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Sociedad

La violencia empieza en casa

Sólo el año pasado, unos 11.000 niños fueron víctimas de abuso sexual y 7.000 de maltrato físico, normalmente por parte de familiares, según la Comisión Nacional Contra el Maltrato y Abuso Sexual Infantil.

Los expertos apuntan que es consecuencia de la violencia sistémica que sacude el país.

(Foto: AP)

Niños guatemaltecos ( AP)

Joshua Kotouk instaló una clínica dental en la aldea San Gabriel, Guatemala,  en la cual ofrecía la consulta por una suma simbólica de tres centavos de dólar como “ayuda comunitaria”, a la vez que comenzaba a mostrar su inclinación sexual por los niños, a quienes atraía a su casa con juegos de video, películas y excursiones a otros municipios. Pero los pobladores de la etnia maya Achí, en realidad, desconocían las verdaderas intenciones de Kotouk, hasta que un día la policía allanó su casa y encontró más de 2.000 fotografías con niños de la comunidad en ropa interior. Era la punta de un iceberg perverso.

El profesional estadounidense, entonces de 33 años, intentó suicidarse pero no pudo. El año pasado fue condenado a seis años de prisión tras ser encontrado culpable de abusar de cuatro niños de entre 10 y 11 años, aunque se sospecha que hay más víctimas. En Guatemala, el abuso de menores ha alcanzado dimensiones exorbitantes.  Solo el año pasado, 11.356 niños fueron víctimas de abuso sexual, 7.002 de maltrato físico y 1.152 sufrieron lesiones por negligencia de los adultos, informó la no gubernamental Comisión Nacional Contra el Maltrato y Abuso Sexual Infantil, tras haber investigado los casos atendidos en todos los hospitales públicos y centros de salud del país.

“Revisamos las boletas de los hospitales nacionales y esta información nos permitió que el país dimensionara la magnitud del problema del maltrato infantil“, dijo Miguel Ángel López, de la citada comisión. Quemaduras, lesiones, fracturas, infecciones de transmisión sexual son parte de la larga lista de vejámenes que sufren los niños y niñas, cuyos victimarios se encuentran, principalmente, en su propio entorno social, según el experto.

“En nueve de cada 10 casos, los agresores son familiares, y en ocho de cada 10, el abuso se cometió en la casa del menor”, precisó. Los casos registrados por este estudio en Guatemala apenas representan la realidad de la situación. “A nivel internacional, donde se han hecho muchos estudios se ha evidenciado que por cada caso registrado hay al menos nueve que no lo están”, explicó López.

Es que estos delitos pocas veces se denuncian. “En los hospitales, por ejemplo, cuando se presenta un caso, los médicos tratan de salir de él cuanto antes para no verse involucrados en conflictos legales”, comentó. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 20 por ciento de las mujeres y cinco a 10 por ciento de los hombres manifiestan haber sufrido abusos sexuales en su etapa de niñez, mientras que 25 a 50 por ciento de los niños de ambos sexos refieren maltratos físicos.

Nora Montoya, de la no gubernamental Fundación Sobrevivientes, la cual ofrece atención social, psicológica y legal a mujeres y niños abusados en Guatemala, indicó que atienden entre 25 y 40 casos diarios de violencia intrafamiliar, donde a menudo hay menores afectados.

De hecho en Salamá, donde permanecía Kotouk, la Fundación Sobrevivientes abrió una clínica de atención psicológica para atender a 32 niños, quienes presuntamente sufrieron abusos de parte del médico estadounidense.  ”Hemos reparado que no son solo cuatro niños, sino 32 menores quienes fueron abusados sexualmente“, afirmó Montoya.

Pero la gran cantidad de casos de abuso infantil no reflejan, precisamente, un aumento en la incidencia. Marco Antonio Garavito, de la no gubernamental Liga Guatemalteca de Higiene Mental, señaló que más bien se debe a que “las denuncias y la visibilización del problema han aumentado gracias al trabajo de movimiento sociales”.

Este experto explicó que la violencia ha crecido mucho en la sociedad, “lo cual ha generado un proceso de deshumanización y pérdida del valor de los otros, una situación que trae consigo fenómenos de agresividad y violencia, la cual es descargada en los más indefensos”.  En el caso de los abusos sexuales, Garavito dijo que la situación evidencia la falta de educación formal sobre sexualidad y la existencia de muchos tabúes sobre el tema, razón que hace “muy importante” la discusión de este asunto en el hogar y además, “porque muchos niños ni siquiera han llegado a la escuela y ya son víctimas de sus familiares”.

El reglamento de la Ley de Planificación Familiar de Guatemala que llevará la educación sexual a las aulas de educación primaria entró en vigencia en 2009. Sin embargo, a la fecha no ha arrancado aunque grupos sociales creen que será muy importante para contrarrestar el abuso infantil, y los embarazos de menores y adolescentes. En respuesta a la alta incidencia de abuso infantil en el país, la Asociación Pediátrica Guatemalteca firmó un acuerdo para implementar un protocolo de atención de estas víctimas en los hospitales.

“El protocolo incluye lineamientos para identificar los casos, atenderlos y referirlos dada la gran cantidad de pacientes que llegan a los centros asistenciales”, explicó Jorge Luis Ortiz, de la Asociación. La reglamentación también regula la atención en su idioma de las víctimas de abuso infantil, un aspecto que en Guatemala es más que importante si se considera que en el país se habla, además del español, el garífuna y 22 idiomas mayas.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

3 comentarios

  1. [...] y foto: Periodismo Humano [...]

  2. [...] La violencia empieza en casa periodismohumano.com/sociedad/infancia/la-violencia-empie…  por hipri hace 2 segundos [...]

  3. JOSE ELQUIN HERNANDEZ PLAZA

    CUIDEMOS A NUESTROS HIJOS,-¿PORQUÉ HAY PERSONAS “MALAS” O CÓMO SE FORMAN “LOS DELINCUENTES”?

    Esta es mi experiencia personal (la de JOSE ELQUIN HERNANDEZ PLAZA) de la que voy a hacer un compendio para no ser tan explícito en los detalles, pero trataré de dar a conocer los aspectos más relevantes con varias finalidades. Una de ellas es para que quien lea esto, si alguna vez se ha cuestionado de dónde proviene la maldad, cómo o porqué se forman o se hacen los delincuentes, los homosexuales, los alcohólicos, los depresivos, las personas que tienen su vida destruida y toda la perversidad que existe en el mundo, o si simplemente usted es una de las personas que se limitan a criticar todo lo que observa y no se interesa en investigar nada al respecto para ver en qué puede ser útil, sin saber si en su familia puede estar ocurriendo un caso similar a este; no sé cual sea el origen de todo ello que nos estamos cuestionando y si todas estas realidades tengan la misma raíz, pero debemos deducir que muchas de estas aberraciones son concebidas en la niñez y la adolescencia, sobre todo en la primera infancia, cuando se dejan los niños al cuidado de familiares o amigos, con la convicción de que están en buenas manos, pero hay que estar muy alertas y desconfiar de lo más mínimo y esta es otra de mis finalidades, que tengan en cuenta que la mayoría de abusos sexuales se dan en la familia o allegados que es el entorno más cercano al niño, en el que desenvuelve su vida diaria y con el que está en contacto permanente, además de quien depende y donde establece relaciones afectivas, es por eso que cuando se da la agresión en su interior, el daño es más profundo y severo, créanlo, por primos, tíos y en muchos casos por los propios padres, esto sucede más a menudo de lo que se cree, solo basta con ver los noticieros o consultar en internet para darse cuenta, y en casos minoritarios es cometido por desconocidos mediante el uso de la fuerza y la violencia. Lo peor de esta situación es que muchos niños no llegan a contar lo que les ha sucedido, por múltiples factores: miedo, falta de confianza con los padres y familiares, la falsa creencia de que los vayan a castigar o que los acusen de que fue por culpa de ellos o porque simplemente no les crean “…Cómo se le ocurre decir eso, su tío, primo, su papá o esa persona tan seria…”. Falta de que los padres estén al pendiente de sus hijos para percibir los cambios que se suscitan en ellos e indagar el porqué o de dónde provienen estos trastornos, falta de diálogo con los hijos y en fin hay un sin número de factores por los cuales los niños muchas veces no comentan lo acontecido; pero a estos niños abusados les destrozan la vida y les labran un camino que no era el predestinado para ellos, y entre otras las consecuencias son: a corto plazo, pesadillas, cambio de hábitos de comida, bajo rendimiento académico, miedo generalizado, agresividad, culpa y vergüenza, aislamiento, ansiedad, depresión, baja autoestima y sentimientos de estigmatización, rechazo a su propio cuerpo, conocimiento sexual precoz o inapropiado para la edad y a largo plazo, intentos de suicidio, consumo de drogas y alcohol, síndrome de estrés postraumático, dificultad para expresar sentimientos, fobias sexuales, disfunciones sexuales, falta de satisfacción sexual o incapacidad para el orgasmo, alteraciones de la motivación sexual, dificultad para establecer relaciones sexuales auto valorándose como objeto sexual, y muchos no logran superar dicho trauma creándose sentimientos de rabia y venganza respecto al agresor, y de víctimas pasan a ser agresores y continúa este círculo vicioso porque así lo decidió una persona adulta e irresponsable que no midió la consecuencia de sus actos y vaya a saber si le ocurrió lo mismo en la niñez. De ahí que esas personas que hoy vemos en las cárceles y otros que andan por ahí con sus traumas y perversiones que se les llaman “delincuentes”, que de pronto usted y yo criticamos y rechazamos, tienen su origen en la niñez; esos niños que nunca fueron auxiliados, que nadie los escuchó, que nadie les preguntó o se cuestionó por el cambio en su conducta y hábitos, por los temores demostrados sin que nadie se percatara de ello, por el que nadie se preocupó ni se interesó en saber qué acontecía en su vida; por lo cual no recibieron a tiempo un tratamiento psicológico y mucho menos ayuda espiritual. Sin que con esto quiera justificar la delincuencia ni la perversión, ni más faltaba, y estoy de acuerdo en que esto hay que pararlo ya, porque se convierte en un círculo vicioso que de abusados pasan a ser abusadores, ya que los menores no deben ser los más perjudicados ni los destinatarios de estas agresiones, pero si es menester conocer el trasfondo y el porqué de las cosas, para que luego podamos criticar y juzgar, pero más que esto para que podamos intervenir y colaborar con quien se encuentre en esta situación y así poner un granito de arena para intentar frenar dicho círculo vicioso.

    Mi historia como tal quiero comenzarla así:

    Esto es en la actualidad, mes de agosto del año 2011, ya estoy pensionado disfrutando del esfuerzo de mi trabajo, estoy radicado en Valledupar a donde llegué por motivos laborales en el año de 1989 y aquí me quedé hasta la fecha, tengo tres hijos a quienes quiero inmensamente, nacidos dentro del matrimonio con Jenny Mosquera, quien todavía se encuentra al lado mío a pesar de tantas penurias que hemos pasado durante estos 27 años que llevamos juntos, igualmente tengo tres nietos que son la niña de mis ojos. Asisto a misa a la iglesia del barrio San Martín de Valledupar, desde el miércoles de ceniza día 9 de marzo de 2011; así: los domingos por ser el día del Señor, los lunes a Eucaristía por los enfermos, los miércoles a Eucaristía de oración y los viernes a Eucaristía de alabanza y acción de gracias, estas son Eucaristías especiales de sanación interior del alma y del cuerpo, igualmente los viernes en la noche asisto a reuniones para la conformación de un grupo de Renovación Católica Carismática que ya funciona dentro de la iglesia del cual pretendo ser parte, para lo cual me estoy preparando. Me he vuelto católico practicante, es decir estoy tratando de seguir los caminos de Nuestro Señor Jesucristo y los preceptos de la iglesia católica, lo cual ha aumentado mi fe y con ello he recibido muchas bendiciones del Espíritu Santo, lo que me ha hecho cambiar el rumbo de mi vida de una forma espectacular que ni yo mismo hubiera pensado que pudiera sucederme, porque ¿cuándo me iba a ver leyendo la biblia a diario o haciendo oraciones al acostarme o levantarme? y en fin siguiendo una vida de religiosidad y de amor a Dios y al prójimo (Mateo 22: 37-40), y ahora camino de la mano del Señor Jesucristo y tengo en mi corazón al Espíritu Santo quien ha hecho su obra en mi. Antes yo tenía muchas dudas y pensaba que muchos aspectos de las personas no se podían cambiar si así nacían, o habían cosas de la vida en general que no se podían cambiar, porque a uno se le hace imposible que ciertas cosas cambien porque a veces eso nos lo han inculcado, pero en mi caso está demostrado que para Dios no hay nada imposible (Lucas 1: 37 Jeremías 32: 27), llevaba una vida desordenada y cometí muchos errores y según yo “me aceptaba como era” porque yo mismo me decía que no podía cambiar, entonces lógicamente tenía que aceptarme, ya que si otras personas me rechazaban yo mismo no lo podía hacer.

    Pero a partir de la experiencia con Nuestro Señor Jesucristo y el Espíritu Santo, y gracias a la iglesia católica, para mí todo cambió, no he vuelto a cometer los mismos errores y no lo volveré a hacer, mi vida ya no será igual porque ahora soy un hombre nuevo (Efesios 4: 22-24).

    Tengo que reconocer y ser consciente de dos cosas:

    La primera, que tengo una batalla diaria para luchar contra la tentación todos los días de mi vida y que tengo que alejarme de lo que me hará caer (Efesios 6: 12-13), pero a diario le pido a nuestro Señor Jesucristo y al Espíritu Santo que me den la fuerza necesaria para continuar con esta nueva vida y con la obra que él inició en mi.

    Y la segunda, que las personas que conocieron mi vida anterior no creerán y dudarán de mi cambio y de mi nuevo rumbo trazado, el cual recorro de la mano del Señor, pero eso no me inquieta, porque no pretendo engañar a nadie, con ello no recibo ningún beneficio porque no dependo de nadie, ya que a Dios ni a mi conciencia puedo engañar, y al único que tengo que rendirle cuentas es a Dios y es el único que me interesa que me crea y él es quien sabe que así es y así lo estoy haciendo, además fue algo que nació de mí, nadie me obligó ni me lo pidió, y cuando uno tiene a Nuestro Señor Jesucristo y el Espíritu Santo en su vida y en su corazón, lo demás vendrá por añadidura. Para aquellos que todavía dudan y creen que hay cosas imposibles de cambiar, les digo que NADA ES IMPOSIBLE PARA DIOS.

    Uno de los errores que comentaba cometí en la vida que quedó en el pasado, me llevó a la cárcel judicial de Valledupar, donde pagué una condena de 42 meses, por acto sexual con menor de edad, estuve internado desde el 26 de abril de 2008 hasta el 14 de octubre de 2010, obtuve rebaja de penas por trabajo, estudio y buena conducta. Si, esto quiere decir que mantenía relaciones homosexuales con muchas personas incluso con menores de edad casi en la mayoría de las ocasiones y esto ocurría obviamente estando en la Policía, con lo cual le causé mucho daño a mi esposa e hijos, igualmente a la Institución Policial, sobran los detalles, ya que deben suponer el calvario que padeció mi familia y yo mismo, tanto antes de caer a la cárcel cuando llevaba esa vida mundana que no deja nada bueno, durante la cual sufrí mucho discriminaciones de todo tipo y por toda clase de personas, abusos, problemas en la familia y en fin un sin número de consecuencias que deja el llevar una doble vida; como también durante mi tiempo en prisión.

    Me atrevo a escribir esto por dos motivos, el primero, porque fue de conocimiento público ya que el escándalo fue terrible por todos los medios de comunicación debido a que en ese momento todavía me encontraba en la Policía y cuando ocurrió el hecho estaba de servicio; y el segundo y el más importante es porque en este momento ya mi vida cambió como lo he redactado, de igual forma esto me sirve como terapia para poder limpiar por completo mi corazón y quedar definitivamente en paz conmigo mismo y con Dios que es lo más importante, y que mi nueva vida continúe sin saldos pendientes de ninguna índole.

    No piensen que fue la cárcel la que me hizo cambiar porque no fue así, tengo que ser sincero y no debo decir mentiras, siempre tengo que andar con la verdad (Efesios 4: 25), además yo salí de la cárcel en octubre de 2010 y una vez afuera continué con mi vida mundana, entonces no fue la cárcel, ni mi esposa, ni mis hijos, ni nietos, ni dada distinto a Nuestro Señor Jesucristo y el Espíritu Santo quienes escucharon mis oraciones que les hacía desde el 9 de abril de 2011, mediante las cuales les rogaba para que me ayudaran a cambiar la vida que llevaba y éstas se concedieron a partir del 13 de junio de 2011 que sentí la presencia del Espíritu Santo durante una misa de sanación y a partir de esa fecha que conocí al Señor y me entregué a él, mi vida dio un cambio total.

    En ningún momento quiero justificarme por los actos de mi vida pasada, por lo cual le he pedido perdón a Dios y me reconcilié con él y con la vida y he podido perdonar a quienes hayan sido responsables (2ª. de Corintios 2: 5-10). Pero sí tengo que hablar de lo que dio origen a toda esta situación en mi vida, y tiene que ver con lo que inicié mi relato, con el abuso sexual del que fui objeto cuando era pequeño, y con esto no pretendo nada diferente a cerrar este ciclo y terminar de una vez por todas con esta etapa de mi vida, y lo único que falta es comentar lo ocurrido que nunca lo hice con nadie ni cuando niño ni de adulto, y siento la necesidad de hacerlo ahora porque sé que es sano para mí. El porqué no lo hice cuando niño no lo sé, y no lo hice de adulto o sea antes, porque yo había olvidado esa situación, no lo recordaba, he escuchado o leído que cuando uno sufre situaciones traumáticas, el cerebro muchas veces como forma de defensa bloquea dicha situación y uno no la recuerda, debe ser lo que me pasó a mí, y sólo cuando estaba en la cárcel y me entrevistó una trabajadora social que me hizo una retrospectiva de la situación y comenzó a buscar el origen de mi actuar, el porqué de las cosas, comenzaron a venir recuerdos vagos de mi niñez, obviamente no recuerdo la edad que tenía en esos momentos, ni muchos detalles, solo imágenes relámpagos, que hasta el día de hoy no son completos, no sé porqué, tal vez porque era muy pequeño cuando ocurrieron los hechos y no alcanzo a recordar mucho, o por el auto bloqueo de la mente, pero estos recuerdos sí son los suficientes para saber que esto me lo hicieron en la casa del difunto CUPERTINO VALVERDE, en Buga en la casona que queda al frente del parque central, creo que es el parque cabal lugar que yo frecuentaba a diario; a quien yo le llamaba padrino aunque no lo era, y fui abusado por FREDDY FERNANDEZ, un pariente del difunto Cupertino (en la actualidad es el cónyuge de ARGENIS YEPEZ, hija de la finada BELARMINA GONZALEZ esposa del extinto CUPERTINO), no sé qué edad tendría Freddy en esa época, creo que sería un adolescente supongo y yo un niño, y creo que algunos hermanos de él que igualmente frecuentaban dicha casa, como que también hacían lo mismo, de esto si no tengo imágenes claras ni precisas, algo me dice que sí, pero mejor para ser responsable lo descarto porque no tengo seguridad; pero sí tengo imágenes donde había frecuencia de esta situación con Freddy, pero no puedo saber por cuánto tiempo esta se prolongó, la forma que él utilizaba era la manipulación ya que existía una relación afectiva por la familiaridad y había una posición de poder o control sobre mí, recuerdo que me ofrecía un microscopio para que yo accediera a sus pretensiones, esa imagen si la tengo clara, no recuerdo si haya ejercido la violencia para cometer el abuso pero creo que no y no tengo más recuerdos al respecto, créanme que los contaría, ya que en estos momentos de mi vida no me interesa ocultar nada porque no tengo que taparle nada a nadie, no tengo que minimizar ni tampoco magnificar las cosas más de lo que recuerdo.

    Esto ocurría como lo dije cuando yo era muy pequeño un niño, y no cuando grande, porque entonces recordaría a detalle y no es así, incluso yo fui creciendo y continuaba frecuentando dicha casa y el tema yo nunca lo recordé y por ende no lo traté, y continuaba como si nada hubiera pasado y llevaba una relación normal de amistad con esta persona igual que con el resto de la familia, como les digo parecía como si nada hubiera pasado, no recordaba nada y él tampoco hacía nada que me lo hiciera recordar, parece o daba la impresión que él también había olvidado lo ocurrido, o no le dio importancia, o en fin no sé lo que pasaba por su mente durante esa época, todo transcurría dentro de la “normalidad”, tan es así que lo nombré como padrino de mi matrimonio y nunca me pasaba por mis recuerdos nada al respecto; al decir que con “normalidad” me refiero a las relaciones con la familia de él y con él mismo, pero no normalidad para mí, porque en mí ya estaba la semilla que sin yo saberlo él había implantado en mi niñez y yo venía desarrollando esa actividad homosexual desde antes de casarme, lo que pasaba era que nadie lo sabía (eso creía yo) y no tenía conocimiento de dónde provenía esto ni creo que tampoco me lo cuestionaba ni me interesaba en ello, simplemente lo hacía y ya, creo que pensaba que así había nacido o que esa era la vida que me había tocado, porque repito nada en mis recuerdos de lo ocurrido en mi niñez al respecto.

    Como ya lo dije con esto no pretendo nada, solo cerrar un ciclo de mi vida, limpiar mi corazón, y ahora si de forma definitiva y por mi voluntad consciente, olvidar toda esta situación y continuar con mi nueva vida, que como igual ya lo dije ahora si tengo una vida placentera, ya que me quité una mochila con varias toneladas de peso que cargaba en mi espalda desde niño, y no tengo traumas ni rencores (Efesios 4:26), creo que nunca los tuve, supongo yo. Y estoy en paz con Dios que es lo más importante, y le pido perdón a quien haya ofendido, lastimado o defraudado durante la época en que andaba en el mundo cometiendo todos estos actos. Igualmente si al escribir esta nota o vivencia pueda ofender o defraudar a alguien, lo siento, pero ello es necesario para mi sanidad mental y limpieza espiritual desahogarme y sacar todo lo que tengo reprimido en mi interior que nunca comenté con nadie, y quien quiera hacer sus conjeturas o tomar sus determinaciones puede hacerlo, ya que cada quien es libre de sus decisiones y hacer lo que le parezca pertinente y prudente y es muy respetable, además “el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra” dijo Jesús (Juan 8, 7), vaya a saber la mochila que cada uno carga en su espalda.

    Como no busco justificación porque no la necesito entonces no me justifiquen, como no busco compasión porque no la necesito entonces no me compadezcan, no quiero ser destinatario de la lástima de nadie ni de esa clase de sentimientos erróneos que suelen expresarse en estos casos, bueno al menos yo no los necesito; tampoco vayan a pretender pedirme explicaciones ni aclaraciones porque no se las daré a nadie, ahórrense esta situación porque lo que tenía para decir ya quedó escrito aquí, y si lee bien y repasa, en este documento encontrarán todas las respuestas a las dudas que le hayan surgido. Y como ya lo dije y quedó claro, no busco nada, no quiero nada, no pretendo nada, simplemente no voy a ocultar mi pasado, ni tengo temores de ninguna índole y menos al rechazo o discriminación, si no los tuve antes menos en estos momentos, porque mi vida ahora es muy bella con todo y lo que pasé, porque sé que Dios me ama (Juan 3.16-17) y el Espíritu Santo de Dios está conmigo (Romanos 8: 26) logrando esa transformación y con eso me basta, tengo el amor de mi esposa, hijos y nietos, y con Jesucristo y todos los que me quieran acompañar, recorreré mi nuevo camino de aquí en adelante, porque soy una persona nueva, transformada que valgo mucho y tengo muchos valores y amor para dar.

    Y esta es mi finalidad principal de las que trataba al inicio, que este documento sirva para que usted tenga las herramientas necesarias para aprender a percibir los cambios en sus hijos de acuerdo a lo que ya expliqué, y logre darse cuenta a tiempo si un conflicto parecido al que aquí se redactó, está ocurriendo en su familia o con algún conocido, y pueda brindarle el apoyo requerido, para evitar que en un futuro este niño sufra todo lo que ya sabemos que ocurre cuando no se presta la atención a tiempo, o si de pronto es usted a quien le ha sucedido algo parecido o a una persona cercana, no dude en buscar ayuda tanto psicológica como espiritual, hay que buscar a Dios en estos casos y con la ayuda de Nuestro Señor Jesucristo podremos salir adelante y superar todas las dificultades.

    No se quede callado(a) hay que hablar o escribir, que de esa forma se libera de ese peso que ha traído desde niño(a) y tenga presente que usted no es responsable de lo que le ocurrió, quítese ese sentimiento de culpa y actúe. Fuerza, fe y adelante.

    Bendiciones para todos.

    JOSE ELQUIN HERNANDEZ PLAZA.
    Valledupar (Cesar) Colombia

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