Sociedad
Adiós a las bombas de racimo
Tras dos años de movilización social, el Tratado para la prohibición de las bombas de racimo ha sido ratificado por 38 países.
En Cataluña la noticia fue celebrada con dos tamborradas y más de 70 ciudades del mundo acogieron la noticia con fiestas.

Tamborrada celebrada en Barcelona por La Colla de Tabalers del Poble Sec y organizada por varias organizaciones para celebrar la noticia (Fundació per la Pau)
A partir de este momento queda prohibido el uso, la fabricación, el almacenamiento y la venta de estas armas que afectan en un 98% de los casos a población civil. Tras más de dos años de campañas de presión, conferencias internacionales y negociaciones, finalmente el tratado es un realidad. “Es un gran avance en materia de desarme, para la promoción de los derechos humanos y para ayudar a contener la inseguridad y el sufrimiento causado por las terribles armas, en especial entre civiles, niños y niñas”, señaló el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon.
Las bombas de racimo son armas que tiradas por mar, tierra o aire desperdigan hasta centenares de municiones sobre áreas extensas. Una sola bomba puede llegar a devastar el equivalente a un campo de fútbol. El principal problema es que aproximadamente un 30% de estas submuniciones no estallan al tocar tierra y, durante décadas después de un conflicto, representan una amenaza para la vida y la organización social y laboral de los habitantes de los territorios afectados.
Al menos 32 países o regiones del mundo están afectadas por la presencia de bombas de racimo y miles de personas han perdido la vida o han sufrido graves mutilaciones debido a su acción. A partir de hoy, con la entrada en vigor del Tratado de Prohibición, los estados parte están obligados a parar la fabricación de estas bombas, a destruir los stocks, a limpiar las áreas contaminadas y a atender las víctimas que causan.
La organización Cluster Munition Coalición (CMC) lanzó una campaña para difundir el problema y alentar a los países a adherir al “tratado sobre desarme más significativo en más de una década. (…) Nuestra actividad se concentró en lograr que entrara en vigor lo antes posible con las 30 ratificaciones necesarias”, explicó uno de los fundadores y uno de los presidentes de CMC, Stephen Goose. “Es poco habitual que tantos países hayan terminado el proceso de ratificación”, añadió quien también director de la división de armas de la organización Human Rights Watch (HRW).
Después del domingo se prevé que más países se unan a los 38 que ya lo ratificaron. “A muchos de los signatarios les falta poco para ratificar el tratado”, explicó un funcionario de la Oficina de Asuntos de Desarme de la ONU.
Ciento siete países firmaron el acuerdo
Los 38 países que han ratificado el tratado son: Noruega, Irlanda, La Santa Sede, Sierra Leone, Laos PDR, Austria, México, Níger, Albania, España, Alemania, Luxemburgo, San Marino, Japón, Zambia, Croacia, Eslovenia, Uruguay, Malta, Francia, Burundi, Malawi, Macedonia, Nicaragua, Nueva Zelanda, Bélgica, Montenegro, Dinamarca, Burkina Faso, Moldavia, Samoa, Reino Unido, Ecuador, Seychelles, Lesotho, Fiji, Mali, Las Comores.
Tailandia, uno de los grandes impulsores del Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersonal, en 1997, y que promovió la Convención sobre Municiones de Racimo todavía no la firmó. CMC hace lobby frente al Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país para que Bangkok firme el tratado. También lo invitó a participar en la primera reunión de estados parte, que se realizará del 9 al 12 de noviembre en Laos. Tailandia tiene arsenales de bombas de racismo, pero eso no debería impedir que se uniera al tratado, reza una carta enviada por CMC. “Bangkok ya anunció que no pretende usarlas y que son vetustas. La Convención prevé un periodo de ocho años para que los estados partes destruyan sus armas”, añade.
En el marco de la campaña “Cuenta regresiva para su entrada en vigor”, CMC envío ese tipo de cartas a numerosos países, como Eslovaquia, Marruecos y Sudán, entre otros. “La Convención servirá para estigmatizar a los países que no se adhieran”, señaló Conor Fortune, de CMC. “El uso de bombas de racimo en los últimos conflictos generó una condena internacional”, apuntó. “Rusia y Georgia usaron cuando se enfrentaron por Osetia del Sur, en 2008, y también Israel y Líbano, en 2006″, añadió. “El gobierno de Barack Obama realiza una profunda revisión de su política con respecto a las minas antipersonal y evalúa unirse a la Convención”, indicó Goose. “Estados Unidos ha declarado que las bombas de racimo deberán prohibirse en algún momento”, añadió.
Por su parte, el Pentágono, sede del Departamento de Defensa, anunció que Estados Unidos no utilizará bombas de racimo cuyo porcentaje de error sea mayor a uno por ciento, una pequeña proporción, para fines de 2018. “Estados Unidos no debe esperar ocho años para dejar de usarlas. Debe prohibirlas ahora”, insistió Goose.
La Convención sobre Municiones de Racimo también prevé la destrucción de los arsenales dentro de ocho años y la limpieza de zonas contaminadas dentro de 10. También reconoce el derecho de las personas afectadas por las submuniciones a recibir asistencia e insta a todos los países a ayudarse para cumplir con esta obligación. “Si los gobiernos están preocupados por el derecho humanitario y por proteger la población civil de las nefastas consecuencias de los conflictos armados, se unirá a la Convención de inmediato”, añadió. Goose.
Celebración en Barcelona de la firma del tratado
Más de un centenar de personas se concentraron el domingo a las once y media en la Plaza de Sant Jaume para celebrar una tamborrada festiva por la noticia. En el acto, representantes de las organizaciones convocantes Fundació per la Pau, Greenpeace, Justícia i Pau, el Moviment per la Pau, la Plataforma per la Pau de Lloret de Mar y Setem– han explicado la relevancia del Tratado y la importancia del trabajo organizado de la sociedad civil por conseguir hitos como éste. En Lloret de Mar también se celebró una tamborilada por la noticia y más de setenta ciudades de todo el mundo han celebrado actos festivos.













[...] Fuente: periodismohumano.com [...]