No obstante, debes saber que todos los días en las asambleas se debate acerca de si es conveniente extender la protesta a otra áreas como la ocupación.
Por supuesto que no es suficiente, pero ya es algo. La sociedad israelí está como en estado de coma. Todos sabemos que hay ocupación, todos servimos 3 años en los territorios ocupados y vemos lo que allí sucede. Pero muchos prefieren reprimirlo en el inconsciente y hacer como si no pasara nada.
Me parece que este despertar social israelí puede ser el inicio de algo bueno.
Sr Arce: La solucion a los problemas del costo de la vivienda en Israel no pasa por tal o cual Acuerdo con los Palestinos, sino al reves.
Imaginese que sucederia con los precios de las casas si, de repente, 80 mil familias recibirian indemnizacion por retirarse de la Cisjordania, y comenzarian a interesarse por comprar casas en Israel misma.
Justamente, la existencia de viviendas en los territorios (y la posibilidad de comprar mas barato en ellos) atenua el precio de las viviendas en el centro de Israel.
Lo unico que puede bajar los precios es un paro en la situacion economica de todo el Pais y una subida en la desocupacion (actualmente 5.8% en descenso).
Pero ese futuro no parece cercano…
Gracias Alberto por escribir lo que has escrito, escribí mi comentario mientras se publicaba el tuyo…
Es que estaba leyendo el articulo por segunda vez intentando ver las palabras Palestina, Gaza, Muro, Apartheid, Bombardeo, Plomo Fundido, Asesinatos, Destruccion, Robo de Tierras, Tierra arrasada, Expulsión, Masacres,Asesinato de Niños y Niñas, Carceles de Exterminio, Robo, Torturas, Violaciones a Todos los Derechos Humanos, Campos de Concentración, Napalm, Sionistas, Delitos de Lesa Humanidad, Getto, Expolio,…
Miren, la comparación con el 15 m les puede parecer más o menos acertada. Ok, eso lo entiendo, aunque como periodista también entiendo el “enganche” o “percha” que lo justifica, eso sin contar que la gente del 15M español ha enviado vídeos de apoyo a los israelíes diciendo que su lucha es la misma (todo el mundo tendría que aclarar conceptos, por lo tanto). Lo que quiero decir es que si exceptuamos ese detalle, entendible, me niego a aceptar la crítica contra Mari Carmen por no incluir aquí la causa palestina. Hablar de Israel, entiendo, no siempre lleva emparejado hablar de Palestina, para empezar, y para seguir, clama al cielo que con lo que ha escrito ya en este mismo medio tengan la más mínima sospecha de su implicación con la gente de los dos lados y sus problemas. El enlace, por si acaso: http://periodismohumano.com/autor/carmenrengel Es evidente que soy su amigo, sí, lo soy, y, por tanto, poco objetivo, pero creo que reivindicar su labor en Jerusalén es de justicia para la actualidad de la zona y para el periodismo. Y, ya puestos, a ver si estos chavales acaban pronto con el gobierno de Netanyahu y pasamos a una etapa mejor.
Cito a Joseph Dana, que, desde Israel está haciendo un periodismo magistral: “The sentiment I just heard from most #j14 protesters: the occupation is connected, we just can’t talk about b/c we will lose our support.”
Sigue existiendo una línea roja. Si tocan ese tema, se va todo a tomar narices. Pero todo está relacionado. Qué situación más compleja….
Muy acertado comentario, se de chicos que tratan de sacar el tema en asambleas y de hecho lo hacen pero ponen patas arriba a los grupos de haredies y de ultranacionalistas y acaban por cerrar todo en falso. Si sale el tema no pelean por lo demas. Aun asi y todo le garantizo que no son pocos los chicos que animan a tratar la “ocupacion”. eso debe esperanzarle
Gracias, Yonatan… Lo vengo diciendo desde el primer día. El tema de la ocupación SÍ se toca en las asambleas. Es uno de los temas más debatidos. Y si no se incluye en la protesta, de momento, es justamente para respetar el carácter democrático de este movimiento.
y qué pasa con Palestina? nadie dice nada? Madrid no dice nada? condena? estoy flipando, trsite, indignada!!!!
No he estado en Espanya pero tampoco he visto en las asambleas ni en los documentos finales alusiones a los palestinos. creo que el olvido nos rodea a tod@s
[...] El 15M de Israel [...]
[...] El 15M en Israel [...]
la chica que escribe el articulo sabe algo de Palestina; Gaza, Cisjordania…? lo digo porque está dentro del Estado de Israel, y si lo mas grave es la vivienda allá, en Palestina “alguien” destruye sus casas y sus vidas, quizás los “reservistas” tiene algo que ver con ello?… Pues no, si no hay ninguna reivindicacion que incluya las necesidades de Palestina, ya no digo las reivindicaciones de Palestina, sino las mismas necesidades por las que ellos protestan… que no reivindiquen ni se equiparen en nada a nuestro 15M… lo siento.
Decir tambien que me ha sorprendido que un articulo como este sea publicado sin una nota introductoria o justificatoria por parte de Periodismo Humano
Perdone Francesc, pero no puedo entender del todo su comentario. No creo que los jóvenes israelíes tengan culpa de todo lo que hacen sus políticos. Que haya jóvenes manifestándose por una vivienda digna no quiere decir que no estén en contra de las colonias aunque no lo digan. De hecho cada día en las asambleas el tema de la ocupación sale y que se debate. Dudo que erradicar la ocupación sea algo que dependa única y exclusivamente de los jóvenes israelíes. Asumirlo sería lo mismo que decir que la culpa de que bancos se enriquezcan a costas de crear una crisis mundial es de los jóvenes pues podían haberlo parado.
Y no, tiene razón, no son equiparables al 15M español: han conseguido que su primer ministro cancele un viaje y se ponga a negociar con las constructoras de viviendas.
tienes razon, no habia pensado en todo, hay mas cosas y entre todos las tenemos que aportar…
Buen artículo, aunque hay tres frases que me sorprenden:
1-Madurez insólita adquirida con el uniforme y sus vivencias.
2-Hoy más de 10.000 israelíes de toda edad y condición… de mayoría judía o árabe.
3-La nuestra no es una pelea por la vivienda, sino por la dignidad.
1.1-Los jóvenes Israelíes más que maduros después del ejército salen zumbados.
2.2-La mayoría de los manifestantes son Israelíes judíos.
3.3-¿Acaso “el pueblo elegido” entiende de dignidad? Que dignidad tiene un pueblo que utiliza despreciablemente el Holocausto para justificar el robo y el asesinato de sus hermanos árabes.
There Is No Business like Shoa Business.
sí, la mayoría es judía, xq los árabes son el 20% de los israelíes, no hace falta ser economista para saber que 80 es más que 20, no?
Lo del concepto de “pueblo elegido” lo tienen todos los pueblos. De hecho en Catalunya hablan de los extranjeros como de “xarnegos” en tono de desprecio. Lo digo xq para sacar las mierdas, sacamos las de todos, no?
Se olvido de comentar que el 20% de los árabes israelíes son tratados como párias, por no hablar de los “ Olér Jadash”.
Como Chilena de madre judía y que ha vivido tres años en Jerusalén y actualmente afincada en Cataluña desde hace cinco años me molesta que comparé a los israelíes con los catalanes, se nota que no tiene ni puñetera idea de lo que habla.
Ernest, ¿cuándo fue la última vez que usted conoció a un israelí “zumbado” por haber servido en el Ejército? Según su afirmación, toda la sociedad israelí estaría “zumbada”, pues todos (o la gran mayoría) pasan por el servicio militar.
Menciona usted algo de un pueblo elegido y de un Holocausto. Yo le pregunto, ¿en qué momento el Estado de Israel ha utilizado esos argumentos para justificar algo? Tranquilo, ya le respondo yo: nunca. Ese argumento de la pertenencia a un supuesto pueblo elegido nunca ha sido utilizado por los israelíes ni por los judíos. Es al revés. Son los antisionistas y antisemitas (que es lo mismo) quienes argumentan, para atacarlos, que los judíos argumentan que son el pueblo elegido.
Le recomiendo que haga una relectura de sus libros de historia. Puede acudir, si quiere, a las obras originales de los primeros intelectuales sionistas. Ejam Haam, Herzl, Borojov e incluso Jabotinsky. Cuando encuentre una alusión, por más ínfima que sea, al pueblo elegido, seguimos el debate.
P.D. ¿Por qué todos se empeñan en que para tratar los problemas internos de Israel hay que hablar siempre de Palestina? Qué obsesivos.
Querido Ariel,
Gracias por sus recomendaciones literarias, pero ahora mismo estoy enfrascado en la lectura de Kenzaburo Oé y el tiempo no da para más.
Efectivamente creo que la sociedad Israelí esta “zumbada” y enferma. Colectividad que probablemente yo conozca bastante más que usted.
Por mi parte le recomiendo un excelente documental donde trata el repetitivo y indiscriminadamente utilizado epíteo “antisemita” que usted menciona en su post.
Defamation – documental sobre “antisemitismo”.
P.D: ¿ es posible que alguien crea que los problemas internos de Israel se pueden desvincular de la ocupación de Palestina, el saqueo, el robo y el asesinato indiscriminado?
שלום
Los jovenes de Israel le agradecemos un articulo asi. Gracias sentidas. A algunas personas les dire que me siento solidaria con la causa palestina, que milito en Hadash por ello entre otros motivos y que si, en efecto, queria que el ultimo manifiesto que escribieramos en las campas fuera con una alusion a Palestina y el mal que mi pais le hace. Tambien dire que ese mal no quiere decir que no suframos en Israel por otras cosas como la carestia de la vida y la complicacion de la casa. Seamos humanos y entendamos el sufrir de todos, aunque sabiendo yo que si hay niveles es claro que es peor un bombardeo o el muro, pero sufrimos a otra manera. Yo defiendo la dignidad de los humanos por ensima de todas las cosas y los derechos humanos como ustedes dicen en el website. Yo he estado en el ejercito y si sali mas madura, por lo bueno y malo porque supe lo que no queria hacer con mi vida y valores y lo que si, y es verdad que salimos maduros en relacon con vivir con padres, si conoce usted el pais sabra que no ocurria hace anyos y ahora si porque no hay remedio distinto. Hay arabes no en acampadas de centro o Jerusalem pero si en el norte donde vivo yo, sobre todo todo en Nazaret. Gracias
Es muy curioso que los españoles critiquen a Israel cuando España tiene las colonias de Ceuta y Melilla en Marruecos, además que abandonaron a su suerte al Sahara para que fuera ocupado por los marroquíes, a los cuales no les montan nunca ninguna manifestación. Si el Sahara Occidental está así es por culpa de España y los españoles
Soy israeli y espanyol por ser descendiente de judios de la diaspora. Lo aviso para comenzar a agrumentar. Vivi en Chile y llevo una decada en Tel Aviv. Si me emociona esta protesta de los jovenes y no jovenes es porque por una vez mi pais esta superando la impotencia y la indecision habituales y reclama sus derechos. Por que no vemos que eso es bueno? El hombre es naturalmente egoista, asi que comienza por reclamar por lo que mas cerca tiene, sea casa, precios del supermercado o escuelas, como este caso. Pero no se dan cuenta que esa ‘toma de conciencia’ puede ser el paso que abra los ojos a otros asuntos como el conflicto con Palestina? Que la base se mueva es importante, no coinciden conmigo? Una poblacion concienciada y formada, con conocimiento y con la determinacion de que los politicos no sean quienes piloten su existencia es una poblacion dispuesta a escuchar al presunto enemigo y a sopesar soluciones. De corazon y por el bien de ambos pueblos, el mio y el vecino palestino, asi lo deseo. Gracias por el articulo
[...] Los indignados de Israel periodismohumano.com/sociedad/libertad-y-justicia/el-15m-… por anareverte80 hace 2 segundos [...]
me parece interesante, la iniciativa de la gente, la solidaridad, comienza por casa y cruzará las fronteras inevitablemente, en lo personal creo que el mundo va hacia un buen futuro, no tan cercano a lo mejor, pero…
<jk
Israel, Israel…donde vas con tu belicismo-”defensivo”-arrasador de seres humanos, prepotente y sin un ápice de humanismo ? Desde España, con amor, aunque no se hasta cuando podre aguantar vuestro indignante y chulesco poderio.Los pueblos y nacionalidades españolas, revientan de deseos cada vez mas democráticos, o de una vez,realmente democráticos.Falta un tanto asi, pero si los españoles gestionan las calles, que son suyas, y de nadie mas, como lo estan haciendo, hasta ahora,tenerlo presente,la democracia real tendra que llegar.Y ahi va un recadito de un anciano enamorado de un mundo esquivo:Palestina se conquista con trasfusiones de bienesar y no con bombas.Os quiero y por ello, os riño.!Jubilar a los militaristas¡
solo puntualizar uno de los ultimos comentarios de Yonatan:
“el hombre es naturalmente egoista”.
Puede que el hombre sea naturalmente egoista, pero las personas deciden por si mismas su propia naturaleza. Tanto si ha sido otorgada por un dios, entonces no tiene mancha, como si no ha sido regalada por ningun dios y forjada con el fuego de la experiencia, entonces es irrelevante efectuar un juicio sobre ella ya que una decisión personal, lo que ha demostrado el 15M (y todos los movimientos sociales de reivindicación y protesta anteriores y contemporáneos a él)es que el alma humana es nuestra responsabilidad y nuestro beneficio.
Por supuesto que puedes ver el egoismo pintado en todas las caras que gritan reclamando libertad para el mundo. Pero es que ellas también forman parte de ese mundo, al igual que todas: al defender tus derechos, no te defiendes a ti, sino a todas las demás. Son todas las demás las que te defienden a ti.
Respecto a si el 15M isrealí debe reflejar la causa palestina para ser legítimo, como perteneciente a la Asamblea Popular de Moncloa-Debod en Madrid, solo puedo decir una cosa: Los movimientos 15M reflejan el sentir de personas indignadas con los mismos temas y objetivos y, al centrarse en las personas, solamente utilizan las nomenglaturas de sus paises como forma de organización y administración y nunca como elemento diferenciador de personas o factor de exclusión de debates ya que
(Perdon se ha cortado)como decía, ya que LA INDIGNACIÓN ES GLOBAL.
Las asambleas las constituyen personas y son sus problemas los que enfrentamos.
Respecto a la ausencia de problemas internacionales en los movimentos 15M en España, os sugiero buscar referencias en las noticias a “detener redadas ilegales en madrid”. Las acciones en este sentido, han sido multiples y efectivas.
Buscar la union antes que la disension, el acuerdo antes que el conflicto. Es la única forma de obtener la solución colectiva a este problema colectivo.
Vamos lentos, porque vamos muy lejos.
Un saludo
Se impone un ¡en nuestro nombre no!
video de rescop como respuesta a el saludo de sol a 15M israel http://www.youtube.com/watch?v=fpA70bDzKPY
Propuesta desde Valencia
http://propongo.tomalaplaza.net/6063/los-indignados-de-israel-deben-de-aclarar-su-postura
Acampadas de Israel: ni justicia social, ni revolución… ni Palestina.
Rompiendo Muros pone a disposición de sus lectores de habla hispana otro texto traducido desde el interior de las acampadas en Israel. En España deberían tomar nota de lo que dice Joseph Dana y Dahlia Scheindlin. Ni una sola palabra sobre la ocupación, ni de los derechos del pueblo palestino. Esa es otra lucha, arguyen. ¿Indignados? De los indignados “coloniales” israelíes… sí.
http://rompiendo-muros.blogspot.com/2011/08/acampadas-de-israel-ni-justicia-social.html
Indignados en Tel Aviv… sin banderas palestinas.
Rompiendo Muros pone a disposición de sus lectores de habla hispana la traducción de un lúcido texto y análisis de la situación social y económica actual en Israel a raíz de este movimiento de “indignados” que se niegan a posicionarse contra el Apartheid y el sistema colonial israelí, acaso porque en el fondo sus demandas dependen de ello.
http://rompiendo-muros.blogspot.com/2011/08/indignados-en-tel-aviv-sin-banderas.html
Dana es un buenísimo periodista e informa de todo genial, pero no le quito méritos a esta pieza. Creo que si explica además las ausencias de la causa palestina se puede enredar todo más. Es triste que no esté presente el tema en la votación de las asambleas como la de ayer en Jerusalén, donde unos 12 chavales propusieron el asunto, dialogaron y tal pero no votaron nada. ´Tambien me parecería triste que no escucháramos las otras razones de estos indignados sólo por hablar nuevamente de los palestinos. Ante todo, y viviendo el conflicto a diario, lanzo un aviso a los chicos de Israel: si este movimiento hace que crezcan asentamientos, como Har Homa, no habrá razones para evitar la causa en vuestras asambleas.
De paso podrían pedir al gobierno que pare las colonias y la invasión territorial, pero igual eso supone la solución para conseguir viviendas más baratas, no?
Soluciones a cualquier precio?
Interesante lista de prioridades.
Yo no solidarizo.
En este caso, cada palo…
La solucion a los problemas del costo de la vivienda en Israel no pasa por tal o cual Acuerdo con los Palestinos, sino al reves.
Imaginense que sucederia con los precios de las casas si, de repente, 80 mil familias recibirian indemnizacion por retirarse de la Cisjordania, y comenzarian a interesarse por comprar casas en Israel misma.
Justamente, la existencia de viviendas en los territorios (y la posibilidad de comprar mas barato en ellos) atenua el precio de las viviendas en el centro de Israel.
Lo unico que puede bajar los precios es un paro en la situacion economica de todo el Pais y una subida en la desocupacion (actualmente 5.8% en descenso).
Pero ese futuro no parece cercano…
vivo en Alemania y cada 3 años me voy de vacaciones a mi país Perú soy del cusco una de las ciudades mas bellas del Perú donde se encuentra machupicchu , lamentablemente se ha llenado de judíos y digo lamentablemente porque son agresivos mal educados y no tienen respeto para nuestra cultura incluso ya hay restaurantes y discotecas donde el peruano no es bienvenido, aparte que están comprando las mejores tierras del cusco y se comportan como si fuesen colonizadores
Ojo, ellos no representan a toda la sociedad isrelí. Es como si un nazi representase a toda Alemania.
quizás se deba a que los judíos que llegan a Perú recién salen del ejercito y están cargados de violencia, lo malo es que no se trata de unos si no ya hay miles que llegan cuando les dan de alta, un nazi no hace Alemania, pero Alemania todavía necesita mucho mas años para curarse del todo el daño psicológico que causaron miles de nazis
Eso no es 15M es aprovechismo y mucha caradura, dónde la justicia social?, dónde el antimilitarismo? quieren mejora salarial, pero no quieren dejar a Palestina en paz. Que se callen!
También quieren. Si no sabes no píes. He podido hablar con varios israelíes y todos coinciden en que quieren la paz. Que es un problema de altas esferas y de ciertas clases de la sociedad, como los judíos extremistas, algo así como aquí nuestros amigos de Intereconomía. No podemos caer en la trampa de generalizar, señores. Hemos de ser justos y hablar con conocimiento de causa. Un saludo.
ESTO ES PERIODISMO (Sí, con mayúsculas)
si seamos justo no generalicemos de un millón de judíos 1 al menos cree en la igualdad de judíos y palestinos
[...] otro dato de la superioridad del movimiento 15M sobre cualquier otra fórmula o práctica). Los israelíes están protagonizando desde hace unos días su propio movimiento de indignación. Diferentes reacciones a un mismo [...]
[...] El 15M de Israel [...]
¿y todavia no habeis quitado este panfleto sionista, indecente y bochornoso? Ahora resulta que Israel es un país en donde NO EXISTEN los palestinos.
Aún me cuesta contener las náuseas.
Inmediatamente anulo mi suscripción.
Que os den los euros en Israel
¡Qué pena!
[...] perder a una gran parte de su electorado, que ya le ha puesto en duda en los últimos meses, saliendo a la calle en masa (500.000 personas de una población de 7 millones) para demandar mejoras [...]
[...] información: “El 15-M de Israel”, por Carmen Rengel Acampada en el bulevar Rothschild de Tel Aviv, Julio, 2011. / Activestills [...]
[...] Bruselas o Israel, que ya han lanzado sus propios movimientos indignados en las últimas semanas o meses y con los que ha sido más fácil coordinarse. En otras ciudades, la protesta apenas concentrará a [...]
[...] Bruselas o Israel, que ya han lanzado sus propios movimientos indignados en las últimas semanas o meses y con los que ha sido más fácil coordinarse. En otras ciudades, la protesta apenas concentrará a [...]