Sociedad

¿Por qué quieren a Garzón en la CPI?

Trabajadores de la Corte Penal Internacional muestran su preocupación por los procesos abiertos contra Garzón en España

El fiscal de la Corte quiere convertir su oficina en la mejor del mundo y "Garzón es el juez nacional con más experiencia en crímenes organizados"

El Fiscal de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, la pasada semana cuando volvió a Kenia para seguir investigando la violencia electoral que acabó con la vida de más de un millar de personas a finales de 2007 y principios de 2008 (AP)

El pasado miércoles los medios españoles informaban de que el Fiscal Jefe de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, solicitaba la colaboración del Juez Garzón como asesor externo de investigaciones sobre crímenes masivos. En los pasillos del la CPI había reacciones de sorpresa. Como debía ser, el asunto se había tratado con la máxima confidencialidad. Además, el Fiscal se encontraba en Kenia, donde investiga la violencia postelectoral. Ante el aluvión de llamadas, la Oficina emite un comunicado de prensa confirmando la noticia.

Muchos de los trabajadores, especialmente los pocos españoles y argentinos que trabajan aquí, recibían el mensaje con emoción, pensando que éste era el lugar natural de un juez con la trayectoria de Baltasar Garzón. Se atrevió con los GAL, con Batasuna, con la dictadura argentina, con la chilena. Le echó un pulso a Pinochet, destapó la trama Gurtel y quiso reconocer a las víctimas del franquismo. “Garzón nos puede dar asesoramiento técnico en las investigaciones en curso. Ya sólo transmitiéndonos su experiencia sería un valor enorme de formación para el personal,” decía un trabajador. “Simplemente contándonos cómo llevó todos sus casos contra el terrorismo, la corrupción, el narcotráfico, sería enormemente valioso.”

Pero su posible incorporación dependía de la decisión del Consejo General del Poder Judicial, el cual parecía estar obligado a suspender al Magistrado tras la acelerada apertura del juicio oral por el juez del Supremo Luciano Varela. Si Garzón era suspendido de sus funciones, su traslado a la Haya se complicaba. Nos costaba encajar el golpe. “Estoy muy preocupado. Una reacción de esta envergadura suena trágicamente a caza de brujas contra alguien que lo último que merece es esto. Podrás estar de acuerdo con él o no, con su modo de actuar, pero no puedes decir que es alguien que merezca terminar en un banquillo de los acusados,” comentaba otro colega.

El viernes se cumplían los peores presagios. El Pleno del Consejo suspendía a Garzón por unanimidad. Fracasaban los intentos del Ejecutivo y del sector progresista del Poder judicial de dar una salida digna al Juez. Tampoco el recurso de nulidad contra el auto de apertura presentado por su abogado paralizaba la decisión. “El mensaje que se emite a otros jueces es paralizante,” decía un trabajador del CPI. “Si ustedes irritan a los poderosos pueden terminar en un banquillo. Me parece muy grave. Imagínate el mensaje que le llega a un juez o un fiscal de Guatemala o en algún otro lugar donde ya de por si hay una propensión a evitar tocar a los poderosos.”

Se suspendía al Juez pero su traslado a la Haya quedaba en el aire. El Poder Judicial pedía otros cinco informes, uno de ellos al Fiscal de la Corte, quien deberá reafirmar su propuesta y explicar si la misma conllevaría la inmunidad del Juez.

Un niño viste una camiseta con el nombre del fiscal de la CPI, Ocampo, en Kenia a mediados de abril (Katie Moulton /AP)

¿Por qué Luis Moreno-Ocampo quiere a Garzón? Tras la decisión del Poder Judicial, Moreno Ocampo es el hombre más buscado por los medios. Es sábado y en su tranquilidad matinal accede a contestar algunas preguntas mientras realiza sus compras. Algo de pan, queso y jamón de Parma.

“La Fiscalía es la institución que tiene la mejor misión del mundo: poner fin al genocidio. Por ello tenemos que convertirla en la mejor oficina del mundo. El lugar donde los mejores profesionales sueñen con trabajar,” dice Moreno-Ocampo. Para hacer de ello una realidad, el Fiscal ha convocado a los mejores como sus asesores: la Profesora Catherine MacKinnon, de la Universidad de Michigan y Harvard, que desarrolló el concepto crímenes de género y de acoso sexual o el Profesor australiano Tim McCormack, el máximo especialista en derecho penal humanitario. “Garzón es el Juez Nacional con mayor experiencia en la investigación de crímenes organizados. Hace años que vengo pidiéndole que nos ayude y ésta es nuestra oportunidad,” dice. “Tenemos que saber investigar no sólo a los que dan órdenes sino también a quienes promueven y financian los crímenes. Y en eso Garzón es muy bueno. Él es el único juez en el mundo que investigó a los servicios de inteligencia de su propio país, a las guerrillas y a sus representantes políticos”.

Ambos, Garzón como Juez español y Moreno-Ocampo como Fiscal argentino, trabajaron juntos en el caso “Yomagate”, el escándalo político que tuvo lugar durante el gobierno de Carlos Menem en 1991. También lo hicieron en Colombia, donde el Fiscal quiso que el Magistrado transmitiera su experiencia a los jueces colombianos. Incluso se barajó el nombre de Garzón para ocupar el puesto de fiscal adjunto en la Corte Penal.

Una forense colombiana muestra restos óseos al fiscal general de Colombia, Mario Iguarán, el juez de la Audiencia Nacional española, Baltasar Garzón y el fiscal de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo. Era 26 de agosto de 2008 y se exhumaba los cuerpos de más de veinte víctimas de los escuadrones paramilitares en la región de Antioquia, en el noroeste de Bogotá, Colombia.

Hay quienes piensan que quiere “salvar” a su amigo. “No se trata de amistad, tampoco es una decisión política, es una decisión profesional,” dice Moreno-Ocampo.

De ser finalmente aprobado su traslado, Baltasar Garzón se enfrentaría a una tarea difícil. La Corte Penal Internacional investiga crímenes masivos en zonas donde el conflicto está aún vigente, en sociedades completamente divididas donde el odio entre las partes parece irreconciliable. “Si España 70 años después sigue dividida por los crímenes del Franquismo, imagínense lo que ocurre en Congo, Uganda, Sudán o Kenia por ejemplo, donde los crímenes aun se están cometiendo,” dice el Fiscal.

No quiere avanzar lo que puede ocurrir. Prefiere esperar. Quizás reciba la noticia en París, Nueva York o Kampala, sus próximos destinos. A veces me pregunto de dónde saca tanta energía. “Me pagan por ser mejor persona. Eso es un lujo.”

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie