Sociedad

Ser negro en Irak

"Nos siguen llamando ‘abd’ (esclavo, en árabe)". "Por suerte no nos agreden, pero sí nos discriminan en casi todos los aspectos de la vida"

"A diferencia de cristianos, bahai u otras minorías religiosas, los negros iraquíes no fueron perseguidos por su fe. Pero no los reconocen como minoría porque el concepto se basa sobre cuestiones religiosas"

Iraquíes negros en el distrito de Zubeir, en la meridional ciudad de Basora. (Foto: Karlos Zurutuza/IPS)

«Antes de ser enviado a Iraq no pensé que encontraría gente que físicamente se pareciera a mis amigos y a mi familia en Buffalo», dijo el sargento de la armada estadounidense William Collins mientras patrullaba el distrito de Zubeir, en esta meridional ciudad. Los marines estadounidenses llegaron hace cuatro meses a esta ciudad, la más grande de Iraq después de Bagdad. Collins reconoció que en su batallón nadie sabía que había una comunidad negra en este país, ni siquiera los afroestadounidenses. «Si me visto con el atuendo árabe, podría caminar por la calle y nadie se daría cuenta que soy extranjero», observó Collins. Probablemente estaría más seguro que con el chaleco antibalas y el casco, apuntó.

Hay muchos negros en Basora, y en especial en el distrito de Zubeir, una zona de edificios de barro muy deteriorados donde viven unas 300.000 personas. La mayoría dice ser descendiente de los esclavos llevados de África al Golfo por lo menos a partir del siglo IX. Algunas costumbres se mantuvieron a lo largo del milenio.

«Nos siguen llamando ‘abd’ (esclavo, en árabe)», señaló Amin Tarik, de 46 años. «Por suerte no nos agreden, pero sí nos discriminan en casi todos los aspectos de la vida», dijo en el patio de su humilde vivienda.

Los negros iraquíes casi solo hablan árabe y la gran mayoría son musulmanes, como el grueso de la población de este país. Si bien la esclavitud se abolió en el siglo XIX, el color de su piel les cierra muchas puertas.  «Me enamoré de una mujer blanca e incluso me casé con ella contra todos los pronósticos. Pero nos separamos porque ella no pudo aguantar la presión de su familia», recordó Jihad Hail, de 25 años, quien ahora tiene una nueva pareja. «Es negra, aprendí la lección», apuntó.

Es casi imposible ver parejas mixtas en Basora. Las mujeres blancas que se casan con hombres negros, nunca es al revés, se someten a ser observadas por la sociedad iraquí. «Conozco una pareja mixta», señaló Doha Abdulreda, de 20 años. «Siempre se esconde bajo el nicab, el atuendo que cubre el rostro dejando solo libre los ojos, cuando camina junto a su esposo. La familia la rechazó, no es raro aquí«, relató.

Los blancos llaman a los negros «abd», pero estos a su vez se refieren a los primeros como «hombres libres». «Los negros siempre estuvieron integrados a nuestra comunidad», sostuvo Said al Mehdi. «Incluso la cuarta esposa de mi abuelo era negra. Siempre besé su mano con gran devoción», recordó el hombre de 72 años, cubierto con un pañuelo verde, que indica que desciende en forma directa del profeta Mahoma. Pero no todo el mundo coincide con esa opinión.

«Han sido discriminados desde el primer día en que sus ancestros llegaron de África para construir canales y transformar pantanos en tierras para plantar algodón, entre otros cultivos», indicó Saad Salloum, editor de la revista Masarat, dedicada a las minorías de Iraq.

«A diferencia de cristianos, bahai u otras minorías religiosas, los negros iraquíes no fueron perseguidos por su fe. Pero no los reconocen como minoría porque el concepto se basa sobre cuestiones religiosas», explicó.

Pero aun así, encontraron una forma de expresión política. «Celebramos el triunfo de Obama en 2009, lo que nos inspiró a luchar por nuestros derechos», indicó Salah Ruhais Salman, vicepresidente del Movimiento por la Libertad, un partido creado para defender los derechos de los afrodescendientes.

Los negros iraquíes se vieron obligados a mantener un perfil bajo desde la invasión de Estados Unidos en 2003. Pero ahora reclaman que se los reconozca como minoría nacional, lo que les permitiría llegar al Parlamento, explicó Salman.  Pero el camino está plagado de obstáculos.  «Hay alrededor de 1,5 millones de negros en Iraq, pero ninguno ocupa un cargo en el gobierno. En 2009, me presenté a las elecciones locales con otros siete compañeros. Basora tiene la comunidad negra más significativa del país, pero ninguno fue elegido. ¿Puede creerlo?», señaló Salman, quien no duda de que los comicios fueron «obviamente amañados».

«La comunidad negra sufre de forma desproporcionada bajo el sistema político», señaló el director de la embajada regional de Estados Unidos en Basora, Ramon Negron, según un cable filtrado por Wikileaks en septiembre de 2010. «Tienen suficientes votos para ganar por lo menos un asiento en el Consejo Provincial de Basora», añadió.

Muchos negros iraquíes viven de la música. Un casamiento de Basora no es tal sin percusionistas del distrito de Zubeir. Wafa Majid trabaja de forma voluntaria como directora de asuntos femeninos en el centro comunitario, creado a principios de este año y donde se dan clases de computación y costura. También se enseña a leer y a escribir disminuir el analfabetismo que afecta a más de 90 por ciento de las mujeres negras, según varias organizaciones no gubernamentales.

«No es fácil ser mujer y negra en Iraq, pero no podemos sentarnos a mirar cómo nuestros maridos tocan en bongó«, indicó Majid. Detrás de ella, unas 20 mujeres sentadas frente a computadoras se preparan para el gran desafío que tienen por delante.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie