Sociedad
La brecha entre el activismo social y la política de partido
López de Uralde, ex director de Greenpeace: "No fundamos un partido porque nos guste el sistema sino para cambiarlo"
Raimundo Viejo, doctor en políticas: "el cambio social sucede cada vez más desde fuera del control de los partidos y su política"
La frontera entre organizaciones sociales y partidos políticos es muy permeable a tramos y, en cambio, muy tensa en ocasiones, incluso cuando hay afinidad ideológica. Los movimientos críticos achacan estas tiranteces a una política profesionalizada donde la militancia es una carrera de obstáculos, donde el trabajo muchas veces es más orgánico, interno, que de cara a la sociedad. Desde los partidos, se critica el sectarismo y la falta de voluntad de adaptación de las organizaciones de activismo social, más concentradas en reafirmarse, se dice, que en llegar a soluciones.
Noticias como la de la creación de un nuevo partido político por parte del hasta ahora director de Greenpeace España, Juan López de Uralde, saca a flote estas diferencias entre los que mantienen la fe en el sistema de partidos y los que creen que el futuro debe estar en otra parte.
Uralde es consciente, nos cuenta, de que, “a pesar del entusiasmo general que estamos percibiendo, hay un espectro de los simpatizantes de las ONG y los movimientos sociales que no nos van a apoyar porque rechazan de plano a los partidos políticos. Aunque yo creo que el rechazo general beneficia al sistema y viene provocado precisamente por él”. Renunciar a estar en los partidos “deja un campo libre que, si no conquistamos nosotros, vendrán utilizar en nuestra contra como pasa cada vez más”.
“No nos metemos en este lío porque nos guste el sistema de partidos”, dice Uralde, “sino para cambiarlo”. El hombre que se coló en una fiesta de jefes de Estado en Dinamarca para desplegar una pancarta que decía “Los políticos hablan; los líderes actúan“ tendrá ahora que inculcar su fe a muchos que aquel día le aplaudieron.
Uralde no es el primero. Seguramente el caso más conocido (aunque no el más exacto porque Naciones Unidas no es una ONG) es el de José María Mendiluce, que tras más de una década trabajando para ACNUR formó parte de la candidatura del PSOE para el Parlamento Europeo en 1994 y 1999. Ese año intentó el camino de vuelta e incluso fue anunciado como presidente de Greenpeace Internacional, pero a última hora su condición de eurodiputado hizo que la ONG se echara para atrás. Se presentó a la alcaldía de Madrid con Los Verdes sin obtener ningún escaño en el Ayuntamiento.
Pero hay más: entre Comisión Española de Ayuda al Refugiado e Izquierda Unida (Enrique Santiago); entre el movimiento antiglobalización catalán e Izquierda Anticapitalista (Esther Vivas); o entre Paz Ahora, Izquierda Unida y el Gobierno socialista (Agustín Santos).
Raimundo Viejo, doctor en ciencias políticas y profesor en la Universidad Pompeu Fabra, no confía en movimientos como estos. Según Viejo, son movimientos “entre notables”, más frecuentes que entre las bases sociales porque “nuestro sistema de partidos está muy consolidado, la circulación de élites no suele tener en cuenta a las ONG y cuando lo hace es casi siempre a las más grandes”.
Viejo defiende la importancia que tiene la política que se hace desde fuera de las formaciones convencionales: “el cambio social se opera cada vez más fuera del control de los partidos y su política, por medio del conflicto, de la apertura del debate público y por un trabajo de seguimiento de las políticas públicas, de evaluación crítica de las mismas, de control de lo que hacen las administraciones”. Sin embargo, no rechaza la interacción: “aquel que se plantee no tener en cuenta al sistema de partidos como una arena de intervención es un auto-autista político o un anarquista identitario que no entiende nada de política y se autocondena a la marginalidad”.
Aparte de las diferencias ideológicas de cómo articular la vida política, existe un distanciamiento casi estructural. Una impermeabilidad en uno y otro sentido con la que hablamos con Cristian Cepeda, un joven chileno que llegó de pequeño a España con sus padres huyendo del golpe de Estado de Pinochet. “Yo, como muchos españoles, estoy marcado por los procesos políticos que vivieron mis padres en la infancia. Somos de una generación familiarizada con la política, con la militancia. ‘El partido’ formaba parte de nuestra vida porque estaba en las conversaciones familiares, era definitorio de lo que eran nuestros mayores”.
¿Y qué ha pasado? Cristian lo cuenta como un proceso histórico. “Cuando esas generaciones del 68 llegan al poder, se dedican paradójicamente a descafeinar la política, a desmovilizarla. ‘El partido’ desaparece como algo importante en la vida de la gente, queda para las élites, pierde el arraigo popular”. Creces “y te das cuenta de que ‘el partido’ es algo ajeno a ti, que casi te manda para casa porque ni siquiera sabe qué hacer contigo”. Alguien que ha trabajado coordinando la relación entre instituciones y movimientos sociales nos dice que “los jóvenes afiliados muestran su fidelidad al partido pero no tienen ningún apoyo social ni legitimidad fuera de la estructura que los sostiene”.
Surge entonces la duda de cómo canalizar tus inquietudes. “Se da el boom de la cooperación y del voluntariado, pero yo pienso personalmente que es una visión muy superficial de la política, limitada a la solidaridad y precisamente impulsada por esa misma élite”. Cristian, máster en políticas públicas, ha encontrado su sitio entre los movimientos “de base”, donde “hay iniciativas reales”, y forma parte de la Confederación de Asociaciones de Vecinos de Catalunya y la Asamblea Bolivariana de Catalunya.
Del otro lado, Óscar López, por ejemplo, milita en una de las grandes organizaciones que no tiene complejos en admitir su cercanía con el PSOE, porque de hecho nació de su seno, como es Solidaridad Internacional, donde la actual secretaria de organización socialista, Leire Pajín, fue presidenta.
Óscar milita en el partido y también en la ONG. “Yo no noto tanta diferencia entre las dos cosas. En la ONG desarrollo un trabajo enfocado a combatir problemas más generales, y como militante del partido en mi pueblo, me dedico a problemas más cotidianos”. En el caso de Óscar, “lo macro me lo da la ONG y lo micro me lo da el partido” y admite que entre los políticos convencionales “hay mucho desconocimiento de lo que hace la gente de las organizaciones sociales” pero niega que sea un ámbito endogámico y aislados, “especialmente en municipios pequeños”.
Y así hasta el infinito, a lo largo de una enorme constelación de ONG tan variada que esa brecha que las separa de los partidos es irregular. Las hay desde las cercanas al poder, que ejercen una “desobediencia civil simbólica, reconocida y admisible en la sociedad del espectáculo” en palabras de Viejo, hasta las que plantean discursos y acciones que necesitan de antemano una reinvención social completa impensable para los partidos.














Magnífico tema, seguiré los acontecimientos y suerte para todo el que se proponga ofrecer una alternativa política.
lo siento no solo el articulo es malisimo pero cristian cepeda es un perverso puteador de mujeres de barrio lavapies donde vive. asi se pasa los dias el pobre imbecil tratando de cambiar el mundo con puteria. felicitaciones tienen que apoyar mas gente asi (sarcasmo si no entienden)
Buen artículo Juan Luis!! quizás el futuro de los partidos pase por ahí, por romper las líneas divisorias tradicionales. Si un partido trabajara más allá del rédito en votos, participando activamente en la promoción de cultura y en actividades para el beneficio de la comunidad perdería esa identidad de empresa capta votos y aun así conseguiría un reconocimiento que se traduciría en votos
[...] apoyan el proyecto político del ex director … EFEverde, el periodismo del medio ambiente Periodismohumano -EFE los 18 artículos informativos » Tags: España, Español, Noticias [...]
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Ánimo y a usar la política (única vía posible).
Y no echéis d emenos el 68, hombre, ¿es que no os dáis cuenta de que el 68 no fue más que un fraude-botellón en casi todo?
Estamos en el 2010, en España, con un sistema político con cosas muy buenas y muy malas: pues desarrollemos las buenas!!!!
Lo que nos depara en nuestra Evolución no es la política ni los partidos….
Es el individuo.
La Conciencia individual,el Respeto,la Honestidad…Todos esos grandes Valores que poseemos,con todos ellos no necesitamos políticos,partidos ni nadie que nos gobierne….Ese es el Futuro, y hacia donde va nuestra Evolución.
Cuando el individuo no necesite de nadie que lo dirija ni lo manipule,cuando el individuo se convierte en el colectivo…Es ahí hacia donde iremos y no necesitaremos a nadie que nos gobierne.
No nos hará falta!!
[...] Luis Sánchez nos habla de partidos, ONGs y la brecha que hay entre ellos; en otra entrada, nos da datos que caracterizan a las personas sin hogar, en forma de decálogo, [...]
Hombre, el 68 fue el año simbolo pero en la década de los 60 se sentaron las bases de lo que somos hoy. Desde lo mejor como fue el movimiento feminista( sin olvidar a las pioneras sufragistas)o el ecologismo, o lo peor como fue el terrorismo( surge cuando se junta la impaciencia y la mala política).
Recomiendo un libro de Daniel Cohn-Bendit( “La revolución y nosotros que la quisimos tanto”) y el texto de Bertold Brecht sobre el analfabeto político.Renegar de la vía política es alentar el fascismo.