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Sociedad

Camboya se enfrenta a su pasado

"El carnicero de Tuol Sleng" se enfrenta a cargos por crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, asesinatos y torturas.

Solo 11 personas de las más de 12.000 que permanecieron recluidas en la cárcel de Tuol Sleng salieron con vida.

El fallo que se emita el 26 de este mes, en el primer juicio internacional a un líder superviviente del Jemer Rojo, será un momento histórico para esta nación de Asia sudoriental, 31 años después del derrocamiento del régimen genocida liderado por Pol Pot.

El juicio a Kaing Khek Eav, más conocido como Duch, se inició el 30 de marzo de 2009 en las Cámaras Extraordinarias de los Tribunales de Camboya, un cuerpo integrado por jueces nacionales y extranjeros y patrocinado por la Organización de las Naciones Unidas.

Duch, ex profesor de matemáticas, fue el director y jefe de carceleros de Tuol Sleng o S-21, una escuela secundaria de Phnom Penh que se convirtió en la mayor prisión y centro de torturas del Jemer Rojo.

Duch es el primero de cinco acusados del régimen ultramaoísta del Jemer Rojo. También es el más joven.

El acusado enfrenta cargos por crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, asesinatos y torturas. El proceso judicial puede condenar a 45 años de prisión a este hombre de 67 años.

En Tuol Sleng, Duch y otros interrogaban y torturaban a civiles -entre ellos niños- considerados enemigos del Jemer Rojo.

Apenas 11 personas salieron con vida de las entre 12.380 y 14.000 que se estima estuvieron prisioneras en esa cárcel, una de las casi 200 que el Jemer Rojo mantuvo en todo el país durante su régimen, que se extendió entre abril de 1975 y enero de 1979.

Durante este periodo, cerca de 1,7 millones de personas, o casi la cuarta parte de la población del país en ese momento, fueron ejecutadas o fallecieron debido a trabajos forzados o de inanición, mientras el tirano Pol Pot promovía una utopía agraria.

Entre quienes sobrevivieron a los “campos de la muerte” de Camboya está Vann Nath, para quien el juicio a Duch es una cuestión personal. Él fue uno de los 11 prisioneros de Tuol Sleng que salieron con vida.

Duch fue “el carnicero de Tuol Sleng”, escribió Vann Nath en un libro sobre el terrible periodo que pasó en esa cárcel.

Fue su talento como pintor lo que lo mantuvo vivo. Le ordenaron con regularidad que realizara retratos de un hombre al que casi no conocía, pero cuyas fotografías en blanco y negro le mostraban: Pol Pot.

Esta orden de Duch le dejaba poco espacio para el error a la hora de hacer los dibujos iniciales, en blanco y negro, y los posteriores, en color.

“Si mi salud me lo permite, iré al tribunal para oír el veredicto. Espero que el fallo sea justo”, dijo Vann Nath, de 63 años, en una entrevista telefónica desde Phnom Penh, donde se recupera de una cirugía en su brazo izquierdo.

Otros camboyanos, como Youk Chhang, esperan un veredicto más drástico. Consideran que una sentencia prolongada, que haga que Duch pase el resto de su vida en una prisión donde “lo alimentarán diariamente” y “no hará nada más”, puede “no satisfacer a todo el pueblo, que siguió su juicio y se enteró de todo el horror que tuvo lugar”, dijo Youk.

AP

“Deberían hacerle leer las confesiones de lo que les hizo a las víctimas en Tuol Sleng cada día que esté en prisión, como un recordatorio de sus acciones”, opinó Youk, director del Centro de Documentación de Camboya, con sede en la capital.

Este Centro ha registrado los testimonios de casi un millón de víctimas, e identificado la existencia de 20.000 fosas comunes. “Algunas personas quieren que sentencien a Duch a cadena perpetua”, agregó.

Luego de Duch, habrá otros poderosos líderes sobrevivientes del Jemer Rojo en la mira del tribunal. Entre ellos, Nuon Chea, mano derecha de Pol Pot, Khieu Samphan, presidente del país durante el régimen del Jemer Rojo, y también el ministro de Relaciones Exteriores de esa época, Ieng Sary.

El tribunal también busca cumplir el objetivo más amplio de ayudar a los camboyanos a cerrar un doloroso capítulo de su historia. Las transmisiones nacionales del juicio aportan una narrativa sancionada judicialmente sobre un periodo oscuro que hasta ahora no había estado sometido a un escrutinio oficial.

Fue exitosa la medida adoptada por el tribunal de informarle al público cómo se iba desarrollando el juicio a Duch, dijo Rupert Abbot, abogado del Centro Camboyano para los Derechos Humanos.

“El proceso ha hecho que la gente comprenda qué ocurrió y por qué”, agregó.

Lo más preocupante es cuánto apoyo dará al tribunal el gobierno del primer ministro Hun Sen, quien fue un miembro de bajo rango del Jemer Rojo.

“El juicio a Duch fue fácil, porque él estuvo dispuesto a admitir lo que hizo y porque se trataba sólo de S-21. Pero en los próximos casos, la escena del crimen será el país entero”, dijo Abbot en una entrevista desde Phnom Penh.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

1 comentario

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