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Sociedad

Diversión y lectura para 143 mil niños

“Los cuentos de princesas saben a fresas, los de niñas, a piñas” es la rima de Galilea, una niña de cinco años que aprendió lo que era la poesía en un taller de la sección especial para los más pequeños que dedica la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) en México.

Entre el 27 de noviembre y el 5 de diciembre los más pequeños pudieron difrutaron la fiesta de la literatura en la Feria de Guadalajara. Majo Siscar

La FIL es la principal cita del libro en español y la segunda a nivel mundial, sólo después de la de Frankfurt. En el encuentro se reúnen cerca de dos mil sellos libreros y es un éxito de ventas al público, y de negocios entre editoriales de lengua hispana y extrangeras en busca de nuevos autores que traducir a sus lenguas. Pero más allá de lo mercantil, es un espacio para la promoción de nuestra lengua y nuestra literatura. 811 eventos entre presentaciones de nuevos títulos, firmas de libros, mesas redondas y encuentros especializados reúnen a las mejores plumas de nuestras literatura. Pero la alta cultura no podía olvidar a las nuevas generaciones, sin ellos, el futuro de las letras está muerto.

Así, la FIL elaboró un completo programa para acercar la literatura a los futuros lectores. 143 mil niños de entre 3 y 12 años han pasado por el evento en estos nueve días que acaban de terminar. Para ellos se organizaron 18 talleres diferentes y se presentaron 70 espectáculos de cine, teatro, conciertos y títeres. Todo con el propósito de incentivar a los chavales a leer.

Los más pequeños necesitan que los mayores los introduzcan en la literatura. Así las letras se convierten en algo que compartir.FIL Guadalajara / Gonzalo García Ramírez

“La idea es fomentar la lectura de manera lúdica, muy alejada del formato escolarizado, para que los niños recuerden su primer acercamiento a los libros como una experiencia divertida”, subrayó Ana Luengo, la coordinadora de FIL Niños.  Así, además de los niños que vienen con sus padres consiguieron que las escuelas trajeran a sus alumnos.

Galilea hizo el taller Los monstruos comen cuentos, donde aprendió el sabor de cada una de las historias que su mamá le lee. Aunque a esta niña le han dicho que las bestias de los cuentos no asustan, ella no se lo cree: “Me dijeron que no, pero claro que los mostros sí asustan”, por eso prefiere las historias de princesas. Claudia, su madre, considera que FIL niños es un espacio inigualable: “No hay otro lugar en la ciudad que ofrezca la oportunidad de acercar a nuestros hijos a la lectura de esta forma”.

En un extremo del recinto, se descubre una mesa de redacción. Hay un coordinador editorial, un fotógrafo, un diseñador y varios reporteros. Ninguno de ellos miden más de metro veinte, pero están muy concentrados en elaborar su página del día,

Los escolares hicieron su propio periódico en la 24 Feria Internacional del Libro de Guadalajara. FIL Guadalajara / Pedro Andrés

La noticia principal las peripecias de un oso panda. La tallerista, Patricia Castro, explica que este es uno de los talleres mejor valorados dentro de FIL niños. Aprenden como se hace un periódico, y lo hacen ellos. Al final se llevan su trabajo impreso.

En otra esquina sobresaltaba un grito de  “¡Arriba los pinceles!”. A la par de la voz una docena de niños se preparan para echar a volar la imaginación, derramando colores a diestra y siniestra.

Los más pequeños recorren el camino amarillo de la Ciudad Esmeralda junto a Dorothy en busca del Mago de Oz, o crean sus propios monstruos, después de aprender como Mary Shelley imaginó a Frankenstein. “Lo que más me gusta de este taller es cuando los niños escriben la historia del monstruo porque ellos proyectan sus problemas, sus miedos. Se dan cuenta que a partir de la literatura pueden resolver situaciones”, detalló Minerva Mendoza, la responsable.

Los monstruos son el eje temático de este año. Para recrearlos, la FIL pidió a algunas escuelas de la ciudad que los niños dibujaran sus propios monstruos. Sus dibujos fueron intervenidos y retocados por alumnos del Centro de Arte, Arquitectura y Diseño de la Universidad de Guadalajara. Con ellos, ambientaron un pabellón de bestias enormes y peludas, unas viscosas, otras atiborradas de ojos o tentáculos, que interactuaron con los niños al convertirse en plafones, estanterías para libros, sofás o sillas.

Diego tiene un vocabulario limitado: “sí”, “no”, “papá” y “bibi” son algunas de las palabras que más repite. Apenas puso un pie dentro de FIL niños decidió que no quería entrar: un estante de libros en forma de monstruo azul y peludo le provocó el llanto. Paco, su tío, intentaba calmarlo: “Mira, es de peluche, está suavecito, no te asustes”, le decía mientras tocaba a la bestia peluda. El niño se alejó lo más que pudo del estante azul y sólo cuando se vio fuera de peligro arrancó a correr hacia los talleres.

El grupo francés Les Cabaret Capricho sorprendieron a los más pequeños con su obra Chef de la orchestre. FIL Guadalajara / Pedro Andrés

Pero la diversión no terminó ahí. En el auditorio había funciones  continuas de teatro, clown, cuentacuentos, títeres y música, que propusieron veintitrés compañías de Alemania, España, Colombia, Argentina y México.

Otro de los alicientes fue la exposición Los mejores libros del año, organizada por el Banco del Libro de Venezuela, que ofreció una selección de 140 títulos de autores de todo el mundo reconocidos por sus historias, ilustraciones o trabajo de edición en literatura infantil y juvenil. Los niños pudieron cogerlos, hojearlos y hasta acostarse a leerlos. Su interés demuestra que el libro eléctronico no va a poder acabar con el impreso. “El niño necesita el objeto, para familiarizarse con la lectura empieza por agarrar el libro, hojearlo, ver los dibujos”, aseveró Luengo.

También pueden comprarlos pues hay veintiúna distribuidoras de libros infantiles. De una de ellas salieron Daniela y Alondra, de 8 y 7 años. Es la primera vez que ellas elegían el libro que les compraban. “Escogí un cuento sobre el cuerpo humano que tiene unos sonidos muy chistosos. Hay un corazón que aprietas y oyes el latido, y hay un bebé que llora” explicó con ojos vivaces Daniela. Su hermana Alondra, también trae un libro entre las manos. “Me gustó porqué tiene cosas que no conozco: tucanes, chimpacés, yo nunca había visto un chimpacé. Cuenta muchas cosas de los animales que yo no sabía”, narró con gran locuacidad a sus siete años.

Con todo, niños y niñas salían entusiasmados, ya que los diferentes espacios y juegos convirtieron la literatura en un parque de atracciones.

Las mañanas de lunes a viernes la FIL niños se llenó de escolares entusiasmados. FIL Guadalajara / Ana Karen Reyes

Además, la feria también pensó en los pequeños con menos recursos. Se trata de una iniciativa llamada FILantropía que se instauró en 2006. A través de ella la comunidad empresarial local y personas a título individual pueden patrocinar el costo de la excursión a la Feria para las escuelas de los barrios marginales. Este año consiguieron 15 padrinos que sufragaron los 500 euros que cuesta el autobús, la comida y los obsequios de cada grupo de 30 niños que fue a la feria. En total, consiguieron que 450 pequeños, que de otra manera no hubiesen podido llegar, asistiesen a este encuentro con los libros.

Los adolescentes también tienen su espacio

Y no sólo los niños encuentran su lugar, la Feria contempla un programa para que los adolescentes se acercasen a sus escritores favoritos. Aunque los libros más vendidos entre los jóvenes son Las reliquias de la muerte, la última aventura de Harry Potter, y la saga de Eclipse; la feria acerca otros autores en lengua española a los chavales. Margo Glantz, Juan José Millás y el dueto de hermanos Paco Ignacio Taibo II y Benito Taibo fueron los encargados de hablar de literatura con los jóvenes entre risas y comentarios hormonados. Los más exitosos fueron los Taibo, que no dudaron en bajarse al lenguaje de los chavales y hasta cantaron una canción de la infancia, sobre su patria asturiana. Con su irreverencia habitual, Paco Ignacio y Benito advirtieron que “la educación media superior está vacunando a los jóvenes contra la lectura” y pidieron a los maestros que “no carguen de tareas a los chavos” para que puedan leer lo que quieran.

Benito Taibo y Paco Ignacio Taibo II charlaron con cerca de un millar de jó—venes, dentro del programa "Mil Jóvenes con..." en la 24 Feria Internacional del libro de Guadalajara. FIL Guadalajara / Natalia Fregoso

“Mi papá me contó que cuando tenía cinco años yo le dije que quería ser karateka, saxofonista y escritor”, dijo Taibo II. Ahora que no es ni karateka ni saxofonista, pero si uno de los máximos exponentes de la literatura negra y de aventuras en español, aseguró que “la verdad es que cuando eres escritor puedes ser todas esas cosas”.

Y si los chavales no podían venir a la FIL, la FIL fue hacia ellos. En el marco del programa Ecos de la FIL, 60 escritores han ofrecido 80 charlas en los bachilleratos de todo el estado de Jalisco, donde se encuentra Guadalajara. Almudena Grandes, Elvira Lindo, Juan Cruz, Gisbert Haefs, Pierre Szalowski, Ana Isabel Conejo, Poli Délano, Juan Pedro Aparicio, y Khaled Al Khamissi, han sido algunos de los escritores que han convivido con los estudiantes en sus propios institutos.

En definitiva, la Feria del Libro supo traspasar las barreras del negocio y hacer disfrutar a pequeños y grandes con la literatura. Lo único malo es que se acabó. “Sería muy bueno tener más recursos y continuar esto el resto del año. Nuevo días no son suficientes. La promoción a la lectura debe de ser constante y desde lo lúdico”, lamentó Luengo.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

2 comentarios

  1. Los libros en la infancia son llaves, puertas y entradas a un mundo abierto.
    Saber expresarse una base para toda educación.
    Esto unido con la magia del circo, el teatro y la pintura. Deja una huella muy profunda en los niños. Semillas que ojala caigan en terreno fecundo.
    Conocer a Paco Ignacio Taibo, saber de esta saga de escritores salidos de mi ciudad natal, me ha dado un poco de vergüenza. No los conocía. Ahora si. Gracias

  2. fil niños fue una experiencia única, soy de guadalajara estudiante de la udeg de diseño gráfico, y debo decir que ame totalmente hacer mi servicio social en fil niños nos dieron total libertad para hacer a nuestro gusto la fil… haci que también nos divertimos como enanos en el proceso

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