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Sociedad

La ONU enciende la alerta roja en Jerusalén Este

La OCHA elabora el primer informe integral sobre la parte árabe de la ciudad. Su conclusión: se están "socavando" los derechos básicos de la población

Israel ha revocado al menos 14.000 permisos de residencia, 10.000 niños no tienen colegio al que ir y 190.000 colonos obligan a desalojar a los vecinos palestinos

El autor del estudio reclama el fin de los asentamientos, la ampliación de las zonas de construcción para árabes y medidas provisionales contra el cerco del muro

Vista del barrio palestino de Silwan, junto a la ciudad vieja, donde cada viernes hay disturbios con colonos judíos.

Vista del barrio palestino de Silwan, junto a la Ciudad Vieja, donde cada viernes se producen disturbios entre vecinos árabes y colonos judíos.

“Es insostenible. Hay que actuar y de forma urgente. La situación en Jerusalén Este debe dar cuanto antes un giro integral”. No lo dice ningún portavoz palestino ni el presidente de una ONG afín a su causa. Lo afirma, repetidamente, sin dudas, sin eufemismos, el investigador de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) Ray Dolphin. Suyo es el primer informe global -recién publicado- sobre la situación de los casi 270.000 árabes que residen en la Jerusalén oriental, en la que un día será la capital del estado palestino, en ese suelo invadido por Israel en 1967 y que la comunidad internacional entiende como ilegalmente ocupado. La radiografía que dibuja el estudio Jerusalén Oriental: principales preocupaciones humanitarias, es la de una población “en permanente crisis” por culpa de las “violaciones sistemáticas de sus derechos de residencia, planificación urbanística o servicios básicos”. “Ese sometimiento está socavando la presencia palestina en la zona”, confirma el autor.

Sus conclusiones, que han tenido un eco imperceptible en Israel, son claras. Las políticas estatales y municipales desde la Guerra de los Seis Días “perjudican notablemente a los palestinos, aumentando significativamente su vulnerabilidad“, tanto de los ciudadanos que resisten “en pésimas condiciones” como en los que “por presiones y desesperación” han decidido probar suerte lejos de Jerusalén. Los barrios del este de la ciudad están sometidos a una doble separación de sus vecinos y familiares de Gaza y Cisjordania: la física, con el muro de hormigón y alambre, y la imposibilidad de viajar a la franja, y la administrativa, ya que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) no puede operar en la zona en virtud de los Acuerdos de Oslo. “Así que los ciudadanos están sometidos, limitados y desconectados” de quienes podrían ayudarlos, de su pueblo, “en el plano territorial, político, social y cultural”. “La consecuencia es un claro vacío político e institucional y la sensación de abandono generalizada”, resume.

Un grupo de niños juega delante de una casa de Ras Al Amud, uno de los barrios más hacinados de la zona.

Un grupo de niños juega delante de una casa de Ras Al Amud, uno de los barrios más hacinados de la zona.

Hay un problema esencial que afecta a todos los demás. Es el de la residencia. Israel se anexionó 70 kilómetros cuadrados de Jerusalén en 1967. Los palestinos que quedaron en ese importante bocado de tierra fueron declarados “residentes permanentes” de Israel, pero no ciudadanos. Para obtener y renovar esa catalogación han de demostrar que su “centro de vida” es Jerusalén Este. ¿Cómo se hace? Presentando pagos de alquiler, certificados de impuestos y fotos aéreas de la casa en la que se reside, revisadas por un perito israelí. Si salen a los Territorios o a cualquier otro lugar durante “unos siete años”, pierden ese derecho. Son las autoridades israelíes las que, en cada caso, entienden si se han excedido los tiempos, denuncia la ONU. Según la OCHA, 14.000 palestinos han visto revocado su permiso desde 1967, 4.500 de ellos en 2008, el peor año registrado. Esa es la cifra oficial del informe, “hasta donde hemos podido investigar”, matiza el autor. Lo cierto es que horas después de que se presentara este trabajo, el diario israelí Haaretz publicó otro informe en el que el Gobierno de Tel Aviv reconocía que de 1967 a 1994 se habían retirado 140.000 permisos. Es lo más básico, el derecho de estancia, y también la principal barrera: dice la ONU que sólo en febrero pasado se presentaron ante el Ministerio del Interior 841 peticiones de residencia de las que se rechazaron 364; se aprobaron apenas 31 (el 4%) y el resto aún no se han resuelto.  Esas peticiones procedían de recién nacidos o de palestinos cisjordanos que quieren residir con familia de Jerusalén, ya que el estatus de residente ni se logra automáticamente con el matrimonio ni se da con la descendencia. Hay que reclamarlo por la vía de la reagrupación familiar, un proceso “oneroso” y que se ha vuelto “prácticamente imposible desde 2003, al aprobarse la Ley de Nacionalidad y Entrada de Israel”, apunta el estudio. En 2010 se produjeron 600 peticiones de reagrupación, sólo se revisaron 282 y se concedieron 33. “Así se dan fenómenos complejos de familias de residencia mixta, unos con derechos, otros sin ellos, en permanente alerta ante las consecuencias de su estado”, apunta el investigador. Sin este carné de residente no hay derecho a escuelas o a médicos, de ahí que Naciones Unidas denuncie la “falta de oportunidades” de estos palestinos. “Muchos de ellos, al menos mil en dos años, han tenido que regresar a su ciudad para no perder el estatus, pero si se habían ido es porque no tenían oportunidades de prosperar… Es demencial“, abunda, usando términos poco comunes en el discurso de fría corrección de las organizaciones internacionales.

Sólo el 13% del territorio anexionado por Israel en 1967 se puede edificar. 44 años después, la zona está saturada de viviendas y falta de infraestructuras

Una vez logrado el permiso, hace falta una casa donde vivir y unos servicios a los que recurrir. Pero sostiene el informe que eso, en Jerusalén Este, no es más que un propósito voluntarista, nunca una realidad. Desde el 67, insiste, la zona no ha tenido una planificación urbanística y de infraestructuras mínima, por lo que “no se satisfacen las necesidades de vivienda y servicios”. Sólo el 13% de la zona que Israel se anexionó en la guerra tiene permiso para edificar; todo lo demás ha sido invadido por colonos o es tierra intocable, que se reserva el Ayuntamiento de la ciudad. Ese 13%, 44 años después de la contienda, está “saturado“; el número de permisos de construcción aceptados para edificar en suelo nuevo empieza ya a no cubrir la demanda y hay “demasiados” requisitos formales para solicitar más tierra. “El resultado es la grave escasez de viviendas y otras infraestructuras básicas“, reconoce Dolphin. Sólo queda la opción de construir ilegalmente. Calcula la ONU que el 32% de las casas de Jerusalén Oriental carecen de permiso, esto es, que sus 86.500 residentes pueden ser expulsados y sancionados en cualquier momento. Las autoridades municipales pueden ordenar la demolición inmediata de estas casas, como han hecho con los 839 hogares derribados en la última década. Sólo en Silwan hay mil personas en vilo. Casos como el de esta semana, cuando un juez decidió paralizar la destrucción de 22 casas de este barrio porque aún no hay lugar para realojar a sus habitantes, son excepcionales. En vez de pisos, el consistorio jerosolimitano quiere hacer en ese espacio un parque dedicado a los reyes bíblicos David y Salomón.

Dolphin advierte que la situación está desembocando en “desesperación“, ya que los precios de los alquileres están subiendo ante la imposibilidad de encontrar suelo nuevo para edificar, llegando a niveles de Jerusalén Oeste, de la zona judía de la ciudad, con 700 dólares de media, una cifra “inasumible” para una población en la que el 47% de sus miembros se encuentran por debajo del umbral de la pobreza. Hasta las casas ilegales están exigiendo ya esos precios. Hay una segunda consecuencia “peligrosa”: el hacinamiento. Con familias de cinco miembros como mínimo y viviendas estándar de 45 metros cuadrados, es evidente que falta espacio. La situación es muy grave en los barrios de Ras Al Amud y Silwan, los más poblados de la zona, con unos 32.000 habitantes cada uno. Y también hay una tercera: si se hacen casas ilegales, no suele llamarse a buenas empresas constructoras, sino que las levantan las propias familias, con escasos medios y conocimientos. De ahí que al menos una cuarta parte de esos edificios se encuentren en “alto riesgo de desplazamiento de estructuras” por la pobreza de materiales o los cálculos erróneos, sin plano que valga. “El Plan Maestro diseñado por el ayuntamiento en 2000 no ha servido para nada, porque estaba pensado sólo para la Jerusalén Occidental. No se han proporcionado soluciones. Es más, diría que es una estrategia diseñada para preservar una mayoría demográfica judía en relación con los pobladores árabes“, insiste el autor.

Unos jóvenes judíos discuten con una mujer árabe en Sheikh Jarrah. La casa que aparece a sus espaldas era de una familia palestina que fue expulsada. La vivienda se entregó gratis a un matrimonio hebreo en junio de 2010.

Unos jóvenes judíos intimidan una mujer árabe en Sheikh Jarrah. La casa que aparece a sus espaldas era de una familia palestina que fue expulsada. Luego se entregó gratis a un matrimonio hebreo en junio de 2010.

Especialmente alarmante es el diagnóstico de la ONU al evaluar la presencia de colonos judíos en Jerusalén Este: “desestabilizan el vecindario”, “cortan las comunicaciones”, “impiden la vida en comunidad de los palestinos”, “provocan incidentes“, “impiden cualquier tipo de solución negociada sobre el reparto de la ciudad”… Actualmente hay 190.000 judíos en asentamientos levantados dentro de zonas árabes, anexionadas en 1967, fruto de una dinámica de colonización acelerada en la última década, opuesta a la prohibición de transferir población civil al territorio ocupado. Más de un tercio de la superficie árabe de la ciudad, en la periferia de los barrios palestinos, ha sido expropiada para la construcción y expansión de asentamientos, según la ONU, “lo que redunda en una reducción de tierra y de recursos para el desarrollo de Palestina”. El fenómeno más dañino es la creación de colonias “interiores“, en el corazón de áreas árabes, que han creado la llamada “Cuenca Sagrada”, un espacio de enorme simbolismo religioso para los judíos, por albergar restos arqueológicos “de importancia capital”, en palabras del Ayuntamiento de Jerusalén. La Ciudad de David y su complejo de ocio anexo es el mejor ejemplo de cómo se puede vaciar un valle de presencia palestina para entregarlo en manos de los judíos. Esos asentamientos interiores, multiplicados en la Ciudad Vieja, Silwan y Sheikh Jarrah a base de desalojos y derrumbes, “suponen un elevado impacto en la convivencia, además de restricciones en el espacio público, el crecimiento residencial y la libertad de movimientos“, desvela el estudio de la OCHA.

Las entrevistas mantenidas con colonos para elaborar el informe destapan un motivo que va más allá del simbolismo de los enclaves o del sentimiento de que Jerusalén Este es parte de la tierra prometida por Dios a los judíos: “queda clara la intención adicional, declarada por los colonos, de impedir una solución negociada a la cuestión de Jerusalén, previniendo cualquier posibilidad de dividir la ciudad” en un acuerdo de paz. Esa política de agujerear Jerusalén se alienta con la aplicación de la Ley de Ausencia, de 1950, que permite a los israelíes explotar las tierras de los palestinos que no las trabajen constantemente (no importa si es porque son refugiados, porque han debido exiliarse, porque el muro les ha separado de sus propiedades) y con la implantación de servicios aún mejores que los que disfrutan el resto de los israelíes, e infinitamente mejores que los que reciben los palestinos. Ray Dolphin aporta una comparación: en el campo de refugiados de Shu´fat, en Jerusalén Este, con 10.000 habitantes, no hay ni colegio ni ambulatorio. En cambio, en la colonia de Pisgat Ze´ev, al norte de la ciudad, con 45.000 habitantes, hay cuatro colegios y un instituto, seis ambulatorios, un centro de especialidades médicas con servicio pediátrico, una casa de la cultura, oficina de correos, comisaría de policía…

Un vecino de Abu Dis mira la carretera a través del muro. Su barrio quedó partido por la mitad.

Un vecino de Abu Dis mira la carretera a través del muro. Su barrio quedó partido por la mitad.

El día a día de los árabes de Jerusalén se complicó más aún desde que en 2002 se aprobó la construcción del muro de segregación con Cisjordania, del que 142 kilómetros transcurren por la ciudad. Esta línea infranqueable de hormigón y espino de acero supone “un nuevo trazado de los límites geográficos del territorio palestino” y una “separación radical” de la capital respecto de sus vecinos cisjordanos. Así, es “imposible” que estos barrios sigan teniendo una “importancia permanente” como centro de vida de los palestinos de todo el territorio ocupado, como lo ha sido históricamente. Ese riesgo de distanciamiento es, a juicio de la ONU, uno de los mayores que afronta la población palestina de cara a una posible declaración de independencia, de ahí su empeño en “mantener unidas las partes”. Y si eso ocurre el mérito, en parte, será del muro, que ha fragmentado la zona de forma desquiciante. Al menos 55.000 palestinos jerosolimitanos se han quedado al otro lado de la valla, en Cisjordania, por obra y gracia de su trazado, unos residentes que tienen que cruzar a diario para tener educación o salud en su propio municipio, mientras siguen pagando sus impuestos rigurosamente. Por contra, otros 2.500 palestinos de 16 comunidades diferentes, residentes históricos de Cisjordania, ahora han sido “desplazados” a Jerusalén, están fuera de la cerca, con un estatus de residencia incierto, con problemas de desplazamiento y servicios. La separación “abarca todos los supuestos imaginables”, según el estudio: aleja a las periferias del centro, “con devastadoras consecuencias sociales y económicas”, y también a las comunidades rurales respecto de las más urbanas e interiores, “lo que limita el acceso de los agricultores y disminuye la producción agrícola y los medios de subsistencia” al menos en un 25% respecto a los años previos al levantamiento del muro. En zonas como Bir Nabala, el precio del dunum (una medida otomana que equivale a 1.000 metros cuadrados) cayó a la mitad, se han cerrado el 45% de las tiendas por falta de compradores y el camino a la Puerta de Damasco, el corazón de la Jerusalén árabe, ha pasado a cubrirse en una hora y no en 20 minutos. La culpa: de los checkpoints que hay que superar.

Esas limitaciones de movimiento afectan también a la educación. Los profesores tienen problemas para acceder desde Cisjordania, que es donde se encuentra la mayor cantera de docentes palestinos. El principal campus de Magisterio, el de la Universidad de Al Quds, se ha quedado al otro lado del muro, en Abu Dis, así que los títulos de sus estudiantes no son reconocidos como válidos para Jerusalén por el Ministerio de Educación israelí. Los que ya tenían permiso, igual que los niños que han quedado en barrios jerosolimitanos intramuros, tienen restricciones en sus permisos de paso y han de superar puestos de control y barreras para una actividad tan básica como ir a clase. Como explica el informe de la ONU, en Jerusalén Este hacen falta al menos 1.000 aulas más para dar cabida a todo el alumnado, 87.624 chicos que cursan los 12 grados obligatorios (hasta los 18 años). Son estimaciones oficiales del Gobierno de Israel. Apenas se han levantado 30 más en los últimos dos años. Esto hace que apenas la mitad de los estudiantes (42.271) esté matriculado hoy en escuelas públicas gratuitas, pese a que tienen este derecho reconocido por ley. 20.000 chavales estén en escuelas privadas -con el esfuerzo económico inmenso que supone para sus familias-, otros 3.000 tienen servicios de la UNRWA y 12.200 más acuden a las WAQF schools, islámicas, pagadas con dinero jordano. Lo grave es que casi 10.000 estudiantes no asistieron a clase el curso pasado porque no podían pagarse una plaza en un centro privado. Es la contradicción: hasta cinco proveedores (escuelas municipales, privadas, concertadas, de obras pías y organismos internacionales) y sin posibilidad de educación.

Dos niñas intentan cruzar el muro por una rendija, en Abu Dis. Así se ahorrarán 40 minutos en su camino al colegio.

Dos niñas intentan cruzar el muro por una rendija, en Abu Dis. Así se ahorrarán 40 minutos en su camino al colegio.

Las infraestructuras educativas, añade el informe, son “deficientes e inadecuadas” en su mayoría. A menudo los chicos reciben clase en casas alquiladas que no cumplen con las normas básicas sanitarias (que tengan plan anti-incendios es ya impensable). De nuevo, la limitación en la zona de construcción impide la llegada de más equipamientos. Los directores piden más dinero a las familias para arreglar las aulas, y muchas acaban por sacar a los niños del centro, por no poder abonar lo que les piden, mientras los edificios envejecen y aparecen los riesgos de derrumbe. Esta situación de colapso económico en las familias, además, está llevando a un alto grado de abandono escolar, especialmente en muchachos, niños, chicos, de entre 12 y 14 años, que empiezan a trabajar para sus padres.

Las tribulaciones educativas tienen sus equivalencias en la sanidad. Un residente de Jerusalén Este tiene derecho a un “alto nivel de asistencia”, en teoría. Existen seis hospitales para palestinos, mantenidos por entidades sin ánimo de lucro. En el resto de Gaza y Cisjordania también dependen en gran parte de estos centros, sobre todo en atención de especialistas, por no estar disponibles en sus territorios. Eso, siempre que logren el permiso indispensable para pasar los controles, que suele llegar al 78% de los pacientes. En estos hospitales, el 62% de la plantilla procede de Cisjordania, donde se forman los médicos, como en el caso de los maestros (en Al Quds, nuevamente; en An Najah, en Nablus…), por lo que deben superar los mismos obstáculos físicos y burocráticos. Los inconvenientes para acceder a sus lugares de trabajo van en detrimento de la atención a los pacientes. Estas restricciones también afectan a la creación de nuevos centros sanitarios, porque no hay suelo, y a la entrada de equipamiento médico y medicamentos, que deberían llegar desde Cisjordania pero que se demoran por las limitaciones a la importación impuestas por Israel.

El informe de Ray Dolphin, que ya se ha entregado a las autoridades de Israel para que tomen nota y hagan cambiar el dictamen, incluye tres recomendaciones esenciales: que se frene la construcción de asentamientos, porque junto a “medidas represoras” como esta o la construcción del muro “se modifica el estatus y la naturaleza de Jerusalén, lo que es contrario a varias resoluciones de la ONU, como las 252, la 267, la 471, la 476 y la 478, entre otras”; que se dé prioridad a la ampliación de la zona de construcción para los palestinos; y que se tomen medidas provisionales para paliar la situación “crítica” generada tras el levantamiento del muro, a la espera de un tratado de paz final. Tras tantos datos, tan negros, ¿confía el autor en que Jerusalén se pueda partir y ser una capital doble, de dos estados? Dolphin suspira y responde: “Hoy es muy complicado, muy complicado, muy complicado…”.

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28 comentarios

  1. zamir shimshon

    Jerusalén Oriental, Palestina? La mayoría de sus habitantes Palestinos prefieren a Israel
    17.01.11 | 18:00. Archivado en identidad

    La decision sobre el futuro de Jerusalén Oriental es considerada como uno de los temas políticos más sensibles en las negociaciones entre los Palestinos e Israel. Según una encuesta conjunta Estadounidense y Palestina, la mayoria de la poblacion Palestina en ese lugar prefiere conservar su tarjeta de identificación azul (Israeli), también si para ello deberan cambiar su domicilio.

    En un articulo que fue publicado en el periodico digital Israeli “ynet” de su corresponsal en Washington, Yitzhak Ben-Chorin, el 12.01.11
    el futuro politico de Jerusalén Oriental, que es considerado como uno de los principales motivos del fracaso de las negociaciones entre Israel y los Palestinos, ya esta decidido, al menos entre aquellos Palestinos que viven en la ciudad Oriental, dado que estos ya han tomado una decisión al respecto

    Segun los resultados de una encuesta del Instituto de Investigación Américano “Pitcher” para el “Instituto de Relaciones Exteriores”, junto con el director del “Centro Palestino de opinion pública”, bajo la direccion del Dr. Nabil Kokali, en caso que la ciudad sea dividida como parte del pacto de paz entre Israel y Palestina, la mayoria de los Palestinos que viven en Jerusalem Oriental prefieren vivir bajo la soberanía israelí.

    La encuesta, realizada entre los residentes de 19 barrios árabes en Jerusalén oriental, también señaló que tal es su negativa a esa division, que la mayoria de ellos prefieren pasar a vivir bajo la jurisprudencia de Israel que vivir bajo los dominios del Estado palestino.

    La encuesta también revelo que los palestinos de Jerusalén quieren seguir portando una tarjeta de identidad israelí, utilizar los servicios de salud del país y seguir recibiendo los diversos beneficios sociales que Israel les da hoy en dia. Un 35 por ciento de ellos afirmó que la ciudadanía israelí es su elección preferida, y sólo el 30 por ciento de ellos elegio ser ciudadanos en un futuro Estado palestino. Otro 30 por ciento indicó que no sabe que elegir, o prefiere no responder a la pregunta (lo que indica supuestamente que gran parte de ellos prefiere ser Israeli, pero se averguenza de confesarlo publicamente. S.Z.).

    Para seguir llevando la tarjeta de identificación Israeli, parece que los residentes de Jerusalén Este también estan dispuestos a pagar un precio: Un 40 por ciento de ellos pasara a vivir bajo la jurisprudencia Israeli para permanecer civiles israelíes, en el caso de que su lugar de residencia actual quede en Palestina.

    En contraste, sólo un 29 por ciento han respondido que saldran de la zona determinada en Israel, en caso que su lugar de residencia actual quede bajo soberania Israeli.

    Además del beneficio social, explicaron los residentes de Jerusalén Oriental que ser considerados israelíes les permite la libertad de transito en todo el país, mayores ingresos economicos y una variedad de trabajos que no existen en Palestina. La minoría que prefiere pasar a vivir bajo la soberanía palestina explicó que el motivo es patriotismo y nacionalismo.

    Hasta aqui la encuesta. Yo (S.Z.) quisiera agregar al respecto que la falta de “resistencia patriotica” Palestina existente en Jerusalem Oriental, en la cual, en las manifestaciones organizadas por los distintos grupos Palestinos en contra de Israel, es posible notar solamente la presencia de decenas o centenares de adolescentes (entre 200 mil Palestinos que viven en esos lugares) es la mejor demostracion de hasta que punto (e incluso mas…) los porcentajes reflejan la realidad.

    En ese sentido, no solamente los negociadores Palestinos tienen un problema. Tambien lo tienen los Israelies, dado que la presion internacional para lograr la division de la soberania en Jerusalem Oriental viene, supuestamente, como consecuencia de la presencia de una poblacion insatisfecha, que quiere pertenecer a su futura Nacion: Palestina.
    A final de cuentas, Israel aceptara esa division, y Jerusalem Oriental pasara a pertenecer a Palestina, pero los Palestinos volveran a entrar a vivir a Israel, por los motivos expuestos por ellos mismos.

    • Señor Shimson. Estoy de acuerdo. No creo que la población Palestina que vive en Jerusalén esté insatisfecha. Cómo lo van a estar teniendo unas carreteras peor asfaltadas. Cómo lo van a estar no teniendo suficientes plazas en las escuelas públicas. Cómo lo van a estar si se les puede retirar el estatus de residentes si viven fuera de Jerusalén por un tiempo. Cómo lo van a estar si tienen menos servicios de limpieza. Cómo lo van a estar cuando les han construído un muro que les separa de sus familiares.

      • zamir shimshon

        Sr Bit Errante: Su serie de preguntas (con el debido permiso) es irrelevante.
        Cuando el POB de Israel es $30000, y el de Cisjordania $3300, no es demasiado dificil entender porque el Palestino comun piensa que: En Israel puede conseguir trabajo mas remunerado. En Israel puede recibir mejores servicios sociales. En Israel puede resivir mejor atencion medica. En Israel puede recibir mejor Educacion.
        El Muro fue construido a partir del 2004 (Israel domina desde 1967) despues que los familiares llegaron con bombas desde la Cisjordania.
        Hay muro, casi no hay bombas…

    • Enrique Aguado

      Comparto las dos respuestas de Sergio y José Luis. Debo decirle que, es claro, los palestinos de Jerusalén Este, aunque malos, reciben más servicios que los palestinos amparados por la ANP. No me extraña que el desaliento se deje ver en alguna encuesta. Pero no diga que no hay gente que reniega de Israel. Si sólo salen jóvenes a la calle es porque ellos son los valientes, porque se exponen a que los maten como al chico de 17 años del fin de semana pasado. No hay masas que se atrevan a salir a protestar con medio ejército enfrente o, peor, con un colono descontrolado que puede dispararte desde su casa, instalada en tu barrio árabe. Dispara y mata y nadie le detiene, por cierto.

      • zamir shimshon

        Sr Aguado: Las Naciones Unidas (asi como aquellos que tan facilmente suponen que las conclusiones de ese Organismo son apoliticas…)no llegan a explicar como:
        (Despues que Israel impide a los Palestinos construir…Despues que Israel exilia a Palestinos de Jerusalem Oriental…Despues que Israel maltrata diariamente a los habitantes de Jerusalem Oriental…)
        EL NUMERO DE HABITANTES PALESTINOS DE JERUSALEM ORIENTAL ESTA EN CRECIMIENTO CONTINUO (lo que por supuesto agrava los problemas existentes).

        Que es lo que falla en la teoria? A lo mejor esas personas REALMENTE prefieren vivir bajo dominio Israeli?

        Aclaracion: Yo (S.Z.) personalmente pienso que existe opresion, falta de igualdad con respecto a los Judios, etc, pero de alli, a que la conclusion de vida de los Palestinos de Jerusalem Oriental, sea que quieren vivir en Palestina (y no en Israel) la distancia es muy larga.
        Y si tienen alguna duda, pregunten a los Ciudadanos Israelies de origen Palestino (que viven en Israel desde 1948) si quieren pasar a ser ciudadanos Palestinos.
        Atte. Shimshon.

    • Sr. Shimshon, no niego que el muro, como elemento de seguridad, ha servido para reducir en más de un 90% el número de atentados. Pero no sólo se usa con ese fin. Ha habido barrios que, perteneciendo a Jerusalén, han quedado extramuros; y a dichos barrios, ahora, no van los servicios de recogida de basura, por ejemplo.
      Además, dudo que mis preguntas sean irrelevantes. En tanto en cuanto los ciudadanos palestinos residentes en Jerusalén están a cargo del gobierno de Israel: ¿por qué no tienen la misma calidad y cantidad de servicios que los demás ciudadanos israelíes? Máxime cuando pagan los mismos impuestos…

      • zamir shimshon

        Sr Bit Errante: 1. No pagan los mismos impuestos. Como Ud. sabra,( no solo en Jerusalem, sino en todos los Paises Arabes) la “moral impositiva” de la poblacion es muy baja, y el “mercado negro” florece entre las callejuelas.
        2.Los barrios que han quedado fuera del Muro son justamente consecuencia de todos aquellas “conversaciones de Paz” que ha habido entre la Autonomia Palestina e Israel. Recuerda Ud. que Arafat, Abu Ala, Arikat, etc se proponian establecer la capital Palestina en ABU DIS? Entonces porque extraniarse que esos lugares quedaron fuera del Muro? No le esta claro a Ud. donde pasara la frontera entre ambos Paises?
        No puede Ud. protestar al mismo tiempo por un lado que Israel anexa, y por el otro que Israel deja afuera de su anexion barrios determinados!!
        Esos barrios pertenecian a Jerusalem Oriental (en el sentido Palestino) y no pertenecieron nunca a Jerusalem (en el sentido Israeli) por eso quedaron afuera.
        Israel no los quiere anexar para no agregar otros cien mil Palestinos a aquellos que ya ahora viven bajo su dominio.
        Ya he escrito en el comentario anterior: Existe discriminacion.
        Porque? Porque Israel preferiria que se vayan.
        Porque, a pesar de esa descriminacion, no se van? Porque son mas inteligentes que los funcionarios de la ONU. Ellos saben de que parte del cuerpo de la vaca Israeli se puede recibir leche, mientras que de la vaca Palestina (por ahora) sale leche amarga.
        Pero yo, personalmente, les deseo exito.
        Atte. Shimshon.

    • Lazaro

      Hola Sr. Simson, en resumen que la pésima situación en la cual se encuentran el resto de palestinos, justifica la mala situación en la que se encuentran los palestinos en Jerusalem oriental. Que el informe publicado por la ONU es alarmista y carece de fundamento, vaya que los palestinos viven como quieren, al fin y al cabo es su tierra. ¿Por qué no contaron con usted para hacer el informe?

      • zamir shimshon

        Sr Lazaro: Si ha leido mis comentarios con
        atencion, podra entender que yo no estoy personalmente de acuerdo con la descriminacion existente.
        Pero he acentuado que la poblacion Palestina (en su mayoria) no quiere dejar de “vivir en Israel” tampoco despues que haya un Acuerdo, por motivos economicos- sociales-etc. que son consecuencia de las diferencias existentes entre el desarrollo de Israel y de la Cisjordania.

    • Sr. Shimshon:
      Primero, esos barrios sí pertences a Jerusalén en el sentido Israeli porque pertenecen al término municipal de Jerusalén (aún estando extramuros). Y, por tanto, no es población que Israel no quiera asumir sino que población que al ser residentes en Jerusalén tenía ciertos servicios y de los que el gobierno israelí ha privado al construir el muro. Me refiero, por ejemplo, al barrio de Kfar ‘Aqb, como puede observar en el mapa de la ONG israelí Ir Amin: http://www.ir-amim.org.il/Eng/_Uploads/dbsAttachedFiles/GreaterJerusalem2009Eng.pdf

      Además, no creo que el problema de Israel sea anexionar población en tanto en cuanto ha anexionado 14 kilómetros pertenecientes al West Bank al construir el muro.

      • zamir shimshon

        Sr Bit Errante: No he tenido tiempo antes para contestarle.
        TODO LO QUE ESTA A ORIENTE DEL MURO SERA DEVUELTO A FIN DE CUENTAS.
        … y por supuesto, existe la posibilidad que algunas partes de aquellos territorios que estan ubicados a Occidente del Muro, sean devueltos como consecuencia de un Acuerdo con los Palestinos.
        Pero no entiendo cual es su problema para entender lo que esta claro:
        1.Israel quiere retener lo maximo posible del territorio de Jerusalem Oriental.
        2.Por razones naturales, Israel quiere tener en su seno cuanto menos Palestinos
        posibles en Jerusalem Oriental.
        3.Por ello, a quien tiene posibilidad, lo ayuda a salir para siempre.
        4.En los casos en los cuales, retener un barrio significa retener a una gran cantidad de Palestinos, Israel tiende a renunciar a retener ese barrio.
        5. Pero los Palestinos que viven en los barrios “Musulman” y “Cristiano” en la Ciudad Vieja de Jerusalem son un numero muy grande, que Israel no esta, a fin de cuentas, interesado en “retener”.
        6. Por lo tanto, muy probablemente, esos dos barrios pasaran a ser Palestinos (ellos y sus habitantes) cuando haya un Acuerdo.
        7.PARA ELLO, SI SERA NECESARIO, MOVERAN EL MURO.
        Atte. Shimshon.

    • Sr. Shimshon, pase lo que pase en el futuro esos ciudadanos ahora dependen del gobierno israelí. Y en tanto en cuanto esto sea así, dichos ciudadanos deberían tener los mismos derechos que los israelíes. Y no es así.

      • zamir shimshon

        Sr Bit Errante: Para tener derechos, en mi Pais, primero hay que tener deberes.
        Esa no es la situacion de los Palestinos de Jerusalem Oriental que incluso se niegan a recivir la Ciudadania Israeli.
        Para ganar sueldo…hay que trabajar primero.

  2. José Luis

    Respecto al anterior comentario: claro que una mayoría quiere tener la carta israelita, ya que es la única garantía para sobrevivir como bien se cuenta en el reportaje. No manipulemos.

  3. Sergio

    Estoy con José Luis. Además los autores del estudio no me parecen tan creíbles como la Onu. El % del que hablamos, de ser real, es ínfimo. Están hablando de un tercio si, uno no, uno no sabe. Israel quiso quedar bien ante la comunidad internacional dando la ciudadanía a los árabes de Jerusalén este y ellos lo rechazaron por principios, porque no quieren estar bajo el abrigo de la administración ocupante.Y eso no ha cambiado.

  4. [...] La ONU enciende la alerta roja en Jerusalén Este periodismohumano.com/destacado/la-onu-enciende-la-alerta-…  por anareverte80 hace 4 segundos [...]

  5. Antonia Martos

    Gracias por no dejar nunca de recordar al mundo la dureza de la realidad palestina. Y al primer comentarista: sólo conozco Jerusalén como turista, pero con eso me fue suficiente para ver que en las calles “judías” apenas ni caminan los palestinos, y cuando lo hacen van asustados a hacer cualquier gestión. No se sienten cómodos. ¿Será por el trato que les dan?

    • zamir shimshon

      Srta Antonia: Ha entendido Ud.mal lo que ha visto.
      El Palestino medio no tiene lo que hacer en Jerusalem Occidental, dado que normalmente sus actividades son con los pobladores de Jerusalem Oriental.
      Pero es posible que se vean asustados…
      Dada la existencia de la posibilidad que esa persona(hombre, mujer) porte una bomba, los habitantes de Jerusalem Occidental realmente se preguntan que hace esa persona fuera de su marco natural? Por lo tanto no son demasiado “calidos” para con su presencia en el lugar.
      No le parece algo natural?

  6. Estrella Castro

    Mi pregunta es : hará algo la onu con un informe tan crudo? Quedará en meras palabras?

  7. Celia

    Extraoridnarias fotos. La que está en portada,sobre todo. Aprovecho para felicitar a Periodismo Humano porque suelen ser diferentes a la de los medios en general. Lo había pensado tantas veces……….que era hora de que lo dijera.

  8. Recomiendo el documenta “This is my land… Hebron” de Giulia Amati e Stephen Natanson.
    Muestra la realidad en Hebron.

    • Leire Terrón

      Y yo recomiendo el documental Checkpoint, sobre la imposibilidad de moverse con seguridad y tranquilidad entre los Territorios Ocupados e Israel. (me apunto la sugerencia, Eugenia, gracias)

  9. Leire Terrón

    Un reportaje necesario y oportuno tras la semana de la Nakba. Así se entiende mejor por qué la gente se echa a la calle aunque sepa que encima le puede caer una lluvia de disparos. Está bien convertir en noticia un sufrimiento cotidiano que a veces se oculta en la rutina. Enhorabuena a la corresponsal y a Periodismo Humano. Os he descubierto hace poco pero ya no me separaré de vosotros. Os merecéis lo mejor por vuestro tesón y humanidad

  10. [...] ciudad, pagando sus impuestos al nivel de un ciudadano del centro y sin recibir ni un servicio. Son datos de la ONU. Han tenido que buscar este rincón depauperado, olvidado de todos, donde la ANP no tiene [...]

  11. [...] from the city, paying the taxes of a downtown citizen and not getting any services. This is UN data. They have had to look for this impoverished spot, forgotten by everyone, where the PNA has no [...]

  12. [...] da cidade, pagando seus impostos como um cidadão do centro e sem receber nenhum serviço. São dados da ONU. Precisaram buscar esse canto empobrecido, esquecido por todos, onde a ANP – Autoridade [...]

  13. David

    Es hora de un cambio… no se puede sostener una política del sufrimiento, no se puede implantar el status quo del racismo, no se puede privar de patria a ningún ser humano. BASTA YA, CIUDADANOS DE ISRAEL, BASTA YA !!!

  14. LUZ NELLY

    SOLO QUIERO DECIR LO SIGUIENTE: “A PAZ NOS LLAMO EL SEÑOR” , QUE CADA UNO TENGA LO SUYO PROPIO”. Y que si se quiere gobernar a otras naciones de cualquier manera y forma, se debe primero gobernar a uno mismo, desechando todo lo mal que se tenga a sí mismo. Y no poniendo trabas ni estorbo a lo bueno, sano, recto, y que glorifica a Dios. “DIOS NO ES DIOS DE MUERTOS SINO DE VIVOS”, y NO ENVIO A SU HIJO, NI EL MISMO VINO A MATAR NI A DESTRUIR”. Y si alguien esta haciendo algo bueno hay que dejarlo trabajar, a si que por favor “TRABAJEN Y DEJEN TRABAJAR”.

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