Sociedad
“Siento que ya no puedo hacer más por Guatemala”
Castresana renuncia y pide destitución del Fiscal General
Con estas palabras el magistrado español Carlos Castresana, director de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), anunció ayer en rueda de prensa su renuncia, después de más de dos años y medio al frente de este organismo dependiente de Naciones Unidas. Creado el 1 de setiembre de 2007, su objetivo prioritario en estos 4 años ha sido investigar y desarticular a los grupos criminales infiltrados en los organismos estatales. Estos mismos grupos, asegura Castresana, son los que desde principios de este año podrían haber alentado una campaña de desprestigio hacia su persona, siendo éste uno de los motivos que le habrían llevado a tomar tal decisión.
“Desde enero hasta la fecha hemos identificado hasta tres campañas de difamación distintas que incurren en acusaciones falsas sobre mi vida privada y que confluyen en un objetivo común: destruirme, pues piensan que acabando con el Comisionado la CICIG desaparecerá”. El juez argumenta que estructuras ilegales de diversa índole han cerrado filas para hacer frente a la gran amenaza que representa para ellos la Comisión, y que por ello pasaron de las intimidaciones a la estrategia del desprestigio.
Además, sostiene, estos grupos criminales estarían de nuevo, en los últimos meses, recobrando el espacio perdido en las instituciones de seguridad y justicia del país, volviendo a corromper las instancias estatales guatemaltecas como el Ministerio de Gobernación, la Policía Nacional Civil, el Sistema Penitenciario, el Ministerio Público o el Organismo Judicial, refiriéndose especialmente a la Corte Suprema. Junto con la no ejecución de los compromisos pendientes y la exclusión de la agenda legislativa de varias propuestas de ley pendientes, estos hechos, bajo su parecer, son parte del sabotaje al proceso de transferencia de la Comisión, la cual debería llevarse a cabo una vez completadas las fases de instalación e implementación contempladas en su plan de trabajo.
Frente a esta situación “las respuestas tienen que ser firmes y la única manera es relevarme de este cargo, para frenar tal campaña de desgaste y de descredito, como se aconseja en misiones de alto riesgo como lo es esta. Es ahora el momento de hacerlo y no hay que dudar al respecto”. Con voz firme y sin titubear un solo instante el magistrado resolvió: “Nadie es imprescindible. En la vida hay que saber llegar, hay que saber estar y hay que saber marcharse”.
Desde sus inicios la CICIG ha tenido que enfrentarse a la división de pareceres con respecto a lo adecuado o no de su existencia, ya que algunos sectores la consideran como un entrometimiento en la soberanía nacional del país y acusan a la Comisión de extralimitarse en sus funciones. Pese a los resultados positivos que ha recabado esta instancia, con más de 140 órdenes de captura, la aprobación de 5 reformas legislativas y su decisiva participación en casos de alto impacto como en la detención de los autores materiales del asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg, sus intervenciones siguen alimentando la polémica. No ha sido menos en esta ocasión.
Junto con el anuncio de su renuncia, Carlos Castresana pidió públicamente la destitución del recién nombrado Fiscal General, Conrado Reyes. En su llamado instó al Presidente de la República, Álvaro Colom, a salvaguardar el Estado de Derecho pues con esta decisión “Guatemala se juega su futuro”. La destitución de Reyes es la única manera, afirma, de mantener a salvo la relación de colaboración de la CICIG y el Ministerio Público, la cual ha permitido los avances en materia de seguridad y justicia que se han logrado en los últimos años.
Tales afirmaciones se basan en informaciones y pruebas todavía no presentadas que vincularían a Reyes con el narcotráfico. “Su nombramiento es consecuencia de un pacto entre despachos de abogados adoptistas y despachos de abogados que defienden al narco. Él no es la persona que el Ministerio Público necesita, ni el fiscal que Guatemala merece”, asegura. “Conrado Reyes tiene un récord de corrupción en su historia personal y en el escaso tiempo que lleva al frente de esta institución ya ha demostrado su compromiso con organizaciones ilícitas. Su primera acción ha sido dar entrada a personas vinculadas con Carlos Quintanilla, quien se encuentra sometido a un proceso penal por espionaje en la Casa Presidencial y desmantelar el equipo de profesionales que colaboran con la CICIG”.
Frente a estas duras acusaciones el Fiscal General se mostró renuente a dar mayores explicaciones, pues considera que estos señalamientos son infundados, negando tener nexo alguno con el crimen organizado. “Si tan seguro está de lo que dice, el Comisionado no debiera hablar de manera general, sino presentar las pruebas necesarias y dar nombres y apellidos concretos que sustenten tales declaraciones”. El Presidente de Guatemala informó que después de varias reuniones con Castresana va a solicitarle al Fiscal General un informe circunstanciado, del cual dependerá la decisión de mantenerlo o de relevarlo del cargo que ocupa actualmente.
Lejos de sentirse derrotado el Comisionado, que permanecerá en su puesto hasta que se asigne quien le sustituya al mando de la CICIG, concluyó su labor afirmando que “las fuerzas oscuras en Guatemala se quedan hoy sin los ases que tendrían si hubiera sido tan obstinado de mantenerme en el cargo a pesar de darme cuenta de que mi presencia día a día desgasta a la Comisión”.














ha ganado de nuevo la impunidad? En Guatemala, el gremio de abogados es una poder paralelo, al punto que se considera que para dejar de ser pobre, estudia derecho. Este gremio, que lamentablemente ostenta poder constitucional tiene control en el manejo de cinco de siete instituciones claves del Estado, tales como la Procuraduría General de la Nación, la Procuraduría de los Derechos Humanos, el Ministerio Público, el Organismo Judicial, entre otros, a través de su participación en las comisiones de postulación de los titulares a esos cargos… y no solo se trata de responder a los intereses de la oligarquía tradicional, sino de los poderes emergentes, como el narcotráfico, el crimen organizado y las empresas transnacionales, desde los consorcios de bufetes… eh ahí el meollo del asunto!
Parece ser que vivimos una lucha entre el poder del dinero (manifestado en sus diferentes formas y disfraces: mercados, narcotráfico…) y el poder democrático. Cuando avanzan los unos, retroceden los otros.
La corrupción es la expresión más evidente. El buen periodismo, una herramienta necesaria. Enhorabuena por la web
para mi que el pareca ser sobra