Sociedad

El vaso medio vacío

En 1985 se creó un programa en Perú para que todos los niños menores de seis años tomaran al menos un vaso de leche al día

Un informe ha desvelado corrupción de los fondos destinados para ello y que no llega a los niños más necesitados

Reparto del vaso de leche del programa Un vaso de leche

Con un presupuesto de 136 millones de dólares al año, el Programa atiende a 4,2 millones de personas, de los cuales casi tres millones son niños y niñas de cero a seis años. Sin embargo, el alimento no llega a todos los destinatarios focalizados.

Un informe de la agencia destinada a controlar el plan demuestra que ha discriminación en la asignación de recursos. Por ejemplo, en los distritos urbanos donde la pobreza alcanza a un cinco por ciento de la población, se destinan el equivalente a 0,52 centavos de dólar por persona. Mientras en los distritos rurales, donde la pobreza llega a 90 por ciento, se asignan 0,07 centavos de dólar por persona.

La Contraloría detectó, además, “filtraciones”, es decir, que los alimentos no son recibidos por la población prioritaria: los niños y niñas.

En la capital y en el principal puerto del país, Callao, el Programa del Vaso de Leche abarca a 50 y 59 por ciento de los beneficiarios, respectivamente. En regiones como Apurimac y Pasco, donde la pobreza afecta a 69,5 y 63,4 por ciento de la población, las raciones de leche cubren a 65 y 67 por ciento de los empadronados que deben recibir los alimentos.

El académico del Centro de Investigación de la privada Universidad del Pacífico, Enrique Vásquez, había advertido en diversos estudios sobre la deficiente gestión del programa que impedía el cumplimiento de sus objetivos. “El informe de la Contraloría ha confirmado nuestras investigaciones”, señaló Vásquez. “Uno de los principales problemas que advertimos es que los beneficiarios del programa no han sido plenamente identificados, lo que implica que los alimentos no llegan a la población necesitada. Estas ‘filtraciones’ generan un desperdicio de los recursos asistenciales porque el vaso de leche no lo están consumiendo los que más lo requieren”, indicó.

El presupuesto del programa es administrado y ejecutado por 1.639 municipalidades distritales y 195 provinciales. El estudio de la Contraloría abarcó a 1.263 distritos, que aplicaron un presupuesto de 96,3 millones de dólares durante 2008. La muestra fue suficiente para detectar una anomalía: casi la mitad del presupuesto ejecutado se gastó en compras de insumos a seis empresas, cinco de ellas ubicadas en Lima. Esto implica que los distritos del interior del país prefieren comprarlos más caros, pero ofrecidos por compañías limeñas.

Por ejemplo, empobrecidos distritos muy alejados de la capital, como Umari y Santa María del Valle, en la región centroandina de Huánuco, Ahuaycha, Lircay y Colcabamba, en la surandina de Huancavelica, Chapimarca, en Apurimac, y Huancané, en la región altiplánica de Puno, compraron leche evaporada enlatada a la empresa limeña Niisa Corporation, cuando resultaba más barato hacerlo en localidades aledañas. La respuesta estaría en procesos irregulares de adquisición desarrollados por las administraciones municipales para favorecer a determinados proveedores, especialmente de Lima, de acuerdo con la Contraloría.

La presidenta nacional de los Comités del Vaso de Leche, Pilar Brito Álvarez, ofrece otra versión: “Si la mayor parte de las compras de insumos se concentra en seis proveedores es porque éstos ganan las licitaciones en las que participan libremente los que quieren”. Pero, la Contraloría ha detectado una manipulación de los precios que benefician a las empresas proveedoras. “Los principales proveedores no necesariamente ofrecen los mejores precios”, señala el informe. “El pobre monitoreo es otra de los fallos del Programa del Vaso de Leche. Al no existir una adecuada vigilancia, entonces nadie se hace responsable de la ineficacia”, señaló Vásquez.

La Contraloría también detectó incumplimiento de la distribución de raciones alimenticias lácteas con el valor nutricional debido.”De las 1.263 municipalidades analizadas, sólo 523, por lo menos una vez al año, entregaron una ración que cumplía con el valor nutricional mínimo establecido”, señala la entidad. “Las 740 municipalidades restantes no entregaron durante el 2008 una ración que cumpliera con dicho valor nutricional”, agrega en el documento.

La Contraloría no tiene suficientes oficinas en el país para supervisar el programa. Cada municipio debería contar con una Oficina de Control Institucional (OCI), dependiente de este organismo. Pero sólo el seis por ciento cuenta con una. “El Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social es el organismo que debería velar por el buen desempeño del Programa del Vaso de Leche”, dijo el presidente de la Comisión de Fiscalización, parlamentaria, José Vega: “Nosotros también deberíamos hacerlo, pero, desafortunadamente, estamos copados con otras investigaciones”, se justificó.

Sin embargo, el ministerio mencionado informa que tampoco fiscaliza el programa.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie