Sociedad

El 15M se empapa del ‘argentinazo’

Democracia Real Ya contacta en Buenos Aires con organizaciones argentinas para trasladar su experiencia popular a España

El ciclo ‘Debates por la utopía’ arranca con la viabilidad de las empresas recuperadas y la autogestión herencia del ‘corralito’ de 2001

La utopía existe. Quizá en otros muchos lugares más, pero al menos está en la avenida Callao de Buenos Aires, pues una cafetería exhibe ese nombre tan idealista casi en la esquina con la cultural Corrientes. Y allí, cerca de la avenida de las librerías 24 horas y los teatros comerciales del centro porteño, suelen reunirse cada semana algunos miembros de Democracia Real Ya Buenos Aires, aunque el punto de encuentro habitual y las asambleas dominicales se mantengan en la acampada de protesta frente a la Embajada de España en Argentina.

Asamblea dominical en la acampada frente a la Embajada de España en Argentina. (A.C.)

A pesar del frío y húmedo invierno austral, las tiendas de campaña continúan casi dos meses después ante la delegación diplomática y, casualmente, frente a la vivienda del actual intendente de la ciudad autónoma de Buenos Aires y principal candidato a la reelección a final de julio, el conservador Mauricio Macri, como simbólico recuerdo del origen español de la revuelta en una de las zonas más elitistas del norte de la capital federal. Sin embargo, desde los primeros actos en apoyo a las multitudinarias protestas preelectorales los indignados porteños, con mayoritaria presencia de emigrantes españoles pero creciente participación de ciudadanos argentinos, apostaron por extender el espíritu del movimiento 15M en el país austral y, sobre todo, aprender de la experiencia en la crisis económica a finales de 2001 para trasladar hasta la otra orilla del océano Atlántico algunas soluciones populares al corralito financiero, dramático preámbulo de la quiebra estatal como consecuencia de una recesión generada por las políticas neoliberales aplicadas durante más de un decenio. Y, por ello, no resulta casual la elección de la cafetería Utopía, más allá del nombre, ya que el establecimiento ocupa la planta baja del hotel BAUEN después de la ocupación, reforma y gestión colectiva del inmueble por parte de un grupo de antiguos trabajadores afectados por la suspensión de pagos de la empresa propietaria.

Manifestación del 19J en el centro porteño. (A.C.)

Declarado en quiebra en pleno cacerolazo y cerrado hasta 2003, la cooperativa del hotel BAUEN (nombre originario transformado en las siglas de Buenos Aires Una Empresa Nacional) cuenta ahora con una plantilla de 150 personas para atender 200 habitaciones, salas de eventos y restaurante, al tiempo que mantiene una alianza con otros cinco establecimientos turísticos de autogestión a lo largo del país. Escenario ideal, por tanto, para analizar en la primera charla del ciclo Debates por la utopía organizado por DRY Buenos Aires el fenómeno de las empresas recuperadas y la autogestión con el objetivo final de difundir entre una ciudadanía española asolada por la crisis la idea de que “otra economía social es posible”.  Y, de hecho, la lección se escuchó la pasada semana al otro lado del charco gracias a la transmisión efectuada a través de internet (Facebook, Twitter y Livestream), una conexión que sumó una veintena de personas al medio centenar de asistentes en el hotel cooperativista. Eso sí, ningún representante del BAUEN pudo participar en el primer debate utópico, tal y como estaba previsto, a causa de urgentes reuniones convocadas para analizar un reciente fallo de la Corte Suprema que desestimó un último recurso de la cooperativa y acrecentó el riesgo de un próximo desalojo a favor de la empresa Mercoteles.

El peligro de cuestionar la propiedad privada

Precisamente, la disputa judicial acerca de la propiedad del hotel BAUEN, con la consiguiente dificultad para financiar la actividad empresarial, no supone una excepción en el conjunto del sector. “Pasa permanentemente, las empresas recuperadas no tienen una situación legal cerrada y mantienen un conflicto jurídico abierto, por lo que hay una lucha constante de los trabajadores por seguir trabajando más allá de los primeros problemas”, lamentó al inicio de la charla Andrés Ruggeri, coordinador de una investigación sobre el sector impulsada por el programa Facultad Abierta, dependiente del área de Filosofía y Letras de la estatal Universidad de Buenos Aires (UBA).

DanielYagüez presenta a Plácido Peñarrieta (izquierda) y Andrés Ruggeri en el BAUEN. (A.C.)

A su juicio, “el nudo del problema es que se plantea un conflicto político a cualquier gobierno, porque pone en cuestión la propiedad privada como punto básico del capitalismo”. Aunque “todavía falta mucho para desarrollar las posibilidades reales de la autogestión”, más de 200 firmas de múltiples sectores con casi 10.000 trabajadores muestran la consolidación en el país de un fenómeno iniciado durante el “neoliberalismo salvaje de los 90” y multiplicado a raíz de la crisis del nuevo milenio, según el estudio Las empresas recuperadas en la Argentina, 2010. En este contexto, “la enseñanza principal de la alta tasa de supervivencia de las empresas recuperadas, contra todo pronóstico de las teorías neoliberales, es que la autogestión es una alternativa viable. Es posible la gestión colectiva de los trabajadores, porque la prioridad absoluta es garantizar el empleo y no hace falta llegar a los niveles de rentabilidad de la empresa capitalista”, subrayó Andrés Ruggeri durante su intervención en el BAUEN.

Para ejemplo, aparte del propio escenario autogestionado, ahí estuvo también Plácido Peñarrieta como socio de la Cooperativa Chilavert Artes Gráficas. Fundado en 1923 y especializado durante el último cuarto del siglo XX en catálogos y libros de arte, el taller gráfico Gaglianone contrajo una deuda de 400.000 dólares con los empleados, se declaró en suspensión de pagos y trató de vender la maquinaria, pero parte de la plantilla ocupó las instalaciones, resistió varios intentos de desalojo policial y continuó con la edición de libros por su cuenta y riesgo durante varios meses hasta que, tras un proceso político y judicial expropiatorio, logró convertirse en propietaria del taller. Un proceso que el cineasta y líder del partido izquierdista Proyecto Sur, Fernando Pino Solanas, incluyó en el documental La dignidad de los nadies (Cinesur, 2005), para “revelar las pequeñas victorias y hazañas cotidianas, alternativas y propuestas solidarias que demuestran como este mundo puede ser cambiado”.

Instalaciones de la Cooperativa Chilavert Artes Gráficas en el barrio de Nueva Pompeya. (A.C.)

Actualmente, la imprenta de la calle Chilavert emplea a una quincena de personas para editar material de organizaciones sociales y culturales independientes, al tiempo dinamiza el barrio de Nueva Pompeya como centro cultural alternativo e instituto de educación secundaria. Para todo ello, Plácido Peñarrieta destacó la importancia de mantener “una pelea constante y una voluntad firme” para “resistir ante el patrón y las leyes”, para “forzar la voluntad política con el objetivo de que el gobierno de turno obedezca al pueblo que les votó en lugar de a los poderes económicos. Los cambios políticos pueden empeorar o mejorar la situación, por lo que exigimos que no haya parches sino soluciones de fondo en forma de leyes que supongan un paraguas permanente para estar tranquilos”, añadió el cooperativista en referencia a las necesarias reformas de las normativas sobre quiebras y expropiación o compras públicas para evitar la discriminación de las empresas recuperadas y la autogestión. Y, además, Peñarrieta apeló a la “unidad y solidaridad” entre los trabajadores de la propia empresa recuperada y con los compañeros de otras sociedades similares, como la quincena de talleres agrupados en la Red Gráfica Cooperativa, para garantizar la supervivencia de la actividad ante los retos del mercado. En su opinión, “la utopía y la participación es lo que nos mueve, porque estamos cansados de que los trabajadores sean la moneda de ajuste en todas las crisis y queremos tener la oportunidad de equivocarnos nosotros”. En definitiva, “el cooperativismo es un sentimiento, una forma de vida y desarrollo de la conciencia colectiva”, sentenció Plácido Peñarrieta.

De Avellaneda a Madres e indígenas

La primera cita del ciclo Debates por la utopía, que se pretende continuar con otras charlas sobre la banca ética o la participación popular, no estrenó el contacto directo de DRY Buenos Aires con protagonistas del argentinazo de 2001, pues algunos miembros aprovecharon los actos del noveno aniversario del asesinato de dos jóvenes militantes del Movimiento de Trabajadores Desocupados para difundir los principios del 15M. Ante la estación de ferrocarril en la que cayeron abatidos Darío Santillán y Maximiliano Kosteki por disparos de la policía bonaerense a mitad de 2002, diversas organizaciones populares se concentraron a finales del pasado junio para insistir en sus exigencias de juicio para los responsables políticos de la masacre de Avellaneda después de que se condenara a prisión perpetua a dos agentes y a penas de varios años a otros seis por la represión de una protesta social con el resultado de, aparte de las dos víctimas mortales, una treintena de heridos y más de 150 detenidos.

El aniversario de la masacre de Avellaneda arrancó en la estación ferroviaria. (A.C.)

Durante los actos en la estación de Avellaneda, ya convertida en un espacio de homenaje mientras se tramita el cambio de su denominación oficial a Santillán-Kosteki y se ultima la construcción de un centro cultural y textil en el solar adyacente por parte de una cooperativa, no faltaron referencias a las similitudes, a pesar de las diferencias de contexto, entre el estallido social en Argentina a principios de la década pasada con las recientes revueltas ciudadanas en la primavera árabe, por los ajustes en Grecia o el 15M en España. En este sentido, el representante del Frente Popular Darío Santillán Diego Abu Arab argumentó: “Latinoamérica es un terreno en disputa porque funcionó como un laboratorio del neoliberalismo y después del cambio social. Parecía una locura luchar por la transformación social durante las dictaduras latinoamericanas, pero no fue en vano y ahora somos más maduros y fuertes fruto de una coordinación de 10 años.  Ustedes lo tienen el doble difícil porque están en las entrañas del monstruo”.

Un consejo por la coordinación latinoamericana justo cuando los diferentes representantes del 15M en el continente buscan intensificar sus vínculos, tras los contactos mantenidos a causa del desalojo de la acampada de Barcelona en plaza Catalunya y de las manifestaciones del 19J contra el pacto del euro, con la jornada mundial de movilización a mitad de octubre en el horizonte. Aunque la situación económica, con un crecimiento sostenido durante los últimos años pese a la persistencia de desigualdades, y política, con duros enfrentamientos partidarios a causa de un año electoral marcado por comicios presidenciales y provinciales, no favorece la extensión del movimiento entre la sociedad argentina, DRY Buenos Aires no ceja en su empeño difusor. Aparte de los colectivos surgidos del corralito, el acercamiento a las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora o los contactos con los pueblos originarios, entre otras organizaciones de la dinámica sociedad civil el país, atestiguan el activismo del 15M en la capital federal argentina. Un cartel de la acampada certifica su constancia: “Vamos despacio porque vamos lejos”.

Organizaciones populares cortaron el puente Pueyrredón de acceso a Buenos Aires en homenaje a Dario Santillán y Maxi Kosteki a finales del pasado junio. (A.C.)