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Sociedad

Adolescentes maltratados en centros de acogida

Amnistía Internacional denuncia malos tratos en los centros terapéuticos de menores

La mayoría de los menores entran en los centros sin orden judicial y no son supervisados por la Fiscalía

La organización reclama una ley estatal que unifique las normas de los centros

“Le ataron a la cama una vez porque no quiso acostarse, le daban medicación para dormir. Por no comerse la cena le llevaron a la ducha, le quitaron la ropa y le hicieron ducharse con agua fría. Si no hacían lo que ellos decían lo sacaban a la calle desnudo y le tiraban agua con una manguera, le insultaban”, lee el abogado Endika Zulueta. Es el relato de uno de los cuatro menores (tres de ellos son ya mayores de edad) que en diciembre y enero denunciaron al Centro “Hogar de Galapagar” de Madrid por malos tratos. El juicio está todavía en curso, y según el abogado, los responsables del centro ha reconocido en su declaración “haber tenido a niños atados en una cama de pies y manos”. Además, cuenta con un protocolo de actuación que contempla las celdas de aislamiento, la sedación y la contención mecánica (atarlos a la cama) cuando los menores están “fuera de control” según un informe del Defensor del Menor. El caso de este centro no hace más que avivar las denuncias realizadas por el Defensor del Pueblo y Amnistía Internacional sobre lo que ocurre en los centros terapéuticos.

Vídeo: Si vuelvo me mato

Hace nueve meses Amnistía presentó el informe “Si vuelvo me mato” que recogía también testimonios de menores que habían pasado por los centros, como Sara. “Me ataban a la silla con la boca tapada, me duchaban con agua fría, y me hinchaban a pastillas. Una vez llegué a perder el conocimiento y me dejaron tumbada en el suelo. Si intentaba contar lo que estaba pasando me decían ‘ten cuidado con lo que hablas’, así me callaban”. Cuando pasó Sara era menor de edad y estaba internada en un centro terapéutico. “Estuve tres años, de los 15 a los 18, sin salir y mi madre ni siquiera sabía donde estaba. Casi no lo sabía ni yo, me tenían siempre sedada. Tomaba cuatro pastillas por la mañana, 3 al mediodía y otras 4 por la noche, me tenían que sentar en una silla de ruedas porque no tenía fuerza”. El documento aseguraba que los menores son con frecuencia castigados sin comer, amorzándoles, prohibiéndoles la visita de sus familiares y obligándoles a permanecer durante horas de pie.

Estos centros terapéuticos son recintos que los gobiernos de las comunidades autónomas dejan en su mayoría en manos de entidades privadas, como fundaciones y ONG, donde se trabaja por la reintegración de menores con trastornos en la conducta y dificultades sociales. No son delincuentes, ya que sobre ellos no pesa ningún delito, sino adolescentes conflictivos que vienen de familias desestructuradas y con dificultades socioeconómicas que no pueden hacerse cargo de ellos. Los únicos datos de los que dispone el Defensor del Pueblo sobre cuántos hay en España y cuántos menores están ingresados en ellos son de 2006. En ese año había 58 centros y  818 menores. Amnistía Internacional denuncia la “poca trasparencia” que los rodea y que en muchos casos los centros no son supervisados por un juez o fiscal, ni existen resoluciones judiciales para el ingreso de los menores que entran en el recinto por decisión del gobierno autonómico.

Portada del informe de AI

Tras la publicación del informe, centrado en los centros terapéuticos de Andalucía, Cataluña y Madrid, que acaparan el 55% de los centros españoles, fueron muchas las voces que desde las comunidades autónomas (sobre quienes recae la competencia de los centros) acusaron a la organización de tergiversar, exagerar y ser irresponsable con sus declaraciones. “No se están dando pasos ante las denuncias de los menores y la respuesta ha sido más en defensa de su imagen pública”, afirma Virginia Álvarez, responsable de política interior de la organización.

Nueve meses después de ese primer informe Aministía Internacional ha presentado “Si vuelvo me mato (II)”, donde se reafirma en cada uno de los puntos del primer documento. “El sistema que vulnera los derechos humanos de los menores está intacto”, asegura el director de Amnistía, Esteban Beltrán. “Es un régimen especial y arbitrario que permite que menores de edad sometidos a muchos casos a medidas de aislamiento (como las celdas de aislamiento) o contenciones mecánicas (como atarlos a la cama) o farmacológicas (como suministrarle sedantes) no tengan supervisión judicial en la mayoría de los casos. Esa supervisión es menor en el caso de los menores que no han cometido ningún delito que en el caso de los adultos privados de libertad“.

Amnistía reclama una ley estatal que proteja a los menores, ya que actualmente cada comunidad autónoma tiene una normativa y cada centro, a su vez,  la suya propia. Pero de momento, el único avance ha sido la elaboración de un protocolo de buenas prácticas para los centros terapéuticos, un documento que concreta cómo deben ser tratados los menores aunque no es vinculante. Cada comunidad autónoma decidirá si lo cumple o no. “El documento contempla que los menores puedan ser ingresados sin examen psiquiátrico e incluye castigos como la reclusión en celdas de aislamientos, que está prohibido por las Naciones Unidas. Además, no garantiza que un juez vaya a supervisar los ingresos, ni que la Fiscalía vaya a estar informada en todo momento de todas las medidas, ni hay una ley estatal que recoja cuáles son los derechos de estos menores”, recuerda Virginia Álvarez, que lo considera “muy insuficiente” y acusa al Gobierno de delegar sus responsabilidades a las CCAA y no garantizar, como recoge la Constitución, que se cumplan los derechos de estos menores “que eso sí es su responsabilidad”.

Según la organización, siguen llegando denuncias tanto a Amnistía Internacional como al Defensor del Pueblo. El Comité de los Derechos del Niño ya ha advertido a España de que esta situación no protege el el interés superior del niño como recoge la Convención de los Derechos del Niño y el Comité contra la Tortura de la ONU pidió en noviembre que se investiguen las denuncias de aislamiento y medicación.



14 comentarios

  1. [...] Internacional exige una ley que proteja a los menores … EFE Adolescentes maltratados en centros de acogida Periodismohumano Xornal -20 minutos -Rioja2.com los 73 artículos [...]

  2. [...] Adolescentes maltratados en centros de acogida – Periodismohumano [...]

  3. Lo explicado parece truculento y deleznable pero habria que completar la información conociendo la opinión de los gestores de estos centros (privatizados). ¿Como hay que mantener una mínima disciplina? ¿Qué formación y selección tiene el personal que gestiona los centros? ¿Qué se puede hacer cuando hay internos violentos?

  4. A lo que dice Artesano le diré que poco se puede hacer. ¿Qué formación tienen? Pues psicólogos, educadores e integradores sociales. Sobre este tipo de casos pues la verdad no se muy bien qué decir. Tengo bastante información de primera mano porque la mayoría de mis amigos trabajan en centros de este estilo. Ya sean de discapacitados mentales, de drogadicción o de menores y te digo que hay casos y casos. Lo que cuenta Lydia en el artículo no dudo que pase, por supuesto, porque este tipo de cosas pasan por la desesperación de los que trabajan allí en algunas casos y sobre todo por la egolatría con la que se llevan algunos de estos centros. Se trata a las personas desde un espectro de superioridad y lo he hablado muchas veces con estas personas que te digo y todas coinciden en lo mimso “que los usuarios pueden estar mal pero tontos no son” y no se acostumbra a darles la razón cuando la llevan en cualquier tipo de disputas que puedan pasar ahí como es lógico en cualquier tipo de convivencia.

    Pero la empatía debe correr por ambos lados, no digo que en este caso en concreto no sea así porque me consta que estas cosas pasan pero también hay que ponerse del lado de quien tiene que lidiar con esto porque también te digo que se han dado apuñalamientos, intentos de ahorcamiento, por muy extravagante que suene, y demás.

    Yo abogo por la disciplina desde el respeto, del pedir las cosas por favor pero hay internos violentos como dices que necesitan medicación recetada por psiquiatras y demás.

    En fín, que no se, es un tema bastante difícil y hacer converger educación a la hora de educar (valga la redundancia) cuando no se está propenso a recibir un consejo y este lo toma como un ataque es difícil.

    En oposición, es difícil dejarse educar cuando la prepotencia, las malas formas y la egolatría del educador lo hacen todo más difícil. Cuando el mero hecho de estar en un centro así, al que vas para que te traten como persona te hace tener un complejo de inferioridad más acrecentado aún es difícil.

    El problema es que hay internos e internos y hay educadores y educadores. Falta, como casi siempre digo en este tipo de cosas, empatía. Ponerse en la piel de el que está al otro lado y tratar de facilitarse la labor a llevar a cabo de los unos para con los otros y viceversa.

    Y ya paro que divago.

    En cualquier caso muy buen texto, da gusto leerte Lydia.

  5. Lydia Molina

    Gracias por vuestros comentarios. Artesano y Mario, precisamente por esas dudas que se presentan a la hora de “contener” a los menores ha elaborado el Gobierno ese protocolo (que recordemos no es vinculante), en el dice expresamente “sin que pueda recurrirse a la ayuda de objeto alguno para tal fin, no pudiendo en ningún caso, administrar fármacos con tal objetivo”. Recordemos que se trata de menores en riesgo de exclusión social, no enfermos mentales.
    En el caso de las celdad de aislamiento,”sólo podrá utilizarse como medida de carácter absolutamente excepcional, como prevención de actos violentos o autolesiones, lesiones a otros menores, al personal o a las instalaciones del centro”, se ejecutará cuando “el menor haya perdido de forma intensa el control de su conducta”, no podrá durar más de seis horas y estará supervisado por un educador. Eso dice el protocolo, mientras que las Naciones Unidas, recoge en sus Reglas para la Protección de Menores Privados de Libertad que “estarán estrictamente prohibidas todas las medidas disciplinarias que constituyan un trato cruel, inhumano o degradante, incluidos los castigos corporales, la reclusión en celda oscura y las penas de aislamiento o de celda solitaria, así como cualquier otra sanción que pueda poner en peligro la salud física o mental del menor”.
    El tema es muy controvertido, y evidentemente no se trata de generalizar ni acusar todos los educadores y responsables de los centros, sino de hacer pública una denuncia de dos entidades con credibilidad en este asunto.

  6. Evidentemente cuando hablo de fármacos y demás me refería, saliéndome un poco del tema la verdad, al caso de enfermos mentales y demás.

    En centros de acogida es otra historia pero ya solo el mero hecho de barajar como posibilidad la utilización de fármacos me parece denigrante. Es decir, el concepto se autodefine ‘Centros de ACOGIDA’ y en ningún caso deben ser utilizadas medidas de este tipo para personas que principalmente lo que necesitan es cariño, respeto y amor, como todo el mundo vaya pues son personas normales como el resto e inequivocamente hay centros en los que no se tiene esa concepción de igualdad.

    ¿Las celdas de aislamiento? Pues tampoco lo veo yo como algo que se deba hacer. En el momento en el que se den la violencia o demás aptitudes contrarias para con el resto de personas quizás el lugar de esa persona (insisto en ya sea educador o, entre mil comillas, “educado”) ya no sea un centro de acogida y las medidas deban ser otras pero en otro contexto porque lo que se consigue siendo excesivamente condescendiente o excesivamente “dictador” es asentar patrones para el resto y dificultar la convivencia de todos en general.

    El principio básico de este tipo de centros debería de ser, a mi modo de ver, el “todos somos iguales” ya sean educadores, cocineros o los mismos chavales que ahí se encuentren. En el momento en que se mezclan roles, ya sea por violencia, ya sea por chulería de un educador o el mal saber estar de cualquiera que allí esté se fomenta la inestabilidad y el ambiente será más propenso a incidentes.

    Jur, espero haberme explicado medio bien ;)

    Un saludo.

  7. Santi

    Hola,
    Soy uno de los educadores que denunció en su día malos tratos y mi diagnóstico es similar al que hace Mario.

    Los chavales a los que yo ví no estaban siendo tratados como personas, sino como cosas, por “educadores” jóvenes que querían poner en práctica su idea de lo que tiene que ser un “comportamiento apropiado” para un menor, pero que en su mayoría no tenían ninguna experiencia práctica con chavales que han sufrido el maltrato, desamparo, violaciones, palizas, etc que llevan a estos niños y niñas a ser tutelados por el estado y no por sus familias.

    No es que los trabajadores fuesen personas desalmadas o sádicas, pero sí que fui testigo de un tipo de trato que destrozaba la vida de aquellos niños, y no me extraña que algunos se hayan quitado la vida en el interior de esos centros, y que muchos más nunca llguen a salir adelante una vez fuera.

    En los centros se generan situaciones de violencia impensables en un entorno familiar o normal precisamente porque son entornos artificiales y, en el caso del que estuve yo (de la Fundación O´Belén), carcelario.

    El protoclo que ha aprobado el gobierno me parece totalmente ilegítimo. Si un chaval tiene una enfermadad mental, que requiera “contenciones”, su lugar es el sistema sanitario, previa autorización de un juez y diagnóstico de un psquiatra forense.

    Las celdas de aislamiento, la privación de libertad sin orden judicial y la medicación forzosa no pueden tener lugar en una casa de acogida.

  8. Diplomado en Educación Social

    Hola,
    tendria muchos comentarios a hacer al respecto pero prefiero ser breve.

    1.-No veo por ninguna parte que esta noticia esté contrastada por los centros de menores a los que se hace alusión. Periodisticamente creo que sería interesante.

    2.- Me produce verdadera verguenza que una entidad como Amnistia genere este tipo de videos generalizando estas situaciones ofendiendo de manera escandalosa a todos los profesionales que nos hemos formado, seguimos formándonos y nos dedicamos a la acción social con rigurosidad, profesionalidad y con unas intervenciones eticas y regidas por los codigos deontológicos de nuestras respectivas profesiones.

    3.- Conozco muchísimos profesionales en Cataluña que trabajan y se dejan la piel trabajando en centros de menores y han visto pasar muchos niños y adolescentes que acaban teniendo éxito. El vínculo que se establece con esos niños y adolescentes genera situaciones de resiliencia y socialización que nunca son noticia, y nunca ningún periodista sacará a la luz porque en el periodismo más habitual de este pais “no es noticia”.

    4.- Evidentemente hay que denunciar qualquier caso de maltrato o situaciones irregulares en este tipos de centros. Es obvio que la administración tiene que revisar de forma urgente las plantillas de personal que trabaja en este tipo de centros. Para hacer de médico hace falta ser médico, para hacer de abogado hay que hacer derecho, y para trabajar en centros de menores digo yo que habrá que tener alguna formación sólida.

    5.- Sugiero que la noticia tenga una tercera parte con una exposición del trabajo que realizamos los educadores sociales y todos los que nos dedicamos a la formación de futuros profesionales. No tendria ningún inconveniente en poderle facilitar contactos en este sentido.

    muchas gracias

    • Nacho Corral

      Totalmente de acuerdo. yo también soy educador social en Zaragoza y puedo asegurar que nuestro trabajo parte siempre del respeto más absoluto hacia los jóvenes que con frecuencia siguen visitándonos durante muchos años después de haber terminado su etapa con nosotros: somos todos buenos amigos. Esto, claro, ni siquiera en PERIODISMO HUMANO es noticia: el buen trabajo no tiene “morbo”. Un abrazo.

  9. He leido atentamentemente no solo el articulo, vuestros comentarios. Y me alegra saber que para muchos es tema de preocupacion.
    Y tan solo puedo aportar, en estos momentos, el incierto futuro de un puñadito de chicos y chicas, niños; en total 17 que viven en un hogar de acogida que este año cumplia su 30 aniversario.
    Ya el año pasado, se paso por un momento critico. Perdonen si no entro en politicas, si, tambien, como educadora social, ¿trabajaria en un centro cerrado, impuesto por el sistema?. Hay otras formas y queda poco tiempo.
    Si pudiera describir de estos muchachos, el horror en sus corazones cuando llegaban corriendo del instituto, buscando noticias. Se temian que sus dias estaban contados. Todos hablaban a la vez. ¿Que delito hemos cometido para que nos encierren? Este era su mayor lamento.
    Señores, en mi tan solo habia una suplica; ¡Creced, creced pronto!…Y que no llegue nunca la notificacion oficial de que se llevan a los muchachos.

  10. A Diplomado de Educación Social decirle que aunque en parte comparto su idea acerca de la generalización de este tipo de términos que lleva Aministía no se les puede recriminar el acto como tal. ¿Porqué?

    Pues porque le personalización del error o de la denuncia como tal quizás sea demasiado agresivo y una organización como Amnistía, supongo, vela por la puesta en práctica de acciones bajo el marco de los derechos humanos ergo es de recibo, a mi modo de ver, que se realicen cosas como esta para exponer el fallo que hay en el sistema pertinente que lo legisle y para que, como en este caso, si se da algún tipo de incorreción no siente precedente para con el resto de centros.
    Conviene que estos sepan que sus acciones están siendo observadas y medidas, que hay gente a la que le preocupa lejos de los propios familiares de los internos. Que los actos tienen consecuencias vaya.

    Es decir, un vídeo como ese va dedicado a las personas que se tengan que dar por aludidas. Si no es el caso pues mira, mucho mejor. Cada uno sabrá personalmente hablando si lo que ahí se dice le atañe o no pero al menos para el resto de gente externa a este tipo de cosas le vendrá bien para generarse una opinión. Supongo que, como en cualquier gremio, partimos de la base de que las cosas se hacen bien y para cuando no, está gente como la de Amnistía pero dudo profundamente que sea con tintes de ataque y generalización hacia todos los profesionales que a ello se dedican.

    Un saludo.

  11. Muy interesantes los comentarios que han ido enriqueciendo la noticia.
    Si tratar de “educar” con éxito a un grupo de chavales “normales” ya es complicado para sus profesores, intentarlo con los chicos más dificiles me parece una tarea casi imposible que requiere un concepto de “educación” más flexible del habitual y de unos educadores de “película”. El cine nos ha dado ejemplos extraordinarios. Aquí no creo que sea suficiente haber cursado los estudios correspondientes. No es una tarea estándar.
    Esta labor puede quemar en pocos años.
    La recompensa de estos muchachos puede ser inmensa.
    Pienso que estos chicos aunque aparentemente estén peleados con la Sociedad, están faltos de amor y de ser escuchados.

  12. Muy de acuerdo con Artesano. Se olvida que la raiz en la que debe radicar todo esto es el amor. Ya sea personal, material, a la naturaleza, a un recuerdo o vete tú a saber qué.

    Dar abrazos está infravalorado como directriz y hay veces que se consiguen más cosas desde la empatía que desde la educación aunque con la parte asertiva de lo primero estés dando algo de tí mismo.

  13. Diplomado en Educación Social

    Mario y Artesano,
    gracias por los comentarios.
    Mario, estoy contigo que el video va dedicado a quien se siente aludido. Pero general la duda delante de una realidad profesional desconocida y hace poner la piel de gallina teniendo en cuenta que en este pais hay centenares de educadoras y educadores sociales dejándose la piel y el alma, mejorando la calidad de vida de esos chavales, y preocupados per profesionalizar cada vez más esta profesión.

    gracias,

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