Sociedad

Abandonados a su suerte los fotoperiodistas palestinos independientes

El fotógrafo Ashraf Abu Amrah sabe que un periodista palestino que trabaja por su cuenta en Gaza se las tiene que arreglar como pueda si es herido o afectado de alguna otra manera en su labor, por más reconocimiento internacional que se haya ganado.

Los periodistas freelance suelen estar en la primea línea cuando hay episodios de violencia

Mohammad Toman en el hospital (Foto IPS)

Sentado al lado de la cama de hospital de su colega Mohammad Toman, Ashraf Abu Amrah periodista freelance, de 29 años, señala que “cuando un miembro de una agencia de noticias resulta herido, el mundo reacciona con enojo y las organizaciones de derechos humanos envían cartas de protesta”.

Othman fue herido en el pecho, lo que le causó daños en la medula espinal en un ataque israelí. Su mano y su brazo derecho se vieron afectados por el daño neurológico, pero el médico que lo atiende en el hospital Al Wafa le informó que la institución carece de los equipos necesarios para atenderlos.  Niman Shtawi, director de un sitio de fotografías local que difunde el material de periodistas palestinos independientes, señaló que él y sus colegas son marginados por las grandes organizaciones y no tienen ninguna protección en situación de conflicto o de paz. No es el caso de los colegas que trabajan para agencias de noticias locales o internacionales.

Una organización internacional donó hace poco chalecos antibalas, cascos y equipos de seguridad a periodistas de la región. La mayor parte del equipo fue entregado a agencias de noticias en mejor situación económica, pero los “freelance locales no recibieron nada”, afirmó Shtawi. Cuando surge la posibilidad de hacer algún curso avanzado de capacitación fotográfica en Europa, supuestamente para desarrollar la capacidad de los medios locales, “la mayoría de los periodistas invitados suelen pertenecer a las grandes agencias que ya tienen presupuesto y recursos para su personal sin ayuda de organizaciones internacionales”, apuntó.

Los periodistas freelance suelen estar en la primea línea cuando hay episodios de violencia, se lamentó. A pesar de esta entrega, no les va bien. Abu Amrah no podía llevar suficiente comida a la mesa, carecía de atención médica, así como su esposa y sus dos hijos.  “Las agencias internacionales de noticias son reacias a firmar contratos con periodistas locales”, apuntó.

Shtawi “no tiene presupuesto para casos de emergencia”, pese a que muchos de los fotógrafos tienen reconocimiento internacional. Muchas de las fotografías que ellos tomaron fueron publicadas en los periódicos del mundo así como revistas y empresas que comercializan imágenes.

Eyad al Baba trabajó seis años como fotógrafo free lance vendiendo imágenes a agencias de noticias extranjeras. “Los periodistas free lance deben ser reconocidos en lugares de conflicto como Palestina por alguna organización que los proteja”, dijo a IPS. “Es un trabajo peligroso, arriesgas tu vida, pero cuando estás en problemas, nadie de ayuda”, se lamentó. “Situaciones como la de Othman me hizo pensar miles de veces sobre el futuro de periodistas free lance como yo”, indicó Ashraf Abu Amrah. “Sólo pedimos protección, nada más”, añadió.

Hay una clara discriminación entre los trabajadores locales y extranjeros empleados por agencias internacionales, señaló uno de los primeros, que no quiso revelar su identidad.  “En tiempos de guerra, se entregan vehículos blindados al personal europeo, los locales deben usar los suyos y arreglárselas como puedan”, indicó. También mencionó diferencias en el pago.

El futuro de Othman es incierto. Además de las heridas, resultó dañado su equipo, dos cámaras fotográficas que compró para ejercer una profesión para la que estudió cuatro años.  “Es imposible comprar un chaleco antibalas porque es caro y debe comprarse en el extranjero“, señaló.

Pero, al parece, no quieren rendirse. Al menos no Samar Abu Elouf, una de las pocas fotógrafas freelance de Gaza. Ella quiere documentar cosas que pasan y que las grandes agencias de noticias desconocen. “Es un desafío que no abandonaré a pesar de los peligros“, indicó.

Si no lo mueves, no lo sabrá nadie