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Sociedad

Darío

Serie Retratos entre la multitud

Darío es uno de los responsables de la atención a las personas 'sin techo' de la Comunidad de Madrid

Aunque podría hacer su trabajo desde un despacho, varias veces a la semana sale a la calle a ofrecerles ayuda a las personas que duermen a la intemperie.

Darío tiene un cargo. Es responsable del Samur Social y Coordinador Técnico de la Red de Personas Sin Hogar en la Comunidad de Madrid. Suena muy largo, pero lo que viene a decir es que Darío podría desempeñar su trabajo sin salir de su despacho, jornada tras jornada de su vida laboral. Pero a este trabajador social de 51 años le puede la calle y la vocación, y por eso sale por Madrid a encontrarse con personas sin hogar varias veces por semana. A entablar conversación con ellas. A ofrecerles los servicios de que dispone el Samur Social. Dice que mirando un expediente se ve un papel. Y él prefiere mirar a los ojos de las personas.

Darío (M. P.)

Cuando eligió la carrera de Trabajo Social, a comienzos de los años 80, sabía que aquella decisión pertenecía a un compromiso de hacer algo por los demás. Y nada más salir de la facultad, se puso manos a la obra. Comenzó a colaborar con la asociación Caño Roto, que ayudaba a personas enganchadas a la droga en el poblado del mismo nombre, situado en Carabanchel. De esa primera toma de contacto con una realidad marginal Darío recuerda cómo algunos chavales, muy jóvenes y creyéndose sin salidas, vagaban de la cárcel al hospital en un ciclo repetido y asfixiado. Era el caso de Gonzalo, uno de los chicos que Darío visitaba. Gonzalo conseguía de cuando en cuando salir de prisión y asegurarse una estancia limitada en algún centro hospitalario después de haberse tragado con toda intención algún utensilio de metal, como una cuchara o un tenedor. “Empezaba a emerger el problema de la droga en un contexto muy difícil, había mucho desconocimiento y los jóvenes se enganchaban pensando que sería fácil salir de aquello”, explica Darío. Su papel entonces era el de acompañar, en el sentido más grande de la palabra, escuchar, asesorar, curar, dar alternativas.

Después de la asociación Caño Roto y de su paso también por un Centro de Atención al Drogodependiente del Ayuntamiento de Madrid, en junio de 1989 a Darío le cambió el itinerario laboral y un poco, también, la vida. Entró a trabajar al albergue municipal de San Isidro, el centro para personas sin hogar más grande de España. Toda su experiencia hasta el momento se centraba en la problemática de la droga pero Darío afrontó el cambio con ilusión, “el motor de cualquier trabajador social”, dice. Aquí aprendió que una persona sin hogar no se queda en la calle de golpe, “todo responde a una suma de fracasos: familiar, laboral, social y un fracaso en su relación consigo mismo”, explica. Por eso Darío no cree que sea suficiente dar un techo a una persona que no lo tiene, sino “darle una razón para que tenga ganas de ir a ese techo”. Durante los años que trabajó en el albergue, instauró una iniciativa. La primera vez que vio cómo una persona sin hogar fallecía en completa soledad, sin nadie que le velara en su funeral, Darío decidió que el albergue compraría una corona de flores si aquello volvía a suceder. Y que se pondría a disposición de todos los compañeros de la persona fallecida un autobús para quienes quisieran acompañarle en sus momentos finales. Y la propuesta tuvo éxito. Nadie más volvió a morir solo. Nadie más, nunca más, fue un ‘nadie’.

Después de seis años de trabajo en el albergue, comenzó en su puesto actual, como responsable del Samur Social. Darío es empático. Por eso trabaja para los demás, porque sabe lo que es ponerse en su piel. Lo dicen sus ojos, cuando cuentan que la peor losa que carga la gente sin hogar es la soledad. Que uno está hecho de ‘chicha y corazón’ y necesita alguien a su lado, por ejemplo, cuando está en un hospital: “Qué duro es estar ingresado y que nadie te lleve las zapatillas, la radio o el tabaco si fumas”, cuenta. Lo dicen sus gestos, cuando se acerca a alguien que duerme en la calle y para hablarle se agacha junto a él, le zarandea levemente para despertarle y mide su voz cuando le dice que puede ofrecerle ayuda si la requiere. Darío cuida los detalles. Tiene una sensibilidad que contagia. Dice que para acercarse al problema de los ‘sin techo’ es necesario entenderlo desde el prisma de la exclusión, que es un concepto mucho más amplio que el de la pobreza: “La gente no se queda en la calle sólo por cuestiones económicas, sino por factores sociales, psicológicos… Por no tener ganas de luchar”. Por eso, explica, aunque viviéramos en un completo estado del bienestar, seguiría habiendo personas malviviendo en la calle. Por eso, Darío no se cruza de brazos.

Para redondear su lucha, es profesor de la diplomatura de Trabajo Social en la Universidad Complutense de Madrid. Allí les ofrece su testimonio a los alumnos y les asegura que si les gusta su trabajo, nunca serán ricos ni famosos, “pero sí muy felices”. Como él. Como un hombre que asegura que lo que le pediría al futuro es que se quedara sin trabajo. Si eso pasa, dice, ya no quedaría nadie más sin un hogar. Nadie más sin una razón para vivir en un hogar.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie

9 comentarios

  1. blufff

    Antes de hacer un perfil tan bonito sobre un responsable politico convendria preguntarle a las organizaciones que trabajn con sin techo en MAdrid.
    Algunas de ellas le podrian decir que el señor Darío encabeza un dispositivo ineficaz, paternalista, insuficiente, donde las personas sin hogar de Madrid ven vulnerados flagrantemente sus derechos. De Periodismo HUmano no me lo esperaba…

  2. Ana

    Trabajo con personas sin hogar desde hace tiempo y rechazan al Samur Social, los albergues y demás recuersos sociales¿Por qué? Porque no son de calidad, más bien todo lo contrario. Esta persona puede tener un corazón gigante, no lo pongo en duda, pero no sirve con eso, hay qeu enfrentarse a los políticos y hacernos escuchar para que las cosas cambien. Me parece un reportaje demasiado cínico para PH y eso que el tema de Personas sin hogar me apasiona.

  3. FELICITACIONES DARIO POR TU TRABAJO. No entiendo la dureza de los comentarios anteriores. Se nota que conocen ese mundo de cerca, pero tal vez tan de cerca que “los arboles no les permite ver el bosque”.

    Las manifestaciones de Dario denota su sensibilidad por la problematica y su gran perspectiva del problema.

    Las instituciones son mejorables, pero, a mi entender, son personas como Dario que lo harán posible.

  4. Agapito

    Es muy facil hacer una entrevista y creerte todo lo que te dicen. Por que no haces un muestreo de la gente que trabaja con este hombre y le preguntas.
    Es un cargo politico y punto………. se mueve como todos por intereses politicos y economicos, y la mayoria de las cosas que se hacen son marketing y pantomimas.

  5. Anaí

    Claro que es un cargo político, pero no creo que haya que hablar aquí del Samur. Dentro de las instituciones, por muy corruptas que sean, hay gente con vocación, como parece que tiene este hombre. Hablar del trabajo que se hace con la gente sin hogar es un tema aparte. Este es el perfil de una persona que ha dedicado su vida a los demás, no es el retrato de una institución, que bien podría merecer un reportaje aparte.

  6. Rique

    En primer lugar una aclaración; Darío es reponsable de la atención a personas sin hogar del AYUNTAMIENTO de Madrid, no de la comunidad.
    En segundo, ni lo uno, ni lo otro.
    Darío puede ser un gran trabajador social, pero ejerce un cargo técnico, de responsabilidad política al frente de un organismo ineficaz y, por ello, esta maniatado cuando hay que asumir errores.
    Hace tiempo que dejo la intervención, aunque ciertamente siga acudiendo puntualmente a recorrer los centros y hablar con la personas que estan allí o en la calle.
    Aún así, creo que la periodista peca de ingenuidad si cree todo lo que le dice el entrevistado.

  7. María Paredes

    Muy buenos días :)

    La periodista, mencionada arriba al menos un par de veces, peca de ingenuidad muy gustosamente. Siempre y cuando esa ingenuidad quiera decir que confía en que, más allá de cargos políticos e instituciones, imperfectas por defecto y por naturaleza, existen personas que llevan a cabo un trabajo digno en el que creen. Y para constatar eso vale un par de ojos y una buena ración de tiempo a su lado.

    Cuestión aparte es que cada persona puede merecernos una opinión diferente a cada cual, en función de la vivencia que tengamos a su lado. La realidad, a veces por desgracia, es demasiado poliédrica. Y si no, para muestra este botón, en el que ante una misma persona se han despertado opiniones tan dispares.

    A mí me gusta que sea así. Las verdades absolutas son muy poco democráticas. Eso sí, como aclaración necesaria debo decir que en el texto de arriba en ningún momento se valora el trabajo del Samur Social como institución, sino el de una persona concreta que desempeña allí su labor. De hecho, ni siquiera el texto se centra en su andadura actual al frente de este servicio, sino en la forma de ser que arroja todo un currículum vitae de años dedicados a las personas que sufren, en muy diferentes ámbitos.

    Muchas gracias a todos por leerlo.

    • blufff

      compañera,
      entiendo tus explicaciones. La tentación de confiar en la fuente es grande. NO hablas del Samur, pero sí de su cabeza visible. Y resulta que dirige una organización arbitraria, inhumana, estigmatizante…que para justificar -políticamente- su papel miente al decir que sobran plazas de albergue. Y sin aclarar que tipos de plazas son esas y que intervencion se hace en ellas…Es decir, mantiene el estereotipo de que los sin hogar estan en la calle porque quieren.

      Nos puede pasar a todos. Esta vez creo que te la han colao a ti…

  8. sobreelseryelestar

    Bajando el nivel y cayendo en picado.

    Mi cerdito de peluche, Bob, es un cerdito muy dulce. Cuando se levanta por las mañanas, me hace el desayuno y me pone mermelada de frambuesa en las tostadas. Es un cerdo japones, de padres inmigrantes, que pese a la duraza de su vida, siempre encuentra un ratp ara limarme las uñas….ESTO ES PERIODISMO?? AMOS NO ME JODAS!!

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