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Herederos a la fuerza

Los muchachos siguen el mismo camino que sus padres fallecidos para no perder los beneficios, en especial la atención médica y el alojamiento en los barracones del ejército

El salario de los soldados congoleños, de unos 80 dólares mensuales, es muy bajo, y muy pocos pueden costearse aunque sea una casa pequeña

AP Photo/Ben Curtis)

Los muchachos siguen el mismo camino que sus padres fallecidos para no perder los beneficios, en especial la atención médica y el alojamiento en los barracones del ejército.

“Mi padre era policía y cuando murió querían expulsarnos de la casa del campamento, pero no teníamos a dónde ir. Tuvimos que buscar una forma de mantener a la familia unida y decidí ser policía para contribuir al sustento del hogar”, indicó Pistchen Kalala, quien ingresó en la fuerza a los 20 años.

“De lo contrario, habríamos quedado sin hogar y sin atención médica”, remarcó.

El salario de los soldados congoleños, de unos 80 dólares mensuales, es muy bajo, y muy pocos pueden costearse aunque sea una casa pequeña.

Tras la muerte de su padre y el posterior casamiento de su madre con otro soldado, Dibwa Ntambwe, de 24 años, se unió al ejército para que sus hermanos y hermanas siguieran gozando de los mismos beneficios.

Alrededor de tres cuartos de los soldados congoleños son hijos de exoficiales, según Agustin, presidente de la Asociación para el Desarrollo Integrado de Hijos del Ejército y la Policía.

El propio Lukubashi es hijo de un soldado fallecido.

Los datos que él maneja se basan en información de los departamentos de comunicaciones de la policía y del ejército en Goma, capital de la oriental provincia de Kivu del Norte.

“Por lo general, cuando muere un militar, sus hijos reciben su salario mensual, lo que los alienta a seguir la misma profesión”, dijo Lukubashi. Había una política de que los hijos de soldados fallecidos siguieran percibiendo el salario de su padre hasta dos años después de su muerte.

“Tener una familia militar significa llevar una vida militar en condiciones difíciles. Los hijos de oficiales del ejército están bien preparados para la vida” dentro de la institución, añadió.

A veces son las propias viudas que alientan a sus hijos a unirse al ejército o a la policía a los 18 años para proteger a sus familias.

“Cuando mi esposo murió, querían echarnos de la casa en que vivíamos porque, cuando muere un soldado, se suele olvidar a su familia”, indicó Sifa Nyota.

“Para seguir recibiendo los beneficios decidimos que mi hijo mayor tomara el lugar de su padre”, explicó .

Congo. (AP Photo)

Organizaciones de derechos humanos en esta provincia consideran que esto viola los derechos de esas personas, pues muchos de los hijos de oficiales fallecidos no tienen más opción que seguir los pasos de sus padres. Ellas sostienen que el Estado debe hacerse cargo de la familia del funcionario fallecido para que pueda estudiar y tener su propia carrera.

“La situación en que se encuentran los muchachos es inaceptable. El gobierno congoleño tiene que hacerse cargo de ellos y es quien debe asumir la responsabilidad de cubrir sus necesidades básicas y su seguridad”, dijo a IPS el presidente de la Asociación de Voluntarios del Congo, Duffina Tabu.

Flavien Ciza, integrante del grupo de coordinación provincial de organizaciones de la sociedad civil, explicó a IPS que “las condiciones de vida precarias, la pobreza y el desempleo que sufren esos muchachos y la negligencia del gobierno están en el origen de esta situación”.

Según un estudio sobre pobreza en la República Democrática del Congo (RDC), realizado en 2011, “70 por ciento de los hogares viven con menos de un dólar al día”.

“El gobierno congoleño debe pensar en la educación de los muchachos y ofrecerles un ingreso mínimo para que tengan un futuro seguro”, reclamó Ciza.

“La situación actual también es perjudicial para el ejército”, observó Tabu.

“Este fenómeno debilita a la fuerza, pues despacha hombres sin experiencia ni entrenamiento al campo de batalla. Los jóvenes se quedan por desesperación o por venganza más que por convicción personal”, añadió.

Lukubashi cree que el gobierno debería pagar la educación de todos los hijos de funcionarios del ejército. “La tasa de desempleo y la falta de apoyo para estos jóvenes es la razón de esta herencia forzada”, subrayó.

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