Sociedad

Las protestas estudiantiles ponen en jaque las primarias chilenas

Los estudiantes chilenos arremeten con nuevas movilizaciones y ocupaciones de escuelas y universidades por sus demandas de enseñanza estatal, gratuita y de calidad, amenazando con desestabilizar las elecciones primarias presidenciales de este domingo 30.

Desde hace varios días permanecen ocupados más de 100 centros educativos, 30 de los cuales son sede de votación, informó la Asociación Chilena de Municipalidades.

La Alameda fue desde el comienzo de las protestas estudiantiles en mayo de 2011 el lugar elegido para las marchas.

Las tomas de centros educativos, que se intensificaron en los últimos días, fueron acompañadas este miércoles 26 con una huelga y movilizaciones, a las que adhirieron los trabajadores portuarios y los mineros del cobre. Solo por las calles de Santiago marcharon por lo menos 100.000 personas, según los organizadores.

“La elite política nos ha enseñado que las soluciones a nuestras demandas las vamos a encontrar en las calles, con las movilizaciones, con las tomas de los colegios”, nos dice el portavoz de la Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios (Cones), Moisés Paredes.

Desde hace varios días permanecen ocupados más de 100 centros educativos, 30 de los cuales son sede de votación, informó la Asociación Chilena de Municipalidades.

Las autoridades buscan aceleradamente que los estudiantes los desalojen voluntariamente para así no tener que apelar a las fuerzas especiales de Carabineros, la policía militarizada, antes de las 00.00 horas de este viernes 28, cuando las Fuerzas Armadas deben por ley tomar el control de los centros de votación. Este domingo 30 se desarrollarán inéditas primarias para elegir a los candidatos presidenciales únicos de la coalición centroizquierdista y el Partido Comunista y de la derecha actualmente en el gobierno, con miras a los comicios generales del 17 de noviembre.

“La presión, que implica no entregar los establecimientos secundarios y la toma de algunas universidades, busca que los candidatos se pronuncien respecto de la problemática educacional en concreto, es decir que incluyan sus reclamos en las definiciones programáticas”, subraya el analista político Marcelo Mella, de la Universidad de Santiago. Los estudiantes reclaman acciones más concretas que las escasas propuestas de campaña, como enseñanza gratuita. “La ciudadanía pide a gritos un cambio en el sistema educativo porque no podemos seguir concibiéndolo como un bien de consumo sino que debe ser un derecho”, sostiene Paredes.

Los alcaldes de comunas emblemáticas de la región Metropolitana de Santiago han manifestado su preocupación por la violencia a la que serían sometidos los adolescentes ante un eventual desalojo por la fuerza. Más aún cuando se especuló que sería el Ejército el encargado de hacerlo. Sin embargo, el gobierno del derechista Sebastián Piñera descartó el uso de militares, aunque insistió en que hará “cumplir la ley”. “No vamos a permitir que una pequeña minoría, saltándose la ley, pretenda usurparles a los ciudadanos chilenos su derecho democrático de poder participar en las elecciones primarias del próximo domingo”, indicó Piñera.

Pero Paredes explica que “las tomas no son en contra de las primarias ni tampoco en contra del proceso electoral en sí mismo, sino que aquí hay un clamor y una demanda que no ha sido solucionada y es lo que motiva a nuestros compañeros a tomar las sillas de sus salas y ponerlas en las rejas de los establecimientos como símbolo de defensa de sus propuestas”. Asegura que la solución es que el Servicio Electoral acepte la propuesta de las municipalidades, que entregaron un listado con locales de votación alternativos, como escuelas primarias. A su juicio, esto evitaría “enfrentamientos, violencia y cualquier tipo de daños que pudieran sufrir los estudiantes secundarios en un desalojo”. Además, responsabiliza al ministro del Interior, Andrés Chadwick, de cualquier hecho de violencia que pueda haber en los desalojos antes de las primarias.

Y el clima se puso tenso

La jornada de protesta nacional resultó, empero, empañada con acciones violentas de un grupo de manifestantes encapuchados. La capital chilena amaneció con barricadas en llamas en distintos puntos, causando daños a inmuebles públicos y retrasando el arribo a sus trabajos de cientos de miles de personas.

“Queremos hablar sin eufemismo alguno: no son estudiantes, son delincuentes, son extremistas. En esta oportunidad han actuado de forma simultánea, coordinada y preparada para efectos de provocar en el día de hoy estas acciones de violencia”, enfatizó el ministro Chadwick.

Por su parte, el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), Andrés Fielbaum, reivindicó “el derecho a la protesta, especialmente cuando nos damos cuenta de que ha sido la única forma con la cual se ha logrado cambiar los límites de lo políticamente posible en Chile”.

En la movilización de este miércoles, miles de personas caminaron decenas de cuadras desde tres puntos distintos de la ciudad para reunirse en la Plaza Los Héroes, a tres cuadras de La Moneda, la sede del gobierno nacional. Pero la represión policial a los manifestantes con rostro cubierto impidió que se desarrollara con normalidad un acto artístico que estaba previsto para el final de la marcha. Los encapuchados destruyeron señales de tránsito y atacaron comercios y hasta periodistas y fotógrafos. La policía, en tanto, reprimió a la multitud con gases lacrimógenos y chorros de agua sin distinguir pacíficos ni violentos.

La FECH informó que al menos seis estudiantes resultaron heridos y la policía aseguró que tres carabineros fueron lesionados “de diversa consideración”. Los estudiantes advirtieron que seguirán movilizados y fustigaron la ausencia de la ministra de Educación, Carolina Schmidt, quien está de vacaciones en Italia. Las protestas estudiantiles se iniciaron en mayo de 2011 y no han cesado, aunque bajaron su intensidad el año pasado.

Para Mella, “el movimiento social en Chile está en una posición bastante crítica porque, pese a que la movilización se puede mantener en el tiempo, simultáneamente las reformas pueden tener muy poca concordancia con lo que la sociedad civil demanda desde la calle”. “El movimiento social debería generar algún tipo de relación con la clase política o con los partidos políticos institucionales con representación parlamentaria, que en este momento no se está dando en Chile”, añadió. Paredes, en contraste, llama a las autoridades a “escuchar el clamor de la calle” y a entender que esto “no demuestra debilidad, sino un compromiso de avanzar y abrir la política a los movimientos sociales, que es donde se ejerce democracia real”. Los estudiantes concluyeron la jornada de protesta con un golpeteo generalizado de cacerolas.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie